
¡Qué dolor! ¿verdad? Si un clavo duele… ¿qué no dolerá un cama llena de ellos?
La cama de clavos es uno de los típicos instrumentos de mortificación física de los faquires. Doler, algo dolerá, pero no lo que muchos imaginan.
La cuestión más importante es, a la vez, la más llamativa: el número de clavos. Parece que sea más difícil soportar las punzadas cuanto más clavos haya, pero es al contrario, más fácil resulta.
Y ¿cómo es eso? Física aplicada.
La presión es una magnitud física que expresa la fuerza ejercida por un cuerpo sobre una superficie, tal que P=F/S (siendo P la presión, F la fuerza y S la superficie). De la expresión se deduce que cuanto mayor sea la fuerza, mayor será la presión y cuanto mayor sea la superficie sobre la que se reparte la fuerza, menor será la presión.
Así resulta más doloroso un pisotón con un zapato de tacón de aguja, que un pisotón con el pie plano. Así se hunde uno más fácilmente en la nieve si calza botas que si calza esquíes. Y así es más fácil clavar un clavo de un martillazo que clavar un taco de madera. La fuerza que aplicamos puede ser la misma, pero si la superficie sobre la que se distribuye ésta es menor, la presión será mayor, y si la superficie es mayor, la presión será menor.
Si una persona de 60 kg, por poner un ejemplo, se tumba sobre un clavo en punta, se lo clavará hasta la cabeza (del clavo), pues la superficie de contacto es muy pequeña para ese peso y la presión es muy elevada. Pero si se tumba sobre 120 clavos, resulta que el peso se reparte entre todos ellos, por lo cada clavo debe sostener solamente medio kg. La presión ha dismimuido porque la superficie (suma de todas las puntas de clavos) es mayor.
Tantos clavos, y tan juntos, facilitan la tarea del faquir. Es prácticamente imposible que la punta de un clavo se introduzca en el cuerpo sin que lo hagan los clavos vecinos y… ¿seguro que el faquir pesa tanto como para ejercer la presión suficiente para que su cuerpo sea atravesado por todos los clavos?
La imagen del globo es una manera muy gráfica de ilustrar lo explicado. Si se tratase de un solo clavo el globo habría explotado a la mínima presión. Pero como son tantos y tan juntos, no lo hace. Ni aunque aumentemos la presión. Bueno, si la aumentamos lo suficiente acabará por explotar. Pero el faquir no aumenta la presión, no va a engordar de repente ¿cierto?
Eso sí, hay que reconocer que una adecuada técnica al momento de acostarse y de incorporarse, para repartir bien el peso del cuerpo, es algo necesario.
www.sabercurioso.es
Al comer picante nos lloran los ojos, se nos enrojece el rostro y hasta nos gotea la nariz. Y aún así seguimos diciendo que no pica. ¿No? Pues sí, sí que pica… y mucho.
Las guindillas, el chile, el ají, los pimientos… son todos ellos variedades pertenecientes a la familia de las solanáceas. Las pimenteras son plantas arbustivas de flor blanca y pequeña, y en su interior crece el fruto carnoso y repleto de semillas. Los hay de todos los tamaños (de 2 a 30 cm), colores (verde, rojo, amarillo, anaranjado) y sabores (de dulce a terriblemente picante).
Los botánicos afirman que el origen del fruto hay que buscarlo en el Nuevo Mundo y que desde allí los exploradores lo trajeron a Europa, para pronto popularizarse en todo el mundo.
Pero vayamos a la cuestión: ¿por qué nos pican los ojos hasta lagrimear? ¿por qué sentimos un fuerte ardor en boca y lengua? ¿por qué enrojecemos? ¿por qué estimulan el flujo nasal hasta moquear?
Todos estos efectos los provoca la capsaicina (8-metil-N-vanillil-6-nonenamida), una proteína cristalina que estas variedades contienen en cantidad significativa y que estimulan las membranas mucosas y la vasodilatación.
Así es, cuando la capsaicina entra en contacto con los terminales nerviosos de boca y lengua, su carácter irritante es interpretado por el cerebro como señal de peligro y desencadena una serie de mecanismos destinados a paliar su efecto: el ritmo cardíaco se acelera, fluye la adrenalina y se dilatan los vasos sanguíneos.
Esta respuesta que pretende bajar la temperatura y contrarrestar el ardor tiene los efectos antes mencionados: enrojecimiento del rostro, goteo de la nariz y lloriqueo de los ojos.
Nuestro cerebro también libera endorfinas —calmantes naturales del organismo— al percibir dolor y tomar consciencia de un posible riesgo de lesión, lo que explica la sensación placentera que en ocasiones se experimenta al comer algo muy picante.
Para neutralizar el ardor en la boca no es recomendable beber agua, pues la capsaicina no es soluble en ella. Los métodos más eficientes son ingerir azúcar, aceite o leche, ya que la caseína de la leche rodea la molécula volviéndola ineficaz; comer pan también ayuda porque remueve de forma mecánica la capsaicina.
Nota sabionda: La capsaicina se utiliza para tratar todo tipo de dolor. Al principio estimula los receptores del dolor, pero después de varias dosis los terminales nerviosos se insensibilizan o incluso mueren. Así una crema de capsaicina se emplea para aliviar el picor de la psoriasis y el ardiente dolor del herpes.
Nota sabionda: La capsaicina también se utiliza como gas lacrimógeno, puesto que en grandes concentraciones puede ser muy tóxica.
Nota sabionda: El farmacéutico Wilbur Scoville creó en 1912 la escala que lleva su nombre para ponderar el grado de ardor. En esta escala el pimiento verde y dulce equivale a 0 unidades de Scoville, el jalapeño a unas 4.000 (aunque puede oscilar entre las 2.500 y las 8.000 dependiento del cultivo, el clima o incluso el terreno), el tabasco y el picante peruano unas 40.000, el habanero anaranjado alrededor de las 300.000, el savinas rojo de la Habana alcanza hasta 580.000 y el naga jolokia —variedad originaria de la ciudad de Tezpur al noroeste de la comarca de Assam (India)— que ostenta el récord con 1.041.427 unidades.
En otro orden de cosas, el nivel estándar del aerosol de pimienta —munición irritante del ejército USA— oscila entre los 2.000.000 y los 5.000.000, y la capsaicina pura los 16.000.000 de unidades.
Nota sabionda: Se investiga los efectos de la capsaicina sobre los tumores cancerígenos y se han obtenido resultados alentadores en laboratorio. En efecto, científicos de la Universidad de Nottingham (Gran Bretaña) descubrieron que las vaniloides, la familia de moléculas a la que pertenece la capsaicina, se pega a las proteínas en la mitocondria de la célula cancerosa y genera su muerte celular, sin dañar a las sanas circundantes.
www.sabercurioso.es
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.

¿Por qué da flato al correr o al realizar otros tipos de ejercicio? ¿A qué se debe ese dolor punzante y agudo que se siente en el costado y que corta hasta la respiración?
Este agudo dolor se produce en el diafragma —músculo que separa el pecho del abdomen— y hay varias teorías que intentan explicarlo:
- la sobrecarga de los tendones del diafragma por las oscilaciones de las vísceras abdominales.
- el roce del estómago contra el peritoneo.
- el insuficiente riego sanguíneo en el diafragma.
Comoquiera que este dolor se da más en las prácticas deportivas que implican carrera, muchos autores relacionan el flato con las oscilaciones que se dan en la misma y con la sobrecarga en los ligamentos del diafragma que tienen que soportar el peso y empuje de los órganos abdominales como el estómago. Es más, si el estómago está lleno porque se ha bebido o comido mucho, su peso es mayor y por ello son mayores los efectos de las oscilaciones y es más fácil que aparezca el flato.
La explicación más aceptada dice que el dolor abdominal del flato se produce por una insuficiencia de riego sanguíneo (y consecuentemente de oxígeno) en el diafragma y los músculos intercostales que están realizando un trabajo extraordinario por el incremento de la frecuencia respiratoria durante el ejercicio. Y eso es así porque la mayor afluencia de oxígeno se dirige a los músculos que están trabajando y al estómago que está haciendo la digestión. Y si el estómago está lleno porque se ha bebido o comido mucho, la afluencia de sangre al estómago es mayor, lo que significa que es menor en el diafragna, y de ahí la fatiga del músculo y el dolor.
Es posible evitar la aparición del flato o, al menos intentarlo, siguiendo las siguientes indicaciones:
- intentar dar zancadas suaves, sobre todo cuesta abajo.
- utilizar calzado adecuado que amortigue las oscilaciones.
- guardar 2 ó 3 horas de digestión antes de correr.
- beber a sorbos pequeños durante la carrera.
Y si el flato aparece, se puede hacer lo siguiente:
- tensar con fuerza la musculatura abdominal.
- flexionar el tronco hacia adelante ligeramente mientras se aplica presión con la manos en la región dolorida.
www.sabercurioso.es
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.
Llamamos agujetas de manera coloquial a la mialgia diferida, a un dolor muscular de aparición tardía que en inglés se conoce como DOMS, ‘Delayed Onset Muscular Soreness’.
Se trata un dolor intenso y localizado en una región muscular —similar a múltiples pinchazos de pequeñas agujas— que aparece acompañado de una cierta inflamación muscular tras un ejercicio físico intenso, siempre que éste se realice tras un periodo más o menos largo sin realizar ejercicio físico continuado.
Aparecen al día siguiente y suelen durar de tres a cinco días. Además del dolor suponen una disminución de la movilidad y flexibilidad del músculo. No revisten ninguna gravedad pero son muy molestas.
Ahora bien ¿por qué se producen? ¿y qué podemos hacer para evitarlas?
Existen varias teorías acerca de su origen, pero la más aceptada por la comunidad científica las achaca a microrroturas de fibras musculares, concretamente de los sarcómeros musculares, las unidades anatómicas y funcionales del músculo. Produciéndose la mencionada rotura porque la fibra muscular es débil y no es capaz de sostener el nivel de ejercicio, o bien porque se realiza un trabajo muscular intenso cuando se está desentrenado y la fibra no es capaz de aguantarlo.
Las zonas más afectadas son las uniones musculares y los tendones cerca de las articulaciones, debido a que la zona musculotendinosa es donde existen más fibras musculares débiles y más tensión. Aunque el patrón de rotura es aleatorio se aprecian mayor número de ellas y mayores agujetas en los músculos de contracción rápida.
¿Y el dolor? El dolor y la debilidad muscular se deben principalmente a los procesos inflamatorios leves que acompañan las roturas musculares más que al daño micromuscular propiamente dicho.
¿Soluciones? Pues no tienen remedio una vez producidas, aunque la aplicación de un anti-inflamatorio, la aplicación de frío o el uso de analgésico pueden ayudar a paliar sus efectos. Por otra parte son también difíciles de prevenir y evitar.
Hay que entenderlas como una adaptación muscular a las exigencias del organismo. Lo único que se puede hacer para evitarlas es el ejercicio continuado y progresivo. Aparecerán al principio, pero al reemplazarse las fibras rotas por otras más resistentes, aumentando así la la masa muscular, las microrroturas disminuirán o dejarán de producirse.
Nota sabionda: En 1956 se formuló la teoría que achacaba las agujetas a la formación de cristales de ácido láctico, producidos como producto de desecho de la degradación de la glucosa llevada a cabo en el músculo por las exigencias de un trabajo muscular intenso. También afirmaba que este incremento de la acidez y los propios cristales causaban las microrroturas musculares.
Al amparo de esta teoría surgieron remedios como el agua azucarada, el agua con bicarbonato y otros que pretendían diluir los mencionados cristales. Pues bien, esta teoría se ha demostrado falsa y por lo tanto también son falsos los remedios de ella deducidos, que no funcionan más allá del efecto placebo.
www.sabercurioso.es
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí y en otros sitios más.

El consumo de grandes cantidades de alcohol provoca un estado de embriaguez caracterizado por la desinhibición social, la descoordinación muscular, la pérdida del sentido del equilibrio y la disminución de las capacidades cognitivas, entre otros efectos. Dado que actúa como un potente diurético, el alcohol favorece la producción de orina y lleva a la deshidratación. También causa desequilibrio de electrolitos, irrita el estómago y los intestinos de diversas maneras, dilata los vasos sanguíneos y disminuye la concentración de azúcar en la sangre.
Cuando la borrachera termina, aparece la resaca en un 75% de los casos. Pero… ¿por qué se produce?
La resaca es un trastorno leve pero muy molesto que se puede presentar después de haber consumido bebidas alcohólicas. El organismo se protege de la intoxicación y segrega unas enzimas que metabolizan y desechan las toxinas. Sin embargo, cuando los niveles de sustancias tóxicas son excesivos, la capacidad del organismo para metabolizar es menor y se producen los síntomas clásicos de resaca: una sed intensa, un persistente dolor de cabeza, visión borrosa, fatiga, mareos, dolor muscular, náuseas, acidez de estómago y malestar general.
El dolor de cabeza se debe principalmente a los productos tóxicos de degradación del alcohol, que aparecen en mayor cantidad en el cuerpo si el alcohol no es de buena calidad. Las molestias gástricas se deben a las erosiones en la mucosa del estómago producidas por el etanol y por otros subproductos de la fermentación del alcohol con actividad biológica llamados congéneres. Y serán mayores si ha habido mezcla de bebidas o si se han consumido combinados, pues su número será mayor. La sequedad de boca y la persitente sed se debe a que el alcohol disminuye la vitamina B1 del organismo y al efecto diurético ya mencionado.
Claro que la manera de beber puede empeorar la resaca: beber alcohol muy deprisa o sin diluirlo en bebidas no alcohólicas, con el estómago vacío o sin acompañarlo de alimentos o mezclando diferentes bebidas alcohólicas.
También pueden empeorarla otros factores ajenos a la propia ingesta de alcohol: el tabaco, la música muy alta, los destellos luminosos y un deterioro en la calidad y la cantidad de sueño que acrecentarán los dolores de cabeza.
Nota sabionda: El alcohol se absorbe de inmediato y alcanza los niveles máximos en sangre entre 20 y 120 minutos después de su ingestión.
Nota sabionda: El coñac, el vino, el tequila, el bourbon, el güisqui y otros licores oscuros que contienen muchos congéneres tienden a causar resacas severas, mientras que los licores claros como el ron, el vodka o la ginebra dan lugar a resacas con menos frecuencia.
www.sabercurioso.es