Tradiciones navideñas (2)

En estas épocas navideñas seguimos un montón de tradiciones que repetimos años tras año y, en realidad, sin saber muy bien por qué.

Es el deber de un buen curioso saber del origen de todas estas tradiciones. ¿No es así?

A continuación veremos cuándo se iniciaron algunas de estas tradiciones.

 

El muérdgo

El muérdago, presente a lo largo de las fiestas navideñas, fue muy importante en la mitología nórdica.

Estaba consagrado a Baldur, dios de la primavera, y se usaba como augurio de buena suerte y como adorno en las fiestas de Julfest (del solsticio de invierno).

También los druidas galos y los pueblos celtas le tenían en gran aprecio. Para ellos, esta planta parásita siempre verde, cobraba gran importancia cuando parasitaba al roble, el árbol-dios. Se encontraba entre el cielo y la tierra pendiendo de sus ramas y lo consideraban un regalo divino.

A tal respecto la tradición celta, recogida posteriormente por los ingleses, considera que da buena suerte mantener muérdago colgado en el dintel de la puerta de entrada a la casa o mantener en la cocina un arbusto de muérdago durante la Navidad.

Bajo esta planta se podían besar los jóvenes y los no tan jóvenes según describe Charles Dickens en el capítulo XXVIII de su novela “Los papeles póstumos del Club Pickwick”.

 

Las tarjetas navideñas

Si bien a los mensajes de felicitación navideña no se les puede asignar un origen concreto, sí que se puede hacer con las tarjetas navideñas, tal como se las conoce actualmente.

Las tarjetas con las que nos felicitamos las fiestas y nos deseamos amor y prosperidad fueron inventadas por Sir Henry Cole, caballero británico, hombre de negocios y editor de libros infantiles ilustrados que llegaría a ser director del famosísimo Victoria & Albert Museum.

En 1843 encargó a un amigo, el pintor John Calcott Horsley, que le dibujara una escena navideña que luego mandó reproducir en una imprenta. Escribió al dorso unos breves deseos de felicidad y las envió a amigos y familiares.

La escena central de la tarjeta mostraba una familia numerosa, sentada alrededor de una gran mesa, brindando. A los lados, dos paneles mostraban dibujos de alimentos y ropa para los pobres. El saludo impreso decía: “Feliz Navidad y Año Nuevo para usted”.

Un millar de copias litografiadas, coloreadas a mano, fueron realizadas en la imprenta Jobbins en Londres y publicadas por Summerly’s Home Treasury Office.

No solamente imprimía las necesarias para su uso personal, también las vendía en su librería al precio de un chelín la unidad.

Era un precio demasiado caro para que la costumbre se extendiese, hasta que los costes se abarataron. Por un lado apareció un nuevo método de impresión en colores que evitaba que hubiera que pintar a mano las litografías, y por otro, se creó un arancel diferenciado para el franqueo de postales que hacía que costasen la mitad que una carta con sobre.

La costumbre se popularizó y para 1880 la industria de las tarjetas navideñas crecía un 10% por año, con el envío de millones y millones de tarjetas.

Actualmente con el auge de los correos electrónicos, SMS, y demás, el envío de tarjetas navideñas ha caído en picado, al igual que el resto del correo epistolar.

Pero se mantiene el espíritu.

 

El pavo en Navidad

El Sínodo de Aquisgrán estableció que el capón no rompía la abstinencia (de comer carne) a la que se estaba obligado antiguamente durante el día de Navidad.

Por ello se popularizó el consumo de pollo o gallina durante este día.

Más tarde el pavo llegó a Europa procedente de México, en el primer tercio del siglo XVI. Fue un recuerdo que trajo Hernán Cortés del Nuevo Mundo después de que los aztecas se lo dieran a probar.

Allí era conocido con el nombre de guajalote. Y al respecto se cuenta un chiste en México que dice que se trata del único animal que cambia de nombre, pues es guajalote durante todo el año y pavo el día de Navidad.

 

El roscón de reyes

El roscón de Reyes es un pan dulce de forma anular adornado con rodajas de fruta escarchada o confitada de colores variados que se come el día 6 de enero, el día de Reyes.

En su origen el roscón no tenía nada que ver con la festividad de la Epifanía. Aunque su origen es algo incierto, sí que se le relaciona con las tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartían entre los plebeyos y esclavos durante la celebración de las saturnales romanas. Durante estas fiestas era costumbre el lectisternium o banquete público en honor del dios Saturno, y las calles se llenaban de bullicio.

Ya en el siglo III, en el interior del dulce se introducía una haba seca y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo establecido de antemano, generalmente mientras durasen las fiestas. Si era un esclavo el que la encontraba, era premiado con la libertad durante los días que durara el festejo. Eran días de excesos en la comida y la bebida, en los que el mundo se volvía del revés: los señores servían a los esclavos y los esclavos ejercían de señores.

En el siglo IV la Iglesia institucionalizó el día de Reyes en Occidente. Cristianizó esas fiestas paganas superponiendo la fecha del nacimiento de Cristo al solsticio de invierno.

Hacia el año 1000 y en diversos lugares de Francia existía la figura de le Roi de la Fave, ‘el rey del haba’ que recaía sobre el niño más pobre de la ciudad. El protagonismo de la fiesta recaía en los más pequeños y el haba simbolizaba al Niño Jesús.

En España, fue el rey Felipe V quien introdujo este dulce que, muy pronto, se convirtió en una de las costumbres más populares.

Aquel roscón carecía de simbología, llegaba a España sin el haba que fue sustituida por una moneda, pero igualmente solía cubrirse de frutas caramelizadas y se comía en la fiesta de la Epifanía.

En la actualidad la moneda ha sido sustituida por la figurita de un rey u otro objeto, pero también se ha recuperado la tradición del haba oculta. El comensal que encuentra el haba paga el roscón y el que encuentra la figurita es coronado rey por un día y tendrá suerte.

 

 

Nota sabionda: Tontolaba o tonto del haba, es un insulto que todavía se oye por ahí. Hace referencia al tonto que encuentra el haba en el roscón.

Nota sabionda: Más tradiciones al descubierto aquí.

www.sabercurioso.es

Texto de la entrada cedido por 1de3.es.

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