Archivo mensual: octubre 2007

¿Por qué nuestra atmósfera es respirable?

Termosfera hasta los 500 km y Exosfera hasta los 2000 kmBueno, si no lo fuera no estaríamos aquí haciéndonos esa pregunta. O, si estuviéramos, nuestra biología sería muy diferente y a saber de nuestros procesos mentales.

Quizá la pregunta debería ser formulada de otra manera: ¿Por qué podemos respirar nuestra atmósfera y no otras? Tampoco. La podemos respirar porque hemos evolucionado de acuerdo a ella y no a la de los otros planetas.

Y qué tal… ¿Por qué la atmósfera tiene una proporción importante de oxígeno y no un predominio de amoniaco, metano, dióxido de carbono y otros gases, como en otros planetas del Sistema Solar?

Para responder a esto, nada mejor que empezar por el principio.

Según los astrónomos, los planetas tuvieron su origen en torbellinos de gas y polvo interestelar constituidos por los diversos elementos presentes en el cosmos. La composición de estas nubes —al igual que la del cosmos— era de un 90% de hidrógeno, un 9% de helio y el restante 1% incluía todos los demás elementos: principalmente neón, oxígeno, carbono, nitrógeno, carbón, azufre, silicio, magnesio, hierro y aluminio.

Las fuertes presiones gravitatorias amalgamaron aquellos elementos dando lugar a los globos sólidos. Así la Tierra surgió, principalmente, de una mezcla rocosa de silicatos y sulfuros de magnesio, hierro y aluminio, cuyas moléculas se mantenían firmemente unidas por fuerzas químicas. Claro que, durante este proceso, una serie de gases quedaron atrapados mediante uniones químicas débiles.

A medida que aumentaba la presión se hizo más violenta la acción volcánica y muchos gases fueron expulsados. Aunque el hidrógeno combinado con otros elementos —con oxígeno para formar agua, con nitrógeno para formar amoníaco o con carbono para formar metano— permaneció, las moléculas de hidrógeno y los átomos de helio y neón, al ser demasiado ligeros para ser retenidos, escaparon rápidamente. La mayor parte del vapor de agua se condensó y formó un océano y la atmósfera de la Tierra quedó constituida entonces por: vapor de agua, amoníaco, metano y algo de argón.

La atmósfera de los planetas interiores comenzó a evolucionar químicamente gracias a los rayos ultravioletas del cercano Sol, que rompieron las moléculas de vapor de agua en hidrógeno y oxígeno. Aunque el hidrógeno escapó, el oxígeno fue acumulándose y combinándose con amoníaco y metano. Con el primero formó nitrógeno y agua y, con el segundo, anhídrido carbónico y agua. Poco a poco, la atmósfera de los planetas interiores pasó de ser una mezcla de amoníaco y metano a una mezcla de nitrógeno y anhídrido carbónico.

La posterior acción de los rayos ultravioleta sobre el vapor de agua hace que se vaya acumulando oxígeno libre que posteriormente se transforma en ozono. Este ozono actúa de barrera al absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta. Aquella que logra atravesar la capa de ozono en la alta atmósfera y romper las moléculas de agua más abajo es muy escasa, con lo cual se detiene la evolución química de la atmósfera y se convierte en estable.

Pero en la Tierra apareció un hecho nuevo que rompió la estabilidad: el desarrollo de un grupo de formas de vida capaces de utilizar la luz visible para romper las moléculas de agua. Como la capa de ozono no intercepta la luz visible, el proceso de la fotosíntesis podía proseguir indefinidamente, consumiendo anhídrido carbónico y liberando oxígeno.

Así, pues, hace 500 millones de años, la atmósfera empezó a convertirse en una mezcla de nitrógeno y oxígeno, que es la que existe hoy, y es la que respiramos.

 

 

Nota sabionda: Las atmósferas de los planetas exteriores, alejados de la luz solar, están formadas de vapor de agua, amoníaco, metano y algo de argón. Además de hidrógeno , helio y neón, que no escaparon porque estos planetas tienen la masa suficiente como para retenerlos.

Nota sabionda: Marte y Venus tienen hoy día atmósferas compuestas por nitrógeno y anhídrido carbónico, mientras que la Tierra debió de tener una parecida hace miles de millones de años, cuando empezó a surgir la vida.

Equilibrio imposible

¿Mantener 14 clavos en equilibrio sobre la cabeza de otro clavado en vertical sobre un taco de madera? ¡Imposible!

¿Imposible? Pues no, es factible. Sin pegamento, sin cinta adhesiva, sin un imán, sin goma elástica… simplemente con las manos y el equilibrio.

Imagina presentar este desafío a tus amigos y, cuando se rindan en el más estrepitoso de los fracasos, mostrarles con manos firmes la solución del enigma. Tan solo necesitas unos materiales muy fáciles de encontrar y de llevar contigo.

Esto es lo que necesitamos:

Material

Hay 13 clavos, pero podrían ser cualquier número impar superior a 5. Claro que será más sorprendente cuanto mayor sea el número, pues el principio de distribución de peso es el mismo. Lo más adecuado serán 15 clavos para mantener 14 en equilibrio como se anunció.

Los pasos a seguir son los siguientes:

clavos.jpg1. Colocar un clavo introduciendo su punta en el agujero del taco de madera. Sobre él se colocarán el resto en equilibrio.

2. Colocar un clavo sobre la mesa con la cabeza hacia arriba como en la primera imagen e ir colocando el resto sobre él tal como se muestra. Apoyando la cabeza del clavo sobre el primero y tumbándolo hacia un lado. El siguiente hacia el otro.

3. Cuando tengamos todos los clavos distribuidos de esta manera debemos tener una figura como la que muestra la segunda imagen.

4. Cuando ya estén colocados los clavos en igual número a cada lado debemos cubrir el conjunto con el último clavo colocándolo simétrico al primero, esto es, con la cabeza hacia abajo. Nótese que en la imagen hay 4 clavos por lado pero podrían ser más.

5. Ahora —con los clavos alternos centrados si no cubren la totalidad de la longitud del par de clavos— debemos coger con cuidado el conjunto. Sujetando con el pulgar y el índice de una mano un extremo de la pareja de clavos y con el pulgar y el índice de la otra el otro extremo.

6. Al levantar el conjunto, las puntas de los clavos caen hacia abajo manteniendo un ángulo de unos 45º, pero no caen porque quedan sujetos por el clavo que cubrió el conjunto. Y no sólo eso, la presión que ejercen con su peso sujeta con fuerza este clavo, que es el que mantiene unido el conjunto.

7. Ahora hay que colocar con cuidado el conjunto sobre la cabeza del clavo del taco de madera. Dejando a cada lado el mismo número de clavos y, por lo tanto, el mismo peso.

Al soltarlo, los clavos se separarán del ángulo inicial reequilibrando ellos solos el peso y se mantendrán… ¡en equilibrio!

Pero mejor será verlo con una imagen.

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Mazinger Z en Tarragona

¡Puños fueraaaaaaaaa! -gritaba Koji Kabuto. Rocket Punch! en la versión inglesa. E inmediatamente los puños de Mazinger Z se autopropulsaban para impactar con tremenda potencia contra su enemigo.

Éste era una de los trucos empleados por este mecha (o mech) pionero. Uno de los primeros robots tipo “máquina de combate” con arsenal propio, llamados así por el apócope del término inglés mechanical, tal como lo utilizaban los japoneses.

Mazinger Z fue la más famosa creación de Go Nagai, y no fue tan solo la primera serie de anime de super robots emitida con éxito para disfrute de los incipientes otakus —que no habían oído hablar nunca de tal apelativo— sino que también fue pionera en el modo de utilización de las armas que ha devenido un clásico: el héroe las activa al invocarlas por su nombre.

Para los nostálgicos la intro de los episodios.

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Para los curiosos los audio de la intro. Y a comparar.


intro en japonés

intro en castellano

Para los nostalgicos y curiosos, el resto.

Ahora viene la referencia al título: Mazinger Z en Tarragona. No significa que venga a visitarnos ni nada por el estilo, lo que ocurre es que hay una estatua de un Mazinger Z de diez metros de altura fabricado en fibra de vidrio en mitad de un claro a la entrada de una urbanización abandonada de Tarragona.

La estatua esta situada en el pinar de la urbanización —Mas de Plata—, al lado del pueblo de Pla de Santa María, a unos 9 km de Valls. La estatua se levantó a principios de los ochenta con la idea de que presidiera la entrada al lugar, y aunque la urbanización nunca se terminó, el pobre Mazinger lleva todo ese tiempo allí, vigilando el bosque. ¡Ay del que se acerque con malas intenciones…!

Mazinger Z

 

 

Nota sabionda: Un otaku es como se conoce —fuera de Japón— a un fanático del anime y/o del manga. En Japón tiene un significado más amplio, ya que se refiere a una persona que vive solamente para una afición, sea ésta la que sea, de una forma reclusiva y obsesiva. Lo que por aquí se llamaría friki.

Nota sabionda: Originalmente el título pensado para la serie fue el de Energer Z, pero se cambió por el de Mazinger Z para evocar la imagen de un dios-demonio (ma significa ‘demonio’ y jin ‘dios’ en japonés). Es también curioso que Koji toma su apellido de kabuto, ‘casco’ en japonés, haciendo mención a que controla a Mazinger desde su cabeza.

Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y otros sitios más.

Piensa en un número

Números del 1 al 9Vamos a ver ahora uno de esos juegos matemáticos de resultado sorprendente y el porqué de su funcionamiento. Así podremos sorprender al personal tanto jugándolo como explicándolo posteriormente.

Hay unos sencillos cálculos mentales que debemos exigir a nuestro interlocutor. Son los siguientes:

  1. Piensa un número del 1 al 9.
  2. Multiplícalo por 9.
  3. Suma los dígitos del producto.
  4. Al resultado le restas 5.
  5. Ahora hacemos corresponder una letra a cada número de esta manera: el 1 es la A, el 2 la B, el 3 la C, el 4 la D, el 5 la E…

Una vez ha realizado la transferencia le hacemos las siguientes peticiones:

  1. Piensa en un país cuyo nombre empiece con esa letra.
  2. Piensa en un animal cuyo nombre empiece con la segunda letra del país en que pensaste.

¿Ya está todo? Bien. Ahora es el momento de anunciar que sabemos el país y el animal en que ha pensado. ¿Ya has realizado también tú los cálculos?

Pues el país y el animal en que has pensado y en que han pensado tus interlocutores es para todos los mismos: DINAMARCA e IGUANA.

¿Es así? ¿Acerté? Piensa que en el 99% de los casos así será.

¿Y por qué? ¿Cómo es eso?

Primero hay un truco matemático y es que cualquier número multiplicado por 9 da un número tal que, si sumamos sus cifras, da 9 o múltiplo de 9. Al limitar el número pensado a una cifra nos aseguramos que la suma nos dará siempre 9.

Ahora hacemos que al número 9 —resultado que invariablemente nos dará el punto 4 si no ha hbido ningún error de cálculo— se le reste 5, con la única intención de que el resultado sea el 4, el que corresponde a la letra D.

¿Y eso por qué? Porque solamente hay dos países en el mundo cuyo nombre empiece por la letra D: Dinamarca y Djibouti, y es el primero de éstos el que más rápidamente acude a nuestra mente.

Después la segunda letra de Dinamarca es la I, y animales que empiecen con la letra I tenemos la iguana, el ibis… y poco más.

De todas maneras, si solicitas que piensen rápidamente, lo más fácil es que les venga a la mente la iguana. Claro que siempre hay alguien al que sus procesos mentales le llevan a Djibouti, al ibis o a otra respuesta correcta y no prevista. Por eso lo del 99%.

El wc y el papel higiénico

W.C. y papel higiénicoÚtiles inventos donde los haya.

Desde que existe el hombre, diferentes objetos han sido utilizados para realizar las mismas funciones de éstos. Por ello no es posible hablar de origen o de invención.

Pero sí que podemos hacerlo si nos centramos en ambos objetos tal como los conocemos hoy en día. ¿Cuándo se utilizó por primera vez un retrete con depósito de agua incorporado? ¿Y un rollo de papel higiénico?

John Harrington, ahijado de la reina Isabel I de Inglaterra, inventó en 1596 un retrete con depósito de agua corriente incorporado, que soltaba agua quitando un tapón. Pero lo tomaron a broma y cayó pronto en desuso, pues fueron múltiples las objeciones que se le pusieron, entre las que cabe citar que, debido a las fugas, podría ser el causante de una grave sequía si se generalizaba su uso.

Tuvieron que pasar tres siglos para que, en 1884, el hojalatero inglés Thomas Crapper inventara el WC (iniciales de water closet, ‘armario de agua’ en inglés) que resultaba más práctico al evitar el despilfarro de agua. Este nuevo WC incorporaba un tubo en zigzag que retenía agua evitando así el problema de los malos olores.

Este modelo, con algunas mejoras, es el que se usa en la actualidad.

En cuanto al papel, fue el neoyorquino Joseph C. Gayetty quien lanzó al mercado lo que él denominó Papel Medicado Gayetty, un papel higiénico que consistía en hojas de papel manila sin blanquear, marcadas al agua con el apellido del inventor. Pero el éxito comercial no acompañó tal iniciativa.

En 1879, el inglés Walter Alcock lo intentó de nuevo, pero él lo hizo con rollos de hojas para arrancar, separadas por líneas de perforación, en un diseño prácticamente idéntico al actual. Pero el puritanismo inglés de la época impidió su triunfo comercial.

Gracias a una agresiva y eficaz campaña publicitaria, los hermanos estadounidenses Edward y Clarence Scott consiguieron el éxito comercial con este producto y su uso se generalizó.

Batalla singular

HúsarRealmente fue una batalla singular la que tuvo lugar el 20 de enero de 1795 entre una compañía de caballería de húsares franceses y una flota enemiga.

Una flota de barcos holandeses, británicos y austriacos —naciones con las que entonces estaba Francia en guerra— fue derrotada y capturada por una compañía de húsares bajo el mando del general Charles Pichegru.

¿Caballos contra barcos? ¿Cómo es esto posible?

Fácil. Esta extraña batalla anfibia tuvo lugar en el puerto de la isla de Texel, cerca de Amsterdam, donde la flota se hallaba inmovilizada en las heladas aguas del mar del Norte, por los hielos que le impedían maniobrar.

La crudeza del invierno, con temperaturas que no subían de los 17º bajo cero, cubrió de hielo ríos y canales, y facilitó el espectacular asalto armado a las embarcaciones por parte de la caballería, que cabalgaba sobre las heladas aguas.

¿Cuántas maneras hay de atarse los cordones?

Diferentes maneras de poner los cordones al calzado deportivo

¿Cuántas maneras conoces de poner y atar los cordones al calzado? ¿una? ¿dos? Pues hay muchísimas más. Y seguro que a los curiosos les interesará conocer algunas de ellas.

Considerando un calzado deportivo como los de la imagen, con seis pares de ojales, tenemos nada más y nada menos que cerca de un billón de posibilidades de poner los cordones.

Las matemáticas son las que nos ayudan a encontrar este número. Veamos el razonamiento:

  • tenemos 12 ojales a escoger para empezar a pasar el cordón y podemos hacerlo en dos sentidos (hacia afuera o hacia adentro), por lo que hay 24 posibilidades diferentes.
  • siguiendo el razonamiento, podemos escoger un ojal cualquiera de los 11 restantes y pasar el cordón en uno de los dos sentidos posibles, lo que nos ofrece 22 posibilidades diferentes.
  • los 10 restantes ofrecen 20 posibilidades, los 9 ofrecen 18 y así sigue el proceso hasta llegar a la siguiente operación:  24 x 22 x 20 x 18 x 16 x 14 x 12 x 10 x 8 x 6 x 4 x 2 maneras diferentes que arrojan un total de 1.961.990.553.600 combinaciones, cerca de 2 billones.

Claro que este resultado matemático contiene métodos simétricos o inversos que son iguales salvo que se empiezan por la izquierda o por la derecha, o por arriba o por abajo, lo que convierte el número de posibilidades en la mitad y de nuevo en la mitad. Además muchos otros que son prácticamente iguales con la única diferencia del sentido en que el cordón atraviesa un solo ojal. Es decir, muchísimas de estas combinaciones son ligeras variaciones de una anterior y no presentan ningún interés aparte del matemático.

Entonces… ¿cuántas posibilidades diferentes y verdaderamente singulares existen de atar los cordones de un calzado deportivo?

Teniendo en cuenta que además nos autoimponemos ciertas restricciones como que:

  • los cordones deben empezar y terminar su recorrido en el par de ojales superior.
  • los cordones deben alternar los ojales del lado izquierdo con los del derecho.
  • el entramado producido deber ser relativamente estable.
  • el resultado debe ser agradable a la vista.

El número de posibilidades queda notablemente mermado, aunque sigue siendo elevado.

Burkard Polster, un matemático australiano, cifró en 43.200 las diferentes maneras de poner los cordones al calzado siguiendo las limitaciones anteriormente expuestas.

¿Y por dónde empezar? Un buen lugar es 33 maneras de atarse los zapatos.

Entrada elaborada a partir de la información ofrecida en Ian’s Shoelace Site y aquí, además de en otros sitios.