
Esta curiosa imagen corresponde a un pozo de agua caliente que se encuentra en la Upper Geyser Basin de la reserva Nacional de Yellowstone, en el condado de Teton, Wyoming, EEUU.
En algunas ocasiones el pozo se manifiesta como géiser como consecuencia de un terremoto o actividad sísmica cercana.
Pero no es ésta la particularidad del pozo conocido como The Morning Glory Pool, sino la coloración espectacular y cambiante de esta pequeña piscina natural.
Estos colores, que destacan por su brillo e intensidad, se deben a unas bacterias que viven en sus aguas y que cambian de color con las variaciones de temperatura del agua.
Nota sabionda: El nombre de Mornign Glory es el que le dio Mrs. E.N. McGowan, esposa del responsable del parque, Charles McGowan, en 1883. En realidad lo nombró Convolutus, terminología latina de la flor Morning Glory, a la que se parece el pozo.
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El resfriado común, catarro o resfrío es una enfermedad infecciosa viral leve que afecta a la nariz, la garganta y el sistema respiratorio superior. Sus síntomas son: estornudos, secreción y/o congestión nasal, ojos llorosos, picor nasal, dolor o flema en la garganta, tos, cefalea y una sensación de malestar general.
Es una de las enfermedades más comunes. Pero, paradójicamente, no se puede provocar su cura ni prevenir con una vacuna. Como mucho se puede seguir un tratamiento sintomático a base de analgésicos y, si hay fiebre, antipiréticos.
Cuando se contrae un resfriado es porque el virus se las ha ingeniado para inflitrarse en las células del cuerpo. Entonces nuestro sistema inmunológico produce unas proteinas llamadas anticuerpos que trabajan para destruir el virus y que libran a nuestro organismo de la infección al cabo de 3 a 10 días. Y no solamente eso, sino que sigue produciéndolos durante años como prevención para nuevas infecciones.
El problema es que nos inmuniza solamente frente a esa cepa de virus, y que hay más de hay más de 200 virus diferentes —rinovirus y coronavirus, principalmente— con la capacidad de provocar la enfermedad. Y que, a su vez, existen muchos subtipos de cada variedad, por lo que el número de agentes infecciosos aumenta notablemente.
Pero… ¿por qué no podemos vacunarnos o actuar contra la infección con antibióticos?
No podemos vacunarnos porque son tantos los virus que causan un resfriado común, que no existe una vacuna eficaz que combata específicamente cada uno de ellos, ni a todos a la vez.
Y no podemos tratar la enfermedad con antibióticos por su propia naturaleza vírica. Si su origen fuera bacteriano, los antibióticos serían eficaces para la curación, al vivir las bacterias fuera de las células del cuerpo y poder actuar contra ellas. Pero los virus se multiplican dentro de las células del cuerpo, por lo que habría que matar las propias células para cabar con los virus.
Así que los antibióticos sólo están indicados para prevenir posibles complicaciones y siempre según criterio médico.
Nota sabionda: En el caso de la gripe, al tratarse de un solo virus, sí que existe una vacunación específica que evita la aparición de la enfermedad. Y siempre una vacuna para una cepa específica.
Nota sabionda: Los adultos contraen de 2 a 3 resfriados de media por año, mientras que los ninos de preescolar se resfrían de 6 a 12 veces en el mismo periodo de tiempo.
Nota sabionda: Los medicamentos antivirales solamente atacan al virus en el momento de entrar en el cuerpo, antes de que invadan las células.
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Hay muchísimas variedades de quesos, tantas que casi son incontables. De leche de vaca, cabra, oveja o mezcla de todas ellas. Blandos, duros, para untar, para fundir, fuertes, suaves, tiernos, secos… sin agujeros y con agujeros.
Y ¿cómo se originan esos agujeros?
Para transformar la leche en queso, se utilizan bacterias y enzimas, que se ocupan de que la parte líquida de la leche o suero, se separe de la parte sólida o cuajada. Posteriormente, y con la ayuda de un tamiz, se acaba de separar la cuajada, que se coloca en un molde en el que se deja reposar. Las bacterias, los enzimas o los mohos utilizados juegan un papel muy importante en la definición de la textura de los quesos obtenidos. De ahí la gran variedad.
En algunos quesos, las bacterias que se quedan en la cuajada siguen alimentándose de la lactosa, el azúcar de la leche, y como resultado de su proceso metabólico liberan dióxido de carbono. Este gas forma pompas —de similar manera a las que forma en una bebida carbonatada— pero quedan atrapadas en el interior del cuerpo sólido sin posibilidad de escapar. Formando así los agujeros.
Nota sabionda: No solamente la leche de las ovejas, vacas o cabras son adecuadas para la fabricación de queso. De hecho se pueden hacer de leche de cualquier mamífero: de camella, de búfala, de llama…
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