¿Cuántos sabores conoces?

Si tu respuesta es: 4, salado, dulce, amargo y ácido… bien, estás aprobado; es la respuesta clásica que de niños aprendimos en el colegio.

Si tu respuesta es: 5, salado, dulce, amargo, ácido y umami… mucho mejor, o eres japonés o lo tuyo es de nota.

Vale, vale, pero… ¿umami?

Umami es una palabra compuesta japonesa que significa ‘sabor delicioso’ pues así es la sensación gustativa, difícil de describir pero sabrosa y duradera, que se experimentaba al tomar determinados alimentos.

Y el nombre es japonés porque fue un japonés el primero en ponerle nombre, el primero en identificar ese sabor sutil como único y no como mezcla o ausencia de los otros cuatro.

En 1908 Kikunae Ikeda —químico y profesor de la Universidad Imperial de Tokio— detectó un sabor común a los espárragos, el tomate, el queso y la carne, que no era dulce, ni ácido, ni amargo ni salado. Y era un sabor muy intenso en un plato típico japonés, una sopa de algas llamada kombu dashi.

De estas algas extrajo el compuesto responsable del sabor: el glutamato sódico, que además de poseer un sabor característico potencia también otros sabores haciendo más apetitosos los alimentos.

Algunos alimentos con sabor umami son pescados, mariscos, carne curada, champiñones, verduras como los champiñones, tomates y espinacas, algunos quesos fermentados y… ¡el jamón ibérico!

 

 

Nota sabionda: El primer encuentro de los humanos con el sabor umami se da al probar la leche materna.

Nota sabionda: Este sabor no se tuvo en consideración durante mucho tiempo porque no se habían identificado los receptores gustativos específicos. Fue en el 2000 que científicos de la Universidad de Miami descubrieron unos receptores específicos de glutamato en las papilas gustativas.

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Dragones azules

¿Dragones azules? Dragones azules, sí.

Así se conoce a los Glaucus Atlanticus, unas babosas marinas de la familia Glaucidae, que constituyen la única especie del género Glaucus.

El porqué del nombre queda claro solamente con echarles la vista encima.

Estos especímenes miden entre 5 y 8 cm y se les puede encontrar en las aguas templadas y tropicales de cualquier parte del mundo.

Como dato realmente curioso cabe citar que es capaz de alimentarse de las medusas conocidas como Carabelas portuguesas, ya que es inmune a su veneno.

Pero no tan solo es inmune sino que acumula los nematocitos en el estomago, para pasarlos posteriormente a los extremos de sas prolongaciones plumosas y usarlos para su propia defensa.

Veamos a continuación algunas imágenes más.

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¿Por qué nos tambaleamos después de dar muchas vueltas?

Todos hemos jugado a eso de niños (y si no lo has hecho pruébalo). Dar vueltas y vueltas, girar sobre nuestro propio eje repetidas veces y después parar de repente e intentar caminar en línea recta.

¡No se puede! ¡Es imposible! Nos tambaleamos de un lado a otro sin poder de mantener la dirección. E incluso nos caemos al suelo, incapaces de mantener la verticalidad.

Y no hablemos si utilizamos un giroscopio como el de la imagen: peor todavía.

Pero… ¿por qué ocurre esto? se preguntará algún curioso.

Para ello es necesario saber cómo hacemos para mantener el equilibrio, cómo funciona nuestro oído interno, que es el lugar en el que reside nuestro sentido del equilibrio.

El aparato vestibular se compone de la cóclea o caracol, tres conductos semicirculares y el sáculo y el utrículo, que son un par de pequeñas vejigas del laberinto membranoso del oído interno. El utrículo está en comunicación con los canales semicirculares, y el sáculo se comunica con la cóclea.

En su interior se encuentra la endolinfa, un fluido producido por las células epiteliales que recubren la parte interna de estas estructuras.

Al producirse movimiento, este líquido se desplaza y su movimiento en detectado por unos cilios extremadamente sensibles que se encuentran en las paredes internas de las estructuras que forman el oído interno.

El sáculo y el utrículo perciben cualquier aceleración sea cual sea su dirección, y los conductos semicirculares, merced a su posición, detectan los movimientos hacia arriba, abajo, delante, detrás así como de un lado a otro, registrando en todo momento la posición del cuerpo respecto a su entorno.

Cuando damos vueltas y vueltas, cuando nos vemos sometidos a giros reiterados, la endolinfa también gira con nosotros. Pero al pararnos de repente, la inercia provoca que el líquido siga girando durante cierto tiempo.

Así, en esos instantes, nuestro cerebro recibe informaciones contradictorias: los ojos le indican que el movimiento ha parado, al igual que la piel que no detecta el roce del aire, al igual que la musculatura que indica reposo; pero por otro lado, el oído interno le sigue señalando el movimiento de giro.

Esta discrepancias en las señales confunden al cerebro, provocando una sensación de mareo y pérdida de orientación. Como resultado, durante unos instantes nos tambaleamos porque nos es difícil permanecer de pie, y mucho más caminar en línea recta.

 

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Trampantojos (3)

Nuevas y sorprendentes imágenes.

Como ya se vio anteriormente, un trampantojo es una trampa o ilusión òptica con la que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es.

Muchos de ellos estás realizados con ánimo de perdurar, adornando interiores o embelleciendo paredes exteriores, pero otros artistas realizan sus obras a sabiendas de que será un arte efímero, pues las realizan sobre el pavimento de las ciudades.

Julian Beever es un artista británico que se dedica a dibujar con tiza perecedras obras en 3D.

Pero no es el único, Nicolaj Arndt o Kurt Wenner, entre otros, hacen lo propio.

Son estilos diferentes pero el resultado es igual de sorprendente.

Veamos a continuación algunos ejemplos de su arte urbano.







Unas imágenes increíbles e impactantes. ¿Cómo las harán?

Pues aparte de con mucho arte, usando trucos para dar relieve conocidos con el nombre de anamorfosis.

Veamos una de estas obras desde el lugar correcto y desde uno incorrecto.


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¿Por qué el papel de aluminio tiene dos caras diferentes?

En efecto: una es brillante y la otra mate.

¿Y es mejor un lado que otro para envolver el bocadillo?

La mayoría de los sólidos se rompen al ser sometidos a presión, pero esto no ocurre con los metales. El aluminio, como el resto de los metales, es maleable. Así podremos aplastarlo al aplicarle la suficiente presión y extenderlo en láminas o en planchas. Y enrollarlo en láminas muy delgadas.

Pero ¿qué quiere decir maleable?

Los metales son maleables porque sus átomos se mantienen unidos mediante una serie movible de electrones compartidos, en lugar de estar unidos por fuerzar rígidas entre los electrones de un átomo y los del siguiente, como pasa en la mayoría de los sólidos.

Como un átomo en concreto no tiene una posición fija, puede cambiar de lugar manteniendo su enlace con uno u otro electrón, dependiendo de la presión a la que se vea sometido el metal.

En la fábrica de papel de aluminio se somete al aluminio a una gran presión hasta que se obtiene una lámina delgada, lo suficiente para devanarlo haciéndolo pasar entre pares de rodillos, para ir obteniendo progresivamente láminas más y más finas. Hasta conseguir alcanzar grosores de menos de dos centésimas de milimetro.

Para que la lámina no se rompa en el laminado en frío y para ahorrar espacio en el laminado final, se hacen pasar dos láminas a la vez entre los rodillos.

Así, las superficies que están en contacto con los rodillos de acero pulido, salen lisas y brillantes. Pero las superficies interiores, de aluminio contra aluminio, salen ligeramente rugosas y mates, ya que el aluminio es mucho más blando que el acero.

Aparte del aspecto, no hay ninguna diferencia entre una y otra cara, por lo que se puede usar cualquiera de ellas para envolver los alimentos.

A continuación un video explicativo del proceso.

 

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¿En qué país se ha emitido un billete de euros?

Es la moneda única europea. Pero se imprimen y emiten billetes en diversos países que han adoptado el euro como moneda, no en uno solo.

¿Así que el billete que tengo en mi cartera (si es que me queda alguno) puede haber sido emitido en otro país? Pues claro, ¿por qué no?

Distinguir que una moneda ha sido acuñada en otro país es fácil: basta con observar el motivo de su anverso. Pero también es muy fácil distinguir un billete de otro si se sabe cómo.

Para saber en qué país se ha emitido un billete es suficiente con fijarse en la letra del número de serie. Cada país tiene su propia letra. Así que bastará un vistazo a la siguiente tabla para saber el país de origen de un billete.

Parece que esas letras hayan sido adjudicadas aleatoriamente, pero no ha sido así. Primero se han ordenado los países en orden alfabético según el nombre del país en su idioma oficial. Y después se han emparejado en orden inverso con el alfabeto.

Eso sí, se han mantenido algunas peculiaridades:

Los códigos: W (Dinamarca), K (Suecia) y J (Reino Unido) están reservados para miembros de la UE que no están en la eurozona, mientras que R (Luxemburgo), F (Malta) y G (Chipre) están reservados para países que, aún estando en la eurozona, no emiten billetes de Euro.

Las posiciones de Dinamarca y Grecia fueron cambiadas, puesto que la Y es también una letra del alfabeto griego, mientras que la W no lo es.

La Q, la O y la I, no se utilizan.

Con esta información es muy fácil saber de qué país proviene el billete de la siguiente imagen. Que aunque se trate de un simple ejemplo vamos a hacerlo con clase: con uno de 500.

 

 

Nota sabionda: Los nombres de los países en su lengua original son: België (Bélgica), Ελλάδα (Grecia), Deutschland (Alemania), Danmark (Dinamarca), España, France (Francia), Èire (Irlanda), Italia (Italia), Luxembourg (Luxemburgo), Nederland (Holanda), Österreich (Austria), Portugal (Portugal), Suomi (Finlandia), Sverige (Suecia), United Kingdom (Reino Unido), Slovenija (Eslovenia), Κύπρος (Chipre), Malta (Malta), Slovensko (Eslovaquia), Eesti (Estonia).

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¿Cómo se calcula el número de asistentes a una manifestación?

A juzgar por las diferencias —en algunos casos extremas— entre la contabilización realizada por el o los organismos convocantes y los organismos contra los que se convocan las manifestaciones, tal parece que la contabilización se realice a voleo.

Y aunque, sin duda, se realizan exageraciones tanto en uno como en otro sentido, la contabilización en sí tiene una base matemática.

Las Fuerzas de Seguridad acuden a expertos, propios y/o externos, para realizar la valoración de asistencia. Estos expertos utilizan diferentes fuentes:

-videos y forografías aéreas, tomadas desde un helicóptero o desde azoteas de edificios altos
-fotografías y valoraciones de densidad realizadas por técnicos en diferentes puntos
-planos del recorrido

En primer lugar se calcula la superficie ocupada por la manifestación, un dato fácilmente obtenible de los planos de la ciudad en cuestión. A este dato se le resta la superficie ocupada por arboleda, mobiliario urbano y demás que ocupe un espacio por el que no puede transcurrir ningún manifestante.

A este dato objetivo se aplican ahora datos subjetivos, como es valorar cuantas personas ocupaban un mismo metro cuadrado en el momento de mayor afluencia. Para ello están las imágenes aéreas y las imágenes y valoraciones técnicas a pie de calle.

Con programas informáticos se individualizan y numeran las personas que aparecen en zonas con diferente grado de concentración. Y sobre estos datos se realiza una simple multiplicación.

La densidad suele ir de una persona a cuatro por metro cuadrado, aunque en países árabes puede ser fácilmente de seis personas por metro cuadrado.

Que por un lado se aplique una densidad de un manifestante por metro cuadrado y por otro una densidad de cuatro manifestantes por metro cuadrado, ofrece diferentes valoraciones globales, Y la exageración añadida ofrece totales para todos los gustos.

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Fotografía curiosa (6)

Piqueros de patas azules

Una curiosa imagen la de estas singulares aves con patas de color… ¡azul pitufo!
Los piqueros de patas azules —que así se llaman— son uno de los atractivos de las islas Galápagos. Pero esta ave marina tropical no sólo vive en estas islas, sino también en Ecuador, México y Perú.

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Trampantojos (2)

Como ya se vio anteriormente, un trampantojo es una trampa o ilusión òptica con la que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es.

Muchos de ellos estás realizados con ánimo de perdurar, adornando interiores o embelleciendo paredes exteriores, pero otros artistas realizan sus obras a sabiendas de que será un arte efímero.

Julian Beever es un artista británico que se dedica a dibujar con tiza. Ha realizado trampantojos dibujando con tiza en el pavimento utilizando un método llamado anamorfosis con el que crea una ilusión óptica de dibujo en 3D.

Realiza unos dibujos con proporciones deformadas, de tal manera que si se observa su obra desde un determinado punto de vista, adquiere la sensación de relieve.

El paso de los viandantes y el tiempo atmosférico acaban por destruir su obra, que permanece en las instantáneas que de ella se toman.

Como curiosidad citar que las personas pueden formar parte de sus obras, como se aprecia en las siguientes imágenes.





Veamos ahora una de sus obras tal como se ve desde un punto de vista no adecuado y desde el correcto. La deformación de la imagen para obtener relieve es evidente.

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¿Por qué tienen rayas las cebras?

El pelaje rayado es muy bonito, sin duda. Pero la estética no es el motivo, algo causó que el proceso evolutivo de las cebras les llevase a desarrollar este peculiar diseño.

Muchas teorías se han formulado. Muchas opiniones se han vertido. Que si podrían ser un estupendo camuflaje contra los depredadores, especialmente en entornos de hierba alta. Que si podrían tener un papel socializador al permitir a los diferentes especímenes distinguirse o reconocerse entre sí. Que podrían servir de protección contra los depredadores cuando pastan en manada, por el efecto de desorientación que la acumulación de rayas causaría en sus perseguidores. Que si, que si…

Pero las poblaciones de cebras suelen ser más abundantes en parajes en los que no predomina la hierba alta. Y otros animales se distinguen sin necesidad de un pelaje tan contrastado. Y una vez en carrera la manada se dispersa.

Así que ninguna de estas explicaciones parece satisfacer por completo, pero tampoco se pueden descartar. Ni con la posibilidad que en los últimos años ha ido ganando peso: los tábanos.

La sabana africana cuenta con una fauna tabónica especialmente rica. Unos insectos muy molestos que distraen a los animales de comer y beber adecuadamente y que propagan enfermedades que pueden causar estragos entre la población si se declara una epidemia.

Pero… ¿qué tienen que ver las rayas con los insectos?

Un estudio realizado por un grupo de científicos suecos y húngaros —publicado recientemente en el Journal of Experimental Biology— presenta la teoría de que los tábanos y otras moscas portadoras de enfermedades fueron el motor evolutivo de las rayas de las cebras. Aportando evidencias y datos experimentales.

Los colores oscuros reflejan la luz polarizada de un modo parecido al que lo hace la superficie del agua y los tábanos sienten una especial atracción por el agua, que les es necesaria tanto para beber como para depositar sus huevos en ella. Como resultado, los insectos sienten mayor atracción por los caballos negros o de pelaje oscuro, que por los blancos.

Las cebras, pues, desarrollaron unas rayas blancas sobre pelaje negro, con una disposición y anchura tales que provocan un efecto visual disuasorio en los tábanos.

 

 

Nota curiosa: De demostrarse cierta esta teoría se habría dado respuesta a la pregunta: ¿Son las cebras blancas con rayas negras o son negras con rayas blancas?

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