Archivo mensual: noviembre 2009

¡Ah, ya los conozco! Joe, Jack, William y Averell, todos con el mismo bigote, la misma nariz bulbosa y la misma barbilla prominente. Bandidos cuyos planes son contínuamente frustrados por Lucky Luke, el cowboy que dispara más rápido que su propia sombra. El de… I’m a poor lonesome cowboy. El que se pasaba la vida liando cigarrilos y que, por aquello de ser políticamente correcto, sustituyó el pitillo pegado a los labios por una briza de hierba. Ese mismo. Y esos mismos.
Pero, ¿sabías que Goscinny y Morris se inspiraron en personas reales para crear sus personajes?
En efecto, los hermanos Dalton existieron. Y fueron unos famosos forajidos del Viejo Oeste, cuya banda operó desde 1890 a 1892, especializados en el robo de bancos y trenes.
Su padre, Lewis Dalton, era un barman en Kansas City cuando se casó con Adeline Younger. Emparentada con los hermanos Younger, que cabalgaban a las órdenes de Jesse James.
Tuvieron quince hijos, de los que trece llegaron a la madurez. Uno de ellos, Frank, era un ayudante de Alguacil que mantuvo a sus hermanos en el buen camino. Cuando murió en acto de servicio, tres de sus hermanos —Grattan “Grat” Dalton, Bob Dalton y Emmett Dalton— se convirtieron en defensores de la ley. Para más tarde, en 1890, pasar al otro lado de la misma.
Bob reclutó a George Newcomb, Charlie Pierce y Charlie Bryant para cabalgar con él y con su hermano Emmett. Grat estuvo visitando a su hermano Bill en California cuando se formó la banda, pero más tarde se unió a ella junto a Bill Doolin, Dick Broadwell y Bill Powers.
Bill Dalton, envuelto en turbios asuntos políticos, se une también a sus hermanos como una forma de rebelarse contra la llegada del ferrocarril a California.
Bob, Grant y Emmett Dalton junto a Bill Power y Dick Broadwell deciden, el 5 octubre 1892, el asalto simultáneo a dos bancos en Coffeyville, el pueblo donde los Dalton se criaron. A pesar de que iban disfrazados, sus antiguos vecinos los reconocieron y se apostaron esperando su salida de los bancos. Se formó un fenomenal tiroteo, a resultas del cual resultaron muertos Power, Broadwell y Bob y Grat Dalton. Emmet Dalton, con más de veinte impactos de bala sobrevivió.
Posteriormente Bill Dalton, Bill Doolin, George Newcomb y Charlie Pierce formaron la famosa banda Dalton-Dooling que aterrorizaron a la población durante unos cinco años después del fatídico día de Coffeyville. Todos murieron a manos de la ley.

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El pasado sábado tuvo lugar un hecho sorprendente en un encuentro de baloncesto: un jugador lanzando a la propia canasta y logrando una autocanasta.
Quizá la mala temporada de los New York Knicks afectó en exceso a Nate Robinson, base del equipo. El caso es que, cuando quedaba medio segundo para que finalizase el primer cuarto del encuentro contra los New Jersey Nets, recibió el balón, se dio la vuelta y realizó un lanzamiento contra su propia canasta ante la sorpresa del público y de los jugadores. El triple entró, pero el tiempo se había agotado y los tres puntos no subieron al marcador. Lo que no impidió que se llevase la bronca de su entrenador por haber perdido la cabeza de esa manera.
El caso es curioso, pero no único. Aunque el precedente no fue por un cruce de cables, sino que fue un tiro a sabiendas.
Se trata del encuentro de cuartos de final de la 5ª Copa de Europa en el que, en la temporada 1961-62, se enfrentaban el Real Madrid y el campeón italiano, el Ignis Varese.
En esta época los enfrentamientos se producían a doble partido, pasando a la siguiente eliminatoria el equipo con mayor suma de puntos en el global de la eliminatoria. El sorteo decidió que el primer partido se disputase en campo italiano y el partido de vuelta en la capital española.
Durante todo el primer tiempo del partido de ida, el Real Madrid mantuvo una ventaja de unos 10 puntos hasta dos minutos del final a costa de perder por cinco personales a Sevillano y a Morrison y a mantener en pista a Emiliano, Lluis y Lolo cargados con 4 personales. A falta de 27 segundos parecía que, con un marcador de 75-80, se salvaría la situación, pero 5 puntos fugaces de los italianos igualaban el encuentro a falta de 2 segundos.
En ese momento el entrenador madridista, Pedro Ferrándiz, solicitó tiempo muerto. Tenía apenas dos segundos para conseguir una canasta o sufrir una prórroga de 5 minutos más en el infierno varesino, mermados por las bajas. Prefirió no arriesgar con la canasta e ideó una jugada que sorprendió a todos.
Los jugadores locales bajaron a defender dispuestos para la prórroga. Lluis sacó de fondo el balón hacia Alocén, y este anotó limpiamente… ¡en la propia canasta!
Haciendo esto concedió una derrota por dos puntos antes de verse abocado a una prórroga donde la derrota sería más abultada dada las bajas, las faltas personales acumuladas y el ambiente, pues la presión del público local parecía influir en algunas decisiones de los colegiados.
La estratagema dio resultado, pues en el partido de vuelta el Real Madrid venció por 83-62, superando con creces los 2 puntos de la ida.
Nota sabionda: A partir de aquel momento la FIBA modificó el Reglamento, sancionando al equipo que hiciera este tipo de acciones con una multa dineraria y la exclusión de participar en competiciones europeas.
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Es realmente molesto un parabrisas empañado. Y peligroso cuando se empaña de repente y las condiciones atmosféricas son adversas: lluvia, nieve… o simplemente es de noche.
Así que es necesario desempañarlo lo antes posible y mantenerlo así para tener visibilidad y facilitar la conducción.
Pero para saber la mejor forma de hacerlo es conveniente saber primero por qué se empaña.
Tanto el parabrisas como el resto de lunas del coche se empañan cuando el aire está húmedo y el cristal está suficientemente frío para que el vapor de agua se condense sobre él. Como lo más habitual es que haya más humedad dentro del habitáculo cerrado del coche que en el exterior y que la temperatura interna sea más elevada que la externa, el cristal se empaña por dentro.
Y la razón de esta diferencia de humedad y de temperatura son los propios ocupantes del vehículo. El vapor de agua que exhalamos con la respiración, la evaporación de agua de las prendas y objetos por la temperatura corporal… Por eso se empañan más rápidamente cuanto más ocupantes hay en el vehículo.
Sabiendo que el factor determinante es la humedad, es fácil deducir que lo que se debe hacer para desempañar el cristal es secar el ambiente. ¿Y cómo?
No es cuestión de dejar de respirar, así que bastará abrir un poco las ventanas para que el aire del menos húmedo del exterior penetre y los seque, o poner en marcha el aire acondicionado dirigido al parabrisas para secarlos más rápidamente. Pero ¿aire caliente o frío?
En realidad no importa la temperatura del aire porque no se empañan por diferencia térmica. Se empañan por condensación de humedad, así que hay que secar los cristales, no enfriarlos o calentarlos. Por ello tomaremos la solución más cómoda, y si en el exterior hace frío no abriremos las ventanas ni pondremos el aire frío para congelarnos, si no que usaremos la calefacción. Y si en el exterior no hace excesivo frío y en el interior hace calor, abriremos las ventanas o pondremos el aire frío. O ambas cosas a la vez.
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¡Ah! ¿pero existe un estilo español?
Félix Erausquin fue un atleta vasco que en 1956 —cuando contaba con 48 años de edad— revolucionó el mundillo del atletismo con una innovadora técnica de lanzamiento de jabalina.
Tuvo la genial ocurrencia de probar a lanzar la jabalina utilizando la técnica de los palankaris o lanzadores de barra vasca, esto es, imprimiendo una rotación a la jabalina en el momento del lanzamiento, al sustituir la carrera previa por varios giros sobre el propio eje, de manera similar al lanzamiento de disco y de martillo.
Conocía bien esta técnica ya que se había proclamado en numerosas ocasiones campeón de lanzamiento de barra. Así que en 1957, en el Estadio de Montjuic de Barcelona, realizó un lanzamiento de jabalina siguiendo esa técnica y logró batir sin dificultad el record de España, a pesar de que era ya un veterano, con un lanzamiento de 81,76 m.
Esa nueva forma de lanzar la jabalina fue bautizada por la prensa como estilo Erausquin o estilo español.
El propio Erausquin y sus seguidores mejoraron la técnica y fueron obteniendo cada vez mejores marcas, hasta el punto de que el joven Miguel De la Quadra Salcedo llegó a batir el récord mundial de lanzamiento de jabalina superando por primera vez los 100 m, al acreditar una marca de 112 m.
Sin embargo, según la IAAF se trataba de una técnica muy peligrosa para lanzadores inexpertos, por lo que decidió prohibirla introduciendo modificaciones en el reglamento. Ningún récord obtenido con el estilo español llegó a ser homologado, a pesar de que las modificadiones del reglamento se realizaron con posterioridad.
El propio De la Quadra Salcedo dijo lo siguiente al ser preguntado años después al respecto:
La injusticia se cometió al cambiar tres veces el reglamento internacional. Primero, se prohibieron las vueltas, después se obligó a que la punta de la jabalina estuviera mirando a la dirección del lanzamiento, pero estos cambios en los reglamentos nunca han sido retroactivos y en cambio sí lo fueron en nuestro caso. Con mi estilo superamos en más de 20 metros el récord del mundo que tenía el noruego Eric Danieldsen en 1956, con una distancia de 81,30 m.
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Se trata de un artículo de uso cotidiano. Las hay de varias clases, formas, tamaños y voltajes. Pero… ¿de qué están hechas las pilas?
Las pilas ordinarias constan de un depósito de cinc, recubierto exteriormente de plástico, que contiene en su centro una barra de grafito. El propio recipiente es el polo negativo o ánodo. El espacio entre las paredes del depósito y la barra de grafito lo ocupa una pasta húmeda que contiene dióxido de manganeso (MnO2), cloruro de cinc (ZnCl2) y cloruro de amonio (NH4Cl). El polo positivo o cátodo lo forma la propia barra de grafito en contacto con el dióxido de manganeso y el cloruro de amonio.
El amoniaco forma complejos con el cinc y del intercambio de electrones se obtiene un voltaje de 1,5 voltios. Este voltaje se mantiene hasta que la cantidad de reactivos se agota.
Las pilas alcalinas no tienen cloruro de amonio. Su electrolito es un hidróxido de un metal alcalino, KOH (hidróxido de potasio) o NaOH (hidróxido de sodio). El cátodo es de acero en contacto con el dióxido de manganeso y el ánodo es la cubierta de cinc. Ambos están colocados dentro de un depósito hermético de acero. En sus reacciones no se produce ningún gas, al contrario que en las otras pilas no alcalinas, en las que el amoniaco puede formar una película gaseosa aislante alrededor del grafito. Por ello son más duraderas y potentes.
Las pilas de mercurio se fabrican como pilas botón. En ellas un recipiente de acero actúa como polo positivo. El ánodo es de cinc y está situado en el centro y está rodeado de cincanato potásico (K2ZnO2), óxido de mercurio (HgO) y grafito. Son pilas de larga duración.
Todos estos metales pesados son muy contaminantes, y especialmente tóxicos para el sistema nervioso. Por eso las pilas deben reciclarse y nunca tirarse a la basura.
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