
Están por todas partes de la Red. Infectan, se replican y nos hacen la puñeta.
Debemos proteger nuestros ordenadores de sus ataques con programas antivirus. Programas que deben renovarse continuamente como hacen los propios virus y sus mutaciones, en una espiral que no se sabe bien dónde acabará. Si es que lo hace.
Pero… ¿cuándo y cómo empezó todo este rollo de los virus, gusanos, troyanos y demás “bichejos” informáticos?
En 1949, el informático John von Neumann publicó un artículo titulado Teoría y organización de autómatas complejos en el que afirmaba que un programa informático podía reproducirse. Recogiendo esa idea, algunos empleados de los Laboratorios Bell Computers (H. Douglas Mellory, Robert Morris, Victor Vysottsky y Ken Thompson) concibieron un juego -al que llamaron Core Wars- en el que dos programadores concebían programas autoreplicantes, que introducían en el ordenador del contrincante. No quedaba más que sentarse a observar cómo estas unidades de soporte lógico competían por tomar más rápidamente el control del ordenador. El programa que antes ocupara toda la memoria RAM era el vencedor.
En 1972 hizo su aparición Creeper, el primer virus reconocido como tal aunque no se le llamara todavía virus. Atacó a una máquina IBM Serie 360. Este programa presentaba periódicamente en la pantalla el mensaje: “I’m a creeper… catch me if you can!” (¡Soy una enredadera… agárrame si puedes!). Para eliminar este problema se creó el primer programa antivirus denominado Reaper (cortadora).
En 1986, el informático Fred Cohen acuñó el término virus informático y dió la primera definición matemática rigurosa del término en su tesis doctoral. Algo así como: “un programa capaz de infectar otros programas modificándolos para insertar una versión de sí mismo, tal vez incluso modernizada”.
El 2 de noviembre de 1988, un estudiante universitario llamado Robert T. Morris soltó el infame Morris Worm (también conocido como Gusano de Internet), el primer ejemplar de malware auto replicable que afectó a Internet. Durante unas horas, aproximadamente el 10% de todas las máquinas de Internet se vieron afectadas por él.
Nota sabionda: Robert T. Morris era hijo de Robert Morris, uno de los desarrolladores del UNIX y creador, junto con sus compañeros, del juego Core Wars.
Nota sabionda: Los virus suelen reemplazar archivos ejecutables por otros infectados con su código con la finalidad intencionada de destruir datos de un ordenador. Aunque también hay otros que solo se caracterizan por ser molestos. Son los gusanos los que tienen la capacidad de replicación. Suelen ser muy nocivos porque algunos contienen además una carga dañina para el ordenador como el virus. Los troyanos se presentan al usuario como un programa aparentemente legítimo e inofensivo pero al ejecutarlo ocasiona daño, normalmente crean una puerta traseda que permite la administración remota a un usuario no autorizado.
Nota sabionda: Los virus afectan a los ordenadores con sistema operativo MS Windows, el más popular y extendido. Linux, Solaris, Mac OS X y otros sistemas operativos basados en UNIX no tienen prácticamente incidencias en este tema.
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Llamamos efecto placebo al efecto psicológico en el paciente de algunos medicamentos desprovistos de principios activos. Se utilizan para complacer a aquellas personas que se creen enfermos sin estarlo y a los que no se puede prescribir por ese mismo motivo ningún remedio. También se utilizan para conocer en qué medida un enfermo se queja de un mal real o imaginario.
Este efecto hace referencia a la mejoría o incluso curación de una dolencia que experimentan algunas personas por el hecho de creer estar recibiendo un medicamento efectivo, aunque esto no sea así. El enfermo está convencido de la acción curativa del preprarado y, por ello, mejora. La mente sobre la materia, el estado de ánimo influyendo en los procesos curativos.
Se ha constatado que ninguna píldora, inyección o intervención quirúrgica está exenta completamente del llamado efecto placebo. La confianza en el tratamiento clínico que se aplica influye de forma positiva en la curación del enfermo.
Así se ha demostrado con innumerables estudios y pruebas con analgésicos, antidepresivos o fármacos hipotensores frente a remedios que contienen sustancias inertes, como azúcar. Pues se tiene en cuenta este efecto en los ensayos clínicos para el estudio estadístico de un fármaco, administrando placebo a algunos sujetos de la muestra y comparando los resultados con aquellos a los que sí se suministró el medicamento.
Por contra, también se habla del efecto “nocebo” que sería el efecto psicológico contrario. A pesar de recibir un medicamento efectivo, un paciente podría empeorar su estado si se le informa que el medicamento puede no ser adecuado o que se duda de su eficacia o cualquier información negativa sobre el tratamiento.
Nota sabionda: Placebo es una palabra latina que se podría traducir como “te complaceré”.
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¿Quién no ha oído la famosa Ley de Murphy? “Si algo puede funcionar mal, funcionará mal”.
¿Y los cientos de frases que se derivan de ella?
A saber:
- Cualquier esfuerzo para agarrar un objeto en caída, provoca más destrucción que si lo dejáramos caer naturalmente.
- Nada es tan fácil como parece.
- La probabilidad que una tostada caiga con el lado de la mantequilla hacia abajo, es proporcional al valor de la alfombra.
- No hay tarea tan simple que no pueda hacerse mal.
- Todo cuerpo sumergido en la bañera hace sonar el teléfono.
- Nada está tan mal que no pueda empeorar.
- Si un artilugio mecánico falla, lo hará en el momento más inoportuno.
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Todas estas frases —y muchas más— tienen en común una actitud pesimista, resignada y burlona, fruto de la actitud de Murphy. Pero… ¿quién es Murphy? ¿cómo se originó la frase?
Edward A, Murphy Jr. —capitán de las Fuerzas Aéreas de los EE.UU.— formó parte, en 1949, de unos experimentos realizados para determinar la resistencia humana a la desaceleración brusca para casos de aterrizajes de emergencia. Algunas pruebas se realizaron con un muñeco de forma humanoide, pero para las pruebas finales colaboró el coronel J.P. Stapp.
Para medir el impacto de tales fuerzas sobre el piloto, se le ocurrió a Murphy colocarle una serie de sensores o medidores electrónicos de esfuerzo sujetos al arnés. Pero tras la prueba todos los resultados salieron sorprendentemente a cero. Tras algunas comprobaciones vieron que los sensores estaban mal instalados, pues habían sido cableados al revés.
Entonces —según el también ingeniero George E. Nichols presente en aquel momento— Murphy, frustrado, le echó la culpa a su asistente exclamando: “si hay alguna manera de cometer un error, lo cometerá”.
En conversaciones con otros miembros del equipo salió a relucir la expresión que quedó como: “si algo puede salir mal, saldrá mal”.
Pero no ganó popularidad hasta que no fue pronunciada por el coronel Stapp durante una conferencia de prensa, en la que le preguntaron por qué nadie resultó con heridas de importancia durante las pruebas. Stapp replicó que fue porque se tomó en consideración la Ley de Murphy. Luego citó la ley y dijo que significaba que era importante considerar todas las posibilidades antes de hacer una prueba.
A continación la historia relatada por el propio George E. Nichols, gerente de Control de Calidad del proyecto Vikingo:
“El suceso ocurrió en 1949, en la Base Aérea Edwards, en Muroc, California, durante el Proyecto de la Fuerza Aérea MX81. Este era el proyecto de investigación del coronel J. P. Stapp sobre pruebas de aterrizaje de emergencia en las pistas de la Base Norte. El trabajo era realizado por Northrop AirCraft, bajo contrato del Laboratorio Aeromédico por parte del proyecto por parte de Northrop.
El homónimo de la ley era el capitán Ed Murphy, un ingeniero de desarrollo del Laboratorio Aéreo de Wright Field. Frustrado por una pequeñas piezas que estaban funcionando mal debido a un pequeño error, exclamó lo siguiente: “Si hay alguna manera de hacer las cosas mal, lo hará”, refiriéndose al técnico que había originado el error. En ese momento, le adjudiqué el nombre de Ley de Murphy a dicha exclamación y a sus variantes asociadas.
Un par de semanas después, el coronel Stapp indicó en una conferencia de prensa que nuestro excelente récord de seguridad en aterrizajes de emergencia simulados durante varios años era el resultado de una firme convicción en la Ley de Murphy y de nuestro consistente esfuerzo por evitar lo inevitable. La referencia tan amplia que se le dio a la Ley en anuncios de fabricantes en el período de unos cuatro meses fue fantástica, con lo que la Ley de Murphy quedó establecida dentro del vocabulario tecnológico.”
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Es un hecho comprobado que la temperatura media mundial aumenta. El masivo uso de combustibles fósiles, el incremento de la actividad industrial, la deforestación y otros aspectos de la actividad humana han incrementado la presencia en la atmósfera de dióxido de carbono, de óxido de nitrógeno y de otros compuestros como los clorofluocarbonados que atacan la capa de ozono y que han provocado el efecto invernadero.
Pero no vamos a hablar ahora de las causas sino del efecto de este aumento de temperatura en los hielos perpetuos de los polos.
El hielo de los casquetes polares se derrite de forma cada vez más acelerada. El volumen de hielo polar que se derrite como consecuencia del calentamiento global se ha duplicadpo en los últimos 13 años. Y se derrite más rápidamente —entre 3 y 4 veces— en el polo norte que en el polo sur, debido a que el hemisferio norte está más poblado y en él se emiten más agentes contaminantes.
Si todo el hielo se derritiera, el nivel del mar subiría. Hay varias estimaciones, pero los cálculos se sitúan alrededor de los 100 metros, suficiente para inundar muchas grandes ciudades costeras y para afectar a un alto porcentaje de la población mundial.
Pero contra lo pudiera parecer de entrada, es diferente que el hielo proceda de un polo o de otro. El del Polo Norte no aumentará el nivel del mar y el del Polo Sur sí. ¿Cómo es eso?
El hielo del Polo Norte está en gran parte flotando en el agua, pues el agua al congelarse se expande cerca de una undécima parte de su volumen, de manera que la misma cantidad de moléculas ocupan un espacio mayor. Así el hielo deviene menos denso que el agua y por ello flota.
Pero cuando se derrite, se contrae hasta su volumen original, que es exactamente equivalenrte a la parte del hielo que se mantiene sumergida bajo el agua. Y si ocupa el mismo volumen, el nivel del mar no aumenta.
Por contra, el hielo del Polo Sur, el de la Antártida está sobre tierra y su deshielo sí que aumentaría el nivel del mar. Igual ocurriría con el de Groenlandia, pues son un volumen añadido.
Para comprobar este punto nada más fácil que un sencillo experimento: poner un cubito de hielo en un vaso con agua y luego, con cuidado, llenar el vaso hasta el borde de agua, de tal manera que quede el vaso lleno al máximo sin rebosar y con el cubito de hielo flotando. El hielo se derretirá pero el agua no rebasará el borde del vaso.
Nota sabionda: Se estima que la temperatura media de la Tierra crecerá durante el siglo XXI entre 1 y 3,5º C, el mayor cambio climático de los últimos 10.000 años.
Respuesta a una consulta de viky
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