Archivo mensual: noviembre 2008

La ventriloquia es el arte que practica el ventrílocuo, que es aquél que sabe modificar su voz —real o con el timbre cambiado— de manera que parezca venir de lejos. El término proviene del latín ventrilocuus, ‘el que habla con el vientre’, pues se pensaba que la habilidad era el resultado de un proceso poco corriente, que durante la respiración se realizaba en el estómago y que el sonido se originaba allí.
En realidad el sonido proviene de la garganta, que es el único órgano fonador, y no se proyecta de ninguna manera hacia ningún lugar, sino que se crea la ilusión de que proviene de otro lugar. Para ello son importantes los movimientos del muñeco: de su boca como si articulara palabras, de sus cejas, de su mirada fija en el público cuando se dirige a él y al ventrílocuo cuando le contesta, de sus distracciones cuando el ventrílocuo habla, de su ensimismamiento cuando habla para sí mismo, de su forma de hablar y sus latiguillos. Cuanto más diferentes sean los timbres de voz, la forma de expresarse y la personalidad de que se dota al muñeco, de la voz, expresión y personalidad del ventrílocuo, mayor será la ilusión de que estamos frente a dos sujetos diferentes y de que la voz procede de dos lugares diferentes. De igual manera que ocurre con la televisión: todos los sonidos provienen del mismo lugar, los altavoces, pero se crea la ilusión de que cada persona lanza su voz desde su posición.
Por supuesto nadie cree que habla el muñeco. Ocurre como en los trucos de magia, no pensamos que en realidad el mago haga desaparecer y aparecer nada, pero nos dejamos maravillar por la presentación del truco. Igual en este caso, nos dejamos llevar por la ilusión del que el muñeco tiene vida, y para que la ilusión sea total es muy importante —además de lo comentado— dominar el habla invisible.
¿Y qué es el habla invisible? Pues la técnica básica de la ventriloquía, hablar sin mover los labios.
Teniendo en cuenta que llegar a dominar estas técnicas puede ser cuestión de meses, o incluso de años, vamos a exponer en qué consisten, aunque de una manera somera.
Primero se ha de encontrar una voz de diferente timbre a la nuestra que podamos modular cómodamente. Quizá una voz infantil o una voz ronca que surja con facilidad sin forzar la garganta. Y practicar con ella. Hablar y hablar hasta que la hagamos nuestra. Ya habrá tiempo más adelante para encontrar otras que aumenten el repertorio.
Después hablar con esta voz intentando no mover los labios, manteniendo una sonrisa con la boca entreabierta que nos permita expulsar la voz ventriloquial por la comisura de los labios. Practicar y practicar frente a un espejo hasta que el paso de voz normal, sonrisa y voz ventriloquial sea fluído y automático y pueda realizarse tan rápidamente como sea necesario.
Aunque es imposible no mover nunca los labios, sí que se puede minimizar al máximo. Cuando el espectador lleve un rato observando los labios del ventrílocuo y no aprecie movimiento se olvidará de ello y centrará la atención en el muñeco, completando así la ilusión.
El mayor problema son las consonantes labiales, bilabiales y, en menor medida, las fricativas. Nada más sencillo que cambiar una consonante por otra. El contexto y la más opaca modulación de la voz ventriloquial harán que no se aprecie el cambio. Así, se realizarán los siguientes cambios:
-la c (delante de e e i) y la z
Para pronunciarlas colocamos la lengua entre los dientes, pero suenan practicamente igual si apoyamos la punta de la lengua en la parte trasera de los dientes superiores, incluso en la encía superior, así le lengua no se verá a través de la sonrisa entreabiertsa, y más si apoyamos los incisivos superiores sobre los labios inferiores.
-la f
Se pronuncia igual que la c según el método anterior, pero más sibilante, dejando escapar más aire. Otro método es sustituirla por una j.
-la ñ
Se pronuncia ni.
-la b y la v
Se sustituyen por una d.
-la m
Se sustituye por una n.
-la p
Se sustituye por una t.
Entendiendo que no se trata de una simple sustitución de una letra por otra, sino de una sustitución modelada por la cavidad bucal, de modo que la consonante suene como la que deberíamos decir. Todo ello procurando poca claridad a la consonante sustituidora, de manera que se tenga la ilusión acústica de que suena la consonante sustituida.
Así, diremos “el ninio drae zruta en una dandeja tara su naná” en vez de “el ñiño trae fruta en una bandeja para su mamá”. Con práctica (y más práctica) el cambio de consonantes no se apreciará.
De este modo la ilusión es perfecta… y los labios no se mueven.

Achmed, el terrorista muerto y Jeff Dunham

El cuervo Rockefeller y José Luis Moreno
Nota sabionda: La práctica de la ventriloquia se realiza casi siempre mediante un diálogo, generalmente cómico y/o sarcástico, entre una persona y un muñeco al que se denomina dummie.
Nota sabionda: Se han encontrado restos de ventriloquia en el arte egipcio y en la arqueología hebrea. Eurycles de Atenas, el primer ventrílocuo del que se tiene noticia, se hizo tan famoso que los ventrílocuos griegos fueron llamados los eurycleides, además de ser conocidos como engastrímanteis, ‘profetas de la barriga’.
Nota sabionda: El más famoso ventrílocuo que ha existido fue Edgar Bergen, un artista nacido en Chicago, que se presentaba ante el público en traje de frac, en tanto que su muñeco, Charlie McCarthy, llevaba un monóculo, sombrero de copa y traje de etiqueta.
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Cuando llega el otoño las hojas de los árboles mudan de color. Los verdes bosques cambian su tonalidad habitual por los naranjas, ocres, oro, marrones y rojos. Lo hemos visto muchas veces, pero… ¿sabemos por qué ocurre?
El color verde de las hojas lo proporciona la clorofila, un pigmento segregado en los cloroplastos que es imprescindible para realizar la fotosíntesis. Pero no es ése el único pigmento orgánico presente en las hojas, también existen los carotenoides —de tonalidades amarillo-anaranjadas— y las antocianinas —de tonalidades rojo-azuladas— que son unos pigmentos que se encuentran de forma natural en las plantas y que las protegen del exceso de luz solar, al actuar como pantallas solares que bloquean la radiación dañina. También protegen las células vegetales del frío extremo al actuar como anticongelantes y son beneficiosos por sus propiedades antioxidantes.
Todos estos colores quedan disfrazados por la clorofila presente en mayor cantidad, pero al llegar el otoño la cosa cambia.
La disminución de horas de luz solar y la llegada de temperaturas más frías lleva pareja una mengua de la clorofila. Cuando el follaje empieza a envejecer, las hojas descomponen algunos de los pigmentos que han producido en exceso, como la clorofila, y los absorben parcialmente en el pedúnculo para otros fines. Es entonces, cuando el color verde desaparece, cuando se revelan el resto de pigmentos, que tintan las arboledas de los colores propios del otoño.
Nota sabionda: Todos estos colores se pueden ver cuando las hojas aún están verdes si se separan los pigmentos mediante un proceso denominado cromatografía.
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La cafeína es un alcaloide cuyo consumo tiene efectos estimulantes sobre el sistema nervioso autónomo y sobre el corazón, pero su abuso produce arritmia cardíaca, insomnio y dolor de cabeza. Por ello, algunas personas consumen café descafeinado, debido a problemas de salud o por que quieren disminuir su dependencia a la cafeína.
Como el café desarrolla casi todo su sabor durante el proceso de tueste, la cafeína se extrae directamente de los granos verdes, existiendo para ello diferentes métodos, que se han perfeccionado hasta el punto de afectar mínimamente al sabor y al aroma.
Tratamiento con agua
Los granos de café humedecidos se empapan en agua mezclada con extracto de café verde al que se le ha reducido previamente la cafeína, aunque también se realiza el lavado solamente con agua. Un fenómeno de ósmosis atrae la cafeína de la alta concentración de los granos a la baja concentración del disolvente. Los granos ya descafeinados se secan con aire caliente. En cuanto al agua con la cafeína disuelta, se bombea ésta a través de un filtro de carbón activo que absorbe la cafeína, pero deja otros compuestos adicionales que añaden sabor al café, así ya está lista para utilizarse con nuevos granos. Es el agua mezclada con extracto de café verde que se nombraba al inicio.
Proceso de cloruro de metileno
Este método emplea cloruro de metileno como disolvente químico. Los granos verdes se humedecen en agua para que la superficie del grano se vuelva porosa, y se dejan en remojo en cloruro de metileno hasta que la cafeína se haya disuelto. El disolvente se elimina mediante un evaporador y después se lavan los granos. Después de ello se secan con aire caliente. El cloruro de metileno se reutiliza para posteriores procesos de descafeinado.
Tratamiento con dióxido de carbono
Se hace circular dióxido de carbono entre los granos, dentro de tambores que funcionan a una presión de 250 a 300 atmósferas. A estas presiones, el CO2 adquiere propiedades únicas que le confieren una densidad similar a la de un fluido y la capacidad de difusión de un gas, lo que le permite penetrar en los granos y disolver la cafeína. El CO2 rico en cafeína se canaliza a través de un filtro de carbón vegetal que la absorbe, permitiendo que éste vuelva al circuito y a los tambores. Los granos ya descafeinados se secan con aire caliente.
Nota sabionda: La cafeína es un alcaloide del grupo de las xantinas a la que también pertenecen la teofilina del té, la teobromina del chocolate, la guaranina de la guaraná, la mateína del mate y también la kola y el yopo.
Nota sabionda: Los granos de café contienen entre un 0,8% y un 2,5% de cafeína, dependiendo de su origen y variedad. Y el café descafeinado entre un 0,1% y 0,3%.
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¿Un negro de piel blanca? ¡Qué contradicción más absurda! ¿Es eso posible?
Pues sí, sí que lo es. Cuando pensamos en un albino es muy posible que pensemos en un albino de occidente, esto es, en un europeo, en alguien de piel blanca cuya carencia de melanina lo hace parecer más blanco todavía; pero también hay albinos en oriente, en África, entre aquellos de piel cobriza… se pueden dar casos en cualquier ser humano. También en animales.
El albinismo es una anomalía genética, una condición congénita autosomal recesiva, que consiste en la ausencia total o parcial de pigmentación de ojos, piel y pelo, debida a fallos en el proceso de síntesis de la melanina o en su transporte.
Aunque existen diferentes grados y tipos de albinismo, en general, la falta de pigmentación en la piel y el pelo hace que las personas albinas estén desprotegidas frente a las radiaciones solares. No se broncean, se queman con facilidad tras una breve exposición al sol y, si no se protegen adecuadamente, aumentan la probabilidad de desarrollar algún tipo de cáncer de piel.
Al carecer también de melanina en los ojos, suelen presentar colores pálidos: rojizo, grisáceo, castaño muy claro o azul. Esta falta de pigmentación les produce fotofobia, por lo que no suelen sentirse cómodos en ambientes muy iluminados. Paralelamente, presentan un conjunto de anomalías visuales (visión deficiente, ceguera funcional, estrabismo, nistagmo) que pueden limitar de forma muy notable su calidad de vida.
Por si no fuera esto suficiente, en África las noticias hablan de persecuciones y asesinatos de albinos, fruto de la ignorancia y la creencia de que están hechizados y que sus órganos atraen la riqueza. Sólo en Tanzania están registrados oficialmente 4.000 albinos, aunque se cree que la cifra real supera los 170.000. Viven repartidos en decenas de poblados, donde no sólo se exponen a los rigores del sol, sino a la superchería local y a la discriminación de sus compatriotas que los llaman zeru zeru, ‘fantasmas’ en lengua kiswahili.
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No es nada extraño sentir la picadura urticante de una medusa mientras uno se baña en aguas templadas. Lo realmente extraño es tomar un baño rodeado de ellas y no sentir sus picaduras.
¿Y cómo es eso? se preguntará algún curioso. Pues eso ocurre en Ongeim’l Tketau, ‘el lago de las medusas’ en palauano. Un maravilloso lugar que se encuentra situado en el archipielago de Palau, en el océano Pacífico, a unos 500 km. al este de Filipinas, formando parte de uno de los países menos poblados y más jóvenes del mundo, que se independizó de los EE.UU. en 1994.
Este lago salado tiene 30 metros de profundidad, pero más allá de los 14 metros no existe la vida, pues el agua carece de oxígeno y contiene altas concentraciones de sulfuro de hidrógeno.
Las medusas llegaron hace miles de años a este lago a través de un paso natural que lo enlazaba con el mar. Esta vía se cerró dejando atrapados algunos tipos de peces y medusas. Éstas sobrevivieron a lo largo de los siglos favorecidas por la abundancia de algas en el lago, pues se adaptaron a su ciclo vital estableciendo con ellas una especie de simbiosis: durante el dia buscan la luz del Sol que las algas necesitan para producir nutrientes mediante la fotosíntesis y por la noche bajan al fondo del lago en busca del nitrogeno que las algas necesitan para sobrevivir. A cambio, las algas comparten los nutrientes con su animal huésped.
Estos invertebrados viven a sus anchas sin ningún predador que amenace sus vidas y sin ninguna necesidad de alimentarse de otros animales, aunque a veces lo hagan para completar su dieta. Tanto es así que se han multiplicado hasta contarse por millones (de 10 a 20) y prácticamente han perdido la capacidad de picar. Sus células urticantes producen un veneno tan suave que no daña la piel humana, excepto en zonas donde es muy fina como es el caso de los labios.
Así que es posible bañarse entre estos animales, e incluso tocarlos, sin sentir esa desagradable sensación urticante.

Imágenes del lago de las medusas.
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Una hoja de papel de tamaño DIN A4 mide 210*297 mm. Ante esta evidencia que todos podemos observar, a un curioso le pueden venir a la mente un par de cuestiones: ¿por qué esas medidas y no otras? ¿qué significa eso de DIN y del número?
DIN es el acrónimo del Deutsches Institut für Normung, ‘Instituto Alemán de Normalización’, que es el organismo nacional de normalización de Alemania, cuya función es la elaboración de estándares téncnicos para la racionalización y el aseguramiento de la calidad.
En 1922 se elaboró la norma DIN 476, que es la que normaliza los formatos de papel. Dicha norma fue adoptada posteriormente por la mayoría de los organismos nacionales de normalización europeos.
El formato de referencia de la serie A es el A0 (área 0) y abarca una superficie de 1 metro cuadrado. Y no sólo eso, sino que la longitud de sus lados mantienen una relación ideal, que se concreta en la proporción 1:?2, redondeando los milímetros.
¿Y por qué esta proporción en concreto?
Porque de esta manera, al cortar por la mitad —de su lado más largo— una hoja A0, el lado más corto pasa a convertirse en el lado más largo de la nueva hoja A1. De esta manera, si se corta cualquier hoja de la serie por la mitad de su lado más largo, se obtiene un par de hojas del tamaño siguiente, que siguen manteniendo la proporción ideal entre el largo y el ancho.

Nota sabionda: La norma DIN 476 fue adoptada por la ISO (International Organization for Standardization) mediante la norma ISO 216. Y ésta fue adoptada por la UNE 1011, que es la norma española. Aún así nos seguimos refiriendo a la norma DIN por la fuerza de la costumbre.
Nota sabionda: Existen otros formatos de papel normalizados, aunque estén en desuso. El pliego, el folio, la cuartilla y la octavilla, que también mantenían la relación entre tamaños. Es decir, un pliego tiene el tamaño de dos folios, el folio de dos cuartillas y la cuartilla de dos octavillas. De hecho, el nombre de cuartilla y de octavilla hace referencia a que son la octava y la dieciseisava cuarta y octava parte de un pliego.
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