¿Qué es un theremín? El theremín es un instrumento musical que se toca sin tocarlo.
Bueno, ya está. Ya está captada la atención de cualquier curioso que se precie, quiero decir.
¿Y cómo es eso de “que se toca sin tocarlo”? ¿Cómo funciona?
El theremin es un aparato electrónico que consta de dos antenas que crean un campo electromagnético cada una. El intérprete desempeña el papel de un conductor eléctrico e interactúa con esos campos sin llegar a ser necesario el contacto físico con el instrumento.
Al acercar la mano a la antena vertical aumenta la frecuencia del sonido consiguiendo notas más agudas y al alejarla disminuye la frecuencia y se consiguen notas más graves. Al acercar la otra mano a la antena horizontal disminuye el volumen del sonido hasta que deja de sonar y al alejarla aumenta el volumen progresivamente. Es la armoniosa conjunción de intensidades y tonos bien mesurados la que arroja como resultado la música, como en cualquier otro instrumento musical.
así suena el theremín
El theremín es un instrumento monófono, eminentemente melódico, con un sonido característicamente vibrado y deslizante que en cierta manera se asemeja a una mezcla entre una soprano lírica y un violín. Es algo complicado de explicar, pero es un instrumento fácilmente reconocible, pues se ha usado profusamente en películas de terror o ciencia ficción de los años 40 a los 60.
“Ultimátum a la Tierra” de Robert Wise (1951)
En cambio, su utilización como instrumento musical clásico, que es para lo que fue creado, no es tan conocida. Y es en esta faceta en la que el theremín alcanza su mayor plenitud interpretativa, una más amplia variedad sonora y una mayor expresividad, como se puede apreciar en el siguiente vídeo.
“Claro de luna” de Debussy interpretado por la thereminista rusa Lidia Kavina
Nota sabionda: El físico y violonchelista ruso Lev Sergeievitch Termen (posteriormente conocido como León Thérémin) fue el inventor del théremin en 1919. Clara Rockmore, discípula de Thérémin, fue una virtuosa del instrumento que inventó en los años 30 la “digitación”, que es la actual técnica de ejecución.
Nota sabionda: Muchos compositores y bandas musicales han utilizado theremines en sus discos. Algunos de ellos son: Radiohead, Alice Cooper, Rolling Stones, Blur, Marillion, Cyndi Lauper, Simon & Garfunkel, Elvis Costello, King Crimson, La oreja de Van Gogh, Talking Heads, Led Zeppelin, Marilyn Manson, Nine Inch Nails, Pink Floyd, Spice Girls, Jean-Michel Jarre…
El término inglés lateral thinking, traducido como ‘pensamiento lateral’ o ‘pensamiento divergente’, fue utilizado por primera vez para definir el pensamiento creativo, por el psicólogo, fisiólogo y escritor maltés Edward de Bono en su libro The use of lateral thinking (1967).
Según de Bono, nuestro cerebro está acostumbrado, por lo general, a abordar los problemas de modo racional, haciendo uso de la lógica tradicional basada en el análisis y en clara referencia a conocimientos previamente adquiridos. Pues así es la forma de trabajar en la que hemos educado a nuestro cerebro.
A esta forma tradicional de pensar la llama pensamiento vertical o pensamiento lógico, queriendo significar con ello que esta vía de razonamiento es unidireccional y fluye de forma lineal, en la que cada etapa debe ser justificada y no es posible aceptar pasos equivocados. El pensamiento vertical utiliza sólo la información relevante y las intromisiones aleatorias no tienen cabida. Aquí lo importante es seguir la ruta que tiene mayor posibilidad de ocurrencia mediante un proceso deductivo.
Pero en ocasiones este sistema hipótetico-deductivo no lleva a ninguna solución, por lo que es interesante aplicar diferentes perspectivas para la resolución de problemas.
Y es el conjunto de métodos o técnicas de pensar que permiten cambiar conceptos, aplicar nuevos enfoques, aumentar la creatividad, modificar la percepción, generar nuevas ideas y apartarnos de lo obvio, todos esos caminos alternativos que no estamos acostumbrados a usar, lo que recibe el nombre de pensamiento lateral.
Aunque los caminos del pensamiento lateral puedan parecer inicialmente absurdos o ilógicos a nuestro cerebro, terminan por liberar la mente del efecto polarizador de las viejas y preconcebidas ideas y por estimular las nuevas mediante la perspicacia, la creatividad y el ingenio, procesos mentales con los que está profundamente relacionado.
En vez de esperar que estas tres características se manifiesten de manera espontánea, de Bono plantea el uso del pensamiento lateral de manera consciente y deliberada, como una técnica. Apartándose lateralmente de la línea de pensamiento lógico para poder estudiar el problema desde otro ángulo y ordenando la información de manera no convencional para poder adquirir con la práctica una nueva habilidad mental más creativa y perceptiva.
El mensaje es que no hay una única manera de resolver un problema, que existen otras que no son visibles a simple vista que pueden ser tanto o más satisfactorias que la evidente. Que no es mejor un tipo de pensamiento que el otro, sino que son complementarios e igualmente necesarios.
Veamos a continuación unos ejemplo más o menos clásicos de problemas que necesitan del pensamiento lateral para su resolución:
REUNIÓN FAMILIAR
En una reunión familiar un hombre saluda a otro: -Hola, padre. Y éste le responde: -Hola, abuelo.
¿Qué parentesco les une en realidad?
EL PARTIDO
Dos hombres juegan un partido de tenis al mejor de cinco sets. Cuando acaba el partido ambos han ganado tres sets.
¿Cómo es posible?
EL OSO
Un oso sale de su guarida, camina 500 metros en línea recta, luego 500 metros más en trayectoria perpendicular a la primera, también en línea recta y después 500 metros más en la misma dirección que al principio pero en sentido contrario y siempre en línea recta.
Sabiendo que se encuentra de nuevo frente a su casa, ¿de qué color es el oso?
LA CONTRASEÑA
Unos policías están investigando a un grupo de delincuentes que trafican en un hotel bien custodiado. Desde un coche camuflado vigilan la entrada al local. Quieren infiltrar a un grupo de policías de paisano, pero no saben la contraseña. En ese momento llega un cliente. Llama a la puerta y desde el interior le dicen: ’18′. El cliente responde: ’9′. La puerta se abre y accede al interior. Los policías se miran unos a otros. Viene otro cliente. Desde dentro le dicen: ’8′. Él responde: ’4′. La puerta se abre. Los policías sonríen, pero deciden esperar. Llega otro cliente. Desde dentro dicen: ’14′. El cliente contesta: ’7′. La puerta se abre. ‘¿Lo veis?’- dice el jefe de policía. Se trata de responder la mitad del número que te dicen desde dentro. Deciden enviar a un agente. Llama a la puerta. Desde dentro le dicen: ’6′. El policía contesta muy convencido: ’3′. Pero la puerta no se abre. Se oye una ráfaga de disparos y el policía muere. ¿Por qué?
EL DORMITORIO
El otro día Juanito consiguió apagar la luz de su dormitorio y meterse en la cama antes de que la habitación quedase a oscuras. Si hay tres metros desde el interruptor de la luz a la cama, ¿cómo pudo apañárselas?
Las siglas GPS significan Global Position System, ‘Sistema de Posicionamiento Global’. Es un sistema que permite conocer la posición de algo o alguien en cualquier lugar del mundo con una gran precisión. Este sistema fue desarrollado, instalado y operado por el Departamento de Defensa de EEUU.
Antiguamente, nuestros antepasados se guiaban por la posición del Sol durante el día y por la estrella Polar por las noches, cargaban cartas y mapas de navegación y deducían su posición basándose en el uso de la brújula y el sextante. En la actualidad, nosotros solamente necesitamos un pequeño aparato de precio asequible con GPS integrado, para conocer exactamente nuestra posición en cualquier parte del mundo.
Pero… ¿cómo funciona el GPS? ¿por qué sabe dónde nos encontramos?
El funcionamiento del GPS se basa en una red de satélites formada por 24 unidades en órbitas sincronizadas alrededor del globo terráqueo, tal como se aprecia en la imagen. Así, cualquier punto del globo está “cubierto” por varios satélites.
Para situar una posición, el GPS se basa en la triangulación, un principio matemático que determina la posición exacta de un punto conociendo las distancias de éste a otros tres puntos de ubicación conocida. Para ello solo hay que trazar tres circunferencias imaginarias con centro en los puntos conocidos y cuyos radios coincidan con la distancia del punto a determinar. Las tres circunferencias se cortan en un único punto: la posición a determinar.
Así pues, en teoría, solamente es necesario conocer la posición de tres satélites (y su distancia al aparato receptor de GPS) para poder calcular nuestra posición. Esto parece fácil, pero su aplicación supone bastantes inconvenientes, entre los que el económico no es el menor. Pero todo se soluciona con la inclusión de la medición de un cuarto satélite y algunos cálculos correctivos.
Ahora bien… ¿cómo medimos la distancia de nuestro receptor a los satélites?
La distancia a un satélite se determina comparando el tiempo que tarda una señal de radio, que éste emite, en alcanzar nuestro receptor de GPS, con la misma señal generada en el mismo instante por nuestro receptor. El retardo existente entre ambas determina el tiempo que la primera tardó en llegar. Ai ahora multiplicamos dicho valor por la velocidad de la luz obtendremos la distancia al satélite.
Pero no solamente es necesario conocer la distancia al satélite, también se debe conocer su posición, puesto que podría estar a la misma distancia desde diferentes posiciones invalidando el cálculo. Por ello los satélites se mantienen en órbitas definidas, regulares y predecibles a unos 20.000 km de altura, según un patrón que reconocen los receptores de GPS, que también reciben las eventuales correcciones de rumbo por sutiles desviaciones por evolución orbital.
La atmósfera interfiere en el tiempo de llegada de la señal desde los satélites. Una señal de GPS pasa a través de partículas cargadas en su paso por la ionosfera y luego pasa a través de vapor de agua en la troposfera, perdiendo algo de velocidad. Y lo hace de manera desigual dependiendo de la densidad de estas partículas en esa parte del mundo. Así se crea el mismo efecto que un error de precisión en los relojes a la hora de sincronizar las señales de radio.
Pero ello se arregla con la inclusión de la medición a un cuarto satélite. Cualquier error debido a la sincronización de las señales (los satélites possen un reloj atómico, pero los receptores de GPS no) o a los factores atmosféricos afectaría a las tres medidas por igual, pudiendo dar un resultado erróneo. Si el error se ha producido, la cuarta señal no coincidirá con tal punto. Entonces, el receptor de GPS realiza un cálculo averiguando qué factor correctivo aplicado a las cuato mediciones las hace coincidir en el mismo punto. Y una vez lo ha hallado lo aplica, obteniendo así la posición correcta.
Nota sabionda:Los GPS actuales pueden fijar la posición con un margen de error de unos 15 a 20 m 3 m. Cuando es necesaria una mayor precisión —como en el aterrizaje en un aeropuerto— se usa el GPS diferencial, que consta de una señal adicional transmitida desde tierra y con un alcance de unos 200 km.
Nota sabionda: La Unión Europea está desarrollando su propio sistema de posicionamiento por satélite llamado Galileo.
Nota sabionda: En realidad la red consta de 27 satélites: 24 operativos y 3 de respaldo.
Muchos lápices no indican de ninguna manera de qué tipo son, pero otros sí. ¿Qué significan, pues, esas letras y números que diferencian un lápiz de otro?
Los lápices son barritas de grafito mezclado con arcilla en diferentes proporciones, dotados de una cubierta de madera. Dependiendo de la proporción de la mezcla el trazo es diferente, así que se obtienen diferentes resultados si se usa un lápiz de un tipo u otro a la hora de dibujar.
Cuanto menos grafito contengan más claro y duro será el trazo. La ventaja es que no emborronan y que el trazo es nítido, por lo que son apreciados en dibujo técnico. La desventaja es que deja marca en el papel si se aprieta en demasía. Se distinguen con la letra H (por Hard).
Cuanto más grafito contengan más oscuro y suave será el trazo. La ventaja es que produce tonalidades oscuras muy bellas y permite el difuminado, por lo que son apreciados en dibujo artístico. La desventaja es que hay que ir con cuidado para no emborronar y que no define con claridad. Se distinguen con la letra B (por Black).
A la letra la acompaña un número que indica el grado de dureza o de oscuridad, cuanto mayor es el número más acusado es el efecto. Así un 9H es más duro que un 2H y un 8B más oscuro que un 3B. El lápiz normal y corriente de escritura es HB (Hard-Black) en el punto medio de la escala conteniendo un 68% de grafito.
Este sistema de gradación se originó en Europa y se utiliza en la mayor parte del mundo, pero no así en Estados Unidos. Allí se utilizan números. La equivalencia es la siguiente: 1=B, 2=HB, 2 1/2=F, 3=H, 4=2H. Muchos lápices (como el de la fotografía) utilizan ambos métodos de clasificación.
Nota sabionda: Un lápiz muy duro, como un 9H, tiene sólo un 41% de grafito, mientras que uno muy negro, como un 8B, tiene un 90%. Todos los lápices modernos tienen alrededor de un 5% de cera, que se utiliza par tapar los poros de la mezcla y dar mayor uniformidad al trazo.
Nota sabionda: La madera de los lápices de calidad es enebro o cedro.
Una radiografía es una fotografía del interior del cuerpo, más concretamente de los huesos. Pero ¿cómo es eso? ¿Cómo se fotografía “lo de dentro” sin captar “lo de fuera”?
Pues con ayuda de los rayos X —llamados inicialmente rayos Roetgen en honor a su descubridor— que son una radiación electromagnética cuya frecuencia de vibración se encuentra entre la luz ultravioleta y los rayos gamma emitidos en las reacciones nucleares.
Su alta frecuencia, de 30 a 3.000 PHz (1 PHz = 1·1015 Hz) y su corta longitud de onda (entre 10 y 0,1 nanómetros) le confieren un alto grado de penetración e ionización.
Debido a esa alta capacidad de penetración, si radiamos un cuerpo humano con rayos X, éstos lo atravesarán sin problema. Pero dependiendo del tipo de tejido atravesado lo harán de forma más o menos amortiguada. Así, colocando una placa fotográfica de manera que recoja los rayos tras su paso por el cuerpo, es posible obtener una imagen en la que prácticamente sólo se aprecian los huesos, ya que el resto de tejidos son virtualmente transparentes a este tipo de radiación.
Por ello son especialmente útiles para la localización de roturas o malformaciones óseas, así como para la detección de cuerpos extraños en el organismo.
Pero debido a su alto poder ionizante —que modifica las moléculas a su paso— resultan gravemente perjudiciales en altas dosis, pues producen cambios en el ADN que podrían devenir en cáncer, por lo que no deben realizarse con frecuencia, o en malformaciones embrionarias, por lo que no se deben realizar radiografías a gestantes.
Por ello los médicos o el personal técnico-sanitario que las realiza, se protegen tras cabinas de plomo mientras se realiza la exposición, pues el metal los protege al apantallar la radiación.
Nota sabionda: Los rayos X fueros descubiertos en 1895 por Wilhelm Conrad Roetgen, que los llamó rayos X al no verse capaz de explicar la naturaleza de su radiación.
Nota sabionda: La dosis de rayos X recibida tras una exposición se va acumulando hasta alcanzar una cierta cantidad en que comienza a ser perjudicial.
¿Quién no ha jugado con globos? Golpeándolos con la mano o pateándolos, inflándolos con helio para soltarlos hasta el techo de la habitación o llenándolos de agua para lanzarlos como proyectil. ¿Qué niño no ha echado unas lágrimas cuando el nudo que lo sujetaba a su muñeca se aflojó y el globo cargado de helio se elevó y se elevó hasta perderse en la distancia?
Los globos de colores se usan también como elementos decorativos en fiestas, como soporte publicitario y como partes de espectáculos con sueltas masivas, además de como juguete infantil. Pero… ¿de dónde salen todos esos globos? ¿Cómo se fabrican?
A continuación un video que explica el proceso de fabricación.
fábrica de globos
Nota sabionda: Los primeros globos estaban hechos de vejiga animal, al igual que los primeros profilácticos.
La ventriloquia es el arte que practica el ventrílocuo, que es aquél que sabe modificar su voz —real o con el timbre cambiado— de manera que parezca venir de lejos. El término proviene del latín ventrilocuus, ‘el que habla con el vientre’, pues se pensaba que la habilidad era el resultado de un proceso poco corriente, que durante la respiración se realizaba en el estómago y que el sonido se originaba allí.
En realidad el sonido proviene de la garganta, que es el único órgano fonador, y no se proyecta de ninguna manera hacia ningún lugar, sino que se crea la ilusión de que proviene de otro lugar. Para ello son importantes los movimientos del muñeco: de su boca como si articulara palabras, de sus cejas, de su mirada fija en el público cuando se dirige a él y al ventrílocuo cuando le contesta, de sus distracciones cuando el ventrílocuo habla, de su ensimismamiento cuando habla para sí mismo, de su forma de hablar y sus latiguillos. Cuanto más diferentes sean los timbres de voz, la forma de expresarse y la personalidad de que se dota al muñeco, de la voz, expresión y personalidad del ventrílocuo, mayor será la ilusión de que estamos frente a dos sujetos diferentes y de que la voz procede de dos lugares diferentes. De igual manera que ocurre con la televisión: todos los sonidos provienen del mismo lugar, los altavoces, pero se crea la ilusión de que cada persona lanza su voz desde su posición.
Por supuesto nadie cree que habla el muñeco. Ocurre como en los trucos de magia, no pensamos que en realidad el mago haga desaparecer y aparecer nada, pero nos dejamos maravillar por la presentación del truco. Igual en este caso, nos dejamos llevar por la ilusión del que el muñeco tiene vida, y para que la ilusión sea total es muy importante —además de lo comentado— dominar el habla invisible.
¿Y qué es el habla invisible? Pues la técnica básica de la ventriloquía, hablar sin mover los labios.
Teniendo en cuenta que llegar a dominar estas técnicas puede ser cuestión de meses, o incluso de años, vamos a exponer en qué consisten, aunque de una manera somera.
Primero se ha de encontrar una voz de diferente timbre a la nuestra que podamos modular cómodamente. Quizá una voz infantil o una voz ronca que surja con facilidad sin forzar la garganta. Y practicar con ella. Hablar y hablar hasta que la hagamos nuestra. Ya habrá tiempo más adelante para encontrar otras que aumenten el repertorio.
Después hablar con esta voz intentando no mover los labios, manteniendo una sonrisa con la boca entreabierta que nos permita expulsar la voz ventriloquial por la comisura de los labios. Practicar y practicar frente a un espejo hasta que el paso de voz normal, sonrisa y voz ventriloquial sea fluído y automático y pueda realizarse tan rápidamente como sea necesario.
Aunque es imposible no mover nunca los labios, sí que se puede minimizar al máximo. Cuando el espectador lleve un rato observando los labios del ventrílocuo y no aprecie movimiento se olvidará de ello y centrará la atención en el muñeco, completando así la ilusión.
El mayor problema son las consonantes labiales, bilabiales y, en menor medida, las fricativas. Nada más sencillo que cambiar una consonante por otra. El contexto y la más opaca modulación de la voz ventriloquial harán que no se aprecie el cambio. Así, se realizarán los siguientes cambios:
-la c (delante de e e i) y la z Para pronunciarlas colocamos la lengua entre los dientes, pero suenan practicamente igual si apoyamos la punta de la lengua en la parte trasera de los dientes superiores, incluso en la encía superior, así le lengua no se verá a través de la sonrisa entreabiertsa, y más si apoyamos los incisivos superiores sobre los labios inferiores.
-la f Se pronuncia igual que la c según el método anterior, pero más sibilante, dejando escapar más aire. Otro método es sustituirla por una j.
-la ñ
Se pronuncia ni.
-la b y la v
Se sustituyen por una d.
-la m
Se sustituye por una n.
-la p
Se sustituye por una t.
Entendiendo que no se trata de una simple sustitución de una letra por otra, sino de una sustitución modelada por la cavidad bucal, de modo que la consonante suene como la que deberíamos decir. Todo ello procurando poca claridad a la consonante sustituidora, de manera que se tenga la ilusión acústica de que suena la consonante sustituida.
Así, diremos “el ninio drae zruta en una dandeja tara su naná” en vez de “el ñiño trae fruta en una bandeja para su mamá”. Con práctica (y más práctica) el cambio de consonantes no se apreciará.
De este modo la ilusión es perfecta… y los labios no se mueven.
Achmed, el terrorista muerto y Jeff Dunham
El cuervo Rockefeller y José Luis Moreno
Nota sabionda: La práctica de la ventriloquia se realiza casi siempre mediante un diálogo, generalmente cómico y/o sarcástico, entre una persona y un muñeco al que se denomina dummie.
Nota sabionda: Se han encontrado restos de ventriloquia en el arte egipcio y en la arqueología hebrea. Eurycles de Atenas, el primer ventrílocuo del que se tiene noticia, se hizo tan famoso que los ventrílocuos griegos fueron llamados los eurycleides, además de ser conocidos como engastrímanteis, ‘profetas de la barriga’.
Nota sabionda: El más famoso ventrílocuo que ha existido fue Edgar Bergen, un artista nacido en Chicago, que se presentaba ante el público en traje de frac, en tanto que su muñeco, Charlie McCarthy, llevaba un monóculo, sombrero de copa y traje de etiqueta.
Una hoja de papel de tamaño DIN A4 mide 210*297 mm. Ante esta evidencia que todos podemos observar, a un curioso le pueden venir a la mente un par de cuestiones: ¿por qué esas medidas y no otras? ¿qué significa eso de DIN y del número?
DIN es el acrónimo del Deutsches Institut für Normung, ‘Instituto Alemán de Normalización’, que es el organismo nacional de normalización de Alemania, cuya función es la elaboración de estándares téncnicos para la racionalización y el aseguramiento de la calidad.
En 1922 se elaboró la norma DIN 476, que es la que normaliza los formatos de papel. Dicha norma fue adoptada posteriormente por la mayoría de los organismos nacionales de normalización europeos.
El formato de referencia de la serie A es el A0 (área 0) y abarca una superficie de 1 metro cuadrado. Y no sólo eso, sino que la longitud de sus lados mantienen una relación ideal, que se concreta en la proporción 1:?2, redondeando los milímetros.
¿Y por qué esta proporción en concreto?
Porque de esta manera, al cortar por la mitad —de su lado más largo— una hoja A0, el lado más corto pasa a convertirse en el lado más largo de la nueva hoja A1. De esta manera, si se corta cualquier hoja de la serie por la mitad de su lado más largo, se obtiene un par de hojas del tamaño siguiente, que siguen manteniendo la proporción ideal entre el largo y el ancho.
Nota sabionda: La norma DIN 476 fue adoptada por la ISO (International Organization for Standardization) mediante la norma ISO 216. Y ésta fue adoptada por la UNE 1011, que es la norma española. Aún así nos seguimos refiriendo a la norma DIN por la fuerza de la costumbre.
Nota sabionda: Existen otros formatos de papel normalizados, aunque estén en desuso. El pliego, el folio, la cuartilla y la octavilla, que también mantenían la relación entre tamaños. Es decir, un pliego tiene el tamaño de dos folios, el folio de dos cuartillas y la cuartilla de dos octavillas. De hecho, el nombre de cuartilla y de octavilla hace referencia a que son la octava y la dieciseisava cuarta y octava parte de un pliego.
Un estereograma es una imagen tridimensional oculta en una imagen bidimensional, sin ningún tipo de polarización ni emulsión. Su visualización se realiza sin gafas especiales ni lente alguna, simplemente realizando un pequeño esfuerzo de concentración visual y mental.
Esta ilusión óptica se fundamenta en la manera que nuestro cerebro compone la imagenes, en nuestra visión estereoscópica. Cada ojo capta una imagen ligeramente diferente. El cerebro las procesa y, al superponerlas, obtiene volúmenes y distancias. Así, los estereogramas esconden en su patrón dos imágenes similares con ligeras diferencias, colocadas de tal modo que se logra la visión tridimensional al interpretar el cerebro esas diferencias como volúmenes y profundidades.
No es fácil ver un estereograma, de eso puedo dar fe; pero una vez se aprende la técnica es relativamente sencillo. La idea es desenfocar la vista de la imagen, de manera que al no fijarla en la imagen bidimensional podamos captar la perspectiva, porque si miramos al plano de la imagen directamente, sólo veremos una textura plana. La imagen virtual se forma cuando los ojos se concentran detrás del plano de la imagen, como si quisiéramos ver a través de ella, con la mirada perdida que se suele decir.
Como nuestros ojos no están acostumbrados a hacer semejante cosa sino a converger sobre la imagen, se requiere un poco o un mucho de paciencia para aprender a verlos. Algunas personas los ven casi instantáneamente mientras que a otras les lleva horas.
Un buen método para verlos es mantener la imagen a unos 40-50 cm de distancia y fijar nuestra vista en algo que esté por detrás de ella otros 40-50 cm, aunque hay quien la enfoca al infinito. Cuando la vista está fijada por detrás y, como consecuencia, el estereograma desenfocado, debemos trasladar la mirada sobre la textura pero sin cambiar el enfoque y dejar nuestra vista perdida hasta que la imagen 3D aparezca.
Si la textura borrosa o desenfocada se vuelve nítida significa que nuestros ojos la han enfocado, así que deberás repetir el proceso hasta que esto no ocurra. Si consigues ver algún vago efecto de profundidad vas por buen camino, pero no te conformes, la sensación de visión tridimensional de los estereogramas es muy vívida y clara.
A continuación algunos estereogramas para practicar. En ellos las imágenes tridimensionales ocultas son: una flor, un corazón, una copa y una estrella. ¡Suerte!
Pero… ¿cómo funcionan?
En una imagen estereoscópica, los puntos que la componen están dispuestos aparentemente al azar, pero siempre cada punto tiene asociado otro punto gemelo, dibujado a una pequeña distancia de unos 3 cm, que es la distancia media entre ojos.
El truco de la visión estereoscópica consiste en que la distancia entre los puntos gemelos no es siempre constante, sino que es modificada mediante unos cálculos que representan la profundidad a la que debe ser visualizado dicho punto. Al observar la textura, nuestro cerebro interpreta esas diferencias de distancia como profundidad.
En el diagrama observamos la superficie de la imagen a mostrar en 3D representada por una línea azul y el plano de la textura o imagen 2D por una línea verde.
Para empezar fijamos la vista en el punto real 1 y de esta manera se crea la pareja (1i,1d) que al ser enfocada nos dará la sensación de profundidad del punto real 1. Pero el punto 1d también es visto por el ojo izquierdo, así que seguimos esa trayectoria a través de 1d hasta el punto 2 de la superficie, o lo que es lo mismo miramos a través de 1d con el ojo izquierdo hasta topar con el punto 2. Así ese punto real corresponde a la pareja (2i,2d).
Aplicando el procedimiento de forma iterativa vamos creando puntos en la línea determinada por nuestro plano de visión en el plano de la imagen, hasta que completamos totalmente una línea horizontal.
Como si de un televisor se tratase se ha de repetir el mismo proceso para cada una de las líneas horizontales que componen la imagen. Y así lograr la composición de estereogramas tan excelentes como el siguiente, en el que se puede ver a una mujer sentada en un extremo de un sofá con las piernas cruzadas.
Nota sabionda: En términos científicos, estas imágenes son conocidas como Single Image Random Dot Stereograms, es decir, ‘estereogramas de punto aleatorio de una sola imagen’. En realidad cada una de estas imágenes se componen de una nube de puntos aleatorios, sin ninguna conexión aparente, pero que tras de sí esconden una figura perfectamente definida y que además es visualizada en unas sorprendentes tres dimensiones.
Nota sabionda: El descubridor de estas imágenes planas tridimensionales fue el doctor Bella Julesz en los años 60. Durante sus estudios sobre la percepción de la profundidad en los seres humanos, Julesz generó por ordenador pantallas de puntos aleatorios carentes de forma y color, de manera que si la imagen era captada por el individuo, tan sólo podría ser por su profundidad tridimensional, no por su forma o color.
Nota sabionda: Las imágenes estereoscópicas son visualizadas generalmente mediante una polaridad larga, es decir, enfocando la visión por detrás del plano. Sin embargo para algunas personas es más sencillo ver la imagen utilizando la polaridad corta, enfocando por delante del plano de visión. Cualquier imagen puede contemplarse de las dos formas, pero la profundidad de percepción se invertirá en ambos modos, de forma que lo que en un modo parece salir del plano en otro parece hundirse como un bajorrelieve y viceversa.
Muchos envases de vidrio tienen unos puntos en relieve junto a la base, como una especie de braile. Ya sean botellas, botellines, tarros, botes… de refrescos, salsas, mermeladas, aceitunas, zumos… en ellos encontramos esas protuberancias en pautas diferentes, ya sea punto-punto-punto-punto-espacio-espacio-punto-espacio… como comienza en el ejemplo de la imagen o en otras combinaciones diferentes.
Puede que no hayas reparado en ellos. Si es así, un simple asalto a tu frigorífico y los podrás encontrar por doquier, desde el bote de espárragos hasta en los yogures. Eso sí, siempre en envase de vidrio.
También puede que hayas advertido su presencia pero desconozcas su utilidad.
Sea como sea, puede ser interesante conocer su razón de ser, su función. Veamos:
Lejos han quedado los días de la producción artesanal de botellas y envases de vidrio por el método del soplado. Ahora lo hacen las máquinas en un proceso industrial. Existen varios sistemas como el prensado, el soplado a presión o el moldeado y es habitual la utilización conjunta de algunos de ellos.
Uno de los métodos más habituales consta de la inyección de la pasta de vidrio en dos moldes y en la posterior unión de las dos piezas obtenidas. Lo que explica las dos líneas longitudinales que podemos encontrar en botellas y botes, y que no son más que rastros de las líneas de unión. Unos rastros leves, pero apreciables.
Una vez obtenidas las botellas o envases se les somete a unos controles de calidad automáticos muy sofisticados. Desde simuladores de tensión para eliminar el producto excesivamente frágil, hasta controles dimensionales, de grosor y aspecto por medio de máquinas optoeléctricas para evitar las fisuras, rebabas, suciedad, burbujas y demás.
En este proceso es muy útil un código de identificación colocado en el artículo, para asociar el defecto con el molde correspondiente. Así puede saberse al instante de qué molde procede el producto defectuoso y proceder a su reparación.
Y aquí entran en juego los puntos de marras. Su número y su disposición entre los espacios, forman un código de identificación fácilmente reconocible por medios optomecánicos. Además, no es posible que el código identificativo se desprenda del envase, puesto que forma parte del mismo.
Todas las máquinas de control van asociadas a un ordenador, donde se almacena y se trata toda la información referente a los recipientes, con objeto de informar en tiempo real al operario, que tomará las decisiones oportunas para obtener un producto de mayor calidad.
Nota sabionda: Si vuelves boca abajo alguna botella o tarro, podrás observar que en su base, en su parte más externa, se dibuja un contorno circular de estrías, como las del canto de algunas monedas. La función de estas estrías es que el recipiente se agarre mejor sobre las superficies y no resbale en demasía. Ya sea en las cintas de transporte en las plantas embotelladoras o en el mármol de la cocina.