Archivo mensual: enero 2012

Trampantojos

Bonita palabra.

Según indica el DRAE, la palabra proviene de trampa ante ojo, y coloquialmente significa ‘trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es’.

Estos engaños visuales también reciben el nombre de trompe-l’oeil, expresión francesa que significa ‘que engaña al ojo’.

Así pues, se puede concluir que un trampantojo es una imagen realista que intenta (y lo consigue) engañar a la vista jugando con una falsa perspectiva y otras técnicas pictóricas.

Pueden localizarse en paredes interiores o en muros exteriores, en el techo o en el suelo. Incluso sobre muebles, simulando utensilios sobre mesas o estanterías inexistentes, por poner unos ejemplos.

Y como de engaños visuales estamos hablando, nada mejor que unas cuantas imágenes ilustrativas del tema. Empezando por unas imágenes en paredes interiores.


En paredes exteriores…


En el techo…

Y en el suelo…



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¿A qué profundidad se frena una bala?

Todos lo hemos visto en muchas películas: el héroe de turno se zambulle en el agua y los malos malosos se dedican a dispararle desde la orilla. El héroe bucea rodeado de una lluvia de balas.

¿Peligroso? Ciertamente, per no tanto como a primera vista parece.

Las armas de fuego han sido diseñadas para dispararse al aire libre y no bajo el agua. En el medio acuático funcionan mal principalmente por tres razones:

-el agua es mucho más densa y ofrece mayor resistencia al movimiento.
-los cañones de las armas de fuego dotan de giro al proyectil y este giro aumenta el rozamiento y facilita el frenado.
-el diseño de las balas está determinado por el medio aéreo.

Una vez puntualizado esto… ¿a qué profundidad debe bucear nuestro héroe para que las balas no sean letales?

Para conocer este dato se ha de considerar el calibre del proyectil, la densidad del agua y el coeficiente de frenado, pero de manera general se puede decir que una bala común disparada con un arma ligera (una 9mm por ejemplo) deja de ser letal a una profundidad entre 2,5 y 3 metros.

Esto teniendo en cuenta que la bala penetrara en el agua según una trayectoria perpendicular a la superficie. Pero cuando los malos disparan desde un muelle o un embarcadero, la trayectoria no es perpendicular, sino que forma un ángulo de unos 20º, o puede que 30º.

Es decir, que entrando en diagonal y para llegar a la misma profundidad, el camino a recorrer por el proyectil es mucho mayor. Un cálculo trigonométrico concluye que zambulléndose a un metro de profundidad, las balas dejan de amenazar la vida de nuestro héroe.

Así que… ¡menos lobos!

 

 

Nota sabionda: Los rusos inventaron una pistola submarina que no usa balas ordinarias sino un híbrido entre una bala y un arpón, con forma de cuello de botella y sin giro sobre su eje. Están fabricadas en un acero blando que permite la deformación sin que la bala estalle y su radio de efectividad se amplía a los 17 metros.

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¿Tienen alguna utilidad los enormes palos de los molinos?

Si has visto los molinos manchegos, ya sea en persona, ya sea en fotografías, quizás hayas reparado en ese enorme y largo tronco o palo que reposa apoyado en sus paredes circulares. Todos tienen uno, así que si no es una costumbre es que ha de ser útil.

Y así es. Resulta que el tejado cónico de los molinos no está fijo al cilindro de la torre circular, sino que se mueve alrededor de un anillo para poder orientar las aspas en la dirección del viento.

El viento no sopla siempre en la misma dirección, así que resulta obvio que el molino debe tener un sistema que permita orientar fácilmente las aspas. Y en este caso es el palo, que recibe el nombre de palo de gobierno.

Así que gracias al palo de gobierno el molinero hace girar en conjunto del tejado y las aspas. Y una vez están correctamente orientadas se inmoviliza la cubierta fijando el palo de gobierno a una de las piedras semienterradas dispuestas circularmente alrededor del molino.

¿Y cómo hace el molinero para saber con exactitud la dirección del viento? Pues ayudándose de los ventanales situados a lo largo de la torre.

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