Llamamos efecto placebo al efecto psicológico en el paciente de algunos medicamentos desprovistos de principios activos. Se utilizan para complacer a aquellas personas que se creen enfermos sin estarlo y a los que no se puede prescribir por ese mismo motivo ningún remedio. También se utilizan para conocer en qué medida un enfermo se queja de un mal real o imaginario.
Este efecto hace referencia a la mejoría o incluso curación de una dolencia que experimentan algunas personas por el hecho de creer estar recibiendo un medicamento efectivo, aunque esto no sea así. El enfermo está convencido de la acción curativa del preprarado y, por ello, mejora. La mente sobre la materia, el estado de ánimo influyendo en los procesos curativos.
Se ha constatado que ninguna píldora, inyección o intervención quirúrgica está exenta completamente del llamado efecto placebo. La confianza en el tratamiento clínico que se aplica influye de forma positiva en la curación del enfermo.
Así se ha demostrado con innumerables estudios y pruebas con analgésicos, antidepresivos o fármacos hipotensores frente a remedios que contienen sustancias inertes, como azúcar. Pues se tiene en cuenta este efecto en los ensayos clínicos para el estudio estadístico de un fármaco, administrando placebo a algunos sujetos de la muestra y comparando los resultados con aquellos a los que sí se suministró el medicamento.
Por contra, también se habla del efecto “nocebo” que sería el efecto psicológico contrario. A pesar de recibir un medicamento efectivo, un paciente podría empeorar su estado si se le informa que el medicamento puede no ser adecuado o que se duda de su eficacia o cualquier información negativa sobre el tratamiento.
Nota sabionda: Placebo es una palabra latina que se podría traducir como “te complaceré”.
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Bueno, ventanas, ventanas… se llaman ojos de buey, probablemente por su forma. Pero… ¿a qué obedece la forma?
En los barcos antiguos de madera (galeones, carabelas…) esas aberturas al exterior eran cuadradas o rectangulares y en los barcos modernos metálicos son redondas básicamente, aunque también las hay rectangulares con las esquinas muy redondeadas.
La madera es un material fibroso y bastante flexible. Un casco de madera se revela muy resistente al los embates del mar por esa flexibilidad. La madera cruje y cruje frente al embate de las olas, pero la estructura se mantiene. Así, pues no importa la forma de una abertura puesto que no ha de soportar una presión especial.
La cosa cambia cuando, desde finales del siglo XIX, los cascos se construyen de acero. La rigidez de la estructura tiene sus puntos débiles en esas aberturas. Los ingenieros navales pronto descubrieron que un agujero rectangular en la cubierta, la bodega o el caso, era una fuente de la fatiga metálica (tipo de fractura que conduce a la rotura catastrófica cuando se aplican cargas fluctuantes en el tiempo) que empezaba por las esquinas.
El casco o la cubierta podía literalmente partirse debido a las flexiones y contracciones causadas por la fuerza de las olas, porque cuando se aplica una fuerza sobre una superficie rectangular ésta se concentra en los ángulos o esquinas, aumentando la fatiga y facilitando la fractura.
Si se eliminan las esquinas redondeándolas o, mejor aún, se consigue una superficie circular, la fuerza se distribuye uniformemente y se minimiza la fatiga.
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Una vez aprendidos los mecanismos y las rutinas lectoras es práctimente imposible sustraerse a su utilización al posar la vista sobre un texto escrito. Es decir, no podemos mirar un grupo de letras sin, automáticamente, leerlo.
La repetición y la práctica hacen que durante el proceso lector se desarrollen unos mecanismos automátcos que permiten aumentar la velocidad lectora. Así nuestro cerebro va captando el significado del texto a la par que lo leemos y va rellenando los huecos o vacíos de infomación que en el texto pudieran encontrarse, o incluso eliminando o sustituyendo unas letras por otras para soslayar el error tipográfico.

También nos permite completar un texto mutilado como el siguiente con relativa facilidad.
Todas l s mañan s, al sa ir el sol por encima de las mont ñas, se p ede contempla la más bella urora.
Siendo este mecanismo el utilizado en pasatiempos tan extendidos como el de fuga de vocales, en el que ya es necesaria una atención mayor para completar el juego.
T_d_s l_s m_ñ_n_s , _l s_l_r _l s_l p_r _nc_m_ d_ l_s m_nt_ñ_s , s_ p__d_ c_nt_mpl_r l_ m_s b_ll_ __r_r_.
Y volviendo atrás, es muy posible que al leer rápidamente el primer ejemplo hayas leído: “el pajarillo descansa en el nido de sus progenitores” en vez de “el pajarillo descansa en el el nido de sus progenitores” y hayas eliminado inconscientemente la duplicidad del artículo en la lectura. ¿No? Bueno, eso no tira por tierra la teoría. Casi seguro que no has reparado en los dos errores tipográficos del segundo párrafo. ¿Cuáles? Vuelve a leerlo.
¿Sigues sin verlos? A veces es más difícil detectarlos en una segunda o tercera lectura, puesto que tu cerebro ya ha asumido el mensaje.
Pero con una detallada lectura palabra por palabra seguro que descubrirás “automátcos” en vez de “automáticos” y “infomación” en vez de “información”. Eso es leer de memoria.
Veamos más ejemplos que ponen en funcionamiento las rutinas lectoras. Concretamente un par de versiones del mismo texto, que comparten la característica de estar alterados.
Ahí va el primero.
“Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe…”
Y ahí el segundo.
“De aecrudo a una invsetaigicaión raezildaa por una Uvsinedrad ignlsea no ipmotra en que odern las ltreas de una pbalara etsán erscitas. La úcncia csoa que ipmotra es que la premira y la úlmita ltrea eetsn bien ucabcidas. El rseto pedue ser un lío ttoal que iuagl se peude leer sin mryoaes didatfuciles. Etso se dbee a que nrotsoos no lemeos cdaa ltrea, snio la pbalara como un tdoo dtnro de la frsae. ¿Criouso, no?”
Ambos textos comparten mensaje y, aunque las palabras desordenadas no son las mismas, ello no parece influir en su comprensión. Esta facultad de nuestro cerebro para leer palabras y textos en su conjunto y no letra a letra, nos puede ser útil; pero también es el causante de que se nos escapen errores, aún tras leer y releer un mismo texto.
¡Qué cosas!
Nota sabionda: También existen versiones del texto en otros idiomas.
en francés:
Sleon une édtue de l’Uvinertisé de Cmabrigde, l’odrre des ltteers dnas un mtos n’a pas d’ipmrotncae, la suele coshe ipmrotnate est que la pmeirère et la drenèire soit à la bnnoe pclae. Le rsete peut êrte dnas un dsérorde ttoal et vuos puoevz tujoruos lrie snas porlblème. C’est prace que le creaveu hmauin ne lit pas chuaqe ltetre elle-mmêe, mias le mot cmome un tuot.
en inglés:
Aoccdrnig to rscheearch at an elingsh uinervtisy, it deosn’t mttaer in waht oredr the ltteers in a wrod are, the olny iprmoetnt tihng is taht the frist and lsat ltteer is at the rghit pclae. The rset can be a toatl mses and you can sitll raed it wouthit a porbelm. Tihs is bcuseae we do not raed ervey lteter by it slef but the wrod as a wlohe.
en neerlandés:
Vglenos een odzeonrek aan de cmabridge uinervstieit, makat het neit uit in wkele vdgoorle de letters zcih in een worod bnedvien, het egine brelkganije is dat de eetrse en de latsate lteetr op de jutise piotsie satan. Zlef al is de rset een talote wbaerol, dan kan je de tkest nog zoednr plrombeen lzeen. Dit odmat de mlenskeije heserenn neit ekle lteter op zcih leset maar eeknl woreodn in zjin geeehl.
en alemán:
Afugrnud enier sduite an enier elingshcen unvirestiat ist es eagl, in wlehcer rienhnelfoge die bcuhtsbaen in eniem wrot sethen, das enizg wcihitge dbaei ist, dsas der estre und lzete
bcuhtsbae am rcihgiten paltz snid. Der rset knan ttolaer bolsdinn sien, und du knasnt es torztedm onhe porbelme lseen. Das ghet dseahlb, wiel wir nchit bcuhtsbae fur bcuhtsbae enizlen lseen, snodren wroetr als gnaezs.
Cosas de la globalización, supongo.
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Texto de la entrada cedido por 1de3.es.