Sociedad

Los Reyes Magos y su historia

Los tres Reyes MagosLa Adoración de los Reyes Magos es una tradición navideña que tiene su origen en un culto europeo en el que se relaciona el monoteísmo con la “realeza sagrada”.

Son el símbolo de las naciones paganas que se acercan a Cristo, mientras que los pastores que adoran al Niño simbolizan al pueblo judío.

La tradición tiene su origen en el Evangelio de San Mateo, que es el único que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.

En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia siria y armenia los cifraba en doce —como los apóstoles— y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta.

Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres —no en vano eran tres los presentes citados en el evangelio, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas, a las tres edades del hombre…— y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.

En el siglo XVI las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.

Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.

Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI.

Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos). Todos ellos eran de piel blanca.

Es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena —que no negro— ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.

Excepto los regalos —que aparecen en el Evangelio de Mateo— los nombres, edades y apariencias han sufrido diversos cambios y han sido asignados arbitrariamente. Entre los griegos se les dieron los nombres de Apellicon, Amerim y Serakin; entre los sirios los de Kagpha, Badalilma y Badadakharida y entre los etíopes los de Ator, Sater y Paratoras.

Sus edades cambiaban según los gustos del artista que los representaba hasta que Petrus de Natalibus fijó en el siglo XV que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.

Siempre se habla de tres regalos, pero fueron más.

Melchor, rey de los persas es el venerable anciano de barbas blancas que le llevó al Niño: muselina, púrpura, piezas de lino y oro.

Gaspar, rey de los indios, un joven barbilampiño (después barbudo), le llevó: preciadas especias, nardo, canela, cinamomo y el oloroso incienso.

Baltasar, rey de los árabes, de rostro fuscus (“oscuro” en latín), y que con el paso de los años se hizo claramente africano a partir del siglo XV, le llevó: oro, plata, zafiros, piedras preciosas , perlas y mirra.

La simbología de los regalos es la siguiente:

Con el oro se representaba el poder y la riqueza del Niño y con él se reconocía que había nacido el más grande, el Rey.

Con el incienso, usado tradicionalmente como símbolo de adoración, se daba a entender que se reconocía al Dios Verdadero.

Con la mirra —precioso bálsamo que se confunde con las lágrimas— se representaba el dolor y la capacidad humana del Dios hecho Hombre.

La tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes es otra manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otras tradiciones —como la de Santa Claus— adoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo.

En principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar —simbolizando el racismo existente— castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña.

A partir de mediados del siglo XIX los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.

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Santa Claus y su historia

Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noel, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël… son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centro-europa.

San NicolásSan Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.

Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos.

Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:

En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas.

Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase.

El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.

En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa de oro son ahora lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.

En invieno se celebraban las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.

La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes.

Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).

En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús —el Cristkind— aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.

Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano —Nueva York al pasar a dominio inglés— trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro.

Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.

La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad.
Santa Claus
Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo.

Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom —dibujante de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast.

Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco —que son los de la compañía— e hizo su traje más lujoso.

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¿Cómo sabemos que un planeta puede albergar vida?

Recientemente se ha publicado la noticia del descubrimiento del primer planeta, fuera de nuestro sistema solar, potencialmente habitable, aunque su existencia esté aún por confirmar.

El planeta, que ha sido llamado Gliese 581 g, orbita alrededor de una estrella que está a tan sólo —para mediciones astronómicas— 20 años luz de nosotros.

Pero si está tan lejos que aún está por confirmar su existencia… ¿cómo sabemos que puede albergar vida?

Los científicos han establecido una serie de condiciones que los planetas han de cumplir para ser aptos para albergar vida tal como la conocemos. Son:

-que los planetas sean rocosos
-que los planetas se encuentren en la zona habitable de su estrella
-que los planetas tengan un campo magnético suficientemente intenso

Los planetas candidatos a albergar vida deben ser rocosos, con superficies sólidas como las de la Tierra y no bolas gigantes de gas como Júpiter o Saturno. Deben estar en la zona habitable de sus estrella, es decir, a una distancia donde la superficie del planeta reciba la cantidad justa de radiación estelar para mantener temperaturas moderadas y agua líquida en su superficie. Y, por último, deben poseer un campo magnético lo suficientemente intenso para proteger a la superficie planetaria de vientos estelares y otras partículas cósmicas.

Una vez localizado un planeta que cumpla estas tres condiciones, se deberá analizar la composición de sus atmósferas a la busca de compuestos químicos como óxido de nitrógeno, oxígeno, metano, ozono y vapor de agua. Si además se detectan partículas ionizadas, que certifican la existencia de campos magnéticos, podremos concluir que el citado planeta puede poseer una biosfera y por ello puede albergar vida.

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Nota sabionda: Los planetas que se encuentran a la distancia adecuada de su estrella, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, reciben el nombre de goldilocks (el nombre en inglés de Ricitos de Oro, la niña protagonista del cuento homónimo, en el que la niña prueba un plato de sopa demasiado caliente, luego otro demasiado frío y finalmente uno a la temperatura adecuada, que es el que se come).

Nota sabionda: El descubrimiento de Gliese 581 g se anunció a finales de septiembre 2010, y se cree que es el primer planeta goldilock que se ha encontrado. Es el planeta más parecido a la Tierra y el mejor candidato a albergar vida encontrado hasta la fecha.

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El gato negro

Gato negro

Existe la creencia supersticiosa de que los gatos negros dan mala suerte. Pero no siempre fue así.

El gato estaba muy bien considerado en la Edad Antigua. Textos de más de dos mil años de antiguedad hablan del papel de estos felinos en las diferentes civilizaciones de la época.

En Egipto se le tenía en muy alta estima por su porte, su carácter independiente y altivo, su habilidad para la supervivencia, y sus dotes como cazador. Y fue esta habilidad del gato como cazador de ratones la que hizo que, alrededor del año 3000 a.C.,comenzase el proceso de domesticación del animal por parte de la cultura egipcia.

Su gran utilidad para mantener los silos de grano limpios de roedores —grano que de otra manera se habría malogrado— junto a otras cualidades, contribuyó a que la religión egipcia le incluyera entre sus símbolos sagrados y se le considerara como reencarnación de los dioses. La belleza del animal sirvió para que la diosa Bastet, —guardiana del hogar, defensora de los hijos y representante de la dulzura maternal y la abundancia— fuese representada con cabeza de gato.

Fue tal la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar; Herodoto, en Los nueve libros de la Historia, manifiesta que los moradores de la casa se rapaban las cejas en señal de duelo. Tras su muerte, su cuerpo se embalsamaba y momificaba en locales sagrados, y en el lugar de su enterramiento se colocaba junto a ellos ratones embalsamados. En 1890 fueron halladas en la ciudad de Bubastis amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.

La pena de muerte era el castigo para quien matase a un gato. Diodoro de Sicilia —historiador del siglo I a.C.— asegura haber visto en Egipto asesinar a un pobre infeliz por haber dado muerte a un gato.

Los griegos introdujeros su uso como animal domesticado en Europa y asimilaron la diosa Bastet a su diosa Artemisa, afirmando que ésta había creado al gato para ridiculizar a su hermano Apolo. Los celtas creían que los ojos de los gatos eran las puertas de entrada al reino de las hadas. En Japón se les utilizaba para proteger los manuscritos sagrados en las pagodas de la voracidad de los ratones. Se dice que el filósofo chino Confucio tenía un gato como animal de compañía y que el profeta Mahoma, en pleno sigloVII, gustaba de predicar con uno en sus brazos.

El gato gozó de ese status divino hasta que la Iglesia Católica, hacia mediados del siglo XIII, inició una terrible persecución contra ellos al considerarlos como símbolo del diablo y sirvientes de las brujas. Ocurre que el gato estaba presente en multitud de ritos y creencias paganas que había que erradicar y, por ello, se magnificaron los aspectos negativos del animal: puede ver en la oscuridad, es esquivo e independiente, despiadado cazador, con innata tendencia al robo, gusta de la noche, pupila vertical…

Entre los cultos paganos en los que el gato tenía un papel importante, se encuentra el culto a la diosa Greya, diosa del amor y de la curación según la mitología nórdica. Esta diosa guardaba en su jardín las manzanas con las que se alimentaban los dioses del walhalla y en su iconografía aparecen dos gatos tirando del carro de la diosa. Una asimilación del animal a la deidad hizo que el gato se convirtiera en la base de las “purificaciones” de la Iglesia, para erradicar las creencias paganas en las que tenía participación. Incluso el Papa Clemente, cuando decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios en el siglo XIV, les acusó de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.

Aunque también tuvo un gran peso el hecho de su excesiva proliferación en las ciudades, lo que suponía un incordio. Los gatos callejeros, alimentados por ancianas solitarias, pululaban por doquier y muchos vieron en aquella asociación bruja-animal algo diabólico, lo que se agravaba si el gato era negro y de pelaje corto. También se decía que las brujas se transformaban en enormes gatos negros; así se dijo en Salem, en la colonia inglesa de América del Norte.

Este cúmulo de cosas hizo que un animal que había gozado de gran prestigio pasase a ser considerado un animal despreciable. La consideración de animal de mal agüero, hizo que se diera muerte a miles de gatos y, el aniquilamiento fue de tal magnitud que, cuando la peste negra azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos, apenas sí quedaban ejemplares para luchar contra las ratas, principales propagadores de la enfermedad. Y sin ninguna duda, la plaga fue tan devastadora debido al desenfrenado exterminio de los gatos. La Iglesia alentó de tal forma la persecución de estos animales, que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos pobres felinos en las hogueras de la noche de San Juan.

En Francia, durante el reinado de Luis XIII era tan frecuente este tipo de barbaridades que el rey tuvo que poner fin a la matanza de gatos negros. En el año 1400, la especie estuvo a punto de extinguirse en Europa. Su existencia se reivindica a partir del siglo XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de tan temibles y desoladoras plagas. En los años posteriores, el gato vuelve a conquistar parte de su antiguo prestigio.

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¿Por qué se divide el día en horas y éstas en minutos y segundos?

CronómetroY más concretamente… ¿por qué en 24 horas? ¿Y por qué las horas en 60 minutos y los minutos en 60 segundos?

La Tierra tarda un cierto periodo de tiempo en completar un giro sobre su propio eje. Este periodo de tiempo recibe el nombre de día y está dividido en dos periodos de doce horas cada uno.

Esta división del día en 24 horas la adoptaron los romanos de los antiguos egipcios, que tenían un calendario basado en treinta y seis estrellas que aparecían alternativamente justo a la puesta del Sol, a medida que transcurría el año. En el intervalo de una noche aparecían sucesivamente doce de estas estrellas, lo que hizo que se dividiera el periodo de oscuridad en doce partes. Por similitud también fraccionaron en doce partes el tiempo de luz solar.

La mitología explicó el fenómeno con las Horas, “las doce hermanas” —que en un principio fueron tres: Talo, Carpo y Auxo—, que eran divinidades griegas hijas de Zeus y Temis, que servían a los dioses principales y guardaban las puertas del Olimpo. Regían el orden de la naturaleza y determinaban la fertilidad de la tierra.

El mundo clásico también adoptó —merced a la ocupación persa del territorio que anteriormente había pertenecido a Alejandro Magno— los estudios astronómicos del pueblo babilónico. Éstos utilizaban el sistema sexagesimal para sus complicados cálculos astronómicos y por ellos tenemos horas de sesenta minutos y minutos de sesenta segundos.

Cada una de las horas se divide a su vez en minutos (de minutus, ‘pequeño’ en latín) y éstos lo hacen a su vez en segundos (de secundus, ‘que sigue a lo primero’, en latín).

Cada una de estas horas ha contado con un significado especial que veremos a continuación:

Colaboración de Manuel Jovani

Desde el principio de la Iglesia, los apóstoles quisieron, siguiendo la costumbre de los judíos, santificar las divisiones o horas del día con la oración en común. Dicen los Hechos de los Apóstoles (III 1) que San Pedro y San Juan subían cierto día al templo de Jerusalén a la hora nona de la oración.

San Benito en su Regla (cap 67) las llama ya horas canónicas, y así serán denominadas universalmente desde el siglo VI gracias a la expansión de los escritos de Isidoro de Sevilla (De Eccles Officiis, libro I cap 19), pues son impuestas por la ley o cánones de la Iglesia y ordenadas según sus normas o cánones.

Dado que el fin del hombre es glorificar a Dios, servirlo y, gracias a ello, salvar el alma, la Iglesia quiso que sus fieles, y en representación de ellos los clérigos, tributasen a Dios una alabanza permanente. De aquí la laus perennis establecida en el interior de algunos monasterios medievales. Pero, ya que esto sólo les es posible a unos pocos y en pocos lugares, se adoptó un criterio discreto y se pensó en el programa de vida previsto por el salmista, que dijo: “Siete veces al día te alabé” (salmo 118) y también: “A medianoche me levantaba para alabarte” (salmo 118). De aquí las siete horas canónicas de los oficios diurnos y de aquí también los oficios nocturnos, repartidos según las tres antiguas vigilias en las que los soldados centinelas dividían la noche.

Los oficios u horas canónicas diurnas son siete:

Laudes (aurora)
Prima (a las 7 de la mañana)
Tercia (a las 9)
Sexta (a mediodía)
Nona (a las 3 de la tarde)
Vísperas (a la caída del Sol)
Completas (ya entrada la noche)

Los oficios u horas canónicas nocturnas son sólo los Maitines, divididos en dos o tres nocturnos según las fiestas y los Breviarios. Estas horas de oración litúrgica ya era observadas más o menos por los judíos.

 

 

Nota sabionda: Hay que notar —en referencia a la hora nona— que afternoon (‘la tarde’ en inglés) significa ‘después de la hora nona’ i que en catalán fer nones (‘hacer la hora nona’ en catalán) significa ‘irse a dormir’; frase que se suele utilizar sólo en lenguaje infantil o referido a los niños (que son los que duermen por la tarde).

Nota sabionda: El término de laudes ha dado lugar al verbo laudar (alabar). El término siesta proviene de “la hora sexta”, que es cuando se toma el tiempo para dormir, después de comer. Los maitines han dado lugar a términos tales como matines (‘campana’ en francés), madrugada, mañana o matinal.

Nota sabionda: Actualmente se denomina víspera al día anterior o, más restringidamente, a la noche anterior a un evento. Así se dice “víspera de Reyes” o “víspera de Navidad” por ejemplo. En catalán se denomina vespre al tiempo correspondiente a la puesta del Sol.

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Curiosas tarjetas de visita (4)

Tarjeta de representsante de café. Dentro del saquito.

Las tarjetas de visita son un vestigio de la ajetreada vida social del siglo XIX, cuando eran utilizadas para confirmar la realización de una visita social.

En el ámbito personal, se utilizan actualmente para ofrecer nuestro domicilio a los conocidos, acompañar algún regalo y… poco más.

Es en el ámbito profesional donde se utilizan más. Con ellas nos presentamos nosotros y nuestra empresa, comunicamos nuestro cargo y ofrecemos datos de contacto a nuestros clientes. Por ello, en inglés las llaman, más acertadamente, bussines card.

Pero la tarjeta blanca, de cuidada tipografía… ha quedado atrás. En la era del diseño, no se podía olvidar a las tan socorridas tarjetas. Y más teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, es la que nos abre un contacto comercial, y la primera impresión es la que cuenta.

Veamos a continuación unos excelentes ejemplos de diseño.

diseñador

Tarjeta de un diseñador. También apta para aquél relacionado con el mundo del juego y las apuestas.

relieve

Tarjeta con relieve.

cartón

Tarjeta de cartón. Apta para una empresa de embalajes o paquetería.

diccionario

Tarjeta de un profesor de lengua, un traductor o profesor de idiomas. Simula la entrada de un diccionario.

diseñador

Tarjeta de un diseñador. Estilo clásico.

madera

Tarjeta de un instalador de suelo de madera.

natación

Tarjeta de un instructor de natación. Dentro de una bolsita para preservarla del agua.

noticial

Tarjeta de un periodista, como una noticia del periódico.

diseño

Tarjeta de un diseñador. Asusta un poco cogerla.

galleta para perros

Tarjeta de un adiestrador canino. Un soporte original. Y comestible.

cable

Tarjeta de un electricista o instalador de fibra óptica.

cacahuetes

Tarjeta de un establecimiento de venta de alimentos. Parece que cualquier cosa sirve para estampar datos. Por lo visto no hace falta que el soporte sea plano. ¿El límite? Nuestra imaginación.

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Norma fácil de acentuación en castellano

Ciertamente pueden parecer un poco embrolladas las normas de acentuación de la lengua castellana. Hay quienes nunca llegan a aplicarlas correctamente porque nunca llegaron a memorizarlas correctamente.

Y ahí radica precisamente su problema: en la memorización. Es mucho más fácil el aprendizaje cuando se comprende el porqué, cuando se ve la lógica del asunto.

El idioma castellano tiende a la simplificación, al mínimo esfuerzo para un máximo rendimiento, a una perfecta concordancia entre sonido y grafía. Y en esta filosofía encaja el sistema de acentuación, que tiene una función utilísima: saber cómo se pronuncia exactamente una palabra que leemos por vez primera y saber cómo se escribe un término que acabamos de escuchar también por primera vez. Y así poder otorgarle un significado preciso.

El método académico tradicional para la explicación de las normas parece demasiado engorroso. Obliga a clasificar las palabras en demasiados grupos (agudas acabadas en vocal, n o s; agudas no acabadas en vocal, n o s; llanas acabadas en vocal…) al que añadir acentos diacríticos y diptongos. Todo junto demasiado lío. Si se aprende bien, perfecto, pero si no se aprende bien…

¿No sería mucho mejor solamente dos normas y un poco de comprensión? Pues claro que sí.

Veamos. Las combinaciones de letras y sonidos en una lengua no son tantas como parece. Por ejemplo, son pocas las letras facultadas para situarse al final de una palabra: las cinco vocales y las consonantes n, s, r, l, d y z. Y entre estas consonantes gozan de mayor profusión la s, por los plurales, y la n, por las terminaciones verbales. (Algunas palabras terminan en otras letras, pero son escasísimas y generalmente se trata de extranjerismos).

Por otro lado, el idioma castellano es llano. La mayoría de palabras tienen su sílaba tónica en la penúltima sílaba.

Así pues, un grandioso porcentaje de términos castellanos son palabras llanas terminadas en vocal, n o s.

¿Y cuáles son las sencillas reglas de acentuación ortográfica?

A efectos de acentuación las palabras se concentran en dos grandes grupos exclusivamente:

1- Las que acaban en vocal, n o s, y que tienden a ser llanas.

2- Las que acaban en cualquier otra letra, y cuya tendencia natural es a ser agudas.

Una vez establecidos estos dos grupos, acentuaremos gráficamente las palabras que violen estas tendencias naturales. Consideraremos a la tilde como una especie de multa que paga la palabra por contravenir la costumbre de su grupo.

Y ya está: dos grupos y un signo de penalización. Eso es todo. Quien comprenda esto dejará de cometer faltas de ortografía.

¿Y qué pasa con las esdrújulas y sobresdrújulas? podría preguntarse alguien.

Las esdrújulas castellanas acaban todas en vocal, n o s, así que entran en el primer grupo. Y las esdrújulas del latín u otra lengua utilizadas en castellano (como déficit, áccesit…), entrarían en el segundo grupo. En ambos casos precisarían tilde.

¿Y qué pasa con los diptongos?

La tendencia natural de los diptongos es formar una sola sílaba, pues la tendencia del castellano es unir las vocales que van juntas. Si se pronuncian como dos deben llevar tilde para pagar penalización por salirse de la norma general.

Y ya está.

¿Y los acentos diacríticos? Que son aquellos utilizados en palabra monosilábicas y en otras para diferenciar palabras homófonas pero no sinónimas.

Pues no plantean ningún problema. Un poco de oído es suficiente.

Por ejemplo (y no colocaremos la tilde necesaria): Si lo se no vengo. Yo si se lo doy.

Aunque no hay acentos, seguro que se ha pronunciado con un golpe de voz más fuerte el segundo , afirmativo, que el primer si, condicional. Y también más fuerte el primer sé (forma verbal) que el segundo se (reflexivo). Y así con todos.

¿No resultan así más fáciles las normas de acentuación? ¿No son en realidad muy simples?

 

 

Nota sabionda: Los criterios para escoger los grupos se basan en la simplificación y la economía, como se apuntó anteriormente. Tomando como base el DRAE de 1992, las terminaciones en vocal suman 64.920 palabras sobre un total de 91.968 entradas, y si se les añaden las acabadas en n o s (sin añadir plurales ni terminaciones verbales) la cifra asciende a 72.504. Alrededor del 81% de palabras no necesitan tilde.

Nota sabionda: Los monosílabos con acento diacrítico apenas son 15. Poco trabajo para la memorización si así se prefiere.

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Curiosas tarjetas de visita (3)

Tarjeta de un diseñador. ¿Quién dice que no se sabe vender?

Las tarjetas de visita son un vestigio de la ajetreada vida social del siglo XIX, cuando eran utilizadas para confirmar la realización de una visita social.

En el ámbito personal, se utilizan actualmente para ofrecer nuestro domicilio a los conocidos, acompañar algún regalo y… poco más.

Es en el ámbito profesional donde se utilizan más. Con ellas nos presentamos nosotros y nuestra empresa, comunicamos nuestro cargo y ofrecemos datos de contacto a nuestros clientes. Por ello, en inglés las llaman, más acertadamente, bussines card.

Pero la tarjeta blanca, de cuidada tipografía… ha quedado atrás. En la era del diseño, no se podía olvidar a las tan socorridas tarjetas. Y más teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, es la que nos abre un contacto comercial, y la primera impresión es la que cuenta.

Veamos a continuación unos excelentes ejemplos de diseño.

fotógrafo

Tarjeta de un fotógrafo, con su agujerito para ver el mundo por el objetivo.

fashion

Tarjeta de una tienda de moda, un modisto o algo parecido. Con un juego de láminas transparentes que nos permiten combinar la ropa. Muy original en el soporte.

diseñador

Tarjeta de un diseñador. Una hola metálica troquelada que, al ir doblando por las marcas, se convierte en un hombre sentado a su mesa frenter al ordenador. El propio diseñador, se supone. ¡Una currada!

regalos

Tarjeta de una tienda de artículos de regalo. Con su lacito. Sencillo, pero efectivo.

dentista

Tarjeta de un dentista: un diente con caries, pero al extraer la tarjeta se ven los datos del profesional, y la caries… ¡ha desaparecido!

google maps

Una tarjeta personal o profesional con la estética de google maps.

monitor de yoga médico

Ambos ejemplos hacen un uso muy original de sus profesiones para la confección de sus tarjetas. La de la monitora de yoga tiene dos agujeros en los que podemos introducir los dedos para simular las piernas. La del médico, seguramente traumatólogo, es una pequeña placa de rayos X con sus datos impresos. Dos tarjetas que, a buen seguro, no se olvidan fácilmente.

diseñador

Tarjeta de un diseñador: sencilla y elegante. Su originalidad estriba en el material empleado. También sería apropiada para una empresa de plásticos.

artesanía

Tarjeta de una tienda de artesanía. La originalidad radica en su manufactura.

diseñadora

Una tarjeta con los datos ocultos hasta que se revelan. La web funciona igual. Se me antoja indicada para alguna profesión como detectives o investigadores. También para alguien celoso de su intimidad.

diseñador

Tarjeta de un diseñador. Otra tarjeta que rompe moldes, con un líquido atrapado en su interior.

restaurante

Tarjeta de un restaurante griego. Son pedacitos de platos reciclados en tarjeta. Una bonita manera de reciclar la vajilla que rompen en sus celebracioneses. Sencillamente genial.

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El cajero automático y el PIN

Tecleando el PIN¡Qué gran invento! Poder disponer de nuestros dineritos a cualquier hora del día y en cualquier lugar, siempre que tengamos un cajero automático a mano.

John Adrian Shepherd-Barron (1925-2010) trabajó sobre el concepto de una máquina de autoservicio que dispensara papel moneda, cuando ocupaba el cargo de gerente en De La Rue Instruments en la década de los 60. Y con su invento simplificó la vida a millones de personas.

Acostumbraba a retirar fondos de su cuenta bancaria los sábados por la mañana, pero un día llegó unos minutos tarde al banco y lo encontró cerrado. Frustrado por ello pensó en un método que le permitiera acceder a su dinero cuando él quisiera y se le ocurrió relacionar su objetivo con las máquinas dispensadoras de dulces y chocolatinas.

El primer ATM (automatic teller machine o ‘cajero automático’) fabricado por su empresa, se instaló el 27 de junio de 1967 en Enfield (localidad situada al norte de Londres), en una sucursal del Barclays Bank.

No se utilizaron tarjetas plásticas en un principio, sino unos cheque especiales impregnados con un compuesto radiactivo de carbono 14, que era detectado y validado. Dadas las reticencias del público a operar con algo relacionado con la radiactividad, se sustituyeron los cheques por tarjetas plásticas y se utilizó un número para la validación.

En principio se pensó en un PIN (personal identification number o ‘número de identificación personal’) de seis dígitos, pero cambió de idea cuando su mujer le comentó que ella no era capaz de recordar más de cuatro dígitos.

Por si algún curioso se lo preguntaba, el PIN consta de cuatro cifras numéricas por conveniencia, no por limitación técnica.

 

 

Nota sabionda: Al respecto de los cheques, Shepherd-Barron aclaraba que la cantidad contaminante era tan exígua que para que hiciera algún daño al portador tendría que comerse unos 136.000 cheques.

Nota sabionda: Recibió la Orden del Imperio Británico en el año 2005 por ser el inventor del cajero automático. Aunque los estadounidenses consideran que el inventor fue Luther George Simjian, que en 1939 colocó en el City Bank of New York un expendedor de dinero en efectivo (que se retiró seis meses después por el poco interés que suscitó).

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Los emoticonos

emoticonos

Estamos muy acostumbrados a su uso cotidiano en nuestras comunicaciones online. Esas caritas sonrientes, tristes, enamoradas, maliciosas, sorprendidas o carcajeantes, forman parte de nuestro día a día. Tanto es así que no nos paramos a pensar que no siempre se usaron y que no siempre fueron como ahora las conocemos.

Si sientes curiosidad por conocer su origen, su evolución pasada y la que se prevee para el futuro, el porqué de su color o sus variantes… sigue leyendo.

Consultando el DRAE podemos leer:

emoticono.
(Del ingl. emotion, emoción, e icon, icono, infl. por el esp. icono).

1. m. Inform. Símbolo gráfico que se utiliza en las comunicaciones a través del correo electrónico y sirve para expresar el estado de ánimo del remitente.

Su utilidad es clara: expresar el estado de ánimo del escribiente, saber si lo que dice lo dice en serio o lo dice en broma, por poner un ejemplo. Y su utilidad no es baladí, en una comunicación escrita se echa de menos la función expresiva de una comunicación hablada (la entonación, la intensidad de la voz…) y el lenguaje no verbal (la expresión facial, la postura corporal…)

Ya hay malinterpretaciones hablando por teléfono (simplemente por no poder ver la expresión del rostro del hablante), así que en la comunicación escrita mucho más. Ya desde los primeros tiempos de intercambio de mensajes por ordenador fueron corrientes los flames, unas encendidas y apasionadas discusiones fruto, muchas de las veces, de malentendidos al no captar la intención del emisor del mensaje.

Para evitar estas situaciones se propusieron, por parte de anónimos usuarios, diferentes maneras de indicar la intención. No tuvieron éxito. Al menos hasta la aportación de Scott Fahlman que propuso —en septiembre 1982 y en uno de sus mensajes a la BBS de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburg (EEUU)— la utilización de signos ortográficos para dar a entender que un texto iba medio en broma.

El mensaje original ha sido recuperado recientemente de viejas cintas de backup de la universidad, por parte de un investigador de Microsoft. Casi treinta años después.

reliquia informática

La traducción es la siguiente:

A éstos les siguieron una ingente colección para expresar multitud de estados de ánimo y situaciones. En una cantidad imposible de recordar. (Puedes ver una lista de aquellos antiguos emoticonos aquí).

Posteriormente, con la mejora de las capacidades gráficas de los ordenadores, los signos ortográficos fueron sustituidos por pequeñas imágenes, que tomaron como patrón el smiley (por aquello de que algunas caritas sonreían).

Así, el smiley redondo y amarillo, creado por el diseñador Harvey Ball en 1963, inspiró con su simplista representación los emoticonos gráficos que conocemos en la actualidad.

El futuro es la animación, según se puede empezar a observar en los emoticonos de algunos servicios de mensajería instantánea.

 

 

Nota sabionda: Los emoticonos occidentales y los orientales son diferentes. Ello es debido a que en el mundo occidental se tiene en cuenta todo el rostro para reflejar una emoción. En cambio, en el mundo oriental, menos dado a las manifestaciones emotivas en público, la mirada es lo más importante. Veamos algunos ejemplos:

sonrisa/felicidad       :)        ^_^
llanto/tristeza           :(        T_T
guiño                         ;)         ^_~
 enojo/enfado            >:-[      >_<
  asombro                    :O        o_O

Curiosamente esos iconos orientales van ganando terreno merced a los mangas y animes japoneses, que gozan de gran popularidad entre la gente joven.

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Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.