Felicitación navideña 2007

El calendario juliano, que fue llamado así porque fue instaurado por Julio César, estuvo vigente en Europa hasta el siglo XVI. Entonces fue sustituido por el calendario gregoriano, impuesto por el papa Gregorio XIII el 24 de febrero de 1582, por medio de la bula Inter Gravissimas.
Pero ¿a qué obedecía el cambio? ¿capricho? ¿deseo de notoriedad? Ni mucho menos. Ocurre que el calendario juliano, que fue implantado el 45 a.C., acumulaba un desfase temporal que tenía su origen en un inexacto cómputo del número de días con que cuenta el año trópico. Según el calendario juliano, el año trópico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,242189, o lo que es lo mismo, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente cada año, habían supuesto en los 1257 años que mediaban entre el 325 (año del concilio de Nicea) y 1582 (año del concilio de Trento) un error acumulado de aproximadamente 10 días.
El papa, preocupado porque las fiestas religiosas se fueran desplazando a lo largo del año debido a esta diferencia acumulada y para llevar a la práctica el ajuste propuesto en el concilio de Trento, impuso el actual calendario siguiendo el consejo de los sabios consultados al efecto (entre los que se encontraban el astrónomo napolitano Aloysius Lilio y el jesuita alemán Christopher Clavius) para adecuar el almanaque vigente con el año solar. De tal manera que se suprimieron diez días de un plumazo: al jueves 4 de octubre de 1582 le siguió el viernes 15 de octubre de 1582.
Este año contó, pues, con tan solo 355 días, y es conocido como año corrector.
El calendario se adoptó inmediatamente en los países donde la Iglesia Católica tenía influencia, como es el caso de España, aunque es sus posesiones de ultramar se aplicara justo un año más tarde, según dispuso la Pragmática del 14 de mayo de 1583 de Felipe II. Sin embargo, en países que no seguían su doctrina (protestantes, ortodoxos y otros) no se implantó hasta varios años, o incluso siglos después. Tal es el caso de Hungría (1587), Suecia (1756), Japón (1873), Rusia (1918), Rumanía (1919) y Grecia (1923), por poner algunos ejemplos.
La instauración de este nuevo calendario y el desfase en la aplicación en los diferentes países ha dado lugar a varias anécdotas, entre las que destacan las siguientes:
Nota sabionda: En el concilio de Nicea —convocado por el emperador Constantino— se había fijado el momento astral en que debía celebrarse la Pascua y, en relación con ésta, las demás fiestas religiosas móviles. Lo que importaba al para Gregorio XIII era únicamente la regularidad del calendario litúrgico.
Nota sabionda: Desde el año 45 a.C. hasta el 325 habían transcurrido 370 años, en los que se había acumulado un adelanto de casi tres días en la datación. Siendo este el motivo de que las celebraciones paganas de los solsticios de verano e invierno —convenientemente cristianizadas bajo las advocaciones de San Juan Bautista (Noche de San Juan) y de la Navidad (Nochebuena) respectivamente— se celebren los días 24 de junio y diciembre, fechas que se corresponden con la realidad astral del dia 21.
Nota sabionda: El calendario gregoriano atrasa cerca de 26 segundos al año, lo que significa que requiere el ajuste de un día cada 3300 años. Intentar crear una regla para corregir este error es complejo, pues hay que tener en cuenta que la Tierra desacelera su velocidad de rotación y de traslación por el efecto marea que ejerce la Luna, como ya vimos.

En cuanto llega el verano el personal se tumba en la playa a tomar el sol. Pero si no se hace con cuidado podemos sufrir molestas y dolorosas quemaduras solares.
Para evitarlas usamos lociones protectoras solares, pero… ¿sabemos cómo funcionan? ¿y qué significa el número que señala su factor de protección?
De entre todas las radiaciones emitidas por el Sol (infrarrojos, rayos X, luz visible…) la verdaderamente peligrosa para nuestra piel es la ultravioleta (UV). Esta radiación se subdivide en tres regiones de energía (A, B y C). La UVC es absorbida por la capa de ozono de la atmósfera y son la UVA y la UVB las que causan las quemaduras solares y el cáncer de piel.
Las células de la epidermis reaccionan ante estas radiaciones fabricando melanina para su autodefensa, causando con ello el buscado bronceado. Pero no está de más ayudarlas usando una loción protectora solar.
Los protectores solares son una mezcla de productos químicos en una base cosmética. Estos productos tienen la característica de que absorben grandces cantidades de radiación UV aún estando dispuestos en capas muy finas.
Estas lociones siguen una gradación según su SPF o factor de protección solar. Pero el número no dice cuánta radiación interceptan, sino el tiempo de exposición. Es decir, con un SPF 10, se puede estar diez veces más tiempo expuesto al Sol que sin protección.
Suponiendo que determinada piel a la hora de estar expuesta al Sol se quema, con un SP 10 puede estar expuesta 10 horas antes de quemarse. Y si el factor es 50, pues 50 horas, aunque al final se quemaría igual que estando una hora sin loción protectora.
Así que el número es un indicativo, pero no de la protección que nos proporciona en las tres o cuatro horas de playa un determinado SPF.
Veamos. Una loción que filtre el 50% de la radiación dañina, lo que nos permitirá exponer nuestra piel el doble de tiempo, será de un SPF 2. Otra que filtre el 75% nos deja expuestos al 25%, lo que nos permitirá exponernos cuatro veces más tiempo, y tendrá un SPF 4.
Para no seguir con el razonamiento, será mejor utilizar la siguiente fórmula para averiguar el porcentade de radiación ultravioleta absorbida según el SPF:
(SPF – 1)100/SPF
Así comprobamos que un SPF 15 absorbe un 93,3% de UV y un SPF de 30, aunque es el doble, absorbe un 96,7%, es decir, sólo un 3,4% más.
Nota sabionda: El avobenzone o el Parsol absorben UVA, el octil metoxicinamato o el homosalato o el octil salicilaro absorben UVB y el oxibenzono y otros benzofenones absorben ambas.

Seguro que has visto centenares de veces ese punto rojo en la frente de las mujeres hindúes, pero ¿sabes qué significa?
El tilaka es una marca en la frente que se puede utilizar a diario o para ocasiones religiosas en particular, dependiendo de la costumbre. No tiene una forma fija, ésta depende de la deidad a la que se venera.
Los hombres suelen usar un punto alargado mientras que las mujeres usan un punto redondo o bindi.
La ubicación en la frente entre las cejas obedece a la tradición védica. Se trata de un importantísimo centro de energía llamado Ajna Chakra, Ojo Espiritual y Tercer Ojo.
Aunque su origen es claramente religioso, en la actualidad el bindi tiene funciones decorativas y de tradición. En el sur de la India lo utilizan las jóvenes y en otras partes es prerrogativa de mujeres casadas, si bien en otras zonas éstas señalan tal condición con una marca que se inicia en el nacimiento del pelo en la frente y termina hacia la mitad del cuero cabelludo.
En general se considera como un signo de buena suerte para el matrimonio, el hogar y los hijos. Energía femenina que protege por igual a las propias mujeres, sus maridos y su descendencia.
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí y aquí, además de en otros sitios.