La llama olímpica

La llama olímpica y los cinco anillos son los símbolos más reconocibles de los Juegos Olímpicos.

¿Y qué significa esta llama?

La llama evoca el mito de Prometeo que, según la mitología clásica, robó el fuego a Zeus para entregárselo a los mortales. Durante los Juegos celebrados en la Antigüedad se mantenía en Olimpia un fuego encendido en honor a Zeus mientras durasen las competiciones.

Aunque la primera edición de los llamados Juegos Olímpicos de la era moderna se llevó a cabo en Atenas en 1896, no fue hasta los Juegos Olímpicos de Amsterdam de 1928 cuando se reintrodujo la llama olímpica. El arquitecto que diseñó el estadio olímpico, Jan Wils, incluyó una torre de 40 metros de altura —el Marathontoren— coronada por un pebetero en el que se encendió el fuego olímpico.

Pero el fuego no vino desde Olimpia ni fue encendido por un atleta, sino que lo prendió un empleado de la compañía del gas.

¿Y cuándo empezó a traerse el fuego desde Grecia?

En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 se realizó por primera vez una marcha de atletas para transportar una antorcha con la llama, desde las ruinas del templo de Hera en Olimpia hasta el estadio olímpico. Más de 3000 atletas participaron y el honor de encender el pebetero recayó en el corredor Fritz Schilgen.

La llama había sido encendida en Olimpia concentrando los rayos de sol con un espejo cóncavo.

¿Y cuándo no se puede llevar la llama a pie? ¿Cómo se salvan los océanos?

La llama olímpica viajó en barco por primera vez para atravesar el Canal de la Mancha en 1948 y viajó en avión cuando fue transportada hacia Helsinki en 1952.

Y no solo eso, la llama ha sido transportada en tren, a nado, en esquí, en Concorde, en canoa, por buzos, en camello, en paracaídas, a caballo…

¿Y si no hace sol para encender la llama? ¿Y si la llama se apaga?

Pero…¡cuanta curiosidad!

Se enciende una llama unos días antes como prevención y se mantiene en una lámpara de seguridad, para ser usada si el cielo está nublado el día de la ceremonia. La última vez que se utilizó la llama de la lámpara de seguridad fue en la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000.

No es raro que la llama olímpica se extinga accidentalmente. Por ello se prenden varias lámparas de seguridad con la llama para mantenerlas en reserva. Un apagón ocurrió durante los Juegos Olímpicos de 1976 en Montreal, cuando una tormenta extinguió la llama.

Una vez llega la llama al estadio es tradición acercarla al pebetero de forma original y espectacular. A ese respecto destacan los Juegos de Barcelona 1992, en los que el arquero paralímpico Antonio Rebollo disparó una flecha encendida hacia el pebetero, desde el lado opuesto del estadio olímpico.

 

 

Nota sabionda: Uno de los medios más espectaculares para transportar la llama fue el utilizado en Montreal 1976. El fuego fue transformado en un impulso eléctrico que fue enviado vía satélite desde Atenas hasta Canadá, donde fue reencendido por un rayo láser.

Nota sabionda: La primer mujer en encender el pebetero fue Enriqueta Basilio en los Juegos Olímpicos de México 1968.

Nota sabionda: En Atenas 2004 no fue necesario transportar la llama. De todas maneras se decidió organizar un recorrido mundial de la antorcha. El recorrido incluyó todas las antiguas sedes olímpicas (París, San Luis, Londres, Amberes, Ámsterdam, Los Ángeles, Berlín, Helsinki, Melbourne, Roma, Tokio, Ciudad de México, Múnich, Montreal, Moscú, Seúl, Barcelona, Atlanta y Sídney) y otras ciudades de los cinco continentes realizando con ello la primera circunnavegación del símbolo olímpico y el recorrido más largo de la historia.

www.sabercurioso.es

Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí y en otros sitios más.

1 Comentario

  1. Otra nota sabionda (…y si no me equivoco): los 5 aros representan a los 5 continentes.

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