Archivo mensual: octubre 2011

¿Por qué no se deben tocar las lámparas halógenas con las manos?

Se deben manipular con guantes o con una esponjita o con un plástico, como el de la funda en las que suelen venir envueltas.

¿Y eso por qué? Pues porque se reduce su vida útil, se funden antes.

Pero para saber por qué ocurre esto, antes veremos cómo funcionan las lámparas.

Las lámparas de incandescencia —las bombillas de toda la vida— constan de una ampolla de vidrio que contiene un gas inerte (argón o criptón) y un filamento de wolframio. Y es el paso de la corriente eléctrica la que hace que el filamento de wolframio alcance altas temperaturas —que oscilan alrededor de los de 2000 ºC— que dan como resultado la emisión de luz visible.

Comoquiera que el color de esta luz es algo amarillento —como corresponde a la zona de menor energía del espectro visible— se hace necesario aumentar la temperatura del filamento para conseguir una luz más blanca. Pero el wolframio puede sublimar y el filamento hacerse más delgado en algunos puntos. Y es en estos puntos en los que puede fundirse, dando como resultado un filamento roto y una bombilla oscurecida por el wolframio enfriado y depositado. Decimos entonces que la bombilla se ha fundido.

Para obtener una luz más blanca se utilizan actualmente las lámpara halógenas, que permiten que el filamento alcance una temperatura más elevada sin que el wolframio llegue a fundir.

¿Y cómo lo consiguen?

Las lámparas halógenas además de su filamento de wolframio o tungsteno, contienen una atmósfera gaseosa formada por el gas inerte y por un halógeno (generalmente yodo o bromo), que consigue que el wolframio se mantenga más estable de la siguiente manera: cuando el wolframio pasa a estado gaseoso y entra en contacto con las paredes de la lámpara se enfría, combinándose con el halógeno para formar el halogenuro correspondiente. Por otra parte, en las zonas del filamento donde haya sublimado más wolframio, el conductor disminuye de grosor y por tanto aumenta la temperatura. Y es en estas zonas donde el metal se deposita sobre el filamento reparándolo.

Este ciclo regenerador permite una temperatura mayor de lo habitual y ofrece una luz más blanca, pero requiere de un compuesto de cuarzo —que soporta mejor las altas temperaturas— para la fabricación de la bombilla.

Pero el compuesto de cuarzo no se puede tocar con los dedos, porque restos de grasa corporal quedan adheridos a la superficie. Esta fina capa adherida se calienta y presenta diferente temperatura que el resto de la lámpara. Cuando el wolframio llega al cuarzo ya no se enfría y se rompe el ciclo regenerador. Además la huella de suciedad provoca una alteración química del cuarzo que es conocida como desvitrificación y que provoca su deterioro y contribuye a que el filamento se funda.

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Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí y aquí.

¿Por qué no reconocemos nuestra voz en una grabación?

¿Pero de quién es esa voz? ¿mía? ¡No puede ser, no soy yo!

¿A quién no le suena es anterior comentario? A todos no ha pasado no reconocer nuestra voz en una grabación. Y no es por mal calidad del aparato, es porque nosotros oímos nuestra voz diferente a cómo lo hacen los demás. Oímos nuestra voz distorsionada, modificada.

Para comprender por qué sucede esto, primero veremos cómo hacemos para oir.

Las ondas sonoras se desplazan por el aire hasta llegar a nuestro pabellón auricular, que las recoge y las conduce hacia el interior del oído. Una vez en el canal auditivo, las ondas siguen viajando hasta chocar con el tímpano, al que transmiten su vibración. Los movimientos de esta membrana se transmiten al oído medio a través del movimiento de los huesos del oído medio (martillo, yunque, lenticular y estribo) hasta la cóclea o caracol, donde la vibración se convierte en impulso nervioso que es conducido por el nervio auditivo hasta el cerebro, que interpreta la señal.

Pues bien, cuando nosotros hablamos el sonido nos llega por el mismo camino que el resto de ondas sonoras, pero en esa ocasión también nos llega por otro camino: a través de nuestro cuerpo.

El sonido también viaja directamente desde las cuerdas vocales y la estructura ósea de nuestro cráneo hasta la cóclea, reforzándose así las vibraciones de baja frecuencia, los tonos más graves.

La voz que oímos cuando hablamos es la combinación del sonido recibido por ambas vías. Por eso, cuando escuchamos una grabación de nuestra propia voz y no oímos esa segunda señal, no reconocemos nuestra voz. Al faltar el refuerzo interno u óseo, oímos una voz más aguda que no nos es familiar.

 

 

Nota sabionda: Podemos experimentar el efecto inverso taponándonos los oídos. Solamente oiremos las vibraciones conducidas por los huesos y nuestra voz nos sonará mucho más grave.

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Saltando a la comba

Una curiosa demostración. ¡Eso es saltar a la comba! ¡Fantástico!

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¿Te atreves a hacer algo así? ¿Aunque sólo sea una pirueta?

¿Por qué el pegamento no se pega a su envase?

Eso. Si es pegamento… se tendría que pegar ¿no?

Se tendría que pegar en el tubo, en el bote o donde quiera que venga envasado. Pero no lo hace. Espera pacientemente a que volvamos a desenroscar el tapón, lo utilicemos y volvamos a taparlo hasta que de nuevo lo volvamos a necesitar.

Pero a todos nos ha pasado (y si no es que lo has usado poco) encontrarnos que, tras el uso, el tapón se ha pegado a la rosca o que la parte más superficial se ha solidificado; mientras que el resto de pegamento se mantiene como siempre.

Y eso ha pasado porque no se ha cerrado correctamente el tubo o el bote. De lo que se deduce que el contacto con el aire tiene la culpa.

Efectivamente, el pegamento solamente se endurece y realiza su función de pegado cuando entra en contacto con el aire. Y en su envase no se pega porque no hay aire en su interior o hay muy poco.

¿Y qué hace el aire? ¿airea?

En aquellos pegamentos disueltos en agua, como la cola, o en otros disolventes más potentes, como el pegamento Imedio, el aire permite que se evapore el agua o el agente disolvente que contienen, quedando únicamente el agente adhesivo solidificado. Son adhesivos por evaporación.

En otro tipo de pegamentos, los cianocrilatos, pegamentos rápidos como el SuperGlue, el proceso es diferente. Éstos se endurecen y adhieren al entrar en contacto con el hidrógeno. Los monómeros de cianocrilato polimerizan al hidrogenarse con el vapor de agua contenido en el aire. Son adhesivos por polimerización.

 

 

Nota sabionda: Para eliminar el pegamento de cianocrilato de los dedos, utilizar un algodón empapado en quitaesmalte de uñas.

Nota sabionda: Para que no se pegue el tapón del tubo de pegamento una vez abierto, basta con untar con una gota de aceite de oliva el cuello del tubo.

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