Archivo mensual: diciembre 2007
El ronroneo es una especie de ronquido en expresión de contento, placer o satisfacción.
Los gatos ronronean —haciendo vibrar sus cuerdas vocales y comprimiendo el diafragma— cuando están contentos, cuando están cómodos, cuando reciben su comida, cuando su amo les acaricia… pero también en otras muy dispares situaciones.
En general, el ronroneo expresa satisfacción y placer, un indicador de que todo marcha bien, a su gusto. Pero también puede denotar un estado de ansiedad, miedo e inferioridad, e incluso se da el hecho de que gatos enfermos ronronean sin parar, incluso en la agonía de la muerte. Algunos expertos piensan que así el animal expresa su deseo que que todo funcionara a su gusto, evocando con el ronroneo momentos más felices.
Al parecer, el ronroneo es un comportamiento adquirido desde el nacimiento, que el gatito utiliza para mostrar su dependencia hacia la madre. Y que ésta también utiliza para demostrar su contento, su tranquilidad. Es un modo de comunicación entre la madre y los cachorros: auditivo para la madre y táctil para los gatitos, pues a los pocos días de vida todavía son sordos, ciegos y con una capacidad olfativa limitada. Esta conducta relaja a la madre y contribuye a crear un vínculo entra ella y sus cachorros, muy importante en esta etapa del desarrollo de las crías.
En gatos adultos, el ronroneo también es utilizado como demostración de dependencia del amo y como método de conciliación durante un enfrentamiento, denotando sumisión y disminuyendo la probabilidad de que se desarrolle una lucha. También reduce el estrés y la posible confrontación durante el cortejo del macho y la cópula, situaciones en las que la hembra suele ronronear.
Algunos investigadores achacan el ronroneo a cualquier sensación profunda, ya sea alegría, dolor o temor.
Nota sabionda: Los gatitos son capaces de ronronear a partir de los 2 días de edad.
Nota sabionda: Hay estudios que postulan que el ronroneo podría tener un efecto curativo en gatos. Algo similar al tratamiento con ultrasonidos en medicina humana. Esto podría explicar también el porqué del ronroneo durante el parto, en la enfermedad y en los momentos previos a la muerte.
Nota sabionda: Los gatos no son los únicos miembros de la familia de los félidos que son capaces de ronronear. Darwin documentó que también podían hacerlo el puma, el guepardo y el ocelote. El tigre emite un curioso ruido similar a un olfateo de corta duración, pero es algo distinto del ronroneo. El león, el jaguar y el leopardo son incapaces de ronronear.
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.
Todos hemos jadeado alguna vez al faltarnos el aire tras un esfuerzo físico. Pero también todos conocemos ese jadear habitual de los perros que, aunque se produzca a veces tras un esfuerzo físico, no siempre es así.
En efecto, una leve excitación o un poco de ejercicio, y se puede ver al perro jadeando mucho, con la lengua colgando y con respiración entrecortada.
Así, no parece que el ejercicio sea el único motivo. Y no lo es, porque cuando la temperatura ambiente es más elevada, el animal jadea más.
El hombre, cuando se siente acalorado, suda. Pone en marcha un mecanismo de refrigeración que ya hemos visto antes. Pero los perros no sudan y no se pueden valer de la evaporación del sudor para referescar el organismo.
Para regular su temperatura los perros utilizan la evaporación de la saliva de su lengua.
El juego se realiza con un mazo de tarjetas blancas en las que hay anotadas una palabra. Mientras barajamos y mezclamos las tarjetas, explicamos qué hay anotadas en ellas —incluso leemos algunas— y anunciamos que vamos a realizar un fenómeno de alta telepatía.
Explicamos que, por ejemplo, en las tarjetas hay anotados nombres de países, aunque bien podríamos realizar el experimento con nombres de animales, de flores, nombres propios, de poblaciones… y que podríamos servirnos de otras palabras o de más tarjetas, pero que son suficientes las tarjetas presentadas para la realización del fenómeno.
Una vez explicado lo anterior, colocamos el mazo sobre la mesa y ya no necesitamos tocarlo más. Por ello le pedimos a un colaborador que corte el mazo. Incluso un par de veces, si lo desea. Después le indicamos que lo coja y coloque la tarjeta de arriba del montón sobre la mesa, después que coloque la segunda tarjeta al lado de la primera, la tercera sobre la primera, la cuarta sobre la segunda… es decir, repartiendo alternativamente todas las tarjetas en dos montones.
Ahora le ordenamos que coja uno de los mazos, el que prefiera. Que baraje sus tarjetas y que escoja una de ellas al azar. Ésta es la tarjeta que debe memorizar (y enseñar al resto de público si lo hay) y la que nosotros deberemos adivinar.
Ahora le indicamos que la coloque en el otro montón, que lo corte, lo baraje y que lo mezcle de tal manera que ni él mismo sepa que lugar ocupa.
Para dar mayor dramatismo y teatralidad podemos ponernos de espaldas mientras siguen nuestras instrucciones, o podemos vendarnos los ojos.
Ahora le hemos de pedir que piense intensamente en la carta elegida. Mientras, cerramos los ojos, nos llevamos las puntas de los dedos a las sienes y simulamos concentrarnos.
Le indicamos que nos lea las tarjetas en el orden que hayan quedado y que no deje de pensar en la tarjeta elegida. Cuando lea el nombre de esa tarjeta simulamos un shock, un escalofrío, un ramalazo telepático y… ¡la adivinamos!
Pero ¿cómo? ¿cuál es el truco?
Hay un truco de cartas muy elemental que consiste en presentar dos mazos y pedir que cojan una carta del primer mazo y la pongan en el segundo y otra del segundo en el primero. Tras barajar las cartas cogemos un montón e identificamos la carta intrusa. Igual con el segundo mazo.
Por si no lo conocías, has de saber que los naipes de cada mazo tiene una característica en común: o todas son negras o todas son rojas (si la baraja es francesa) o todas son copas o espadas (si la baraja es española) o todas son pares o todas nones (no impota la baraja).
Pero, claro, este simple truco tiene una desventaja. Es tan sencillo que un simple vistazo y cualquiera descubre el truco.
En nuestro juego haremos lo mismo: dos grupos diferenciados de cartas. Pero con una ordenación más sutil que, de puro simple, es prácticamente indetectable. Nos hemos de fijar en la sílaba tónica de cada palabra. No importa que sean palabras agudas, llanas o esdrújulas, tan solo nos fijamos en la vocal en la que recae el golpe fuerte de voz. Así en un grupo irán palabras cuya vocal tónica sea la a, la e y la o y en el otro grupo las que la vocal tónica sea la i y la u. Aunque podemos ordenarlas de otra manera si queremos.
Preparamos para el juego unas 20 o 30 tarjetas, la mitad de cada tipo. Y preparamos el mazo alternando una de cada tipo. Cuando barajamos el mazo, lo que hacemos en realidad es realizar cortes sin alterar el orden y cuando realizan cortes los demás tampoco lo alteran.
Ahora, cuando separan las tarjetas en dos montones, en realidad lo que están haciendo es separar las tarjetas en dos grupos a nuestro gusto, es decir, un mazo con a,e,o y otro con i,u. Y no nos resultará nada complicado detectar la carta intrusa.
La única complicación que podría surgir es que la tarjeta elegida fuera la primera que nos leen, por lo que siempre deberemos esperar hasta la tercera tarjeta, como mínimo, para decir en voz nuestra adivinación por telepatía.


¿Sabes enrollar tu lengua en forma de u, como si fuera un tubo?
Es posible que ya lo hayas hecho en este preciso instante, pero si no has podido hacerlo, déjalo, no te canses, no serás capaz de hacerlo.
Y esto es debido a que esa capacidad de doblar la lengua como si fuese un barquillo está escrita en nuestro código genético. O se tiene o se carece de ella.
Si manifiestas tal habilidad, es porque puedes utilizar dos músculos de la lengua especialmente largos muy utilizados por nuestros ancestros, cuando no disponían de recipientes para beber y debían sorber el agua utilizando la lengua como si fuera una pajita.
Cuando esta manera de ingerir líquido dejó de ser necesaria, la evolución dejó de potenciar este gen.
Si no te quedó muy claro cómo realizar los nudos de corbata en esta entrada, o bien no te acaban de salir o simplemente quieres conocer una forma realmente curiosa de hacer un nudo windsor, no te pierdas el siguiente vídeo.

Cómo hacer un nudo windsor en unos instantes
La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de muchas de ellas, ya sean de tipo infeccioso, inflamatorio o de cualquier otra etiología.
Consiste en la elevación de la temperatura normal del cuerpo situada entre los 36,5º C y los 37º C (aunque estos valores pueden cambiar según la hora del día, según la época del año o según la edad de la persona). Así se puede decir, en general, que hay fiebre cuando se tiene una temperatura rectal por encima de 38º C, oral por encima de 37,5ºC o axilar por encima de 37ºC.
Pero ¿tiene alguna utilidad además de ser un síntoma indicativo de que algo no va bien? ¿Para qué sirve la fiebre?
El organismo mantiene una temperatura constante gracias a un centro termorregulador, localizado en una parte del cerebro llamada hipotálamo. Cuando ese centro, por diferentes causas, establece una temperatura más elevada, se produce la fiebre.
Los estímulos que provocan que el hipotálamo eleve la temperatura corporal forman parte de un mecanismo adaptativo de autodefensa frente a las enfermedades y aquí radica su utilidad. Sus funciones son:
- Poner una barrera a la proliferación de los agentes invasores.
- Aumentar la efectividad de los glóbulos blancos.
- Ahorro energético.
Así es, cuando aumenta la temperatura corporal, el sistema inmunitario funciona de manera más efectiva. Por contra, la mayor temperatura hace que los agentes patógenos se resientan en su proliferación e incluso que dejen de reproducirse.
Por otro lado, el dolor de cabeza, la sensación de cansancio y demás molestias causadas por la fiebre contribuye a que el cuerpo permanezca en reposo, letárgico, ahorrandoo unas energías que se aplican directamente a combatir la enfermedad.
¿Y cómo hace el hipotálamo para regular la temperatura?
Puede hacerlo de dos maneras diferentes:
- Aumentando o disminuyendo la producción de calor por el organismo, tarea que recae sobre todo en el hígado y el sistema muscular.
- Regulando los mecanismos de conservación o pérdida de calor, por medio de cambios en la circulación de la sangre en la piel y por la sudoración.
Para que el hipotálamo ponga en marcha los mecanismos que aumentan la temperatura corporal, debe ser estimulado. Uno de los estímulos son las sustancias conocidas como pirógenos.
Éstos pueden ser exógenos o procedentes del exterior, como es el caso de algunas moléculas componentes de las bacterias y otros microorganismos, que al ser detectadas desencadenan el proceso. También pueden ser endógenos o procedentes del interior, como es el caso de algunas sustancias excretadas por los glóbulos blancos, para indicar, precisamente, que se solicita un aumento de temperatura.
Y… ¿por qué se producen escalofríos durante un proceso febril? Si sube la temperatura ¿a qué obedece la sensación de frío?
Uno de los mecanismos nombrados es el de los cambios circulatorios. Y, en efecto, nuestro organismo hace que se estrechen los vasos sanguíneos de las extremidades, de tal modo que aparecen transtornos de irrigación que son interpretados como frío. En esta situación, los neurotransmisores le indican al hipotálamo que la temperatura corporal es demasiado baja y éste para contrarrestarla eleva la temperatura corporal.
Si el proceso es violento, es decir, si el cuerpo reacciona con potencia ante la agresión exterior, el desfase térmico sensación-realidad es tal que se mantiene la sensación de frío —y de ahí los escalofríos— combinada con un estado febril.
Nota sabionda: Habitualmente la temperatura es algo más baja a primera hora del día, en torno a las 6 de la mañana, y alcanza su máximo entre las 4 y las 6 de la tarde.
Nota sabionda: El efecto bactericida de los antibióticos es mayor durante la fiebre.
La explosión de una bomba atómica o nuclear toma la forma de un hongo nuboso. Le champignon atomique, que dicen los franceses. Pero… ¿por qué toma esa curiosa forma y no otra?
Esta especie de nube en forma de hongo se forma cuando una explosión genera una burbuja de gas muy caliente —en el caso de la detonación nuclear por una elevada emisión de rayos X que ionizan y calientan el aire circundante— que recibe el nombre de bola de fuego.
El aire caliente pesa menos al estar más excitadas —con más energía— y separadas sus moléculas y por ello sube y se expande. Al ser un cambio muy repentino y muy extremo, el aire muy caliente sube con mucha velocidad creando una corriente ascendente muy intensa y arrastrando más aire y materiales con él, formando el pie del hongo nuboso.
En la parte dentral de la bola de fuego se concentran las temperaturas más altas, lo que causa un movimiento circular de convección al interaccionar con el aire frío de la parte exterior, arremolinando material hacia afuera y hacienco crecer el diámetro del bulbo o cabeza del hongo.
De todas las bombas atómicas, las que forman un ”sombrero” más plano y enorme son las bombas termonucleares o bombas de hidrógeno, cuya bola de fuego sube tan arriba que golpea la tropopausa, que es la frontera entre la troposfera y la estratosfera.
En esta capa atmosférica existe una signifivativa diferencia de temperatura con las dos capas limítrofes ya mencionadas, que impide que éstas se mezclen demasiado. Y así, cuando la bola de fuego llega hasta la tropopausa no cuenta con suficiente calor como para atravesarla, de modo que se aplasta y se expande en horizontal de forma exagerada en lugar de hacerlo en vertical.
En esta vida moderna en que vamos tan justos de tiempo para todo, seguro que irá bien saber cómo no invertir más de dos segundos en doblar una camiseta.
Un método realmente curioso.

Método oriental (chino o japonés o…) para doblar camisetas y camisas
La piel de los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies reciben el nombre de piel de rozamiento. Y esto es así porque esta piel carece de folículos pilosos y de glándulas grasas y presenta unos relieves epidérmicos o estrías que facilitan el asir objetos y el caminar.
Estas estrías de rozamiento ?también llamadas crestas papilares? se componen de hileras de poros sudoríparos que transpiran constantemente. Y esta transpiración mezclada con grasas de otras parte del cuerpo pasa a la superficie de otros objetos cuando los tocamos. El dibujo de las estrías de fricción que se transfiere es lo que se conoce como huella latente.
Estas impresiones latentes no se observan a simple vista, por lo que se han de “revelar” de algún modo para incrementar su visibilidad y contraste.
El método más frecuente para revelar huellas sobre materiales no porosos, consiste en la utilización de un polvo dactilar para realzarlas.
Este polvo se puede componer de muchos ingredientes distintos que pueden variar según la fórmula escogida, pero suelen contener esencia de trementina, óxido férrico negro y pigmento negro de hollín.
Se aplica sobre la superficie escogida con un pincel y el polvo se adhiere de forma mecánica al aceite y demás componentes húmedos de la huella latente, con lo que ésta se torna visible y deviene apta para su tratamiento.
Así se puede, de entrada, clasificarla en uno de los cuatro tipos de huellas dactilares existentes:


Nota sabionda: La forma y las características de las huellas dactilares se forman antes de nacer y permanecen inalterables hasta el momento de la muerte. A menos que se dañen, corten o lesionen hasta el punto de formar una cicatriz.
Nota sabionda: Son diferentes para cada individuo, incluso son diferentes las de los gemelos idénticos. Las crestas papilares se forman desde muy temprano, entre el tercer y cuarto mes de embarazo y su patrón va a depender tanto del genoma como del ambiente. Al formarse la piel del feto en el útero materno, queda expuesta a diferentes condiciones tales como la presión de otras partes del cuerpo, los movimientos y la posición de éste en el útero, la nutrición, la presión sanguínea…. lo que hace imposible que se repitan las circunstancias que dan lugar al dibujo final.
Nota sabionda: La función de las crestas y los surcos es la de hacer la piel rugosa en manos y pies para agarrar objetos y que sea mucho más difícil que éstos se deslicen. Esto sigue siendo útil en la actualidad para nuestras manos, pero ya no cumple ninguna utilidad en nuestros pies. Otro vestigio más de nuestro pasado arbóreo donde los pies eran imprescindibles para sujetarse a las ramas. De hecho, los monos y los koalas tienen también huellas dactilares.