Si no te quedó muy claro cómo realizar los nudos de corbata en esta entrada, o bien no te acaban de salir o simplemente quieres conocer una forma realmente curiosa de hacer un nudo windsor, no te pierdas el siguiente vídeo.

Cómo hacer un nudo windsor en unos instantes
¿La Luna tiene dueños? Bueno, ha tenido, tiene y seguramente tenga más en un futuro. Ya sea en su totalidad o en parcelas.
Pero… ¿dueños sujetos a derecho? Bueno, sí y no. Me explico.
En 1953 el abogado chileno Jenaro Gajardo Vera registró a su nombre la propiedad de la Luna. Para ello utilizó la fórmula legal de declarase como su propietario con antelación a 1857, que era lo que se hacía en la época en Chile para sanear terrenos sin título de dominio.
Con anterioridad al registro de la escritura en el Conservador de Bienes Raíces de la ciudad de Talca el 25 de septiembre de 1954, efectuó las tres publicaciones de rigor en el Diario Oficial y como no hubo ninguna reclamación ni nadie ejerció ningún derecho sobre el satélite, su propedad se hizo efectiva.
Todo ello con un coste de 42.000 pesos de la época.
En 1967 se firmó un tratado en la ONU prohibiendo a los Estados y gobiernos la compraventa de objetos exteriores a la Tierra, pues solamente reconocía la propiedad privada hasta 80 km de altura. Pero en 1980 el estadounidense Dennis Hope formaliza de nuevo en una oficina del Registro de San Francisco la compra de la luna, dedicándose desde entonces a vender parcelas en suelo lunar aprovechando un vacío legal, pues nada se dijo de empresas inmobiliarias.
Actualmente unos 5 millones de personas han comprado su parcela a una de las tres empresas vendedoras. La más antigua, Lunar Embassy, lleva más de 25 años adjudicando terrenos lunares, contando actualmente con 1.640.000 m2 de los 38.000.0000 km2 que forman a la Luna. Las otras dos son: Lunar Registry y Moon Estates.
La compra, claro está, no deja de ser una curiosidad o extravagancia, pues los vacíos legales más pronto o más tarde se rellenan y cabe la posibilidad de que las propiedades se invaliden.
Nota sabionda: El motivo de Jenaro Gajardo para registrar la propiedad de la Luna fue su deseo de ingresar en el Club Talca, que reunía a lo más selecto de la sociedad local. Para el ingreso, además de contar con una profesión o posición social acorde, se debía ser propietario de algún bien raíz. Camino de casa y ante la imagen de la luna llena que ascendía por el horizonte, se le ocurrió un plan: reclamar la Luna como propia.
Nota sabionda: Se dice —aunque es difícil saber si realmente ocurrió o se trata de unas leyendas urbanas— que el presidente Richard Nixon se vio obligado a pedir permiso al propietario de la Luna para el alunizaje del Apollo XI en 1969. También se dice que Impuestos Internos envió a unos inspectores con el propósito de cobrar las contribuciones. Don Jenaro no puso ninguna objeción a reconocer su deuda siempre que los inspectores visitasen y tasasen la propiedad según mandaba la ley.
Entrada elaborada a partir de la información ofrecida aquí, aquí, aquí, aquí y otros sitios más.

¿Qué hacer cuando el clima es tan frío que obliga a construir un estadio de fútbol completamente cubierto? En él se debe jugar sobre hierba como manda el reglamento, pero… ¿cómo le dará el sol y como lo regará la lluvia si está cubierto?
Fácil. Se construye un campo de fútbol móvil, o extraíble, o retráctil, o como se le quiera llamar. Un campo de quita y pon. Se mete en el estadio cuando se ha de jugar y cuando no se saca del estadio y se deja al aire libre, como el resto de campos de fútbol.
Tal es el caso del Sapporo Dome Stadium, el estadio del club de fútbol Consadole Sapporo, situado en la ciudad del mismo nombre al norte de la isla de Hokkaido (Japón). El riguroso clima, el frío y la nieve dificultaban la celebración de encuentros deportivos, así que construyeron un estadio con un terreno de juego móvil que entra y sale sobre un colchón de aire comprimido.
En las imágenes siguientes se puede ver el terreno de juego a medio camino, el solar vacío y el estadio al completo.

Claro que no es el único. El Gelderome es un estadio de multi-uso de la ciudad de Arnhem (Holanda) con el mismo principio y el Veltins-Arena del FC Schalke 04, en Gelsenkirchen (Alemania) cuenta además con un techo retráctil.
Este sistema también lo emplean en el fútbol americano los Arizona Cardinals.
¿Mantener 14 clavos en equilibrio sobre la cabeza de otro clavado en vertical sobre un taco de madera? ¡Imposible!
¿Imposible? Pues no, es factible. Sin pegamento, sin cinta adhesiva, sin un imán, sin goma elástica… simplemente con las manos y el equilibrio.
Imagina presentar este desafío a tus amigos y, cuando se rindan en el más estrepitoso de los fracasos, mostrarles con manos firmes la solución del enigma. Tan solo necesitas unos materiales muy fáciles de encontrar y de llevar contigo.
Esto es lo que necesitamos:

Hay 13 clavos, pero podrían ser cualquier número impar superior a 5. Claro que será más sorprendente cuanto mayor sea el número, pues el principio de distribución de peso es el mismo. Lo más adecuado serán 15 clavos para mantener 14 en equilibrio como se anunció.
Los pasos a seguir son los siguientes:
1. Colocar un clavo introduciendo su punta en el agujero del taco de madera. Sobre él se colocarán el resto en equilibrio.
2. Colocar un clavo sobre la mesa con la cabeza hacia arriba como en la primera imagen e ir colocando el resto sobre él tal como se muestra. Apoyando la cabeza del clavo sobre el primero y tumbándolo hacia un lado. El siguiente hacia el otro.
3. Cuando tengamos todos los clavos distribuidos de esta manera debemos tener una figura como la que muestra la segunda imagen.
4. Cuando ya estén colocados los clavos en igual número a cada lado debemos cubrir el conjunto con el último clavo colocándolo simétrico al primero, esto es, con la cabeza hacia abajo. Nótese que en la imagen hay 4 clavos por lado pero podrían ser más.
5. Ahora —con los clavos alternos centrados si no cubren la totalidad de la longitud del par de clavos— debemos coger con cuidado el conjunto. Sujetando con el pulgar y el índice de una mano un extremo de la pareja de clavos y con el pulgar y el índice de la otra el otro extremo.
6. Al levantar el conjunto, las puntas de los clavos caen hacia abajo manteniendo un ángulo de unos 45º, pero no caen porque quedan sujetos por el clavo que cubrió el conjunto. Y no sólo eso, la presión que ejercen con su peso sujeta con fuerza este clavo, que es el que mantiene unido el conjunto.
7. Ahora hay que colocar con cuidado el conjunto sobre la cabeza del clavo del taco de madera. Dejando a cada lado el mismo número de clavos y, por lo tanto, el mismo peso.
Al soltarlo, los clavos se separarán del ángulo inicial reequilibrando ellos solos el peso y se mantendrán… ¡en equilibrio!
Pero mejor será verlo con una imagen.
¿Quién no se ha encontrado con un CD en la mano y ninguna funda a la vista? Hay que llevarlo con cuidado para que no sufra daño. O bien aprovechar la funda de otro que nos interese menos. Es decir, desvestir a un santo para vestir a otro.
Con esta funda sencilla y fácil de construir ya no nos pasará nunca más, porque ¿quién no tiene a mano una hoja de papel aunque esté escrita?
http://www.metacafe.com/watch/625141/
Un poquito de cinta adhesiva o de pegamento sujetando la solapa inferior al cuerpo de la funda bastará para impedir que ésta se abra. En cuanto a la solapa superior le pdemos hacer un cierre con una hoja de notas de quita y pon.
Para ello recortamos un cuadrado de 2×2 cm aproximadamente de manera que uno de sus lados sea el de la banda de pegamento débil. La parte sin pegamento la unimos a la solapa con cinta adhesiva o con pegamento, de manera que la banda de la nota se sujete al cuerpo de la funda. Fácil ¿no?