Sociedad

¿Cómo se calcula el número de asistentes a una manifestación?

A juzgar por las diferencias —en algunos casos extremas— entre la contabilización realizada por el o los organismos convocantes y los organismos contra los que se convocan las manifestaciones, tal parece que la contabilización se realice a voleo.

Y aunque, sin duda, se realizan exageraciones tanto en uno como en otro sentido, la contabilización en sí tiene una base matemática.

Las Fuerzas de Seguridad acuden a expertos, propios y/o externos, para realizar la valoración de asistencia. Estos expertos utilizan diferentes fuentes:

-videos y forografías aéreas, tomadas desde un helicóptero o desde azoteas de edificios altos
-fotografías y valoraciones de densidad realizadas por técnicos en diferentes puntos
-planos del recorrido

En primer lugar se calcula la superficie ocupada por la manifestación, un dato fácilmente obtenible de los planos de la ciudad en cuestión. A este dato se le resta la superficie ocupada por arboleda, mobiliario urbano y demás que ocupe un espacio por el que no puede transcurrir ningún manifestante.

A este dato objetivo se aplican ahora datos subjetivos, como es valorar cuantas personas ocupaban un mismo metro cuadrado en el momento de mayor afluencia. Para ello están las imágenes aéreas y las imágenes y valoraciones técnicas a pie de calle.

Con programas informáticos se individualizan y numeran las personas que aparecen en zonas con diferente grado de concentración. Y sobre estos datos se realiza una simple multiplicación.

La densidad suele ir de una persona a cuatro por metro cuadrado, aunque en países árabes puede ser fácilmente de seis personas por metro cuadrado.

Que por un lado se aplique una densidad de un manifestante por metro cuadrado y por otro una densidad de cuatro manifestantes por metro cuadrado, ofrece diferentes valoraciones globales, Y la exageración añadida ofrece totales para todos los gustos.

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¿Se pueden visitar las Cuevas de Altamira?

Pues no, no se puede.

Y no se puede por el bien de las propias pinturas. De abrir las cuevas al público, los hongos y las bacterias que ha colonizado sus paredes se extenderían y dañarían de manera irreversible las pinturas rupestres.

Se ha comprobado que las paredes más próximas a la entrada de la cueva han sido colonizadas por microorganismos, que aprovechan las corrientes de aire creadas por el paso de los visitantes para desplazarse y extenderse hacia el interior, como demuestra el hecho de que algunas de estas colonias ya han afectado las pinturas de la Gran Sala de los Polícromos. Además, los cambios de temperatura y de humedad provocados por la presencia humana también contribuirían a su proliferación.

El deterioro de las pinturas desembocó en un primer cierre que se llevó a cabo en 1977 y finalizó en 1982, año en que se reabrieron las cuevas con un límite de 11.000 visitantes/año, muy lejos de las 175.000 visitas de 1973.

Con las apariciones de manchas blancas —debidas a la presencia de microorganismos que proliferan con la luz— se optó por cerrar las cuevas al público de nuevo en 2002. Las listas de espera que se iniciaron ya se han completado y no se admiten más solicitudes por la imposibilidad de garantizar una visita con tan largos plazos.

A fecha de hoy no hay fecha prevista para su reapertura, si es que esta se ha de producir.

La alternativa es visitar el museo de Altamira, uno de los museos más visitados de Cantabria que se encuentra muy cerca de la entrada a la cueva original. El museo contiene una reproducción exacta de la cueva original realizada utilizando las últimas tecnologías.

 

 

Nota sabionda: Los microorganismos ya causaron daños irreparables hace más de medio siglo en las pinturas prehistóricas de Lascaux (Francia), que han permanecido cerradas al público desde 1963.

Nota sabionda: Sobre las pinturas de Altamira, Picasso dijo: “Después de Altamira, todo es decadencia.”

Nota sabionda: Las Cuevas de Altamira son Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

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Los nombres de los periodos geológicos

En el invierno de 1807 se reunieron en la Freemasons Tavern londinense de Long Acre, Covent Garden, los trece socios fundadores de la Sociedad Geológica. En unos diez años el número de socios aumentó hasta los 400 —todos caballeros por supuesto— lo que nos da una idea aproximada del interés suscitado en la época por esta rama del conocimiento.

Ellos establecieron una escala de tiempo geológico que se ha mantenido en líneas generales a pesar de los múltiples cambios introducidos que la han mejorado. Aunque no hay unanimidad en las fechas sí que existe acuerdo en dividir el tiempo geológico en bloques de años relacionados con acontecimientods o alteraciones importantes y en los propios acontecimientos. Como la edad de la Tierra es de aproximadamente 4600 millones de años, cuando se habla de tiempo geológico la unidad base es el millón de años.

No trataremos acerca de los métodos de datación y demás técnicas empleadas por la geología y la paleontología; en cambio sí hablaremos del porqué de los nombres escogidos para las diferentes eras y periodos.

Las principales eras son: Precámbrica, Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica.

El Paleozoico se divide a su vez en diferentes periodos: Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico.

El Mesozoico se divide a su vez en diferentes periodos: Triásico, Jurásico y Cretácico.

El Cenozoico se divide a su vez en dos periodos: Terciario y Cuaternario.

El Terciario se divide a su vez en diferentes épocas: Paloeceno, Eoceno, Oligoceno, Mioceno y Plioceno.

El Cuaternario se divide a su vez en: Pleistoceno y Holoceno.

En cuanto a los orígenes de sus nombres, el Paleozoico hace uso de la raíces griegas paleo ‘antiguo’ y zoo ‘vida animal’, con el significado de ‘vida antigua’. El Mesozoico hace lo propio con meso ‘media’, con el significado de ‘vida media’ y el Zenocoico con el significado de ‘vida reciente’.

Como los ingleses eran los más activos en los primeros años de esta disciplina, predominan en el léxico los nombres ingleses.

Los estratos del Cámbrico se estudiaron por primera vez en Gales y tomaron su nombre de Cambria, el antiguo nombre romano de esta región de la Gran Bretaña.

El Ordovícico debe su nombre a una tribu que vivió antiguamente en Gales, los ordóvices. Las rocas que cuentan la historia de este período se encontraron y estudiaron por primera vez en Gales. Al igual que el Silúrico debe el suyo a la tribu de los silures por el mismo motivo.

El período Devónico debe su nombre a un condado. En la década de 1.830, los geólogos Adam Sedgwick y Roderik Murchison estudiaron las capas de roca arenisca, caliza y pizarra del condado de Devon, Inglaterra. Estas capas se formaron hace unos 400 millones de años. En 1.839, sugirieron la adopción del nombre Devónico para este período geológico.

El período Carbonífero debe su nombre al carbón, que inició su vida como plantas hace unos 300 millones de años, en este periodo. Cuando los árboles muertos y otros vegetales caían en los pantanos, quedaban cubiertos de lodo y con el tiempo pasaron a formar lo que llamamos turba que, al comprimirse, se convirtió en carbón.

Con el aumento de las prospecciones geológicas en otros lugares, empezaron a aparecer nombres de todas partes. El Pérmico debe su nombre a Perm, una antigua provincia rusa en los montes Urales, en la que se realizaron muchos descubrimientos relativos al periodo.

El periodo Triásico recibe su nombre del prefijo latino tri- ‘tres’, y alude a las tres diferenciadas capas de roca que se depositaron durante el mismo.

El nombre de Jurásico alude a las montañas del Jura, la cordillera que divide Francia y Suiza y que se formó durante este periodo.

El nombre Cretácico procede de la palabra latina creta ‘greda, tiza’, haciendo referencia a las capas de tiza y esquisto que en aquellos días se amontonaron sobre el lecho de los mares.

Charles Lyell —uno de los más influyentes de aquellos primeros geólogos— introdujo en sus Principios de geología, unidades adicionales conocidas como épocas o series a los que dotó de nombres de una vaguedad muy atractiva al utilizar raices griegas: paleo ‘antiguo’, eo ‘temprano’, oligo ‘pocos, pequeño’, mio ‘menos, menor’, plio ‘más’, pleisto ‘el más’, holo ‘completo, todo, entero’. Así el Pleistoceno sería “el más reciente”, el Mioceno sería “el moderadamente reciente” y el Paleoceno el “más antiguo”.

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La Torre Eiffel japonesa

¿Una torre Eiffel japonesa?

Bueno, no se llama así. Su nombre es Nihon Denpa To (torre japonesa de ondas eléctricas), se la conoce popularmente como Tokyo Tower y, eso sé, fue diseñada a semejanza de la Torre Eiffel de París, a la que supera en altura.

La construcción de esta gran antena metálica blanca y naranja —que funciona como antena de transmisión de señales analógicas y digitales— finalizó en 1958, alcanzando una altura de 333 metros.

La Tokyo Tower está en el distrito de Minato, relativamente cerca del núcleo de la ciudad, y desde su observatorio superior, situado a unos 250 metros, se puede comprobar que las tonalidades de la ciudad no son solamente grises, también se puede ver el azul del mar, el verde de los jardines del Palacio Imperial y del Santuario Meiji. Y en ocasiones favorables, hasta el blanco de la nieve de la cima del monte Fuji.

En Japón se ha emitido tanto en televisión analógica como digital terrestre con ayuda de la torre, pero la tendencia es dejar la primera en beneficio de la segunda. La Torre de Tokio no es adecuada para la emisión de señal en digital, pues su altura es escasa para que este tipo de señales de altas frecuencias lleguen con claridad a lugares rodeados por bosques o edificios muy altos.

Por ello se empezó la construcción de una nueva torre en julio de 2008. Esta torre —conocida como Nueva Torre de Tokyo, aunque su nombre oficial es Tokyo Sky Tree— es una torre con forma de trípode que alcanza una altura de 610 metros y que tiene prevista su inauguración para mayo de 2012.

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Las suegras de los príncipes Disney

Son muchas las heroínas Disney, las protagonistas de sus largometrajes animados. Algunas de ellas son princesas, y todas ellas tienen a su príncipe. ¡Qué bonito!

Y estos príncipes tienen su propia princesa, un suegro en la mayorías de los casos, pero… ¿suegra? ¿Dónde están las suegras? ¡No tienen! ¡Qué curioso!

Ni el príncipe sosainas de Blancanieves, ni Aladdin, ni el capitán Smith, ni el príncipe Eric, ni, ni, ni…

¿Qué es lo que pasa? ¿Es que la terrible figura de la suegra no tiene cabida en el mundo de melindre de Disney? Porque no será por villanos sobrecogedores, que los tiene. ¿Qué mejor que una villana y además suegra? Como el caso de la Cenicienta, con la figura de la madrastra/suegra de pega.

En la ilustración mostrada a continuación se puede ver claramente la ausencia de suegras.

Faltan a posta los padres que tienen una mínima presencia y no intervienen prácticamente en las respectivas historias, como el padre de la Cenicienta, los padres de la princesa Tiana y los de Rapunzel. Aunque en estos dos últimos casos, y al ser trabajos más recientes, parece que se empeza a rellenar ese vacío “suegril”.

Junto a las princesas propiamente dichas, Blancanieves, Cenicienta, Aurora, Ariel, Jasmine, Pocahontas, Tiana y Rapunzel, aparecen otras heroínas Disney, como Bella, Mulan y Jane. Entre las princesas solamente Aurora tiene madre y, por consiguiente, el príncipe Felipe, suegra. Es la excepción que confirma la regla. Y entre las heroínas solamente Mulan tiene madre y, por consiguiente, Shang tiene suegra. Otra excepción.

Pero, pesar de estas evidentes lagunas, no deja de sorprender la ausencia de madres políticas. ¿Por qué? ¿Ande andarán?

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La caja negra

El término caja negra está muy difundido por las noticias. Y todos sabemos a lo que se refiere.

Pero no todo el mundo sabe que la caja negra ni es una, ni es caja ni es negra.

¿Y por qué la llamamos asi? Pues vamos a ver…

Caja negra, o black box, es un término genérico para designar equipos electrónicos de una aeronave, que se originó en la RAF durante la 2ª G.M. Las primeras cajas negras eran, literalmente, cajas con cubierta negra que contenían diferentes dispositivos para el lanzamiento de bombas. Más tarde el término se amplió para incluir diferentes aparatos de navegación. Y cuando se instalaron los primeros grabadores de datos de vuelo en las aeronaves civiles, se siguió utilizando el nombre sin importar el color que realmente tuvieran.

Si a este conjunto de aparatos se les llama caja negra es por una traducción literal del inglés black box, que alude al significado de “contenedor” más que de “caja” —en lo que respecta a box— y más al significado de “oscuro, secreto” que de “negro” en lo que respecta a black.

No hay que olvidar que si estamos frente a un mecanismo cuyo funcionamiento interno desconocemos, pero sí sabemos utilizarlo y proporcionarle lo necesario para obtener de él lo que queremos, también podremos llamarle black box.

El sistema de grabación de datos de vuelo contenido en la caja negra consta de tres unidades: la grabadora de conversaciones, situada en la parte delantera del aparato, la unidad de adquisición de datos técnicos, colocada en la cola del avión y la unidad grabadora, que se suele colocar en la parte superior de la cabina. Gracias a la grabación y registro de 60 parámetros de vuelo, junto con las conversaciones entre la torre de control y el avión, los avisos a los pasajeros y el micrófono de ambiente de la cabina durante los últimos 30 minutos de vuelo, se pueden saber las causas de los accidentes para intentar ponerles remedio.

Ahora bien, estos aparatos recubiertos de un robusto armazón se pintan de color naranja brillante, de amarillo o de cualquier otro vivo color, para facilitar su localización en caso de siniestro.

A ver quién era el guapo que las encontraba pintadas de negro entre los restos de un avión accidentado.

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Frases célebres sobre la curiosidad

Sorprende lo mucho que se puede decir con muy pocas palabras. En una sola frase se puede concentrar mucha sabiduría, mucho humor, mucha destreza, mucho ingenio?

¿Y qué dicen los pensadores acerca de la curiosidad? Esa curiosidad que nos anima a investigar, a aprender, a maravillarnos… Venga, veamos algunas citas acerca de la curiosidad.

Enseñar a quien no tiene ganas de aprender es como sembrar una campo sin ararlo.

Richard Dehmel

La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen.

José Ingenieros

La curiosidad se atreve más contra lo que más se prohibe.

Saavedra Fajardo

El amor no es más que una curiosidad.

Giovanni Giacomo Casanova

Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no puede llegar a saber.

Blaise Pascal

Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción.

Gerry Spence

La curiosidad no se inclina tanto a lo bueno y lo bello, como a lo que es raro, único.

La Bruyère

La juventud de un ser no se mide por los años que tiene, sino por la curiosidad que almacena.

Salvador Paniker

El aburrimiento se cura con curiosidad. La curiosidad no se cura con nada.

Dorothy Parker

La curiosidad es hija de la ignorancia y madre de la ciencia.

Vico

Nuestro crimen es ser hombres y querer conocer.

Alphonse de Lamartine

La curiosidad vence al miedo más fácilmente que el valor.

James Sthepens

A los niños no hace falta enseñarles a ser curiosos.

Abraham Maslow

La curiosidad es insubordinación en su más pura forma.

Vladimir Nabokov

La vejez es la pérdida de la curiosidad.

Azorín

Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada.

Albert Einstein

Pareidolia

Cuando observamos una estructura o forma irreconocible nuestro cerebro intenta darle sentido comparándola con el resto de cosas conocidas con anterioridad. El hecho de percibir como algo reconocible una forma inicialmente sin ningún tipo de patrón es un fenómeno psicológico conocido con el nombre de pareidolia, como ya se explicó aquí.

Y tan arraigada está esta facultad en el cerebro humano, que una de las primeras cosas que hacen los bebés es reconocer rostros.

¿O es que no ves rostros en las siguientes imágenes?

 

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El ratoncito Pérez

¿Cuál es el animal que tiene más dientes? ¿el cocodrilo? ¿el tiburón? ¡No!, el Ratoncito Pérez.

Un fantástico personaje que desde tiempos muy antiguos recoge los dientes de leche recién caídos de debajo de la almohada y los cambia por dulces, una moneda u otros regalos.

En un principio eran las madres las que ofrecían los dientes de leche de sus hijos a los roedores para que los niños crecieran fuertes y sanos. Actualmente son los propios niños los que de buena gana ofrecen su diente perdido para obtener el regalo.

Este personaje de tradición oral fue recogido por primera vez en un cuento, Ratón Pérez, escrito por el padre Luis Coloma y dedicado al rey Alfonso XIII, por aquél entonces un niño. Aunque el cuento no fuese publicado hasta unos años más tarde, en 1902, junto a otras narraciones.

El manuscrito autógrafo del padre Coloma, con su firma y una dedicatoria al rey Alfonso XIII, se conserva en la cámara de seguridad de la Real Biblioteca de Palacio.

En 1911 se publica por primera vez Ratón Pérez como obra independiente. Posteriormente se publican adaptaciones del cuento, como la de Perez the Mouse, realizada por Lady Moreton y publicada por John Lucas & Co. London en 1915, en la que la autora añade al texto del Padre Coloma una breve explicación de esta costumbre de colocar los dientes bajo las almohadas e invita a los niños ingleses a hacerlo y esperar la visita del ratoncito.

En la Biblioteca Nacional hay una edición de esta misma obra realizada en Wisconsin, Estados Unidos, en 1950. También se publicó en japonés en 1953.

ratoncito pérez.jpg

Como curiosidad, comentar que el cuento empieza así:«Entre la muerte del Rey que rabió y el advenimiento al trono de la Reina Mari-Castaña existe un largo y obscuro periodo en las crónicas, de que quedan pocas memorias. Consta, sin embargo, que floreció en aquella época un rey Buby I, grande amigo de los niños pobres y protector decidido de los ratones…»

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¿Cómo se originaron los virus informáticos?

Están por todas partes de la Red. Infectan, se replican y nos hacen la puñeta.

Debemos proteger nuestros ordenadores de sus ataques con programas antivirus. Programas que deben renovarse continuamente como hacen los propios virus y sus mutaciones, en una espiral que no se sabe bien dónde acabará. Si es que lo hace.

Pero… ¿cuándo y cómo empezó todo este rollo de los virus, gusanos, troyanos y demás “bichejos” informáticos?

En 1949, el informático John von Neumann publicó un artículo titulado Teoría y organización de autómatas complejos en el que afirmaba que un programa informático podía reproducirse. Recogiendo esa idea, algunos empleados de los Laboratorios Bell Computers (H. Douglas Mellory, Robert Morris, Victor Vysottsky y Ken Thompson) concibieron un juego -al que llamaron Core Wars– en el que dos programadores concebían programas autoreplicantes, que introducían en el ordenador del contrincante. No quedaba más que sentarse a observar cómo estas unidades de soporte lógico competían por tomar más rápidamente el control del ordenador. El programa que antes ocupara toda la memoria RAM era el vencedor.

En 1972 hizo su aparición Creeper, el primer virus reconocido como tal aunque no se le llamara todavía virus. Atacó a una máquina IBM Serie 360. Este programa presentaba periódicamente en la pantalla el mensaje: “I’m a creeper… catch me if you can!” (¡Soy una enredadera… agárrame si puedes!). Para eliminar este problema se creó el primer programa antivirus denominado Reaper (cortadora).

En 1986, el informático Fred Cohen acuñó el término virus informático y dió la primera definición matemática rigurosa del término en su tesis doctoral. Algo así como: “un programa capaz de infectar otros programas modificándolos para insertar una versión de sí mismo, tal vez incluso modernizada”.

El 2 de noviembre de 1988, un estudiante universitario llamado Robert T. Morris soltó el infame Morris Worm (también conocido como Gusano de Internet), el primer ejemplar de malware auto replicable que afectó a Internet. Durante unas horas, aproximadamente el 10% de todas las máquinas de Internet se vieron afectadas por él.

 

 

Nota sabionda: Robert T. Morris era hijo de Robert Morris, uno de los desarrolladores del UNIX y creador, junto con sus compañeros, del juego Core Wars.

Nota sabionda: Los virus suelen reemplazar archivos ejecutables por otros infectados con su código con la finalidad intencionada de destruir datos de un ordenador. Aunque también hay otros que solo se caracterizan por ser molestos. Son los gusanos los que tienen la capacidad de replicación. Suelen ser muy nocivos porque algunos contienen además una carga dañina para el ordenador como el virus. Los troyanos se presentan al usuario como un programa aparentemente legítimo e inofensivo pero al ejecutarlo ocasiona daño, normalmente crean una puerta traseda que permite la administración remota a un usuario no autorizado.

Nota sabionda: Los virus afectan a los ordenadores con sistema operativo MS Windows, el más popular y extendido. Linux, Solaris, Mac OS X y otros sistemas operativos basados en UNIX no tienen prácticamente incidencias en este tema.

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