Fotografía curiosa (5)

Esta curiosa imagen corresponde a un pozo de agua caliente que se encuentra en la Upper Geyser Basin de la reserva Nacional de Yellowstone, en el condado de Teton, Wyoming, EEUU.

En algunas ocasiones el pozo se manifiesta como géiser como consecuencia de un terremoto o actividad sísmica cercana.

Pero no es ésta la particularidad del pozo conocido como The Morning Glory Pool, sino la coloración espectacular y cambiante de esta pequeña piscina natural.

Estos colores, que destacan por su brillo e intensidad, se deben a unas bacterias que viven en sus aguas y que cambian de color con las variaciones de temperatura del agua.

 

 

Nota sabionda: El nombre de Mornign Glory es el que le dio Mrs. E.N. McGowan, esposa del responsable del parque, Charles McGowan, en 1883. En realidad lo nombró Convolutus, terminología latina de la flor Morning Glory, a la que se parece el pozo.

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¿Por qué la sal conserva los alimentos?

Hay diferentes métodos para mantener los alimentos conservados durante más tiempo del que se mantendrían en condiciones aptas para el consumo si no aplicásemos ninguno.

El secado al sol es uno de los métodos más antiguos de conservación de alimentos. Y también lo es el congelado, usado de antiguo en las zonas más septentrionales del planeta.

El otro es la salazón: curar con sal carnes, pescados y otras sustancias para su conservación.

Todos ellos tienen un punto en común que es la eliminación del agua para que los microorganismos no proliferen. Claro que en el caso del frío no se elimina el agua, pero el hielo ya no es utilizable.

Sin entrar a tratar estos otros dos métodos en profundidad, vamos a pasar a ver la salazón.

La sal retira el contenido acuoso de los alimentos mediante un proceso conocido por ósmosis. Cuando dos soluciones acuosas con diferente concentración de soluto se encuentran separadas por una membrana semipermeable, se genera un trasvase de agua desde la zona de más baja concentración o hipotónica, hacia la de alta concentración o hipertónica, buscando el equilibrio.

Sencillamente, la sal retira el agua de los alimentos reduciendo al límite el factor conocido como la actividad de agua.

La actividad de agua (aw) es la relación entre la presión de vapor del agua del alimento y la del agua pura a la misma temperatura. O sea, mide el agua disponible en un alimento. Y como la sal reduce este valor por debajo de un 0,60 no permite crecer prácticamente nada, pues muy pocos microorganismos y ningún patógeno crecen a aw menor que 0,7.

Pero éste no es el único mecanismo conservador de la sal. Como la concentració salina es mayor en el exterior que en el interior de los propios microorganismos, éstos pierden agua de manera alarmante hasta morir deshidratados. La sal es un eficaz enemigo de los microorganismos, que no soportan una elevada salinidad.

 

 

Nota sabionda: Algunas bacterias son inmunes a la sal, como algunas bacterias del género Sarcina. Por suerte no son patógenas.

Nota sabionda: Tan importante era la sal en la conservación de alimentos en épocas antiguas y tan alto su valor, que las legiones romanas recibían en ocasiones su sueldo o soldada en sal. De ahí que el cobro por un trabajo prestado reciba el nombre de salario.

Nota sabionda: Debido al proceso físico-químico de la ósmosis es peligroso beber agua salada.

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Tanbo Art

Tanbo Art es el nombre por el que se conoce el diseño de dibujos en los arrozales.

¿Y a qué se refieren al hablar de dibujos en arrozales?

Pues nada más ni menos que a que aparezcan fantásticos diseños en los campos de arroz. Diseños que no se pueden ver desde el suelo, pero sí desde posiciones elevada.

Se refieren a esto.

Asombroso ¿verdad? ¿Y cómo lo consiguen?

Aparte de con grandes dosis de paciencia y habilidad, consiguen esos diseños plantando distintas variedades de arroz siguiendo unos patrones determinadas. Entre estas variedades se encuentra el kodaimai de hoja amarilla, el tsugaru de hoja verde y el arroz negro.

Siembran el arroz a finales de mayo y lo recolectan a finales de septiembre. Al germinar las plantas de arroz se van formando los dibujos según los colores de los distintos tipos de arroz. Es en el mes de agosto cuando los dibujos presentan mayor detalle y contraste. Y es en ese mes cuando más turistas japoneses y extranjeros acuden a visitar los campos y a deleitarse con su visionado desde avionetas o desde los castillos carcanos. Más de 150.000 visitantes acuden a Inakadate (donde sólo viven 8.700 personas).

Esta técnica del Tanbo Art empezó en el año 1993 en el pueblo de Inakadate, prefectura de Aomori (norte de Japón), al parecer con la idea de revitalizar el pueblo, pero actualmente se pueden ver todos los años diferentes dibujos en muchas prefecturas como Akita, Iwate, Miyagi, Fukushima, Tochigi, Saitama, Niigata, Toyama y muchas más.

Para finaliza y para los más curiosos hay a continuación una imágenes de más cerca, en las que se puede apreciar el detalle.

 

 

Nota sabionda: Los arrozales de Inakadate ocupan 15.000 metros cuadrados.

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¿Por qué suenan las líneas de arcén?

Las has oído sonar, ¿verdad?

Una pequeña distracción… un poco de relajo… se te va un poquito el coche… y al pisar la línea de arcén… ¡suena!

Un zumbido que te avisa de que te estás saliendo de la calzada. ¡Pon atención! ¡No te distraigas!

Muy útil, desde luego, este aviso acústico que ofrecen algunas autovías y autopistas. Pero ¿cómo lo hacen?

Fácil. La línea blanca tiene un relieve discontinuo que ofrece mayor superficie de rozamiento. Y la pauta en el relieve provoca que al ser cruzada a gran velocidad se oiga un ruido que sirve de aviso ante un posible despiste del conductor.

En las autovías estadounidenses, en especial en las denominadas freeway, en el arcén hay una superficie rugosa, situada al lado de la línea blanca que la separa de la calzada, que causa un ruido y vibración muy alto cuando un vehículo pasa por encima. No solamente la línea suena, ¡el arcén te sacude!

Todo el asunto de las pinturas viales es realmente curioso: pinturas acrílicas, pinturas alcídicas, pinturas de dos componentes de larga duración, termoplásticos aplicados en caliente por pulverización o por extrusión, emulsiones de poliuretano, incluso en cinta prefabricada polimérica para aplicar por apisonamiento en el proceso de asfaltado o por imprimación.

A todas estas pinturas se les puede añadir microesferas de vidrio (silícico-sódico-cálcico) para convertirlas en reflectantes. Y granulado de vidrio transparente y extremadamente resistente (sílice cristobalita) para ofrecer una alta resistencia al deslizamiento.

Pero volviendo al inicio. ¿Que tipo de pintura es la de las bandas sonoras? Son unos termoplásticos aplicados en caliente y extrusionados. ¿Y qué quiere decir extrusionados?

En el proceso de extrusión el material se empuja a través de un troquel de una sección transversal deseada. Es decir, se hace pasar el material a través de una plantilla, creando así la pauta de aplicación discontínua que facilitará el rozamiento y la creación de sonido.

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Energía eléctrica con cítricos

Uno de los experimentos de química que se suelen hacer en época escolar es el consistente en generar energía eléctrica con un cítrico.

Como si de una batería se tratase, se introduce en la naranja o el limón un objeto de cobre (quizás una moneda) y un objeto de zinc (quizás un tornillo galvanizado). Estos dos objetos trabajan como electrodos, causando una reacción electroquímica que genera una pequeña cantidad de electricidad.

A estos polos se conectan sendos cables eléctricos cuyos extremos están a su vez conectados a un led.

La corriente circula a través del ácido cítrico, que actúa como electrolito, y consigue encender levemente el LED.

Comoquiera que el voltaje producido es insuficiente para encender un LED estándar por completo, se ensamblan dos o más cítricos en serie para poder iluminarlo.

A continuación un par de videos en el que se lleva este sencillo experimento a niveles insospechados: encender un rótulo luminoso y… ¡cargar la batería de un iphone!

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

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Rodajas de huevo clónicas

Un título extraño ¿eh?

Pues me refiero a lo siguiente: salimos a cenar un grupo de amigos y pedimos seis bocadillos vegetales y un par de ensaladas, todos los platos con sus correspondientes rodajas de huevo duro. Pero… ¿qué es esto?, ¡todas las rodajas son idénticas!

Todas tienen el mismo tamaño y a nadie le tocó el culo del huevo (perdón, el extremo) ¡Y somos un montón! ¿Cómo es que a nadie le ha tocado la porción de clara del extremo? ¿Es que acaso la tiran? ¿Es que tenemos mucha suerte?

Ni mucho menos. Aquí no se tira nada ni se es especialmente afortunado. Lo que ocurre es que en casa cortamos las rodajas directamente del huevo y ellos no. Las cortan de una barra de huevo duro, como si de un embutido se tratase.

Y ¿cómo es eso?

Fácil. Primero se rompen los huevos y se separan las claras de las yemas. Luego en un proceso industrial se rellena con las yemas un cilindro cuya base circular se corresponde con el tamaño habitual de una yema de huevo.

Ahora se cuecen las yemas en un microondas. Posteriormente se desmoldan y se introduce ese cilindro macizo de yema de huevo cocida en un cilindro mayor cuya base se corresponde con el tamaño máximo habitual de una rodaja de huevo.

Se rellena el espacio interior con las claras y se vuelve a introducir el conjunto en el microondas hasta que tanto la yema como la clara estén completamente cocidas.

Se envuelve en la funda de plástico y se presenta como una barra de embutido. ¡Et voilà! ¡Rodajas de huevo clónicas!

 

 

Nota sabionda: ¿Y dónde se puede comprar eso? Pues por ejemplo aquí.

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La caja negra

El término caja negra está muy difundido por las noticias. Y todos sabemos a lo que se refiere.

Pero no todo el mundo sabe que la caja negra ni es una, ni es caja ni es negra.

¿Y por qué la llamamos asi? Pues vamos a ver…

Caja negra, o black box, es un término genérico para designar equipos electrónicos de una aeronave, que se originó en la RAF durante la 2ª G.M. Las primeras cajas negras eran, literalmente, cajas con cubierta negra que contenían diferentes dispositivos para el lanzamiento de bombas. Más tarde el término se amplió para incluir diferentes aparatos de navegación. Y cuando se instalaron los primeros grabadores de datos de vuelo en las aeronaves civiles, se siguió utilizando el nombre sin importar el color que realmente tuvieran.

Si a este conjunto de aparatos se les llama caja negra es por una traducción literal del inglés black box, que alude al significado de “contenedor” más que de “caja” —en lo que respecta a box— y más al significado de “oscuro, secreto” que de “negro” en lo que respecta a black.

No hay que olvidar que si estamos frente a un mecanismo cuyo funcionamiento interno desconocemos, pero sí sabemos utilizarlo y proporcionarle lo necesario para obtener de él lo que queremos, también podremos llamarle black box.

El sistema de grabación de datos de vuelo contenido en la caja negra consta de tres unidades: la grabadora de conversaciones, situada en la parte delantera del aparato, la unidad de adquisición de datos técnicos, colocada en la cola del avión y la unidad grabadora, que se suele colocar en la parte superior de la cabina. Gracias a la grabación y registro de 60 parámetros de vuelo, junto con las conversaciones entre la torre de control y el avión, los avisos a los pasajeros y el micrófono de ambiente de la cabina durante los últimos 30 minutos de vuelo, se pueden saber las causas de los accidentes para intentar ponerles remedio.

Ahora bien, estos aparatos recubiertos de un robusto armazón se pintan de color naranja brillante, de amarillo o de cualquier otro vivo color, para facilitar su localización en caso de siniestro.

A ver quién era el guapo que las encontraba pintadas de negro entre los restos de un avión accidentado.

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Texto de la entrada cedido por 1de3.es.

Adivinación cítrica

 

¿Qué te parecería conocer el número de gajos de la naranja o de la mandarina que te vas a comer antes de pelarla?

¿Sabes cómo proceder para saber su número previamente? Es más… ¿te gustaría saberlo?

Bueno, no hay más que pelar la fruta para salir de dudas, pero saberlo con antelación es un conocimiento curioso ¿no?

Los cítricos presentan su pulpa compartimentada en gajos, en un número que va de 8 a 12. Así que podemos intentar averiguar su número contando con una probabilidad del 20% de acertar.

Pero existe un método para conocer su número de antemano, dejando de lado las adivinaciones.

Solamente es necesario tener buena vista o contar con una lupa que nos facilite la tarea.

Primero hay que retirar el pezón de la naranja o la mandarina. En el fruto queda el hueco con una traza, como se puede apreciar en la imagen. En ese dibujo se pueden observar un cierto número de compartimentos, que se corresponden con el número de gajos de la fruta.

Ahora tan solo hay que contarlos para saber el número de gajos que encierra el fruto en su interior.

Imagina la sorpresa del resto de comensales cuando anuncies su número antes de pelar el fruto y luego comprueben que no te equivocaste.

Imagina también cuando expliques cómo lo haces para acertar siempre: has de contar… ¡ah!… pero ¿no lo sabías?

 

 

Nota:

En la imagen reducida se puede ver marcados los espacios a contabilizar.

En este caso la naranja tiene 12 gajos de sabrosa y jugosa pulpa.

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¿Por qué no se deben tocar las lámparas halógenas con las manos?

Se deben manipular con guantes o con una esponjita o con un plástico, como el de la funda en las que suelen venir envueltas.

¿Y eso por qué? Pues porque se reduce su vida útil, se funden antes.

Pero para saber por qué ocurre esto, antes veremos cómo funcionan las lámparas.

Las lámparas de incandescencia —las bombillas de toda la vida— constan de una ampolla de vidrio que contiene un gas inerte (argón o criptón) y un filamento de wolframio. Y es el paso de la corriente eléctrica la que hace que el filamento de wolframio alcance altas temperaturas —que oscilan alrededor de los de 2000 ºC— que dan como resultado la emisión de luz visible.

Comoquiera que el color de esta luz es algo amarillento —como corresponde a la zona de menor energía del espectro visible— se hace necesario aumentar la temperatura del filamento para conseguir una luz más blanca. Pero el wolframio puede sublimar y el filamento hacerse más delgado en algunos puntos. Y es en estos puntos en los que puede fundirse, dando como resultado un filamento roto y una bombilla oscurecida por el wolframio enfriado y depositado. Decimos entonces que la bombilla se ha fundido.

Para obtener una luz más blanca se utilizan actualmente las lámpara halógenas, que permiten que el filamento alcance una temperatura más elevada sin que el wolframio llegue a fundir.

¿Y cómo lo consiguen?

Las lámparas halógenas además de su filamento de wolframio o tungsteno, contienen una atmósfera gaseosa formada por el gas inerte y por un halógeno (generalmente yodo o bromo), que consigue que el wolframio se mantenga más estable de la siguiente manera: cuando el wolframio pasa a estado gaseoso y entra en contacto con las paredes de la lámpara se enfría, combinándose con el halógeno para formar el halogenuro correspondiente. Por otra parte, en las zonas del filamento donde haya sublimado más wolframio, el conductor disminuye de grosor y por tanto aumenta la temperatura. Y es en estas zonas donde el metal se deposita sobre el filamento reparándolo.

Este ciclo regenerador permite una temperatura mayor de lo habitual y ofrece una luz más blanca, pero requiere de un compuesto de cuarzo —que soporta mejor las altas temperaturas— para la fabricación de la bombilla.

Pero el compuesto de cuarzo no se puede tocar con los dedos, porque restos de grasa corporal quedan adheridos a la superficie. Esta fina capa adherida se calienta y presenta diferente temperatura que el resto de la lámpara. Cuando el wolframio llega al cuarzo ya no se enfría y se rompe el ciclo regenerador. Además la huella de suciedad provoca una alteración química del cuarzo que es conocida como desvitrificación y que provoca su deterioro y contribuye a que el filamento se funda.

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¿Por qué no reconocemos nuestra voz en una grabación?

¿Pero de quién es esa voz? ¿mía? ¡No puede ser, no soy yo!

¿A quién no le suena es anterior comentario? A todos no ha pasado no reconocer nuestra voz en una grabación. Y no es por mal calidad del aparato, es porque nosotros oímos nuestra voz diferente a cómo lo hacen los demás. Oímos nuestra voz distorsionada, modificada.

Para comprender por qué sucede esto, primero veremos cómo hacemos para oir.

Las ondas sonoras se desplazan por el aire hasta llegar a nuestro pabellón auricular, que las recoge y las conduce hacia el interior del oído. Una vez en el canal auditivo, las ondas siguen viajando hasta chocar con el tímpano, al que transmiten su vibración. Los movimientos de esta membrana se transmiten al oído medio a través del movimiento de los huesos del oído medio (martillo, yunque, lenticular y estribo) hasta la cóclea o caracol, donde la vibración se convierte en impulso nervioso que es conducido por el nervio auditivo hasta el cerebro, que interpreta la señal.

Pues bien, cuando nosotros hablamos el sonido nos llega por el mismo camino que el resto de ondas sonoras, pero en esa ocasión también nos llega por otro camino: a través de nuestro cuerpo.

El sonido también viaja directamente desde las cuerdas vocales y la estructura ósea de nuestro cráneo hasta la cóclea, reforzándose así las vibraciones de baja frecuencia, los tonos más graves.

La voz que oímos cuando hablamos es la combinación del sonido recibido por ambas vías. Por eso, cuando escuchamos una grabación de nuestra propia voz y no oímos esa segunda señal, no reconocemos nuestra voz. Al faltar el refuerzo interno u óseo, oímos una voz más aguda que no nos es familiar.

 

 

Nota sabionda: Podemos experimentar el efecto inverso taponándonos los oídos. Solamente oiremos las vibraciones conducidas por los huesos y nuestra voz nos sonará mucho más grave.

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