Egipto

Criptografía

 

Criptografía (del griego kryptos, ‘escondido’, y graphein, ‘escribir’) es como llamamos al arte de escribir con clave secreta o de un modo enigmático.

Estos mensajes enmascarados con signos convencionales que sólo cobran sentido a la luz de una clave secreta, nacieron con la escritura. Su rastro se encuentra ya en las tablas cuneiformes, y los papiros demuestran que los primeros egipcios, hebreos, babilonios y asirios conocieron y aplicaron sus inescrutables técnicas, que alcanzan hoy su máxima expresión gracias al desarrollo de los sistemas informáticos y de las redes mundiales de comunicación.

Entre el Antiguo Egipto e Internet, los criptogramas han protagonizado buena parte de los grandes episodios históricos y un sinfín de anécdotas. Existen mensajes cifrados entre los 64 artículos del Kamasutra, el manual erótico hindú del Vatsyayana, abundan en los textos diplomáticos, pueblan las órdenes militares en tiempos de guerra y, por supuesto, son la esencia de la actividad de los espías.

¿Y qué métodos existen?

Hay multitud de sistemas. Un método clásico que destaca por su sencillez en la aplicación y un buen nivel de encriptación, es el ideado en 1466 por León Battista Alberti, que concibió el sistema polialfabético que emplea varios abecedarios, saltando de uno a otro cada tres o cuatro palabras.

El emisor y el destinatario han de ponerse de acuerdo para fijar la posición relativa de varios círculos concéntricos y el número de palabras que han de mediar para cada cambio.

Para comprender rápidamente el sistema, imagina un dispositivo de varios círculos concéntricos que se pueden girar sobre el centro común. Cada uno de ellos lleva escrito el abecedario con las letras desordenadas en la parte exterior del círculo, y al hacer girar los círculos se varía la correspondencia entre la letra del círculo exterior respecto a la del interior.

Veamos ahora una de las clasificaciones de métodos de encriptación que se pueden hacer.

  1. cifrado de código: En el que una sola palabra puede reemplazar a una frase completa. Este método requiere de un voluminoso diccionario para interpretar el mensaje.
  2. cifrado de claves: En el que cada una de las letras es sustituida por otra o por signo o número de acuerdo a una determinada secuencia conocida por el receptor. Hay varias claves, algunas de las cuales son:
  • -clave de ocultación: Las letras del mensaje se ocultan o se disfrazan. (por ejemplo, algunas vocales se eliminan y algunas consonantes se intercambian con otras).
  • -clave de transposición: Las letras del mensaje se reordenan según una pauta convenida. (por ejemplo, SOMADEUQ LE SENREIV, por “quedamos el viernes”).
  • -clave de substitución: Las letras del mensaje se reemplazan por símbolos. (por ejemplo @+%&, por “stop”, donde @=S, +=T, %=O, &=P).
  • -clave de parrilla: El mensaje se dispersa en un párrafo escrito, como una sopa de letras, y solamente se hace visible cuando se coloca sobre el una parrilla perforada que permite ver sólo algunas letras.

Por supuesto que se trata de una introducción muy simplista y el tema se puede complicar mucho y tan solo citaré algunas claves clásicas:

- Cuadro de Virgenère: Rectángulo de 729 letras encuadradas superior y lateralmente por dos alfabetos. El cifrado se iniciaba buscando la intersección de la pirmera letra del mensaje con la primera letra de una determinada palabra clave, repitiendo el proceso para cada letra, la segunda con la segunda, la tercera con la tercera… y cuando se acababan las letras de la palabra clave se retornaba a la primera.

- Clave de Gronsfeld: Igual que el anterior, pero sustituyendo un alfabeto por las cifras del 0 al 9. En este caso se sustituye la palabra clave por un número clave.

- Clave Playfair: Es un método sencillo pero eficaz, que consiste en formar un cuadro de cinco letras de lado con 25 letras del alfabeto (sin la K ni la w, por ejemplo). Se escoge una palabra clave que no tenga letras repetidas y se completa el cuadro con la restantes letras en orden alfabético. Supongamos que la palabra clave sea masculino; el cuadro quedaría así:

M A S C U
L I N O B
D E F G H
J Ñ P Q R
T V X Y Z

Para cifrar el texto hay que dividirlo en grupos de dos letras y seguir la siguiente regla:

  • si ambas letras están en la misma fila, se sustituyen por las que están a la derecha. Si está al final de la línea se sustituye por la primera.
  • si ambas letras están en la misma columna se sustituyen por las inferiores. Si está al final de la columna se sustituye por la primera.
  • en otro caso se sustituyen por las letras de los angulos opuestos al rectángulo que forman, línea a línea.
  • Veamos un ejemplo:

    MÁGICO

    MA en la misma fila se sustituye por AS, GI que no comparte fila ni columna se sustituye por EO (el rectángulo formado es IOEG, por línea a la G le corresponde la E) y CO es sustituida por OG; así, la palabra cifrada sería ASEOOG.

    Para descifrar se sustituye a la izquerda y hacia arriba, invirtiendo el proceso.

    ¿Alguien se atreve a descifrar el siguiente mensaje con la misma palabra clave?

    FAVD ADFNMÑF II GM FNEOANI EF EFCUNEÑUP, UMIMHNC.

    ¿Y la siguiente con la palabra clave hipotecas?

    CBPB PBREHCÑ MCBZDPB UHV JSATF.

    Mención aparte -por su antigüedad- merece el cifrado César.

    El cifrado César consiste en cambiar cada letra del texto por la que esté n lugares más adelante en el abecedario, siendo n un valor que sólo conocen el emisor y el receptor del mensaje. Por ejemplo, el caso sencillo de n=1 comportaría cambiar cada letra por la siguiente del abecedario (la A por la B, la B por la C, la C por la D… la Z por la A). Si n=6, la A se cambiaría por la G, la B por la H, etc…

    Este método (con n=3) fue el utilizado por Julio César en sus mensajes, de ahí que se conozca como cifrado César.

    Si hacemos n=13, nos encontramos en un caso particular, el cifrado ROT-13. Teniendo en cuenta que el alfabeto inglés tiene 26 letras (al igual que el castellano si obviamos la ñ), se trata de la mitad, lo que supone un camino de ida y de vuelta, un cifrado simétrico. O lo que es lo mismo, que se aplica el mismo algoritmo para cifrar y descifrar.

    Tabla ROT-13

    Por supuesto, ambos métodos están totalmente superados hoy en día, por lo que resultan poco seguros y fácilmente descifrables. No proporcionan seguridad criptográfica real y, de hecho, a menudo se usan como ejemplo canónico de cifrado débil. Lo que algunos criptógrafos llaman “cifrado para la hermana pequeña”, aludiendo al hecho de que solamente a una niña pequeña se le escaparía el método utilizado.

    Ocurre que, principios de la década de 1980, se utilizó y popularizó el ROT-13 en los foros de Usenet, para escribir algo que solamente se leyera si se quisiese: chistes que algunos lectores podrían encontrar ofensivos, soluciones de problemas o adivinanzas, o simplemente para evitar que el final de una historia se leyese demasiado pronto.

    A continuación un par de textos cifrados:

    Jxyj jx zs yjcyt hnkwfit hts jq rjytit Hjxfw ufwf zs afqtw ij s nlzfq f hnsht.

    L rfgr pvsenqb pba ry zrgbqb EBG-13, dhr ab in n fre zrabf dhr ry bgeb.

    ¿Alguien se atreve a descifrar los mensajes? ¿Alguna hermana pequeña?

    www.sabercurioso.es

    Texto de la entrada cedido por 1de3.es.

    El solsticio de invierno, mitos y tradiciones

    solsticio.jpg

    Los movimientos de nuestro planeta alrededor del Sol. Los solsticios y los equinoccios. Y su influencia en la Humanidad: dioses, mitos y tradiciones. Desde los ciclos agrícolas a las fiestas paganas, desde las similitudes de las deidades solares a las celebraciones romanas. ¡Ah! Y la Navidad.

    Éste es el contenido de una colaboración remitida por un lector de SaberCurioso.

    Colaboración de Ardoc

    Durante el solsticio de invierno (22 de diciembre) el Sol alcanza su cénit en el punto más bajo y desde ese momento el día comienza a alargarse, progresivamente, en detrimento de sus noches, hasta llegar al solsticio de verano, en que invierte su curso. El término solsticio significa ‘sol inmóvil’, ya que en esos momentos el Sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste.

    El solsticio hiemal es el acontecimiento que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el auténtico nacimiento del Sol y, con él, toda la Naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. En el solsticio de invierno, todos los pueblos antiguos celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos, caracterizados por la alegría general y acompañados de ceremonias colectivas, centradas en cantos y danzas rituales y en la recogida de ciertas plantas mágicas, como el muérdago. Las grandes hogueras tenían la función de provocar el calor y la fuerza de los rayos de un sol recién nacido, que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador. Otro tanto sucedía durante el solsticio de verano, época adecuada para mostrarle, al divino sol, el agradecimiento de quienes habían sobrevivido un año más, gracias a su generosa intervención en el ciclo agrícola y ganadero. Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron, sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades. Por eso, las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.

    Desde hace miles de años y para las culturas y sociedad más diversas, el solsticio de invierno ha representado el advenimiento del acontecimiento cósmico por excelencia. No es ninguna casualidad, por tanto, que el natalicio de los principales dioses, relacionados con el Sol (como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dioniso/Baco, etc.) fuese situado durante este período temporal.

    En la antigua Grecia, el culto popular de Dioniso estaba repartido en cuatro grandes festividades: las dos primeras (las Dionisíacas de los campos y las Leneas) se celebraban alrededor del solsticio invernal, con carácter propiciatorio de la fertilidad/prosperidad y en medio de festejos, caracterizados por la gran alegría general. Las dos últimas tenían lugar en la primavera y festejaban la resurrección de la Naturaleza.

    En Roma, la celebración de las Saturnalias (fiestas dedicadas a Saturno, padre de los dioses olímpicos y dios protector de la Naturaleza) duraba una semana. Después de la ceremonia religiosa, había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos; cesaba toda actividad pública (en tribunales, escuelas, comercios, operaciones militares, etc.) y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina; se imponía el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas, bien surtidas, a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar, etc.

    En los mitos solares de todas las culturas antiguas, ocupa un lugar central la presencia de un dios joven (Jesucristo en la religión cristiana), que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida de la Naturaleza.

    Durante el solsticio de invierno, la imagen del dios egipcio Horus era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Se le representaba como un niño recién nacido, recostado en un pesebre, con cabello dorado, con un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza.

    Mitra, uno de los principales dioses de la religión hindú, objeto de un culto aparecido unos mil años antes de Cristo, cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (el dios Ormuzd) y el mal (el dios Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Era un dios que había nacido de madre virgen, en el solsticio de invierno, en una gruta o cueva, fue adorado por pastores y magos, obró milagros, fue perseguido, acabó siendo muerto y resucitó al tercer día.

    Baco, otro dios solar romano, también estuvo destinado a cargar con las culpas de la humanidad, también fue asesinado y despedazado (como Osiris) y su madre también lo buscó (como Isis) y recogió todos sus pedazos y lo resucitó. Según la tradición, Baco moría despedazado en el equinoccio de primavera y resucitaba a los tres días.

    En el siglo II de nuestra era, los cristianos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, ya que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesús y, además, desconocían absolutamente cuando pudo haber acontecido. Durante el siglo anterior, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan distintas como el 6 y el 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, etc. Pero el papa Fabián (236-250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno. A pesar de la disparidad de fechas apuntadas, todos coincidieron en pensar que el solsticio de invierno era la fecha menos probable, si se atendía a lo dicho por Lucas en su Evangelio: “Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y, de noche, se turnaban velando sobre el rebaño. Se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvía con su luz…” (Lucas, 2, 8-14). Si los pastores dormían al raso, cuidando de sus rebaños, para que el relato de Lucas fuese cierto y/o coherente, debía de referirse a una noche de primavera, ya que a finales de diciembre, en la zona de Belén, el excesivo frío y las lluvias invernales impiden cualquier posibilidad de pernoctar al raso con el ganado. Forzando la escena relatada por Lucas hasta el límite, otras Iglesias cristianas -ajenas a la católica como la armenia- fijaron la conmemoración de la Natividad en el día 6 de Enero, ya que, según su deducción, el relato de Lucas sí puede ser creíble, si se sitúa el nacimiento de Jesús un poco más tarde, en enero y en el Oriente Medio. Un tiempo y un lugar donde es muy probable la existencia de cielos nocturnos claros y sin borrascas, aunque todavía con mucho frío. Con el mismo argumento, otras Iglesias orientales, como la egipcia, griega y etíope, propusieron fijar el Natalicio el día 8 de Enero.

    Entrado ya el siglo VI, cuando ya se había concluido el proceso de trasvase de mitos desde los dioses solares jóvenes precristianos hacia la figura de Jesucristo, se decidió fijar una fecha concreta. Dado que a Jesús se le había adjudicado toda la carga legendaria que caracterizaba a su máximo competidor de esos días, el dios Mitra, lo lógico fue hacerle nacer el mismo día en el que se celebraba el advenimiento de ese joven dios. De esta forma, entre los años 354 y 360, durante el pontificado de Liberio (352-366), se tomó por fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de Diciembre, fecha en la que los romanos celebraban el Natalus Solis Invicti, el “nacimiento del Sol Invencible”, un culto muy popular y extendido al que los cristianos no habían podido vencer y, claro está, la misma fecha en la que todos los pueblos contemporáneos festejaban la llegada del solsticio de invierno. La fecha del 25 de diciembre fue fijada por el orbe católico como algo inamovible, aunque no fue aceptada por la Iglesia oriental que, aún hoy día, sigue celebrando el Natalicio de Jesús el 6 de Enero.

    Con la instauración de la Navidad, también se recuperó en Occidente la celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.

     

     

    Fuentes:
    Cuadernos, Historia 16. Distintos números, autores varios.
    El poder de Roma. Editorial Sarpe. Colección Los grandes imperios y civilizaciones.