Archivo mensual: octubre 2008

El cerebro y el sexo

Cerebro humano, pero? ¿de hombre o de mujer?¿Tiene sexo el cerebro? O, mejor dicho… ¿hay un cerebro para hombres y otro para mujeres?

Pues eso parece. Desde el momento en el que en un feto de seis semanas se comienzan a formar los testículos —cuando así lo indica la presencia del cromosoma Y— éstos liberan testosterona a la corriene sanguínea.

La presencia de esta hormona opera cambios en el cerebro en formación, tales como proveer de un mayor tamaño a ciertos núcleos intersticiales y otras estructuras del hipocampo y un mayor desarrollo del hemisferio derecho.

Como en este hemisferio se encuentran las habilidades espaciales o geométricas, el cerebro masculino es más apto para orientarse en el espacio. En cambio, en el hemisferio izquierdo se encuentran las capacidades comunicativas, el acopio de vocabulario y la sociabilidad, por lo que el cerebro femenino es más apto para la relación con semejantes.

Eso no significa que todos los hombres sean mejor orientándose que una mujer ni que todas las mujeres sean mejores conversando que un hombre. Hay que entender que cada persona es resultado de la interacción de factores genéticos, hormonales y sociales que le son propios, aunque, eso sí, cada sexo tiene diferentes aptitudes de partida, entendidas como patrones de aprendizaje, como una predisposición innata.

El cerebro masculino es mejor, o está mejor preparado para desarrollar:

  • la capacidad visual-espacial
  • la memorización y detección de formas y las capacidades geométricas
  • el aprendizaje de laberintos y la orientación
  • la lectura de mapas y los conocimientos geográficos
  • el ejercicio motor que requiere la señalización la previsión de una trayectoria y la puntería
  • la agresividad
  • la composición musical
  • el juego del ajedrez
  • el razonamiento matemático
  • El cerebro femenino es mejor, o está mejor preparado para desarrollar:

  • la fluidez verbal y otras capacidades lingüísticas 
  • las tareas motoras finas y manuales de precisión
  • la sociabilidad
  • el cálculo numérico
  • la sensibilidad
  • la localización de objetos entre una serie de ellos
  • la percepción de niveles bajos de estimulación sensitiva y la velocidad de esta percepción
  • el reconocimiento de rostros, expresiones faciales y tono de voz
  • la empatía (discernimiento de emociones ajenas)

Y ¿por qué esto es así? ¿por qué la presencia del cromosoma Y facilita el aprendizaje de unas habilidades sobre otras?

La neurofisióloga Doreen Kimura sostiene que se debe a millares de años de división del trabajo: el hombre primitivo cazaba y defendía al grupo, para lo que convenía la orientación, la puntería y la agresividad; mientras que la mujer cuidaba a los pequeños, recogía alimentos cerca del hogar y preparaba la comida y vestidos del grupo, para lo que convenía la habilidad motora fina, la localización de los objetos del grupo, el rápido reconocimiento de sus bebés y la certeza de su ubicación y la empatía con los miembros de su grupo.

La evolución natural fue la encargada de preservar los individuos cuyas capacidades cerebrales fueron más apropiadas para la función social y de supervivencia que desempeñaban.

 

 

Nota sabionda: El cerebro femenino es, hemisféricamente hablando, más equilibrado que el masculino. Y su cuerpo calloso —formado por un grupo de fibras que unen los dos hemisferios— es más abultado en las áreas que rigen la emoción y la afectividad.

www.sabercurioso.es

Cuestiones curiosas de ciencia

Más sobre los libros, revistas, tratados, enciclopedias y publicaciones en general que han sido consultados y consultadas para la confección de las entradas de SaberCurioso.

Vamos allá.

Cuestiones curiosas de cienciaTítulo: Cuestiones curiosas de ciencia
Autor: Varios expertos
Editorial: Alianza Editorial, S.A.
ISBN: 978-84-206-6051-6

Comentario: Interesante y atractiva recopilación de curiosidades científicas cuyo título original en inglés es Scientific American’s Ask the Experts: Answers to the most Puzzling and the Mind-blowing Science Questions.

Multitud de cuestiones que responden distintos expertos consultados por la conocida revista Scientific American, poniendo el conocimiento al alcance de todos. Dudas como: ¿Es posible viajar en el tiempo? ¿Es verdad que el cristal es líquido? ¿Por qué hay más gente diestra que zurda? ¿Por qué la gripe es más fuerte en invierno? ¿Cuánto tiempo podemos permanecer despiertos? ¿Por qué son de color naranja las puestas de sol? ¿Por qué tienen pezones los hombres?

Este volumen ofrece un buen espacio ameno e informativo que satisfará la curiosidad de cualquier curioso y es altamente recomendable su lectura.

Las preguntas y respuestas están agrupadas en siete grandes apartados:

  • Astronomía
  • Biología
  • El ser humano
  • Química
  • Ciencias de la Tierra
  • Matemáticas y ordenadores
  • Física

Y su precio es de unos 10 euros.

¿Cómo funcionan los estereogramas?

Un estereograma es una imagen tridimensional oculta en una imagen bidimensional, sin ningún tipo de polarización ni emulsión. Su visualización se realiza sin gafas especiales ni lente alguna, simplemente realizando un pequeño esfuerzo de concentración visual y mental.

Esta ilusión óptica se fundamenta en la manera que nuestro cerebro compone la imagenes, en nuestra visión estereoscópica. Cada ojo capta una imagen ligeramente diferente. El cerebro las procesa y, al superponerlas, obtiene volúmenes y distancias. Así, los estereogramas esconden en su patrón dos imágenes similares con ligeras diferencias, colocadas de tal modo que se logra la visión tridimensional al interpretar el cerebro esas diferencias como volúmenes y profundidades.

No es fácil ver un estereograma, de eso puedo dar fe; pero una vez se aprende la técnica es relativamente sencillo. La idea es desenfocar la vista de la imagen, de manera que al no fijarla en la imagen bidimensional podamos captar la perspectiva, porque si miramos al plano de la imagen directamente, sólo veremos una textura plana. La imagen virtual se forma cuando los ojos se concentran detrás del plano de la imagen, como si quisiéramos ver a través de ella, con la mirada perdida que se suele decir.

Como nuestros ojos no están acostumbrados a hacer semejante cosa sino a converger sobre la imagen, se requiere un poco o un mucho de paciencia para aprender a verlos. Algunas personas los ven casi instantáneamente mientras que a otras les lleva horas.

Un buen método para verlos es mantener la imagen a unos 40-50 cm de distancia y fijar nuestra vista en algo que esté por detrás de ella otros 40-50 cm, aunque hay quien la enfoca al infinito. Cuando la vista está fijada por detrás y, como consecuencia, el estereograma desenfocado, debemos trasladar la mirada sobre la textura pero sin cambiar el enfoque y dejar nuestra vista perdida hasta que la imagen 3D aparezca.

Si la textura borrosa o desenfocada se vuelve nítida significa que nuestros ojos la han enfocado, así que deberás repetir el proceso hasta que esto no ocurra. Si consigues ver algún vago efecto de profundidad vas por buen camino, pero no te conformes, la sensación de visión tridimensional de los estereogramas es muy vívida y clara.

A continuación algunos estereogramas para practicar. En ellos las imágenes tridimensionales ocultas son: una flor, un corazón, una copa y una estrella. ¡Suerte!

flor

corazón

copa

estrella

Pero… ¿cómo funcionan?

En una imagen estereoscópica, los puntos que la componen están dispuestos aparentemente al azar, pero siempre cada punto tiene asociado otro punto gemelo, dibujado a una pequeña distancia de unos 3 cm, que es la distancia media entre ojos.

El truco de la visión estereoscópica consiste en que la distancia entre los puntos gemelos no es siempre constante, sino que es modificada mediante unos cálculos que representan la profundidad a la que debe ser visualizado dicho punto. Al observar la textura, nuestro cerebro interpreta esas diferencias de distancia como profundidad.

Diagrama explicativoEn el diagrama observamos la superficie de la imagen a mostrar en 3D representada por una línea azul y el plano de la textura o imagen 2D por una línea verde.

Para empezar fijamos la vista en el punto real 1 y de esta manera se crea la pareja (1i,1d) que al ser enfocada nos dará la sensación de profundidad del punto real 1. Pero el punto 1d también es visto por el ojo izquierdo, así que seguimos esa trayectoria a través de 1d hasta el punto 2 de la superficie, o lo que es lo mismo miramos a través de 1d con el ojo izquierdo hasta topar con el punto 2. Así ese punto real corresponde a la pareja (2i,2d).

Aplicando el procedimiento de forma iterativa vamos creando puntos en la línea determinada por nuestro plano de visión en el plano de la imagen, hasta que completamos totalmente una línea horizontal.

Como si de un televisor se tratase se ha de repetir el mismo proceso para cada una de las líneas horizontales que componen la imagen. Y así lograr la composición de estereogramas tan excelentes como el siguiente, en el que se puede ver a una mujer sentada en un extremo de un sofá con las piernas cruzadas.

Mujer sentada

 

 

Nota sabionda: En términos científicos, estas imágenes son conocidas como Single Image Random Dot Stereograms, es decir, ‘estereogramas de punto aleatorio de una sola imagen’. En realidad cada una de estas imágenes se componen de una nube de puntos aleatorios, sin ninguna conexión aparente, pero que tras de sí esconden una figura perfectamente definida y que además es visualizada en unas sorprendentes tres dimensiones.

Nota sabionda: El descubridor de estas imágenes planas tridimensionales fue el doctor Bella Julesz en los años 60. Durante sus estudios sobre la percepción de la profundidad en los seres humanos, Julesz generó por ordenador pantallas de puntos aleatorios carentes de forma y color, de manera que si la imagen era captada por el individuo, tan sólo podría ser por su profundidad tridimensional, no por su forma o color.

Nota sabionda: Las imágenes estereoscópicas son visualizadas generalmente mediante una polaridad larga, es decir, enfocando la visión por detrás del plano. Sin embargo para algunas personas es más sencillo ver la imagen utilizando la polaridad corta, enfocando por delante del plano de visión. Cualquier imagen puede contemplarse de las dos formas, pero la profundidad de percepción se invertirá en ambos modos, de forma que lo que en un modo parece salir del plano en otro parece hundirse como un bajorrelieve y viceversa.

www.sabercurioso.es

Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.

El solsticio de invierno, mitos y tradiciones

solsticio.jpg

Los movimientos de nuestro planeta alrededor del Sol. Los solsticios y los equinoccios. Y su influencia en la Humanidad: dioses, mitos y tradiciones. Desde los ciclos agrícolas a las fiestas paganas, desde las similitudes de las deidades solares a las celebraciones romanas. ¡Ah! Y la Navidad.

Éste es el contenido de una colaboración remitida por un lector de SaberCurioso.

Colaboración de Ardoc

Durante el solsticio de invierno (22 de diciembre) el Sol alcanza su cénit en el punto más bajo y desde ese momento el día comienza a alargarse, progresivamente, en detrimento de sus noches, hasta llegar al solsticio de verano, en que invierte su curso. El término solsticio significa ‘sol inmóvil’, ya que en esos momentos el Sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste.

El solsticio hiemal es el acontecimiento que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el auténtico nacimiento del Sol y, con él, toda la Naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. En el solsticio de invierno, todos los pueblos antiguos celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos, caracterizados por la alegría general y acompañados de ceremonias colectivas, centradas en cantos y danzas rituales y en la recogida de ciertas plantas mágicas, como el muérdago. Las grandes hogueras tenían la función de provocar el calor y la fuerza de los rayos de un sol recién nacido, que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador. Otro tanto sucedía durante el solsticio de verano, época adecuada para mostrarle, al divino sol, el agradecimiento de quienes habían sobrevivido un año más, gracias a su generosa intervención en el ciclo agrícola y ganadero. Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron, sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades. Por eso, las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.

Desde hace miles de años y para las culturas y sociedad más diversas, el solsticio de invierno ha representado el advenimiento del acontecimiento cósmico por excelencia. No es ninguna casualidad, por tanto, que el natalicio de los principales dioses, relacionados con el Sol (como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dioniso/Baco, etc.) fuese situado durante este período temporal.

En la antigua Grecia, el culto popular de Dioniso estaba repartido en cuatro grandes festividades: las dos primeras (las Dionisíacas de los campos y las Leneas) se celebraban alrededor del solsticio invernal, con carácter propiciatorio de la fertilidad/prosperidad y en medio de festejos, caracterizados por la gran alegría general. Las dos últimas tenían lugar en la primavera y festejaban la resurrección de la Naturaleza.

En Roma, la celebración de las Saturnalias (fiestas dedicadas a Saturno, padre de los dioses olímpicos y dios protector de la Naturaleza) duraba una semana. Después de la ceremonia religiosa, había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos; cesaba toda actividad pública (en tribunales, escuelas, comercios, operaciones militares, etc.) y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina; se imponía el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas, bien surtidas, a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar, etc.

En los mitos solares de todas las culturas antiguas, ocupa un lugar central la presencia de un dios joven (Jesucristo en la religión cristiana), que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida de la Naturaleza.

Durante el solsticio de invierno, la imagen del dios egipcio Horus era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Se le representaba como un niño recién nacido, recostado en un pesebre, con cabello dorado, con un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza.

Mitra, uno de los principales dioses de la religión hindú, objeto de un culto aparecido unos mil años antes de Cristo, cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (el dios Ormuzd) y el mal (el dios Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Era un dios que había nacido de madre virgen, en el solsticio de invierno, en una gruta o cueva, fue adorado por pastores y magos, obró milagros, fue perseguido, acabó siendo muerto y resucitó al tercer día.

Baco, otro dios solar romano, también estuvo destinado a cargar con las culpas de la humanidad, también fue asesinado y despedazado (como Osiris) y su madre también lo buscó (como Isis) y recogió todos sus pedazos y lo resucitó. Según la tradición, Baco moría despedazado en el equinoccio de primavera y resucitaba a los tres días.

En el siglo II de nuestra era, los cristianos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, ya que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesús y, además, desconocían absolutamente cuando pudo haber acontecido. Durante el siglo anterior, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan distintas como el 6 y el 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, etc. Pero el papa Fabián (236-250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno. A pesar de la disparidad de fechas apuntadas, todos coincidieron en pensar que el solsticio de invierno era la fecha menos probable, si se atendía a lo dicho por Lucas en su Evangelio: “Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y, de noche, se turnaban velando sobre el rebaño. Se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvía con su luz…” (Lucas, 2, 8-14). Si los pastores dormían al raso, cuidando de sus rebaños, para que el relato de Lucas fuese cierto y/o coherente, debía de referirse a una noche de primavera, ya que a finales de diciembre, en la zona de Belén, el excesivo frío y las lluvias invernales impiden cualquier posibilidad de pernoctar al raso con el ganado. Forzando la escena relatada por Lucas hasta el límite, otras Iglesias cristianas -ajenas a la católica como la armenia- fijaron la conmemoración de la Natividad en el día 6 de Enero, ya que, según su deducción, el relato de Lucas sí puede ser creíble, si se sitúa el nacimiento de Jesús un poco más tarde, en enero y en el Oriente Medio. Un tiempo y un lugar donde es muy probable la existencia de cielos nocturnos claros y sin borrascas, aunque todavía con mucho frío. Con el mismo argumento, otras Iglesias orientales, como la egipcia, griega y etíope, propusieron fijar el Natalicio el día 8 de Enero.

Entrado ya el siglo VI, cuando ya se había concluido el proceso de trasvase de mitos desde los dioses solares jóvenes precristianos hacia la figura de Jesucristo, se decidió fijar una fecha concreta. Dado que a Jesús se le había adjudicado toda la carga legendaria que caracterizaba a su máximo competidor de esos días, el dios Mitra, lo lógico fue hacerle nacer el mismo día en el que se celebraba el advenimiento de ese joven dios. De esta forma, entre los años 354 y 360, durante el pontificado de Liberio (352-366), se tomó por fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de Diciembre, fecha en la que los romanos celebraban el Natalus Solis Invicti, el “nacimiento del Sol Invencible”, un culto muy popular y extendido al que los cristianos no habían podido vencer y, claro está, la misma fecha en la que todos los pueblos contemporáneos festejaban la llegada del solsticio de invierno. La fecha del 25 de diciembre fue fijada por el orbe católico como algo inamovible, aunque no fue aceptada por la Iglesia oriental que, aún hoy día, sigue celebrando el Natalicio de Jesús el 6 de Enero.

Con la instauración de la Navidad, también se recuperó en Occidente la celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.

 

 

Fuentes:
Cuadernos, Historia 16. Distintos números, autores varios.
El poder de Roma. Editorial Sarpe. Colección Los grandes imperios y civilizaciones.

¿Qué significan esos puntos en relieve que tienen los envases de vidrio?

Los puntos y las estrías de la base en un botellín de bitterMuchos envases de vidrio tienen unos puntos en relieve junto a la base, como una especie de braile. Ya sean botellas, botellines, tarros, botes… de refrescos, salsas, mermeladas, aceitunas, zumos… en ellos encontramos esas protuberancias en pautas diferentes, ya sea punto-punto-punto-punto-espacio-espacio-punto-espacio… como comienza en el ejemplo de la imagen o en otras combinaciones diferentes.

Puede que no hayas reparado en ellos. Si es así, un simple asalto a tu frigorífico y los podrás encontrar por doquier, desde el bote de espárragos hasta en los yogures. Eso sí, siempre en envase de vidrio.

También puede que hayas advertido su presencia pero desconozcas su utilidad.

Sea como sea, puede ser interesante conocer su razón de ser, su función. Veamos:

Lejos han quedado los días de la producción artesanal de botellas y envases de vidrio por el método del soplado. Ahora lo hacen las máquinas en un proceso industrial. Existen varios sistemas como el prensado, el soplado a presión o el moldeado y es habitual la utilización conjunta de algunos de ellos.

Uno de los métodos más habituales consta de la inyección de la pasta de vidrio en dos moldes y en la posterior unión de las dos piezas obtenidas. Lo que explica las dos líneas longitudinales que podemos encontrar en botellas y botes, y que no son más que rastros de las líneas de unión. Unos rastros leves, pero apreciables.

Una vez obtenidas las botellas o envases se les somete a unos controles de calidad automáticos muy sofisticados. Desde simuladores de tensión para eliminar el producto excesivamente frágil, hasta controles dimensionales, de grosor y aspecto por medio de máquinas optoeléctricas para evitar las fisuras, rebabas, suciedad, burbujas y demás.

En este proceso es muy útil un código de identificación colocado en el artículo, para asociar el defecto con el molde correspondiente. Así puede saberse al instante de qué molde procede el producto defectuoso y proceder a su reparación.

Y aquí entran en juego los puntos de marras. Su número y su disposición entre los espacios, forman un código de identificación fácilmente reconocible por medios optomecánicos. Además, no es posible que el código identificativo se desprenda del envase, puesto que forma parte del mismo.

Todas las máquinas de control van asociadas a un ordenador, donde se almacena y se trata toda la información referente a los recipientes, con objeto de informar en tiempo real al operario, que tomará las decisiones oportunas para obtener un producto de mayor calidad.

 

 

Nota sabionda: Si vuelves boca abajo alguna botella o tarro, podrás observar que en su base, en su parte más externa, se dibuja un contorno circular de estrías, como las del canto de algunas monedas. La función de estas estrías es que el recipiente se agarre mejor sobre las superficies y no resbale en demasía. Ya sea en las cintas de transporte en las plantas embotelladoras o en el mármol de la cocina.

www.sabercurioso.es