El wc y el papel higiénico

wc

Útiles inventos donde los haya.

Desde que existe el hombre, diferentes objetos han sido utilizados para realizar las mismas funciones de éstos. Por ello no es posible hablar de origen o de invención.

Pero sí que podemos hacerlo si nos centramos en ambos objetos tal como los conocemos hoy en día. ¿Cuándo se utilizó por primera vez un retrete con depósito de agua incorporado? ¿Y un rollo de papel higiénico?

John Harrington, ahijado de la reina Isabel I de Inglaterra, inventó en 1596 un retrete con depósito de agua corriente incorporado, que soltaba agua quitando un tapón. Pero lo tomaron a broma y cayó pronto en desuso, pues fueron múltiples las objeciones que se le pusieron, entre las que cabe citar que, debido a las fugas, podría ser el causante de una grave sequía si se generalizaba su uso.

Tuvieron que pasar tres siglos para que, en 1884, el hojalatero inglés Thomas Crapper inventara el WC (iniciales de water closet, ‘armario de agua’ en inglés) que resultaba más práctico al evitar el despilfarro de agua. Este nuevo WC incorporaba un tubo en zigzag que retenía agua evitando así el problema de los malos olores.

Este modelo, con algunas mejoras, es el que se usa en la actualidad.

En cuanto al papel, fue el neoyorquino Joseph C. Gayetty quien lanzó al mercado lo que él denominó Papel Medicado Gayetty, un papel higiénico que consistía en hojas de papel manila sin blanquear, marcadas al agua con el apellido del inventor. Pero el éxito comercial no acompañó tal iniciativa.

En 1879, el inglés Walter Alcock lo intentó de nuevo, pero él lo hizo con rollos de hojas para arrancar, separadas por líneas de perforación, en un diseño prácticamente idéntico al actual. Pero el puritanismo inglés de la época impidió su triunfo comercial.

Gracias a una agresiva y eficaz campaña publicitaria, los hermanos estadounidenses Edward y Clarence Scott consiguieron el éxito comercial con este producto y su uso se generalizó.

2 comentarios

  1. En Roma, en el Foro, hay una caseta que hace las veces de «cuarto de baño».
    Es unisex y antes de entrar hay un armarito oxidado colgado de la pared, y encima hay un rolo de papel higiénico. La cola guarda turno fuera, y cuando sale el que está dentro, el siguiente usuario arranca un trozo de papel y se mete con él dentro bajo la atenta mirada del resto de la gente de la cola, que, por la longitud del trozo arrancado, ya sabe qué va a hacer. En fin, sin comentarios. Es es una ciudad de lo más moderna, ¿a que sí?
    Pues no menos lo es Burdeos, en Francia. Hay por allí un restaurante cuyo «cuarto de baño» es otra caseta diminuta con un agujero en el suelo. En la pared hay clavada una alcayata de la que cuelgan hojas de papel de periódico, a modo de papel higiénico.
    Saludos,
    Marta.

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