El color del cabello —al igual que el de la piel— se debe a una sustancia llamada melanina.
Existen dos tipos de melanina:
eumelanina, que es marrón oscura o negra.
feomelanina, que es amarilla rojiza.
Ambas las producen un tipo de célula, llamado melanocito, que se encuentran en el bulbo piloso, bajo la epidermis. Los melanocitos transfieren el pigmento a los queratinocitos que producen la queratina, el componente principal del pelo.
Así, el pelo mantiene el color hasta que, con el paso del tiempo, los melanocitos dejan de funcionar. De hecho, cuando el cabello comienza a ponerse gris, los melanocitos continúan presentes pero inactivos. Después disminuyen en número y desaparece el tinte natural del pelo de forma gradual y no uniforme.
Esta decoloración del cabello, llamada canicie fisiológica o de senescencia, es un síntoma irreversible de envejecimiento y depende en la mayoría de las ocasiones de procesos hereditarios.
Nota sabionda: Las canas deberían ser transparentes, pues así lo es la queratina, la sustancia orgánica que conforma los pelos y también las uñas. La causa de que las canas se vean de color blanco obedece a fenómenos ópticos por la superposición, al igual que ocurre en el extremo de las uñas.
Es habitual encontrar efectos ópticos en Internet. Son muy curiosos y por ello gustan. Pero suelen ir sólo con la presentación del efecto sin la más mínima explicación del porqué.
El curioso que se precie gusta de la curiosidad, pero tanto o más de la explicación.
A continuación un curioso efecto óptico que, como no, vamos a intentar explicar con claridad.
- Seguir con la mirada al punto rosado en movimiento. Sólo se ve el color rosado
- Ahora fijar la vista en la cruz central. El punto en movimiento es ahora de color verde.
- Mantener la vista en la cruz central sin desviarla. Después de un breve periodo de tiempo dará la impresión de que el punto verde va borrando los puntos rosados, hasta que todos ellos desaparecen y tan solo queda el punto verde girando alrededor de la cruz.
Por supuesto, no hay ningún punto verde ni desaparece ningún punto rosado. Es nuestra vista y nuestro cerebro los que nos engañan.
Para explicar el efecto primero debemos hablar de los colores. Los colores primarios son aquellos que no se pueden obtener por mezcla de otros colores: el rojo, el azul y el amarillo (hablando con mayor propiedad son el magenta, el cyan y el amarillo). Después están los colores secundarios, que son los que se obtienen con la mezcla de dos primarios: el verde, el naranja y el violeta (que casi parece azul al haber hablado de magenta en vez de rojo y cyan en vez de azul).
Si durante un cierto período de tiempo nos habituamos a una estimulación, después podremos experimentar ciertos fenómenos ilusorios llamamos postefectos.
Si mantenemos nuestra vista fijamente en un color durante un tiempo y después miramos un espacio en blanco, veremos siempre proyectado el color complementario (el color que tiene enfrente en la rueda de color de la imagen anterior). Así, si la fijamos en el color violeta veremos el amarillo y si la fijamos en el color magenta veremos el verde.
Esto es debido a que la retina se ha saturado de ese color, se ha “cansado” y está menos sensible a ese color que normalmente. Y cuando posamos la vista sobre un espacio en blanco, el cansancio se manifiesta mostrando el color complementario.
Probemos ahora este efecto:


- Fijar la vista en la cruz situada entre los cuadros de colores y permanecer unos 45 segundos sin apartarla de ahí. Con ello nuestra retina se adapta a las diferentes porciones de colores.
- Pasar rápidamente la mirada a la cruz situada entre espacios en blanco. Ahora se verán superpuestas en el campo en blanco porciones ilusorias de color. Y esos colores serán los complementarios a los originales.
Con esto se ha explicado por qué se ve un punto verde inexistente (en realidad se borran los puntos rosados siguiendo una secuencia que simula un giro). Ahora falta explicar ¿por qué desaparecen?
Para ello hemos de hablar de los contornos. El contorno es la región que permite separar visualmente una cosa de otra distinta. Si este contorno es nítido y claro, ello se traduce en un elevado contraste que permitirá fijar con claridad el objeto. Si, por el contrario, el contorno es impreciso y difuso, disminuye el contraste y con él la capacidad de diferenciación entre ambos lados del contorno.
Veamos para ello el siguiente efecto:


- Fijar la vista en el punto central del círculo de contorno nítido. El contraste permanece constante.
- Fijar ahora la vista en el punto central del círculo de contorno difuso durante unos 30 segundos sin mover la vista del punto. Se observa que el contraste decrece hasta el punto que el disco desaparece.
Otra curiosidad que se deduce de este efecto es que si dos áreas reflejan la misma cantidad de luz, pero presentan contornos diferenciados, la que posea el contorno nítido parecerá más oscura que la que lo presente difuso. En el ejemplo el tono de gris en la parte central es el mismo en ambas imágenes.
Ambos efectos se deben a que la vista responde bien a los cambios abruptos en el estímulo y menos bien a los cambios graduales.
Ahora ya está explicado también por qué los puntos rosados acaban por desaparecer.
Nota sabionda: La vibración de los contornos difusos por movimientos oculares involuntarios y continuos, es la causa de que se mantenga nuestra percepción del área existente en el interior de los mismos.
Eso. ¿Cómo puñetas lo hacen?
Hay varios sistemas y cada fabricante emplea el que considera más conveniente. El caso es que al apretar el tubo, la pasta blanca salga por el orifico decorada por unas rayas de color perfectamente delineadas.
Al tener la misma viscosidad la pasta blanca y el colorante (o la pasta coloreada, según el sistema), el color no se mezcla o diluye en la pasta blanca.
Veamos estos sistemas:

La imagen de la izquierda se corresponde con el método consistente en rellenar el tubo de pasta dentífrica blanca y colocar paralelas a las paredes del mismo cuatro tiras de crema dentífrica de color. Al presionar el tubo, la pasta blanca y la de color salen juntas.
En la imagen de la derecha podemos observar un cilindro con unos pequeños orificios en el extremo cercano a la salida. Usando este método, toda la pasta del tubo es blanca y el cilindro está introducido en ella; pero en la parte superior del tubo, y sin rebasar el borde interior del cilindo, se acumula el colorante. Al presionar el tubo, la pasta blanca sale por el centro y el colorante se va colando por los pequeños orificios del cilindro que, a modo de inyector, va decorando la pasta con esas rayas características.
Nota sabionda: La marca pionera en emplear la técnica del inyector fue Signal, en 1961.
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida en CPI y un montón de sitios con idéntica información como, por ejemplo, éste.

El color del cielo se debe a tres factores: a la composición de la luz, a la atmósfera y a nuestra fisiología.
La teoría del color, desarrollada inicialmente por Newton, explica que la luz blanca está formada por la suma de todos los colores del arcoiris. Y que cuando vemos un objeto de un color es porque refleja cierta longitud de onda y absorbe el resto, o lo que es lo mismo, refleja ese color mientras absorbe los demás.
En un extremo del espectro visible se encuentra el rojo, cuya longitud de onda es la más larga y, por ello, su frecuencia la más baja (por eso se les llama infrarrojos a las longitudes de onda más largas) y en el otro extremo el violeta, cuya longitud de onda es la mas corta y, por ello, su frecuencia la más alta (por eso se les llama ultravioleta a las longitudes de onda más cortas).
La luz del sol tiene que atravesar la atmósfera para llegar a nosotros, y aunque el aire puro es incoloro, pues todas las longitudes de onda lo atraviesan, las minúsculas partículas de polvo y de agua en suspensión, más pequeñas que las longitudes de ondas de la luz visible, no tienen tamaño suficiente para repeler la onda y solamente la desvian ligeramente de su camino original. Una y otra y otra vez. Es lo que se conoce como dispersión.
Ocurre que las longitudes de onda del extremo azul del espectro, al ser más cortas, son dispersadas en mayor medida que las del resto de colores, lo que confiere objetivamente un color azul-violeta a nuestro cielo.
Pero resulta que nuestros ojos captan el color a su manera, o mejor dicho, nuestro cerebro interpreta la frecuencia de las ondas según la información recibida a través de los ojos y de su particular fisiología.
Nuestros ojos poseen unos conos sensibles a solo tres colores: rojo, verde y azul. El resto de colores excita varios tipos de conos a la vez, o lo que es lo mismo, podemos obtener el resto de colores a partir de la combinación de esos tres. Y como nuestra vista es más sensible al color azul que al violeta, es éste el color que observamos al contemplar el cielo.
Nota sabionda: La longitud de onda dispersada mayoritariamente en nuestro cielo, aún siendo la misma para todo el mundo, es captada de diferente forma por los diferentes seres vivos. Así el mismo cielo presenta un diferente color según el observador.
Nota sabionda: El cielo de Marte, cuya atmósfera tiene una presión atmoférica 145 veces menor que la terrestre, una ausencia casi total de oxígeno y una presencia de CO2 cercana al 95%, con unos vientos huracanados que mantienen gran cantidad de partículas de polvo en suspensión, nos presenta un color rojizo porque el tamaño de estas partículas dispersa mayoritariamente las longitudes de onda del extremo rojo del espectro.