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Los Reyes Magos y su historia

Los tres Reyes MagosLa Adoración de los Reyes Magos es una tradición navideña que tiene su origen en un culto europeo en el que se relaciona el monoteísmo con la “realeza sagrada”.

Son el símbolo de las naciones paganas que se acercan a Cristo, mientras que los pastores que adoran al Niño simbolizan al pueblo judío.

La tradición tiene su origen en el Evangelio de San Mateo, que es el único que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.

En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia siria y armenia los cifraba en doce —como los apóstoles— y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta.

Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres —no en vano eran tres los presentes citados en el evangelio, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas, a las tres edades del hombre…— y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.

En el siglo XVI las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.

Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.

Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI.

Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos). Todos ellos eran de piel blanca.

Es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena —que no negro— ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.

Excepto los regalos —que aparecen en el Evangelio de Mateo— los nombres, edades y apariencias han sufrido diversos cambios y han sido asignados arbitrariamente. Entre los griegos se les dieron los nombres de Apellicon, Amerim y Serakin; entre los sirios los de Kagpha, Badalilma y Badadakharida y entre los etíopes los de Ator, Sater y Paratoras.

Sus edades cambiaban según los gustos del artista que los representaba hasta que Petrus de Natalibus fijó en el siglo XV que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.

Siempre se habla de tres regalos, pero fueron más.

Melchor, rey de los persas es el venerable anciano de barbas blancas que le llevó al Niño: muselina, púrpura, piezas de lino y oro.

Gaspar, rey de los indios, un joven barbilampiño (después barbudo), le llevó: preciadas especias, nardo, canela, cinamomo y el oloroso incienso.

Baltasar, rey de los árabes, de rostro fuscus (“oscuro” en latín), y que con el paso de los años se hizo claramente africano a partir del siglo XV, le llevó: oro, plata, zafiros, piedras preciosas , perlas y mirra.

La simbología de los regalos es la siguiente:

Con el oro se representaba el poder y la riqueza del Niño y con él se reconocía que había nacido el más grande, el Rey.

Con el incienso, usado tradicionalmente como símbolo de adoración, se daba a entender que se reconocía al Dios Verdadero.

Con la mirra —precioso bálsamo que se confunde con las lágrimas— se representaba el dolor y la capacidad humana del Dios hecho Hombre.

La tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes es otra manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otras tradiciones —como la de Santa Claus— adoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo.

En principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar —simbolizando el racismo existente— castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña.

A partir de mediados del siglo XIX los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.

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Santa Claus y su historia

Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noel, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël… son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centro-europa.

San NicolásSan Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.

Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos.

Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:

En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas.

Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase.

El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.

En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa de oro son ahora lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.

En invieno se celebraban las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.

La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes.

Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).

En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús —el Cristkind— aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.

Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano —Nueva York al pasar a dominio inglés— trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro.

Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.

La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad.
Santa Claus
Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo.

Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom —dibujante de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast.

Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco —que son los de la compañía— e hizo su traje más lujoso.

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Deseos navideños en diferentes idiomas

La primera tarjeta de felicitación navideña

En este mundo cada vez más globalizado es habitual tener amistades en otros países en los que se hablan otras lenguas.Aquí tienes un compendio de frases tradicionales para los buenos deseos navideños y de cambio de año. ¡Que el idioma no sea una barrera!

Español – Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo

Afrikaans – Geseende Kerfees en ‘n gelukkige nuwe jaar
Amharic – Melkam Yelidet Beaal
Arabic – I’D Miilad Said ous Sana Saida
Armenian – Shenoraavor Nor Dari yev Pari Gaghand
Azeri – Tezze Iliniz Yahsi Olsun
Bahasa Malaysia – Selamat Hari Natal
Basque – Zorionak eta Urte Berri On!
Bengali – Shuvo Baro Din – Shuvo Nabo Barsho
Bohemian – Vesele Vanoce
Brazilian – Boas Festas e Feliz Ano Novo
Breton – Nedeleg laouen na bloav ezh mat
Bulgarian – Vasel Koleda; Tchesti nova godina!
Català – Bon nadal i feliç any nou!
Cantonese – Seng Dan Fai Lok, Sang Nian Fai Lok
Choctaw – Yukpa, Nitak Hollo Chito
Cornish – Nadelik looan na looan blethen noweth
Corsican – Pace e salute
Crazanian – Rot Yikji Dol La Roo
Cree – Mitho Makosi Kesikansi
Creek – Afvcke Nettvcakorakko
Croatian – Sretan Bozic
Czech – Prejeme Vam Vesele Vanoce a stastny Novy Rok
Danish – Glaedelig Jul
Duri – Christmas-e- Shoma Mobarak
Dutch – Vrolijk Kerstfeest en een Gelukkig Nieuwjaar!
Egyptian – Colo sana wintom tiebeen
English – Merry Christmas & Happy New Year
Eskimo – Jutdlime pivdluarit ukiortame pivdluaritlo!
Esperanto – Gajan Kristnaskon
Estonian – Rõõmsaid Jõulupühi
Euskera – Zorionak eta Urte Berri On
Faeroese – Gledhilig jol og eydnurikt nyggjar!
Farsi – Cristmas-e-shoma mobarak bashad
Finnish – Hyvää Joulua or Hauskaa Joulua
Flemish – Zalig Kerstfeest en Gelukkig nieuw jaar
French – Joyeux Noël et Bonne Année!
Frisian – Noflike Krystdagen en in protte Lok en Seine yn it Nije Jier!
Gaelic – Nollaig chridheil agus Bliadhna mhath ur!
Galician – Bon Nadal e Ano Novo
German – Froehliche Weihnachten und ein gluckliches Neues Jahr!
Greek – Kala Christougenna Kieftihismenos O Kenourios Chronos
Hausa – Barka da Kirsimatikuma Barka da Sabuwar Shekara!
Hawaiian – Mele Kalikimaka & Hauoli Makahiki Hou
Hebrew – Mo?adim Lesimkha. Shana Tova
Hindi – Shub Naya Baras
Hungarian – Kellemes Karacsonyiunnepeket & Boldog Új Évet
Icelandic – Gledileg Jol og Farsaelt Komandi ar!
Indonesian – Selamat Hari Natal
Iraqi – Idah Saidan Wa Sanah Jadidah
Irish -Nollaig Shona Dhuit
Italian – Buon Natale e Felice Anno Nuovo
Japanese – Shinnen omedeto. Kurisumasu Omedeto
Jèrriais – Bouan Noué et Bouanne Année
Jiberish -Mithag Crithagsigathmithags
Korean – Sung Tan Chuk Ha
Krio – Appi Krismes en Appi Niu Yaa
Latin – Natale hilare et Annum Nuovo!
Latvian – Prieci’gus Ziemsve’tkus un Laimi?gu Jauno Gadu!
Lausitzian – Wjesole hody a strowe nowe leto
Lithuanian – Linksmu Kaledu
Low Saxon -Heughliche Winachten un ‘n moi Nijaar
Macedonian -Streken Bozhik
Malay – Selamat Hari Natal
Malayalam – Puthuvalsara Aashamsakal
Maltese – Nixtieklek Milied tajjeb u is-sena t-tabja!
Mandarin – Kung His Hsin Nien bing Chu Shen Tan
Manx – Nollick ghennal as blein vie noa
Maori – Meri Kirihimete
Marathi – Shub Naya Varsh
Mongolian – Zul saryn bolon shine ony mend devshuulye
Norwegian – God Jul og Godt Nyttår
Occitan – Polit nadal e bona annada
Oriya – Sukhamaya christmass ebang khusibhara naba barsa
Papiamento – Bon Pasco
Papua New Guinea – Bikpela hamamas blong dispela Krismas na Nupela yia i go long yu
Pashto – De Christmas akhtar de bakhtawar au newai kal de mubarak sha.
Pennsylvania German – En frehlicher Grischtdaag unen hallich Nei Yaahr!
Polish – Wesolych Swiat Bozego Narodzenia
Portuguese – Boas Festas e um feliz Ano Novo
Punjabi – Nave sal di mubaraka
Pushto – Christmas Aao Ne-way Kaal Mo Mobarak Sha
Rapa-Nui – Mata-Ki-Te-Rangi. Te-Pito-O-Te-Henua
Rhetian – Bellas festas da nadal e bun onn
Romanche – Legreivlas fiastas da Nadal e bien niev onn!
Rumanian – Hristos s-a Nascut si Anul Nou Fericit
Russian – Pozdrevlyayu s prazdnikom Rozhdestva is Novim Godom
Sami – Buorrit Juovllat
Samoan – La Maunia Le Kilisimasi Ma Le Tausaga Fou
Sardinian – Bonu nadale e prosperu annu nou
Scots Gaelic – Nollaig chridheil huibh
Serbian -Hristos se rodi
Serb-Croatian – Sretam Bozic. Vesela Nova Godina
Singhalese – Subha nath thalak Vewa. Subha Aluth Awrudhak Vewa
Sorbian – Wjesole hody a strowe Nowe leto.
Somali – ciid wanaagsan iyo sanad cusub oo fiican.
Slovakian – Sretan Bozic or Vesele vianoce
Slovak – Vesele Vianoce. A stastlivy Novy Rok
Slovene – Vesele bozicne praznike in srecno novo leto
Swahili – ºKrismas Njema Na Heri Za Mwaka Mpyaº
Swedish – God Jul och Gott Nytt År
Sudanese – Wilujeng Natal Sareng Warsa Enggal
Tagalog – Maligayang Pasko at Manigong Bagong Taon
Tamil – Nathar Puthu Varuda Valthukkal
Thai – Suksan Wan Christmas lae Sawadee Pee Mai
Tok Pisin – Meri Krismas & Hepi Nu Yia
Tongan – Kilisimasi Fiefia & Ta’u fo’ou monu ia
Trukeese – Neekirissimas annim oo iyer seefe feyiyeech!
Turkish – Noeliniz Ve Yeni Yiliniz Kutlu Olsun
Ukrainian – Veseloho Vam Rizdva i Shchastlyvoho Novoho Roku!
Urdu – Naya Saal Mubarak Ho
Vietnamese – Chuc Mung Giang Sinh – Chuc Mung Tan Nien
Welsh – Nadolig LLawen a Blwyddyn Newydd Dda
Xhosa – Siniqwenelela Ikrisimesi EmnandI Nonyaka Omtsha Ozele Iintsikelelo Namathamsanqa
Yayeya – Krisema
Yoruba – E ku odun, e hu iye’ dun!
Zulu – Sinifesela Ukhisimusi Omuhle Nonyaka Omusha Onempumelelo

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Santa Claus

Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noel, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël? son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centro-europa.

San NicolásSan Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.

Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos.

Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:

En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas.

Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase.

El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.

En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa de oro son ahora lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.

En invieno se celebraban las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.

La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes.

Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).

En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús —el Cristkind— aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.

Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano —Nueva York al pasar a dominio inglés— trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro.

Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.

La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad.
Santa Claus
Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo.

Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom —dibujante de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast.

Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco —que son los de la compañía— e hizo su traje más lujoso.

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Entrada elaborada a partir de un texto cedido por 1de3.es.

El solsticio de invierno, mitos y tradiciones

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Los movimientos de nuestro planeta alrededor del Sol. Los solsticios y los equinoccios. Y su influencia en la Humanidad: dioses, mitos y tradiciones. Desde los ciclos agrícolas a las fiestas paganas, desde las similitudes de las deidades solares a las celebraciones romanas. ¡Ah! Y la Navidad.

Éste es el contenido de una colaboración remitida por un lector de SaberCurioso.

Colaboración de Ardoc

Durante el solsticio de invierno (22 de diciembre) el Sol alcanza su cénit en el punto más bajo y desde ese momento el día comienza a alargarse, progresivamente, en detrimento de sus noches, hasta llegar al solsticio de verano, en que invierte su curso. El término solsticio significa ‘sol inmóvil’, ya que en esos momentos el Sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste.

El solsticio hiemal es el acontecimiento que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el auténtico nacimiento del Sol y, con él, toda la Naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. En el solsticio de invierno, todos los pueblos antiguos celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos, caracterizados por la alegría general y acompañados de ceremonias colectivas, centradas en cantos y danzas rituales y en la recogida de ciertas plantas mágicas, como el muérdago. Las grandes hogueras tenían la función de provocar el calor y la fuerza de los rayos de un sol recién nacido, que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador. Otro tanto sucedía durante el solsticio de verano, época adecuada para mostrarle, al divino sol, el agradecimiento de quienes habían sobrevivido un año más, gracias a su generosa intervención en el ciclo agrícola y ganadero. Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron, sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades. Por eso, las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.

Desde hace miles de años y para las culturas y sociedad más diversas, el solsticio de invierno ha representado el advenimiento del acontecimiento cósmico por excelencia. No es ninguna casualidad, por tanto, que el natalicio de los principales dioses, relacionados con el Sol (como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dioniso/Baco, etc.) fuese situado durante este período temporal.

En la antigua Grecia, el culto popular de Dioniso estaba repartido en cuatro grandes festividades: las dos primeras (las Dionisíacas de los campos y las Leneas) se celebraban alrededor del solsticio invernal, con carácter propiciatorio de la fertilidad/prosperidad y en medio de festejos, caracterizados por la gran alegría general. Las dos últimas tenían lugar en la primavera y festejaban la resurrección de la Naturaleza.

En Roma, la celebración de las Saturnalias (fiestas dedicadas a Saturno, padre de los dioses olímpicos y dios protector de la Naturaleza) duraba una semana. Después de la ceremonia religiosa, había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos; cesaba toda actividad pública (en tribunales, escuelas, comercios, operaciones militares, etc.) y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina; se imponía el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas, bien surtidas, a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar, etc.

En los mitos solares de todas las culturas antiguas, ocupa un lugar central la presencia de un dios joven (Jesucristo en la religión cristiana), que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida de la Naturaleza.

Durante el solsticio de invierno, la imagen del dios egipcio Horus era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Se le representaba como un niño recién nacido, recostado en un pesebre, con cabello dorado, con un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza.

Mitra, uno de los principales dioses de la religión hindú, objeto de un culto aparecido unos mil años antes de Cristo, cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (el dios Ormuzd) y el mal (el dios Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Era un dios que había nacido de madre virgen, en el solsticio de invierno, en una gruta o cueva, fue adorado por pastores y magos, obró milagros, fue perseguido, acabó siendo muerto y resucitó al tercer día.

Baco, otro dios solar romano, también estuvo destinado a cargar con las culpas de la humanidad, también fue asesinado y despedazado (como Osiris) y su madre también lo buscó (como Isis) y recogió todos sus pedazos y lo resucitó. Según la tradición, Baco moría despedazado en el equinoccio de primavera y resucitaba a los tres días.

En el siglo II de nuestra era, los cristianos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, ya que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesús y, además, desconocían absolutamente cuando pudo haber acontecido. Durante el siglo anterior, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan distintas como el 6 y el 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, etc. Pero el papa Fabián (236-250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno. A pesar de la disparidad de fechas apuntadas, todos coincidieron en pensar que el solsticio de invierno era la fecha menos probable, si se atendía a lo dicho por Lucas en su Evangelio: “Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y, de noche, se turnaban velando sobre el rebaño. Se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvía con su luz…” (Lucas, 2, 8-14). Si los pastores dormían al raso, cuidando de sus rebaños, para que el relato de Lucas fuese cierto y/o coherente, debía de referirse a una noche de primavera, ya que a finales de diciembre, en la zona de Belén, el excesivo frío y las lluvias invernales impiden cualquier posibilidad de pernoctar al raso con el ganado. Forzando la escena relatada por Lucas hasta el límite, otras Iglesias cristianas -ajenas a la católica como la armenia- fijaron la conmemoración de la Natividad en el día 6 de Enero, ya que, según su deducción, el relato de Lucas sí puede ser creíble, si se sitúa el nacimiento de Jesús un poco más tarde, en enero y en el Oriente Medio. Un tiempo y un lugar donde es muy probable la existencia de cielos nocturnos claros y sin borrascas, aunque todavía con mucho frío. Con el mismo argumento, otras Iglesias orientales, como la egipcia, griega y etíope, propusieron fijar el Natalicio el día 8 de Enero.

Entrado ya el siglo VI, cuando ya se había concluido el proceso de trasvase de mitos desde los dioses solares jóvenes precristianos hacia la figura de Jesucristo, se decidió fijar una fecha concreta. Dado que a Jesús se le había adjudicado toda la carga legendaria que caracterizaba a su máximo competidor de esos días, el dios Mitra, lo lógico fue hacerle nacer el mismo día en el que se celebraba el advenimiento de ese joven dios. De esta forma, entre los años 354 y 360, durante el pontificado de Liberio (352-366), se tomó por fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de Diciembre, fecha en la que los romanos celebraban el Natalus Solis Invicti, el “nacimiento del Sol Invencible”, un culto muy popular y extendido al que los cristianos no habían podido vencer y, claro está, la misma fecha en la que todos los pueblos contemporáneos festejaban la llegada del solsticio de invierno. La fecha del 25 de diciembre fue fijada por el orbe católico como algo inamovible, aunque no fue aceptada por la Iglesia oriental que, aún hoy día, sigue celebrando el Natalicio de Jesús el 6 de Enero.

Con la instauración de la Navidad, también se recuperó en Occidente la celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.

 

 

Fuentes:
Cuadernos, Historia 16. Distintos números, autores varios.
El poder de Roma. Editorial Sarpe. Colección Los grandes imperios y civilizaciones.

La verbena de San Juan

Hoguera de San Juan

El 24 de junio es la festividad de San Juan y en la víspera se celebra hasta altas horas de la madrugada la denominada verbena de San Juan. Se come coca, se baila, se tiran petardos y cohetes y se encienden hogueras en la noche más corta del año. De hecho acabamos de celebrarla, pero… ¿sabemos qué estamos celebrando realmente?

Pues estamos celebrando el solsticio de verano.

El solsticio es la época del año en la que el Sol —astronómicamente hablando— se halla en uno de los dos trópicos, lo que sucede del 21 al 22 de Junio para el de Cáncer y del 21 al 22 de Diciembre para el de Capricornio. En el hemisferio septentrional el día que corresponde al solsticio de verano es el más largo del año o, con más propiedad, aquél en que el Sol permanece más tiempo sobre el horizonte y, de la misma manera, el día correspondiente al solsticio de invierno es el más corto. Ocurriendo a la inversa en el hemisferio austral.

En los solsticios, el Sol culmina cada día a menor altura sobre el horizonte acercándose al ecuador celeste, siendo precisamente ése el sentido de la palabra latina solstitium, de sol y stare, ‘estar quieto’.

En la Antigüedad, el cielo —considerado morada de los dioses— tenía un papel fundamental en la vida de aquellas gentes, y todo lo que en él ocurría era interpretado como signos divinos. Y de la misma manera que la llegada de la primavera era una señal de renovación y de inicio —incluso el primitivo calendario romano comenzaba en el mes de martius, ‘marzo’— la llegada del solsticio de verano era una señal negativa. El hecho de que a partir de aquél momento los días fuesen cada vez más cortos y que la oscuridad le ganase terreno a la luz, no tenía buena interpretación. Por ello realizaban una serie de ritos con la finalidad de contrarrestar ese efecto negativo. Uno de estos antiguos ritos solares paganos consistía en la confección de unas cocas de forma redondeada con un agujero en el centro (como el actual roscón) simbolizando el disco solar, que comían al raso remojada en vino dulce.

También realizaban hogueras con la pretensión de aumentar el ardor del Sol y alejar las tinieblas, protegiendo así sus casas de la entrada de seres malignos y de enfermedades, invocando con su luz y calor aquellos aspectos positivos como el amor y la fertilidad de mujeres y tierras. Fuego purificador sobre el que se saltaba para atraer la buena fortuna y en el que se quemaban objetos de mal recuerdo para eliminar su efecto negativo y poder renacer libres de ellos..

El proceso de cristianización asimiló la fiesta pagana a la festividad de San Juan Bautista y así hasta nuestros días.

 

 

Nota sabionda: La celebración duraba toda la noche y no se dejaba de cantar y bailar y hacer mucho ruido, para alejar así a los malos espíritus. Adoptando posteriormente —con la llegada a Europa de la pólvora desde Oriente— el uso de cohetes y petardos que, indudablemente, producían mucho más ruido.

Nota sabionda: Los romanos salían esa noche a recoger verbena —planta arbustiva de la misma familia que la hierba luisa— con la que adornaban sus casas y jardines al considerarla la hierba de la fortuna. Estando aquí el origen del nombre de la celebración y, quizás, el origen de las ristras de papelillos y farolillos de colores con el que adornamos el lugar de la fiesta.

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Entrada elaborada a partir de la información cedida por 1de3.es.

¿Cómo se consiguen los colores de los fuegos artificiales?

Fuegos artificiales

¡Qué bonitos! ¡Y qué colores! Y un buen curioso, además de disfrutar del espectáculo, se pregunta: ¿cómo se consiguen esos colores?

Los fabricantes agregan a las mezclas explosivas determinados compuestos químicos que emiten luces de colores cuando sufren la acción del calor.

Cuando los átomos del compuesto absorben el calor producido por la explosión de la pólvora, aumentan su velocidad. Los electrones, que se mueven ahora mucho más rápidamente por la energía recibida, intentan recuperar su estado energético original, que recibe el nombre de estado fundamental o de mínima energía.

La manera más sencilla que tiene el electrón de deshacerse de ese sobrante energético es por medio de un destello luminoso. Y cuando un número elevado de electrones se desprende del sobrante al unísono observamos un destello muy brillante.

Distintos átomos y distintas moléculas emitirán en diferentes longitudes de onda, y aunque la mayoría corresponden a la parte no visible del espectro luminoso (infrarroja, ultravioleta…), otros emiten luz de distintos y brillantes colores que nuestros ojos pueden percibir.

El estroncio es el elemento empleado para el color rojo de un carmesí pálido, el calcio para el rojo amarillento y el litio para el carmín.

El sodio produce un tono amarillo puro y brillante.

Con el bario se obtiene un tono verde amarillento, con el cobre un verde esmeralda, con el telurio un verde hierba, con el talio un verde azulado y con en cinc un verde blanquecino.

Con el cobre se producen destellos celestes y con el arsénico, plomo o selenio, azules pálidos.

Con el cesio se logra la luz púrpura, con el potasio el magenta y con el rubidio el violeta.

¿Por qué los pitufos son de color azul?

Pitufos

Los pitufos, esos minúsculos personajes azules siempre perseguidos por el malvado brujo Gargamel, cumplen este 2008 sus primeros 50 años.

Según anunció Verónique Culliford, hija del dibujante que los creó —el belga Pierre Culliford, más conocido como Peyo— para festejar el evento 20 ciudades de 15 países europeos amanecerán invadidas por millares de estatuillas de pitufos. Aquél que encuentre alguna de estas estatuillas de resina blanca podrá pintarla a su gusto y participar en un concurso en el que los decoradores más originales recibirán un premio superpitufante.

El nombre de las ciudades se mantiene en secreto, así como la o las fechas, que pueden oscilar entre el 20 de enero y el mes de octubre, pues fue el 23 de octubre de 1958 cuando los schtroumpfs —en francés en el original— hicieron su primera aparición en las páginas de la revista belga Spirou.

Schtroumps

En el mismo acto de presentación de estos actos conmemorativos, la viuda de Peyo, Nina Culliford, respondió a la pregunta de ¿por qué los pitufos son de color azul?

Pues resulta que lo son por exclusión. “No podían ser verdes porque se habrían confundido con la vegetación. Rojo hubiera sido demasiado llamativo y amarillo poco afortunado. Sólo quedaba el azul”, precisó.

 

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intro de los episodios televisivos

 

 

Nota sabionda: Su primera aparición fue como secundarios en una historieta de Las aventuras de Johan y Pirluit titulada La flûte à six trous, ‘La flauta de seis agujeros’. Pero cuando la aventura se publicó en tapa dura, el título fue cambiado a La flûte à six schtroumpfs, ‘La faluta de seis pitufos’, pues mucho fue el éxito de estos diminutos personajillos.  

Nota sabionda: El nombre Pitufos se debe a que, cuando fueron publicados por vez primera en castellano (en 1969) en la revista Strong, uno de sus redactores, Miguel Agustí, necesitaba un nombre para españolizar el vocablo original Schtroumpf . Comoquiera que le recordaron el personaje de Patufet —figura de muy reducida estatura, emblemática del folklore catalán— decidió llamarlos pitufos.

Los Reyes Magos

S.S. M.M. Los Reyes Magos

No, no voy a escribir aquí la carta a los Reyes Magos. Y no es que no haya sido un niño bueno. Lo que ocurre es que vamos a hablar acerca de ellos, acerca de algunas curiosidades sobre sus majestades.

Tales como: ¿siempre fueron tres? ¿desde cuándo Baltasar es negro? ¿siempre trajeron juguetes? ¿por qué solamente llevaron tres regalos si eran reyes? ¿de dónde salen sus nombres?

San Mateo es el único evangelista que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.

En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia siria y armenia los cifraba en doce —como los apóstoles— y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta.

Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres —por ser tres los presentes citados en el evangelio, por alusión a la Trinidad, a los tres continentes conocidos en ese momento, a las tres razas humanas y a las tres edades del hombre— y se les dio el apelativo de “reyes de Oriente”, pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.

Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI y son: Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos). Pero es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena —que no negro— ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.

Siempre se habla de tres regalos, pero fueron más: Melchor, rey de los persas, ofrendó también muselina, púrpura, piezas de lino y oro. Gaspar, rey de los indios, preciadas especias, nardo, canela, cinamomo y el oloroso incienso. Y Baltasar, rey de los árabes, oro, plata, zafiros, piedras preciosas, perlas y mirra.

En el siglo XVI, las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo.

Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.

En cuanto a la tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes, resulta una manifestación de la costumbre romana de hacer regalos a los niños y de otras tradiciones —como la de Santa Claus— adoptadas por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo. Pues en un principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar —simbolizando el racismo existente— castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña.

Es a partir de mediados del siglo XIX cuando los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.

Claro que todo el mundo tiene o tenía su preferido. ¿Cuál es el tuyo?

Entrada elaborada a partir de una información cedida por 1de3.es.