Archivo mensual: diciembre 2010
Porque… ¿qué curioso no se ha preguntado alguna vez, en voz alta o a sí mismo, de forma consciente o inconsciente, por qué el moco es de color verde?
La explicación a continuación. Y no, la clorofila no tiene nada que ver.
El moco nasal lo produce de manera continuada la mucosa nasal. Sirve para proteger las vías respiratorias y atrapar objetos extraños como polvo y polen antes de que entren en las vías respiratorias.
Generalmente su color es claro y presenta un aspecto ligero, pero durante una infección el moco puede cambiar su color a tonalidades amarillas o verdosas.
En caso de infección bacteriana, los microorganismos se reproducen rápidamente en un ambiente húmedo, caliente y rico en nutrientes como es la mucosa nasal. El sistema inmunológico reacciona presentando batalla por medio de los neutrófilos.
Los neutrófilos ingieren ávidamente todo tipo de bacterias desactivándolas por medio de procesos oxidativos en los que toman parte enzimas con un significativo contenido de hierro. Los productos de desecho del enfrentamiento entre los agentes invasores y el sistema inmunitario, que comprenden los neutrófilos muertos, las bacterias digeridas y los enzimas utilizados, contienen una cantidad de hierro suficiente para dotar al moco de su color verdoso.
Nota sabionda: Los neutrófilos, denominados también micrófagos o polimorfonucleares (PMN), son glóbulos blancos de tipo granulocito. Miden de 12 a 18 μm y son el tipo de leucocito más abundante en la sangre del ser humano. Su periodo de vida media es corto, durando horas o algunos días. Su función principal es la fagocitosis de bacterias y hongos.
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La Adoración de los Reyes Magos es una tradición navideña que tiene su origen en un culto europeo en el que se relaciona el monoteísmo con la “realeza sagrada”.
Son el símbolo de las naciones paganas que se acercan a Cristo, mientras que los pastores que adoran al Niño simbolizan al pueblo judío.
La tradición tiene su origen en el Evangelio de San Mateo, que es el único que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.
En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia siria y armenia los cifraba en doce —como los apóstoles— y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta.
Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres —no en vano eran tres los presentes citados en el evangelio, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas, a las tres edades del hombre…— y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.
En el siglo XVI las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.
Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.
Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI.
Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos). Todos ellos eran de piel blanca.
Es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena —que no negro— ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.
Excepto los regalos —que aparecen en el Evangelio de Mateo— los nombres, edades y apariencias han sufrido diversos cambios y han sido asignados arbitrariamente. Entre los griegos se les dieron los nombres de Apellicon, Amerim y Serakin; entre los sirios los de Kagpha, Badalilma y Badadakharida y entre los etíopes los de Ator, Sater y Paratoras.
Sus edades cambiaban según los gustos del artista que los representaba hasta que Petrus de Natalibus fijó en el siglo XV que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.
Siempre se habla de tres regalos, pero fueron más.
Melchor, rey de los persas es el venerable anciano de barbas blancas que le llevó al Niño: muselina, púrpura, piezas de lino y oro.
Gaspar, rey de los indios, un joven barbilampiño (después barbudo), le llevó: preciadas especias, nardo, canela, cinamomo y el oloroso incienso.
Baltasar, rey de los árabes, de rostro fuscus (“oscuro” en latín), y que con el paso de los años se hizo claramente africano a partir del siglo XV, le llevó: oro, plata, zafiros, piedras preciosas , perlas y mirra.
La simbología de los regalos es la siguiente:
Con el oro se representaba el poder y la riqueza del Niño y con él se reconocía que había nacido el más grande, el Rey.
Con el incienso, usado tradicionalmente como símbolo de adoración, se daba a entender que se reconocía al Dios Verdadero.
Con la mirra —precioso bálsamo que se confunde con las lágrimas— se representaba el dolor y la capacidad humana del Dios hecho Hombre.
La tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes es otra manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otras tradiciones —como la de Santa Claus— adoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo.
En principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar —simbolizando el racismo existente— castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña.
A partir de mediados del siglo XIX los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.
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Texto de la entrada cedido por 1de3.es.
Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noel, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël… son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centro-europa.
San Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.
Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos.
Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:
En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas.
Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase.
El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.
En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa de oro son ahora lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.
En invieno se celebraban las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.
La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes.
Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).
En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús —el Cristkind— aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.
Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano —Nueva York al pasar a dominio inglés— trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro.
Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.
La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad.

Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo.
Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom —dibujante de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast.
Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco —que son los de la compañía— e hizo su traje más lujoso.
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Texto de la entrada cedido por 1de3.es.
Recientemente se ha publicado la noticia del descubrimiento del primer planeta, fuera de nuestro sistema solar, potencialmente habitable, aunque su existencia esté aún por confirmar.
El planeta, que ha sido llamado Gliese 581 g, orbita alrededor de una estrella que está a tan sólo —para mediciones astronómicas— 20 años luz de nosotros.
Pero si está tan lejos que aún está por confirmar su existencia… ¿cómo sabemos que puede albergar vida?
Los científicos han establecido una serie de condiciones que los planetas han de cumplir para ser aptos para albergar vida tal como la conocemos. Son:
-que los planetas sean rocosos
-que los planetas se encuentren en la zona habitable de su estrella
-que los planetas tengan un campo magnético suficientemente intenso
Los planetas candidatos a albergar vida deben ser rocosos, con superficies sólidas como las de la Tierra y no bolas gigantes de gas como Júpiter o Saturno. Deben estar en la zona habitable de sus estrella, es decir, a una distancia donde la superficie del planeta reciba la cantidad justa de radiación estelar para mantener temperaturas moderadas y agua líquida en su superficie. Y, por último, deben poseer un campo magnético lo suficientemente intenso para proteger a la superficie planetaria de vientos estelares y otras partículas cósmicas.
Una vez localizado un planeta que cumpla estas tres condiciones, se deberá analizar la composición de sus atmósferas a la busca de compuestos químicos como óxido de nitrógeno, oxígeno, metano, ozono y vapor de agua. Si además se detectan partículas ionizadas, que certifican la existencia de campos magnéticos, podremos concluir que el citado planeta puede poseer una biosfera y por ello puede albergar vida.
Nota sabionda: Los planetas que se encuentran a la distancia adecuada de su estrella, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, reciben el nombre de goldilocks (el nombre en inglés de Ricitos de Oro, la niña protagonista del cuento homónimo, en el que la niña prueba un plato de sopa demasiado caliente, luego otro demasiado frío y finalmente uno a la temperatura adecuada, que es el que se come).
Nota sabionda: El descubrimiento de Gliese 581 g se anunció a finales de septiembre 2010, y se cree que es el primer planeta goldilock que se ha encontrado. Es el planeta más parecido a la Tierra y el mejor candidato a albergar vida encontrado hasta la fecha.
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Existen múltiples casos de coincidencia de inicial de nombre y apellido. Algunos casos de personas muy conocidas que se podrían nombrar serían Brigitte Bardot, Claudia Cardinale, Marcelo Mastroianni, Charles Chaplin…Esta repetición sonora dota de una especial musicalidad al nombre.
Pero no van por aquí los tiros, las dualidades anteriormente mencionadas son muy patentes y han sido muy utilizadas como en el caso de B.B. por Brigitte Bardot.
El caso se vuelve realmente curioso cuando estas duplicidades pasan desapercibidas, a pesar de repetirse hasta la saciedad en un ámbito común. Porque… ¿te habías dado cuenta de la profusión de iniciales dobles en los nombres de los superhéroes y supervillanos Marvel?
Veamos:
En Fantastic Four (los 4 Fantásticos) encontramos los casos de Reed Richards, Sue Storm, Dr. Doom y el “artista invitado” Silver Surfer.
En Spiderman la identidad secreta del superhéroe es Peter Parker y algunos de sus enemigos son Otto Octavius (Octopus) y Green Goblin (Duende verde). Caso especial el nombre del director del periódico local: J. Jonah Jameson.
En Dare Devil (Dan Defensor) la identidad secreta del héroe ciego es Matt Murdock. En Hulk (La Masa) el alter ego del gigante verde es Bruce Banner. En Dr. Strange (Dr. Extraño) el nombre real del mago es Stephen Strange.
En X-Men encontramos el caso de Cíclope, cuyo nombre real es Scott Summers.
¿Casualidad? ¿coincidencia? Parece ser que en la mayoría de casos no. Stan Lee, creador de la mayoría de ellos y poseedor de una mala memoria, utilizaba este recurso para recordar los nombres e identidades secretas de sus personajes.
Nota curiosa: Aunque sin relación con los casos anteriores, también se da una curiosa duplicidad de iniciales entre los secundarios de Superman: Lois Lane, Lana Lang, Lex Luthor, Lionel Luthor… y todos con la letra l.
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