Cuando los patinadores sobre hielo evolucionan sobre la pista, es habitual ver como realizan giros sobre sí mismos. Aumentan y disminuyen la velocidad de giro a voluntad, creando bonitas figuras.

Instructora demostrando cómo se realiza un giro
¿Cómo lo hacen?
Cuando el patinador se impulsa —aplicando una fuerza durante una determinada fracción de tiempo— consigue un movimiento. El esfuerzo a realizar será directamente proporcional a la masa a desplazar y a la velocidad que queramos obtener. Así, a mayor peso mayor fuerza será necesaria. Como también lo será si queremos una mayor velocidad.
Como su masa es la misma a lo largo de todo el ejercicio en la pista, parece claro que la fuerza se transforma en movimiento sin que la masa juegue un papel importante. Y esto es así cuando hablamos de movimiento lineal (en linea recta), pero no cuando nos referemos al movimiento circular.
El movimiento de rotación no tiene que ver sólo con la masa y con la velocidad: también es muy importante la distancia entre la masa y el eje de giro.
Supongamos que hacemos girar una honda sobre nuestra cabeza a razón de una vuelta cada 2 segundos. Si alargamos la cuerda —alejando así el peso— y queremos que siga dando la vuelta completa en el mismo tiempo, es obvio que la velocidad habrá de ser mayor, porque la circunferencia ahora descrita es mayor.
Esto se resume en la siguiente fórmula velocidad lineal=velocidad angular x radio, que se lee como sigue: la velocidad angular es directamente proporcional a la velocidad angular e inversamente proporcional al radio de la circunferencia descrita. Y los patinadores la aplican de la siguiente forma:
- si extienden los brazos o la pierna que no sirve de apoyo, desplazan parte de su masa alejándola del eje de giro (igual que la piedra de la honda del ejemplo), el radio aumenta y la velocidad de giro disminuye.
- si juntan los brazos y la pierna que no sirve de apoyo, acercan su masa al eje de giro, el radio disminuye y la velocidad de giro aumenta.
Todo ello con el mismo impulso y manteniendo una misma velocidad lineal. Unos maestros.
En la foto se muestra un juego de dos sartenes y un grill de superficie antiadherente de teflón.
El teflón es una marca registrada de DuPont para el politetrafluoretileno o fluón.
Se trata de un material prácticamente inerte que no reacciona con otras sustancias químicas excepto en situaciones muy especiales. Su toxicidad es prácticamente nula, es impermeable y un gran aislante eléctrico. Pero su cualidad más conocida es la antiadherencia.
Y su secreto para ello estriba en los átomos de flúor que envuelven sus moléculas, repeliendo así a casi cualquier otro material.
Entonces la pregunta es obvia… Si nada se pega al teflón, ¿Cómo lo pegaron a la sartén? Y tan obvia es que suele aparecer en listas como ésta de preguntas curiosas y humorísticas que corren por la Red.
Aquí y ahora vamos a dar la respuesta, amigos curiosos. Existen dos métodos para fijar el teflón a superficies de sartenes y demás:
la sintetización, consistente en calentar el teflón a temperaturas muy elevadas e imprimirlo con fuerza a la superficie.
la modificación química, consistente en bombardear con iones en un campo eléctrico el lado del teflón a pegar. Realizando la operación con un elevado grado de vacío se logra arrancar muchos átomos de flúor y sustituirlos por átomos de oxígeno, que se adhieran con fuerza.
Nota sabionda: Además de las características antes mencionadas, es el material con el coeficiente de rozamiento más bajo conocido, sumamente flexible y con una gran tolerancia térmica (desde -270ºC hasta 300ºC) lo que le hace ideal para el revestimientos de aviones, cohetes y naves espaciales.
Otro de los grandes misterios que quitan el sueño a los curiosos: ¿cómo hacen para romper la cáscara sin dañar la semilla? ¿la humedecen? ¿la secan? ¿la golpean? ¿la comprimen?
El proceso de descascarillado de las semillas de girasol —popularmente conocidas como pipas— es el siguiente:

- Se secan las semillas provocando con ello el quebrado y la apertura de las cáscaras.
- Se introducen en un recipiente giratorio similar al tambor de una lavadora.
- Se someten a un chorro de aire a presión mientras el recipiente no cesa de girar como si estuviese centrifugando. La combinación de la presión del aire y los golpes acaban por romper la cáscara separándola de la semilla.
- Otro chorro de aire a menor presión arrastra las cáscaras que pesan menos que la semilla, que permanece.
- Se pasan por una criba que separa las semillas peladas de las que, a pesar del proceso, quedaron sin pelar.
Y ya tenemos las pipas peladas. Pero… ¿no os parece que lo realmente entretenido es pelarlas uno mismo?
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida en ¿Lo qué?, La Plaisanterie y otros sitios más.
El pueblo de los Shuar, más conocido por el nombre de Jíbaros (nombre dado por los españoles) es originario del altiplano ecuatoriano, en las fuentes del Amazonas, al norte del río Marañón y entre las cuencas del río Pastaza y el río Chinchipe.
Si por algo son realmente conocidos y temidos, es por la capacidad que tienen de reducir las cabezas de sus enemigos.
De cada victoria, el gran guerrero conserva un testimonio: una cabeza cortada y luego reducida. Esta costumbre no tiene por único objeto hacer alarde de trofeos de guerra, pretende que el espíritu del muerto, el muisak, no vuelva para vengarse del asesino.
Por ello, el guerrero que mató a un enemigo debe llevar a cabo un complejo ritual, destinado a encerrar el alma del muerto en su propia cabeza, cuidadosamente reducida, llamada tsantsa. La preparación de la cabeza dura varios días y las operaciones materiales se alternan con las ceremonias mágicas.
El proceso es el siguiente:
- Lo primero es, obviamente, cortar la cabeza al enemigo.
- Con un cuchillo se hace un corte desde la nuca al cuello, se tira de la piel y se desprende del cráneo. Se desecha el cerebro, ojos y demás partes blandas, además de todos los huesos.
- Se mete en agua hirviendo a la que se añade jugo de liana y otras hojas, lo que evita que se caiga el pelo. Se mantiene durante unos quince minutos aproximadamente; más tiempo la ablanda demasiado y es difícil impedir que no se pudra.
- Se saca del agua (con un tamaño aproximado de la mitad del original) y se pone a secar.
- Se raspa la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción y se frota por dentro y por fuera con aceite de carapa.
- Después se cose el corte de la nuca, los ojos y la boca, de manera que queda como una bolsa, en la que se echa una piedra del tamaño de un puño o el volumen equivalente en arena caliente.
- Se cuelga sobre el fuego para desecarla poco a poco con el humo a la vez que se le va dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza acaba de reducirse.
- Una vez seca la cabeza se vacia la arena y se tiñe la piel de negro.
- Luego se introduce un cordón de algodón por un agujero practicado en la parte superior de la misma y se asegura en la abertura del cuello con un nudo o un palito atravesado.
Queda tal que así:

Así, con los ojos cosidos y la cabeza teñida de negro, el alma del enemigo queda atrapada en la oscuridad y ya no hay nada que temer de él ni de su venganza.
A todo esto, y como se suele decir: no intentes hacerlo en casa.
Eso. ¿Cómo puñetas lo hacen?
Hay varios sistemas y cada fabricante emplea el que considera más conveniente. El caso es que al apretar el tubo, la pasta blanca salga por el orifico decorada por unas rayas de color perfectamente delineadas.
Al tener la misma viscosidad la pasta blanca y el colorante (o la pasta coloreada, según el sistema), el color no se mezcla o diluye en la pasta blanca.
Veamos estos sistemas:

La imagen de la izquierda se corresponde con el método consistente en rellenar el tubo de pasta dentífrica blanca y colocar paralelas a las paredes del mismo cuatro tiras de crema dentífrica de color. Al presionar el tubo, la pasta blanca y la de color salen juntas.
En la imagen de la derecha podemos observar un cilindro con unos pequeños orificios en el extremo cercano a la salida. Usando este método, toda la pasta del tubo es blanca y el cilindro está introducido en ella; pero en la parte superior del tubo, y sin rebasar el borde interior del cilindo, se acumula el colorante. Al presionar el tubo, la pasta blanca sale por el centro y el colorante se va colando por los pequeños orificios del cilindro que, a modo de inyector, va decorando la pasta con esas rayas características.
Nota sabionda: La marca pionera en emplear la técnica del inyector fue Signal, en 1961.
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida en CPI y un montón de sitios con idéntica información como, por ejemplo, éste.

Siempre me ha llamado la atención el color de los dólares americanos. ¿Por qué todos son verdes? ¿No les parecen más bonitos y difíciles de falsificar los billetes de variado colorido?
No existe una explicación oficial acerca de la elección original del color verde para los dorsos de los billetes, sin embargo es sabido que al introducir los billetes de tamaño más reducido en 1929, se mantuvo el color verde porque el pigmento era fácil de obtener en grandes cantidades y el color presentaba una alta resistencia a los productos químicos.
Con un número cada vez más grande de billetes en circulación y con el auge de la fotografía a mediados del siglo XIX, se imprimían los billetes en negro combinado con los tintes coloreados para dificultar la falsificación, pues las primitivas cámaras lo reproducían todo en negro. Pero pronto los falsificadores descubrieron que las tintas coloreadas entonces en uso se podían eliminar del billete sin afectar en nada a la tinta negra. Así que eliminaban la tinta verde mediante un lavado, fotografiaban y hacían las copias deseadas que despues tintaban de verde de nuevo.
La solución pasaba por encontrar una tinta verde que no pudiera eliminarse con ninguno de los disolventes conocidos sin afectar al negro. Tal tinta fue desarrollada y la patente fue adquirida por Tracy R. Edson, que más tarde fue uno de los fundadores del American Bank Note Company.
Posteriormente no hubo nunguna razón para cambiar el color tradicional.
Pero ya que estamos frente al dorso de un billete de un dólar, aprovecharemos para señalar un par de curiosidades de estas que gustan de saber los curiosos.

El presidente estadounidense F.D. Roosevelt, ordenó que apareciesen en el dólar estadounidense la pirámide truncada con el triángulo y el ojo que todo lo ve en la parte superior (símbolo de Los Illuminati de Weishaupt), los trece escalones de la pirámide correspondientes a los trece grados del Rito de los Iluminados de Baviera y la fecha 1776, que coincide con la de la fundación de Los Illuminati de Baviera y de la Declaración de Independencia.
Curiosa coincidencia la del número 13 que se repite al otro lado del billete, pues hay trece estrellas sobre la cabeza del águila, que representan las trece colonias británicas secesionistas que firmaron la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776. El águila, además, porta en una de sus garras una rama de olivo con trece hojas y en la otra garra trece flechas.
¡Qué hartazgo de número 13!
Nota sabionda: El miedo o aversión supersticiosa al número 13 se conoce con el nombre de triscaidecafobia.
Uno de los juegos infantiles por excelencia.
¿Nunca os habéis preguntado cómo se fabrican las canicas? ¿En moldes? ¿Se pulen? ¿Se tallan? ¿Se soplan? ¿De qué son los rellenos? ¿De plástico? ¿De pintura? ¿Y cómo se les mete esos curiosos diseños dentro? ¿Se rellenan? ¿Se recubren?
Pues si esta duda os impedía conciliar el sueño estáis de suerte. Por fin vamos a enterarnos.
El proceso de fabricación es el siguiente:
- Se introduce la arena sílica —material muy abundante del que se obtiene el vidrio— en unos hornos a unos 1.500 ºC hasta que se obtiene un líquido espeso.
- Se vuelca este líquido espeso en unos contenedores especiales y se ha de esperar de 3 a 5 horas para que, al enfriarse, se le pueda dar la forma deseada.
- Estos contenedores forman parte de una máquina que abre unas llaves de paso en los contenedores para que la pasta salga como un chorro. Unas cuchillas cortan la cantidad justa.
- Estas gotas o porciones caen en unas rampas metálicas que las hacen rodar o en unos rodillos con surcos que siempre están dando vueltas. Estos surcos y la inclinación de la rampa son los que le dan la forma esférica a las canicas —como cuando se hace una bola de plastilina entre las manos— mientras la pasta se enfría hasta alcanzar su dureza habitual.
Para proporcionar el diseño interior, se inyecta pasta de vidrio coloreado —con boro, plomo, aluminio, sodio… dependiendo del color— en el paso 3, de manera que la gota ya contiene en su interior vidrio coloreado. Las diferentes formas de inyección proveen diferentes diseños.
Existen, claro está, otros procesos de fabricación, como rellenar moldes esféricos con vidrio líquido, o dejar caer las gotas de vidrio derretido en unos recipientes en constante vibración para obtener la forma esférica.
Incluso hay procesos posteriores de esmaltado mineral sobre el vidrio para poder reproducir cualquier motivo en su superficie. Pero eso ya es otra historia.
Nota sabionda: México es el principal productor de canicas del mundo, con un porcentaje alrededor del 80%. Estos 5 millones de canicas diarias se exportan a más de 42 países.