Cuando la corriente eléctrica pasa por cualquier conductor se genera calor a causa del rozamiento de los electrones que forman la corriente eléctrica. Parte de la energía que transportan se disipa en forma de calor. Este efecto se conoce con el nombre de Efecto Joule.
Loe electrones ganan energía cinética en su libre circulación hasta que chocan con alguna partícula de las que componen el conductor y vuelven a iniciar su movimiento hasta el próximo choque. La energía que el electrón transmite a esta partícula se transforma en vibración al aumentar su estado energético. Los contínuos choque aumentan la energía acumulada en el conductor y se irradia en forma de calor.
El calor que se acumula en el conductor y que posteriormente se irradia, es mayor cuanto mayor sea la resistencia que el conductor opone al paso de la corriente. Esta resistencia variará en función del conductor, de su tamaño, forma y grosor.
Por ejemplo, un alambre grueso y corto ofrece poca resistencia al paso de la corriente eléctrica y, por consiguiente, se calentará poco. En cambio, un alambre fino y largo opondrá más resistencia y acumulará y desprenderá más calor. Un buen conductor desprenderá poco calor y un mal conductor desprenderá más.
La solución para obtener una buena cantidad de calor a partir de la corriente eléctrica es hacerla pasar por un no muy buen conductor muy estrecho y largo. Y generalmente dispuesto en espiral o zig-zag para comprimirlo y evitar que ocupe una superficie excesiva.
Muchos utensilios y pequeños electrodomésticos se basan en este principio elemental: estufas eléctricas, tostadoras, secadores de cabello, calentadores de agua…
Nota sabionda: La ley de Joule dice que “el calor que desarrolla una corriente eléctrica al pasar por un conductor es directamente proporcional a la resistencia, al cuadrado de la intensidad de la corriente y el tiempo que dura la corriente.
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Sorprende lo mucho que se puede decir con muy pocas palabras. En una sola frase se puede concentrar mucha sabiduría, mucho humor, mucha destreza, mucho ingenio?
¿Y qué dicen los pensadores acerca de la curiosidad? Esa curiosidad que nos anima a investigar, a aprender, a maravillarnos… Venga, veamos algunas citas acerca de la curiosidad.
Enseñar a quien no tiene ganas de aprender es como sembrar una campo sin ararlo.
Richard Dehmel
La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen.
José Ingenieros
La curiosidad se atreve más contra lo que más se prohibe.
Saavedra Fajardo
El amor no es más que una curiosidad.
Giovanni Giacomo Casanova
Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no puede llegar a saber.
Blaise Pascal
Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción.
Gerry Spence
La curiosidad no se inclina tanto a lo bueno y lo bello, como a lo que es raro, único.
La Bruyère
La juventud de un ser no se mide por los años que tiene, sino por la curiosidad que almacena.
Salvador Paniker
El aburrimiento se cura con curiosidad. La curiosidad no se cura con nada.
Dorothy Parker
La curiosidad es hija de la ignorancia y madre de la ciencia.
Vico
Nuestro crimen es ser hombres y querer conocer.
Alphonse de Lamartine
La curiosidad vence al miedo más fácilmente que el valor.
James Sthepens
A los niños no hace falta enseñarles a ser curiosos.
Abraham Maslow
La curiosidad es insubordinación en su más pura forma.
Vladimir Nabokov
La vejez es la pérdida de la curiosidad.
Azorín
Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada.
Albert Einstein
¿Cuál es el animal que tiene más dientes? ¿el cocodrilo? ¿el tiburón? ¡No!, el Ratoncito Pérez.
Un fantástico personaje que desde tiempos muy antiguos recoge los dientes de leche recién caídos de debajo de la almohada y los cambia por dulces, una moneda u otros regalos.
En un principio eran las madres las que ofrecían los dientes de leche de sus hijos a los roedores para que los niños crecieran fuertes y sanos. Actualmente son los propios niños los que de buena gana ofrecen su diente perdido para obtener el regalo.
Este personaje de tradición oral fue recogido por primera vez en un cuento, Ratón Pérez, escrito por el padre Luis Coloma y dedicado al rey Alfonso XIII, por aquél entonces un niño. Aunque el cuento no fuese publicado hasta unos años más tarde, en 1902, junto a otras narraciones.
El manuscrito autógrafo del padre Coloma, con su firma y una dedicatoria al rey Alfonso XIII, se conserva en la cámara de seguridad de la Real Biblioteca de Palacio.
En 1911 se publica por primera vez Ratón Pérez como obra independiente. Posteriormente se publican adaptaciones del cuento, como la de Perez the Mouse, realizada por Lady Moreton y publicada por John Lucas & Co. London en 1915, en la que la autora añade al texto del Padre Coloma una breve explicación de esta costumbre de colocar los dientes bajo las almohadas e invita a los niños ingleses a hacerlo y esperar la visita del ratoncito.
En la Biblioteca Nacional hay una edición de esta misma obra realizada en Wisconsin, Estados Unidos, en 1950. También se publicó en japonés en 1953.

Como curiosidad, comentar que el cuento empieza así:«Entre la muerte del Rey que rabió y el advenimiento al trono de la Reina Mari-Castaña existe un largo y obscuro periodo en las crónicas, de que quedan pocas memorias. Consta, sin embargo, que floreció en aquella época un rey Buby I, grande amigo de los niños pobres y protector decidido de los ratones…»
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Texto de la entrada cedido por 1de3.es.

Están por todas partes de la Red. Infectan, se replican y nos hacen la puñeta.
Debemos proteger nuestros ordenadores de sus ataques con programas antivirus. Programas que deben renovarse continuamente como hacen los propios virus y sus mutaciones, en una espiral que no se sabe bien dónde acabará. Si es que lo hace.
Pero… ¿cuándo y cómo empezó todo este rollo de los virus, gusanos, troyanos y demás “bichejos” informáticos?
En 1949, el informático John von Neumann publicó un artículo titulado Teoría y organización de autómatas complejos en el que afirmaba que un programa informático podía reproducirse. Recogiendo esa idea, algunos empleados de los Laboratorios Bell Computers (H. Douglas Mellory, Robert Morris, Victor Vysottsky y Ken Thompson) concibieron un juego -al que llamaron Core Wars- en el que dos programadores concebían programas autoreplicantes, que introducían en el ordenador del contrincante. No quedaba más que sentarse a observar cómo estas unidades de soporte lógico competían por tomar más rápidamente el control del ordenador. El programa que antes ocupara toda la memoria RAM era el vencedor.
En 1972 hizo su aparición Creeper, el primer virus reconocido como tal aunque no se le llamara todavía virus. Atacó a una máquina IBM Serie 360. Este programa presentaba periódicamente en la pantalla el mensaje: “I’m a creeper… catch me if you can!” (¡Soy una enredadera… agárrame si puedes!). Para eliminar este problema se creó el primer programa antivirus denominado Reaper (cortadora).
En 1986, el informático Fred Cohen acuñó el término virus informático y dió la primera definición matemática rigurosa del término en su tesis doctoral. Algo así como: “un programa capaz de infectar otros programas modificándolos para insertar una versión de sí mismo, tal vez incluso modernizada”.
El 2 de noviembre de 1988, un estudiante universitario llamado Robert T. Morris soltó el infame Morris Worm (también conocido como Gusano de Internet), el primer ejemplar de malware auto replicable que afectó a Internet. Durante unas horas, aproximadamente el 10% de todas las máquinas de Internet se vieron afectadas por él.
Nota sabionda: Robert T. Morris era hijo de Robert Morris, uno de los desarrolladores del UNIX y creador, junto con sus compañeros, del juego Core Wars.
Nota sabionda: Los virus suelen reemplazar archivos ejecutables por otros infectados con su código con la finalidad intencionada de destruir datos de un ordenador. Aunque también hay otros que solo se caracterizan por ser molestos. Son los gusanos los que tienen la capacidad de replicación. Suelen ser muy nocivos porque algunos contienen además una carga dañina para el ordenador como el virus. Los troyanos se presentan al usuario como un programa aparentemente legítimo e inofensivo pero al ejecutarlo ocasiona daño, normalmente crean una puerta traseda que permite la administración remota a un usuario no autorizado.
Nota sabionda: Los virus afectan a los ordenadores con sistema operativo MS Windows, el más popular y extendido. Linux, Solaris, Mac OS X y otros sistemas operativos basados en UNIX no tienen prácticamente incidencias en este tema.
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El agua no se junta con el aceite: son inmiscibles. Sus moléculas no sienten atracción entre sí, como se explica aquí.
Cuando intentamos mezclarlos se forman pequeñas gotas de aceite llamadas micelas. Si se deja en reposo las gotas se van reuniendo hasta que ambos líquidos se separan totalmente. Al hacer mayonesa batimos huevo con aceite y es la yema de huevo la que actúa como emulsionante, evitando que se unan esas gotitas de aceite. Más concretamente, la lecitina que contiene la yema es la que envuelve esas gotitas, permitiendo obtener la emulsión conocida por mayonesa.
Si no se bate bien, si se añade el aceite demasiado rápido, si los componentes están demasiado fríos o a temperaturas muy dispares… el aceite no se emulsiona y se va acumulando. Decimos que se ha cortado.
¿Y qué se puede hacer para evitar que se corte?
Utilizar los ingredientes a temperatura ambiente, agregar al aceite gota a gota al principio y una vez la salsa espese agregar en mayores cantidades, batir a un ritmo ligero o con ayuda de batidora y utilizar recipientes y utensilios secos.
¿Y cómo se puede recuperar si se ha cortado?
Poner en un recipiente una cucharadita de agua fría y agregar gota a gota la mayonesa cortada agitando continuamente con un batidor de alambre hasta terminar la salsa. O poner en un bol una yema cruda y proceder como en el anterior caso. O, más definitivo… acudir a la madre o a la abuela, que suelen tener buena mano para esto.
Nota sabionda: Una emulsión es una mezcla entre líquidos acuosos y grasos en la que la grasa está separada en minúsculas gotitas sin unirse entre sí.
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Éste es el futuro que nos presenta la empresa Corning Incorporated.

¿Ciencia ficción o realidad?
Llamamos efecto placebo al efecto psicológico en el paciente de algunos medicamentos desprovistos de principios activos. Se utilizan para complacer a aquellas personas que se creen enfermos sin estarlo y a los que no se puede prescribir por ese mismo motivo ningún remedio. También se utilizan para conocer en qué medida un enfermo se queja de un mal real o imaginario.
Este efecto hace referencia a la mejoría o incluso curación de una dolencia que experimentan algunas personas por el hecho de creer estar recibiendo un medicamento efectivo, aunque esto no sea así. El enfermo está convencido de la acción curativa del preprarado y, por ello, mejora. La mente sobre la materia, el estado de ánimo influyendo en los procesos curativos.
Se ha constatado que ninguna píldora, inyección o intervención quirúrgica está exenta completamente del llamado efecto placebo. La confianza en el tratamiento clínico que se aplica influye de forma positiva en la curación del enfermo.
Así se ha demostrado con innumerables estudios y pruebas con analgésicos, antidepresivos o fármacos hipotensores frente a remedios que contienen sustancias inertes, como azúcar. Pues se tiene en cuenta este efecto en los ensayos clínicos para el estudio estadístico de un fármaco, administrando placebo a algunos sujetos de la muestra y comparando los resultados con aquellos a los que sí se suministró el medicamento.
Por contra, también se habla del efecto “nocebo” que sería el efecto psicológico contrario. A pesar de recibir un medicamento efectivo, un paciente podría empeorar su estado si se le informa que el medicamento puede no ser adecuado o que se duda de su eficacia o cualquier información negativa sobre el tratamiento.
Nota sabionda: Placebo es una palabra latina que se podría traducir como “te complaceré”.
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Bueno, ventanas, ventanas… se llaman ojos de buey, probablemente por su forma. Pero… ¿a qué obedece la forma?
En los barcos antiguos de madera (galeones, carabelas…) esas aberturas al exterior eran cuadradas o rectangulares y en los barcos modernos metálicos son redondas básicamente, aunque también las hay rectangulares con las esquinas muy redondeadas.
La madera es un material fibroso y bastante flexible. Un casco de madera se revela muy resistente al los embates del mar por esa flexibilidad. La madera cruje y cruje frente al embate de las olas, pero la estructura se mantiene. Así, pues no importa la forma de una abertura puesto que no ha de soportar una presión especial.
La cosa cambia cuando, desde finales del siglo XIX, los cascos se construyen de acero. La rigidez de la estructura tiene sus puntos débiles en esas aberturas. Los ingenieros navales pronto descubrieron que un agujero rectangular en la cubierta, la bodega o el caso, era una fuente de la fatiga metálica (tipo de fractura que conduce a la rotura catastrófica cuando se aplican cargas fluctuantes en el tiempo) que empezaba por las esquinas.
El casco o la cubierta podía literalmente partirse debido a las flexiones y contracciones causadas por la fuerza de las olas, porque cuando se aplica una fuerza sobre una superficie rectangular ésta se concentra en los ángulos o esquinas, aumentando la fatiga y facilitando la fractura.
Si se eliminan las esquinas redondeándolas o, mejor aún, se consigue una superficie circular, la fuerza se distribuye uniformemente y se minimiza la fatiga.
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Una vez aprendidos los mecanismos y las rutinas lectoras es práctimente imposible sustraerse a su utilización al posar la vista sobre un texto escrito. Es decir, no podemos mirar un grupo de letras sin, automáticamente, leerlo.
La repetición y la práctica hacen que durante el proceso lector se desarrollen unos mecanismos automátcos que permiten aumentar la velocidad lectora. Así nuestro cerebro va captando el significado del texto a la par que lo leemos y va rellenando los huecos o vacíos de infomación que en el texto pudieran encontrarse, o incluso eliminando o sustituyendo unas letras por otras para soslayar el error tipográfico.

También nos permite completar un texto mutilado como el siguiente con relativa facilidad.
Todas l s mañan s, al sa ir el sol por encima de las mont ñas, se p ede contempla la más bella urora.
Siendo este mecanismo el utilizado en pasatiempos tan extendidos como el de fuga de vocales, en el que ya es necesaria una atención mayor para completar el juego.
T_d_s l_s m_ñ_n_s , _l s_l_r _l s_l p_r _nc_m_ d_ l_s m_nt_ñ_s , s_ p__d_ c_nt_mpl_r l_ m_s b_ll_ __r_r_.
Y volviendo atrás, es muy posible que al leer rápidamente el primer ejemplo hayas leído: “el pajarillo descansa en el nido de sus progenitores” en vez de “el pajarillo descansa en el el nido de sus progenitores” y hayas eliminado inconscientemente la duplicidad del artículo en la lectura. ¿No? Bueno, eso no tira por tierra la teoría. Casi seguro que no has reparado en los dos errores tipográficos del segundo párrafo. ¿Cuáles? Vuelve a leerlo.
¿Sigues sin verlos? A veces es más difícil detectarlos en una segunda o tercera lectura, puesto que tu cerebro ya ha asumido el mensaje.
Pero con una detallada lectura palabra por palabra seguro que descubrirás “automátcos” en vez de “automáticos” y “infomación” en vez de “información”. Eso es leer de memoria.
Veamos más ejemplos que ponen en funcionamiento las rutinas lectoras. Concretamente un par de versiones del mismo texto, que comparten la característica de estar alterados.
Ahí va el primero.
“Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe…”
Y ahí el segundo.
“De aecrudo a una invsetaigicaión raezildaa por una Uvsinedrad ignlsea no ipmotra en que odern las ltreas de una pbalara etsán erscitas. La úcncia csoa que ipmotra es que la premira y la úlmita ltrea eetsn bien ucabcidas. El rseto pedue ser un lío ttoal que iuagl se peude leer sin mryoaes didatfuciles. Etso se dbee a que nrotsoos no lemeos cdaa ltrea, snio la pbalara como un tdoo dtnro de la frsae. ¿Criouso, no?”
Ambos textos comparten mensaje y, aunque las palabras desordenadas no son las mismas, ello no parece influir en su comprensión. Esta facultad de nuestro cerebro para leer palabras y textos en su conjunto y no letra a letra, nos puede ser útil; pero también es el causante de que se nos escapen errores, aún tras leer y releer un mismo texto.
¡Qué cosas!
Nota sabionda: También existen versiones del texto en otros idiomas.
en francés:
Sleon une édtue de l’Uvinertisé de Cmabrigde, l’odrre des ltteers dnas un mtos n’a pas d’ipmrotncae, la suele coshe ipmrotnate est que la pmeirère et la drenèire soit à la bnnoe pclae. Le rsete peut êrte dnas un dsérorde ttoal et vuos puoevz tujoruos lrie snas porlblème. C’est prace que le creaveu hmauin ne lit pas chuaqe ltetre elle-mmêe, mias le mot cmome un tuot.
en inglés:
Aoccdrnig to rscheearch at an elingsh uinervtisy, it deosn’t mttaer in waht oredr the ltteers in a wrod are, the olny iprmoetnt tihng is taht the frist and lsat ltteer is at the rghit pclae. The rset can be a toatl mses and you can sitll raed it wouthit a porbelm. Tihs is bcuseae we do not raed ervey lteter by it slef but the wrod as a wlohe.
en neerlandés:
Vglenos een odzeonrek aan de cmabridge uinervstieit, makat het neit uit in wkele vdgoorle de letters zcih in een worod bnedvien, het egine brelkganije is dat de eetrse en de latsate lteetr op de jutise piotsie satan. Zlef al is de rset een talote wbaerol, dan kan je de tkest nog zoednr plrombeen lzeen. Dit odmat de mlenskeije heserenn neit ekle lteter op zcih leset maar eeknl woreodn in zjin geeehl.
en alemán:
Afugrnud enier sduite an enier elingshcen unvirestiat ist es eagl, in wlehcer rienhnelfoge die bcuhtsbaen in eniem wrot sethen, das enizg wcihitge dbaei ist, dsas der estre und lzete
bcuhtsbae am rcihgiten paltz snid. Der rset knan ttolaer bolsdinn sien, und du knasnt es torztedm onhe porbelme lseen. Das ghet dseahlb, wiel wir nchit bcuhtsbae fur bcuhtsbae enizlen lseen, snodren wroetr als gnaezs.
Cosas de la globalización, supongo.
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