Archivo mensual: enero 2008
Kikirikiiiiiiiiiii… kikirikiiiiiiiiiiii…, canta el gallo al amanecer.
En realidad canta a cualquier hora del día, y repetidas veces. Lo que ocurre es que se oye con más fuerza y claridad en el silencio del amanecer.
Los gallos son aves territoriales que muestran su poderío mediante el pavoneo, la coloración e hinchazón de su cresta y los desafiantes cantos. Así, nada más despertarse con los primeros rayos del Sol, siente la necesidad de demostrar su condición de macho dominante a todo el gallinero.
Si no hay respuesta a su canto, todo continuará con normalidad, pero si otro gallo del mismo gallinero contesta al desafío demostrando su aspiración al puesto de gallo dominante, sobreviene la pelea, primero en un duelo de cantos y después físicamente.
Por ello no es frecuente encontrar varios gallos en un mismo gallinero, pues rivalizarían y se pelearían entre ellos. A no ser que haya suficientes gallinas para repartir y los animales se sientan satisfechos con su dominios.
Nota sabionda: En la iconografía cristiana el gallo cantando representa la resurrección de Cristo y es uno de los elementos que acompañan a las representaciones de San Pedro. El papa Nicolás I ordeno la colocación de la figura de un gallo en la parte más alta de los templos para simbolizar las tres negaciones que San Pedro hizo de Jesús tras la última Cena. Como en la parte más alta de los campanarios ya existían las veletas para señalar la dirección del viento, hubo que situar al gallo en la parte superior de éstas.
¿Por qué huelen los pies? Y es más… ¿por qué lo hacen con un olor tan desagradable?
Aunque todo el mundo suda por la planta de los pies —que es una zona de sudoración al igual que las axilas— no a todo el mundo le huelen los pies, o no en la misma medida. En algunos casos el olor llega a ser repelente.
Este transtorno de la sudoración por la presencia de sustancias malolientes es conocido por los dermatólogos como bromhidrosis. Aunque puede que estos compuestos indeseables sean directamente secretados por las glándulas sudoríparas, o que los olores provengan de una infección por hongos, lo más habitual es que sean producidos al interaccionar el sudor con los microorganismos instalados en la piel y en el material del calzado.
Al mantenerse los pies encerrados en los zapatos, la falta de ventilación, la humedad y el calor, conforman un ambiente muy apto para la proliferación de bacterias y hongos, que se multiplican con suma rapidez sobre la piel caliente y húmeda.
Estos microorganismo metabolizan las toxinas y demás sustancias de desecho del sudor y como resultado se desprende el hedor que se concentra en los calcetines y el zapato, que llega a oler peor que el propio pie.
Una buena higiene, mantener los pies secos el mayor tiempo posible, prendas (calcetines o medias) secas y limpias cambiadas con frecuencia, airear el calzado y permitir que los pies transpiren, serán suficientes medidas de prevención para evitar ese olor tan molesto.
El Sol es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra y, por ello, es la más cercana a nosotros y la que muestra un mayor brillo aparente. Pero ¿por qué brilla el Sol? ¿cómo hace su luz para llegar hasta nosotros? ¿cómo se refleja en los demás astros?
En el núcleo de las estrellas, la presión y la temperatura son lo suficientemente elevadas como para propiciar que los átomos colisionen entre sí frecuentemente y con violencia. En estas colisiones se fusionan dos o más átomos en uno solo, reacción que recibe el nombre de fusión nuclear. Es este proceso el que permite que el Sol y todas las demás estrellas desprendan energía y brillen.
En nuestro sol, 564 millones de toneladas de hidrógeno son transformadas en 560 millones de toneladas de helio cada segundo. Los cuatro millones de toneladas aparentemente faltantes se transformaron en energía. Una gran cantidad de energía, una cantidad fabulosa de energía, como se puede apreciar aplicando la famosa ecuación de Einstein, que habla precisamente de la equivalencia masa-energía.
Esta energía resultante de las reacciones termonucleares viaja desde el centro hasta la superficie del Sol, donde es radiada en forma de luz al espacio circundante, en el que viaja a una velocidad cercana a los 300.000 km/s. La Tierra intercepta sólo una cantidad ínfima de este flujo generosísimo de energía, y la casi totalidad escapa hacia el espacio interestelar en todas direcciones.
Cuando esta luz encuentra un obstáculo en su camino choca contra la superficie de éste y una parte es reflejada y otra absorbida. Es la luz reflejada la que nos permite ver los diferentes planetas y astros sin luz propia —como la Luna— al igual que nos permite ver los objetos que nos rodean y su color.
Nota sabionda: La velocidad de la luz en el vacío, según la Teoría de la Relatividad de Einstein, es una constante para todos los observadores y se representa mediante la letra c (del latín celeritas). En el Sistema Internacional de Unidades toma el valor de 299.792,458 km/s.
Teniendo en cuenta que la distancia media Sol-Tierra es 1 U.A. (Unidad Astronómica) y equivale a 149.675.000 km, podemos decir que nos hallamos a unos 8 minutos luz del Sol o, lo que es lo mismo, que la luz que vemos en la actualidad hace 8 minutos que se originó en nuestra estrella.
Nota sabionda: Los electrones poseen la extraña cualidad de moverse en determinados orbitales sin consumir energía, pero cuando caen a un orbital inferior de menor nivel energético (más próximo al núcleo) emiten energía en forma de radiación. Algunos de esos saltos producen la radiación visible que llamamos luz.
Respuesta a una consulta de Marcos Lorana

Un bumerán o boomerang es un arma arrojadiza, propia de los indígenas de Australia, formada por una lámina de madera curvada de tal manera que, lanzada con movimiento giratorio, puede volver al punto de partida.
Pero ¿cómo hace para volver? Cuando se lanza un trozo de madera no vuelve. Entonces, ¿por qué vuelve éste?
El brazo del lanzador ha de imprimirle velocidad y, a la vez, dotarlo de giro, de tal manera que esta velocidad angular haga que el bumerán gire sobre su eje como un molinillo o una hélice, con un plano de giro que sea practicamente perpendicular al de desplazamiento. Pero sin despreciar la pericia del lanzador, que ciertamente es importante, éste no hace más que aprovechar correctamente las características del objeto que tiene en sus manos.
Dos componentes del diseño dan al bumerán la capacidad del vuelo circular:
la disposición de los brazos
el perfil de la superficie
Durante el vuelo el bumerán gira rápidamente sobre sí mismo unas 10 revoluciones por segundo gracias a la disposión de sus brazos en forma de hélice, y los perfiles de los brazos —más gruesos en la parte delantera que en la trasera— crean el mismo efecto de sustentación en las alas que hace que los aviones vuelen.
Y es el propio movimiento de giro el que crea la precesión giroscópica, que es la que tira del bumerán hacia una trayectoria circular. De la misma manera que opera en un frisbee (plato volador) o en una peonza. En todos estos casos la fuerza sustentadora del aire o del suelo y la propia gravedad operan sobre el plano de giro y fuerzan un movimiento circular.
Nota sabionda: Si el bumerán fuera perfectamente simétrico y especular en todos sus aspectos no volvería sino que se iría en la dirección que lo lanzáramos sin parar de girar, pero en línea recta.
Nota sabionda: Bumeráns más antiguos no poseen estos diferentes perfiles aerodinámicos, pero crean el mismo efecto con un brazo más largo que el otro. Así la diferencia de peso y longitud hace la misma función.
Nota sabionda: Hay bumeranes para diestros y bumeranes para zurdos. Se diferencian en que intercambian los perfiles de un brazo del bumerán al otro.

Los pitufos, esos minúsculos personajes azules siempre perseguidos por el malvado brujo Gargamel, cumplen este 2008 sus primeros 50 años.
Según anunció Verónique Culliford, hija del dibujante que los creó —el belga Pierre Culliford, más conocido como Peyo— para festejar el evento 20 ciudades de 15 países europeos amanecerán invadidas por millares de estatuillas de pitufos. Aquél que encuentre alguna de estas estatuillas de resina blanca podrá pintarla a su gusto y participar en un concurso en el que los decoradores más originales recibirán un premio superpitufante.
El nombre de las ciudades se mantiene en secreto, así como la o las fechas, que pueden oscilar entre el 20 de enero y el mes de octubre, pues fue el 23 de octubre de 1958 cuando los schtroumpfs —en francés en el original— hicieron su primera aparición en las páginas de la revista belga Spirou.

En el mismo acto de presentación de estos actos conmemorativos, la viuda de Peyo, Nina Culliford, respondió a la pregunta de ¿por qué los pitufos son de color azul?
Pues resulta que lo son por exclusión. “No podían ser verdes porque se habrían confundido con la vegetación. Rojo hubiera sido demasiado llamativo y amarillo poco afortunado. Sólo quedaba el azul”, precisó.

intro de los episodios televisivos
Nota sabionda: Su primera aparición fue como secundarios en una historieta de Las aventuras de Johan y Pirluit titulada La flûte à six trous, ‘La flauta de seis agujeros’. Pero cuando la aventura se publicó en tapa dura, el título fue cambiado a La flûte à six schtroumpfs, ‘La faluta de seis pitufos’, pues mucho fue el éxito de estos diminutos personajillos.
Nota sabionda: El nombre Pitufos se debe a que, cuando fueron publicados por vez primera en castellano (en 1969) en la revista Strong, uno de sus redactores, Miguel Agustí, necesitaba un nombre para españolizar el vocablo original Schtroumpf . Comoquiera que le recordaron el personaje de Patufet —figura de muy reducida estatura, emblemática del folklore catalán— decidió llamarlos pitufos.
Primer agujero:
¿Sabías por qué los donuts tienen agujero? ¿Tiene alguna utilidad? ¿Para ser más ligeros? ¿Para estar mejor ventilados? ¿Acaso los avezados fabricantes nos escatiman la parte central?
Segundo agujero:
¿Sabías por qué el palito de los chupa-chups tiene un agujero? Fíjate, un agujero que lo atraviesa de parte a parte. De hecho no es un cilindro sólido, sino hueco. ¿Tiene alguna utilidad? ¿Para ser más ligeros? ¿Para estar mejor ventilados? ¿Acaso los avezados fabricantes nos escatiman la parte central?
Pero… qué estoy diciendo. ¡Si el palito no se come!
No sé si tales enigmas habrán proporcionado noches en vela a algún curioso o a alguna curiosa. Pero no quisiera que estas líneas despertasen una irrefrenable curiosidad y privaran a nadie del reparador sueño. Así que paso directamente a resolver tales cuestiones.
El donut —etimológicamene doughnut, de dough ‘masa’ y nut ‘nuez’— no tenía agujero en su origen. Se trataba de bollos circulares que se adornaban colocando trocitos de nuez en su parte central, como su propio nombre indica.
Como ocurre en muchos productos de bollería, si no se acierta bien con el punto de cocción, puede ocurrir que la parte central quede algo cruda. En un proceso industrial esto no se puede permitir, así que a uno de los avezados fabricantes (ahora sí) de este bollo, se le ocurrió practicarle el famoso agujero central, consiguiendo con ello que se cociera por igual por toda su superficie, tanto exterior como interior.
Muchos son, por supuesto, los que reclaman para sí el honor de tan feliz idea, por lo que será mejor dejar en el anonimato a todos ellos, pues una idea tan sencilla pudo ocurrírsele a diferentes cocineros.

En cuanto al agujero del palito del chupa-chups, la autoría está mucho más clara: se le ocurrió a alguien de la empresa. Y más teniendo en cuenta que otras piruletas o lollipops poseen un palito macizo.
Y la razón de ser del agujero es asegurar que el caramelo quede bien sujeto y no se desprenda del palo.
Cuando al dulce se le inserta el palito, el caramelo se adhiere no solamente a la parte exterior del palito de plástico, sino también a la interior, proporcionando una doble sujección.
Es bastante frecuente en otros pirulís que, al quedar poco caramelo, se desprenda por completo del palo. Lo que no ocurre con el chupa chups, porque la más pequeña bolita de caramelo final está pegada, al contar con la sujección interior.
Porque, cuando uno acaba el caramelo ¿qué hace? Pues mordisquear el palito para recuperar el caramelo del interior. Va… reconócelo.
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¿Alguna vez ha desaparecido una persona ante tus ojos? Sin duda debió ser un truco de ilusionismo impresionante.
Pero no menos impresionante es hacer desaparecer con nuestras propias manos un personaje dibujado en una cartulina. Y volver a hacerlo aparecer a nuestra voluntad.
Y eso es lo que ocurre en un famoso rompecabezas conocido por The Vanishing Leprechaun Puzzle, diseñado por el canadiense Pat Patterson, en el que un duendecillo aparece y desaparece a nuestra voluntad.
Es muy probable que ya hayas visto alguna vez el mencionado enigma, o quizá no. De todas maneras, aquí está:
La tarjeta está partida en tres trozos: uno inferior y dos superiores. Y muestra 15 duendecillos.

Si ahora intercambiamos las dos partes superiores entre sí nos queda la siguiente figura.

En donde hay… ¡14 duendecillos!
¿Cuál ha desaparecido? ¿Adónde ha ido? Y cuando volvemos las tarjetas a su posición inicial y regrese… ¿de dónde habrá venido?
Y no es la unica paradoja de desaparición de personas, pues existen otras versiones, como, por ejemplo, la siguiente imagen animada:

En ésta se nos muestran 13 muchachos, que se convierten en 12 al realizar el cambio.
Pero no todas son lineales, también las hay circulares como Get off the earth puzzle, una de las paradojas ópticas más populares, inventada por el creador de enigmas y acertijos estadounidense Sam Loyd, en 1898.
El rompecabezas muestra varios guerreros chinos dibujados en el borde de un disco de cartulina. Este disco se sujeta en el centro de otro pedazo más grande de cartulina de forma que una parte de cada guerrero está dentro del círculo y la otra está afuera. El disco de cartulina se sujeta con un pasador de hojas o un alfiler, de tal forma que pueda girarse. Cuando el disco se rota de su posición inicial (N.E.) a su segunda posición (N.W.), pasamos de 13 guerreros a 12. ¡Uno de los guerreros desaparece!
¿Adónde se fue el chino que falta? ¿De dónde regresa más tarde?
Pero ya está bien de plantear desvanecimientos y apariciones y veamos qué ocurre, cuál es la explicación del fenómeno. Para ello hacemos lo siguiente:
- Trazamos sobre una ficha de cartulina, con escuadra y cartabón, 10 rectas paralelas con el mismo margen de separación entre ellas.
- Cortamos la ficha a lo largo de la línea de puntos, es decir, a lo largo de su diagonal.
- Deslizamos la mitad inferior hacia la izquierda y abajo.

Ahora, al contar las líneas, comprobamos que solamente hay 9. Una de ellas ha desaparecido, pero carece de sentido preguntarnos cuál de ellas ha sido la que se ha desvanecido. La realidad es que las 10 rectas iniciales quedaron repartidas en 18 trozos al cortarlas por la diagonal de la ficha, y no en 20 como sería de esperar. Y esto es así porque un extremo de la primera línea coincide con la diagonal, de tal manera que no la parte en dos. Igual que ocurre con la última.
Y esos 18 trozos han sido reagrupados en un nuevo conjunto de 9 líneas, cada una de las cuales es, evidentemente, 1/9 más larga que cada una de las diez anteriores.
Si volvemos a deslizar otra vez la pieza inferior, pero esta vez hacia arriba, aparece de nuevo la décima línea, que son ahora 1/10 más cortas de lo que lo eran antes.
Igual ocurre con los duendecillos. Cuando son 15, cada uno de ellos es 1/15 más bajo que cuando sólo hay 14. No se puede detectar cuál de los 15 se esfuma porque el conjunto de 14 duendecillos es un grupo totalmente distinto del otro.
Claro que no realizamos un deslizamiento como el descrito con los duendes. Lo que ocurre es que están hábilmente mezclados para que se produzca el mismo efecto al intercambiar las dos mitades superiores. En realidad, ocurre lo mismo que si hiciésemos el siguiente deslizamiento.


Lo mismo se puede decir de los muchachos y de los guerreros chinos.
Ya conocemos el funcionamiento, pero por ello no deja de ser igualmente soprendente, ¿no te parece?

Si alguien nombra a los lemmings, invariablemente nos vienen a la mente aquellas criaturitas gregarias y andarinas, y con tendencias suicidas, que poblaban el videojuego del mismo nombre.
Lemmings fue programado originalmente para el Commodore Amiga, diseñado por DMA Design y publicado por Psygnosis en el año 1990. Tuvo sus versiones para PC, NES, Sega, Game Boy, PlayStation y Game Gear, entre otras. En el momento de su publicación fue uno de los juegos de más éxito por su endiablada adictividad.
El juego consistía (y consiste) en llevar sanos y salvos a un número determinado de lemmings desde la salida hasta la llegada. Salvando diferentes obstáculos según el nivel y encontrando la solución adecuada a los problemas planteados en cada pantalla. Para ello se cuenta con una serie de habilidades que se pueden asignar a los lemmings que escojamos: pueden ser escaladores, excavadores, constructores, bloqueadores… pero aquellos a los que no asignemos una de las escasas habilidades seguirán su marcha imparables aunque ello les lleve a despeñarse, ahogarse o lanzarse a lava ardiente.
Pero ¿cómo se le puede ocurrir a alguien semejante idea? ¿Unos bichitos que impasiblemente y en ordenada fila se dirigen a una muerte segura?
Bueno, pues como dicen por ahí: la realidad supera a la ficción.
Y es que los lemmings existen realmente.
Se trata de unos roedores cuyo hábitat es la tundra, la taiga y la pradera ártica. Se les encuentra en Alaska, norte de Canadá, Noruega, Suecia, Finlandia y noroeste de Rusia. Se alimentan principalmente de hierba, líquenes, raíces y frutos y cavan túneles y madrigueras en los que cobijarse y almacenar alimento.
Una de sus principales características es la de tener un ciclo reproductivo muy corto, pues las hembras son muy fértiles y pueden parir más de ocho crías cada cinco semanas. Esto produce frecuentes explosiones demográficas, que se limitan por la acción de los depredadores (el armiño, el zorro del Ártico, la lechuza blanca del Ártico y un ave acuática conocida como págalo rabilargo) y por la escasez de alimentos en determinadas épocas.
Cuando estos factores limitativos no son suficientes y el número de lemmings aumenta, su instinto les empuja a migrar en masa en busca de alimento en una determinada dirección, que siguen de forma ciega e independiente de los cambios topológicos o climáticos producidos en su ecosistema, ya sea de forma natural o por la mano del hombre. Así que, en ocasiones, su marcha les precipita hacia un río, un despeñadero o cualquier otro accidente del terreno.
Por ello existe el mito de que los lemmings se suicidan en masa como parte de un mecanismo de autorregulación de la naturaleza. Sin embargo, semejante cosa no está demostrada y se considera que dichas muertes se producen de manera accidental al topar con un obstáculo insalvable.
Así, los personajes del juego están basados en esta creencia popular de que los lemmings se suicidan en masa en situaciones de peligro.
Quizá te apetezca ahora ayudar de nuevo a esos adorables animalitos a preservar sus vidas de una muerte accidental. O quizá te apetezca hacerlo por primera vez. Si es así puedes jugar en línea a Lemmings pulsando sobre la siguiente imagen.
¡Sálvalos de una muerte sin sentido!

pulsa sobre la imagen para jugar una versión DHTML del juego original
Nota sabionda: Contribuyó notablemente a mantener el mito del suicidio colectivo el documental White Wilderness, producido por Disney en 1958, que muestra una secuencia de suicidio obtenida, al parecer, por medios fraudulentos.
Nota sabionda: La tundra es un terreno abierto y llano, de clima subglacial y subsuelo helado, falto de vegetación arbórea; suelo cubierto de musgos y líquenes, y pantanoso en muchos sitios. Se extiende por Siberia y Alaska. La taiga es la selva propia del norte de Rusia y Siberia, de subsuelo helado y formada en su mayor parte de coníferas. Está limitada al sur por la estepa y al norte por la tundra. La pradera ártica, también llamada tundra alpina, se presenta en terrenos montañosos sin árboles, pero con musgos y líquenes.
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No, no voy a escribir aquí la carta a los Reyes Magos. Y no es que no haya sido un niño bueno. Lo que ocurre es que vamos a hablar acerca de ellos, acerca de algunas curiosidades sobre sus majestades.
Tales como: ¿siempre fueron tres? ¿desde cuándo Baltasar es negro? ¿siempre trajeron juguetes? ¿por qué solamente llevaron tres regalos si eran reyes? ¿de dónde salen sus nombres?
San Mateo es el único evangelista que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.
En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia siria y armenia los cifraba en doce —como los apóstoles— y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta.
Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres —por ser tres los presentes citados en el evangelio, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas y a las tres edades del hombre— y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.
Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI y son: Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos). Pero es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena —que no negro— ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.
Siempre se habla de tres regalos, pero fueron más: Melchor, rey de los persas, ofrendó también muselina, púrpura, piezas de lino y oro. Gaspar, rey de los indios, preciadas especias, nardo, canela, cinamomo y el oloroso incienso. Y Baltasar, rey de los árabes, oro, plata, zafiros, piedras preciosas, perlas y mirra.
En el siglo XVI, las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.
Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.
En cuanto a la tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes, resulta una manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otras tradiciones —como la de Santa Claus— adoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo. Pues en un principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar —simbolizando el racismo existente— castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña.
Es a partir de mediados del siglo XIX cuando los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.
Claro que todo el mundo tiene o tenía su preferido. ¿Cuál es el tuyo?
Entrada elaborada a partir de una información cedida por 1de3.es.
Más sobre los libros, revistas, tratados, enciclopedias y publicaciones en general que han sido consultados y consultadas para la confección de las entradas de SaberCurioso.
Vamos allá.
Título: ¿Por qué el cielo es azul? La ciencia para todos
Autor: Javier Fernández Panadero
Editorial: Páginas de Espuma
ISBN: 8495642344
Comentario: Más de 200 preguntas y sus correspondientes respuestas explicadas de forma comprensible para cualquier persona, independientemente de su formación previa. Escrito de forma amena y fácil de entender: sin fórmulas, ecuaciones, ni farragosos razonamientos.
Quizás algunas respuestas sean un tanto escuetas y no profundicen demasiado en aras de una mejor comprensión, pero sin duda cumplen con su cometido: despejar la duda.
En la introducción se nos ofrecen diferentes formas de lectura: puede leerse de manera secuencial, como todos los libros, pero también puede leerse saltando de una pregunta a otra. Para ello, al final de cada respuesta se nos indica otra pregunta relacionada con el tema.
Las cuestiones están agrupadas es los siguientes temas:
- La Tierra
- El cuerpo humano
- Biología
- Física y química
- Tecnología
- Aparatos
- Economía
- Matemáticas
En el volumen se da respuesta a cuestiones tales como: ¿cómo funciona el teléfono? ¿por qué el oro vale tanto? ¿qué es un holograma? ¿qué es un agujero negro? ¿son los diamantes para siempre? ¿por qué se ven los huesos con los rayos X? ¿qué hace la levadura? ¿por qué sopla el viento? ¿por qué las brújulas apuntan al norte?
Y su precio es de unos 13 euros.