
Seguro que has visto centenares de veces ese punto rojo en la frente de las mujeres hindúes, pero ¿sabes qué significa?
El tilaka es una marca en la frente que se puede utilizar a diario o para ocasiones religiosas en particular, dependiendo de la costumbre. No tiene una forma fija, ésta depende de la deidad a la que se venera.
Los hombres suelen usar un punto alargado mientras que las mujeres usan un punto redondo o bindi.
La ubicación en la frente entre las cejas obedece a la tradición védica. Se trata de un importantísimo centro de energía llamado Ajna Chakra, Ojo Espiritual y Tercer Ojo.
Aunque su origen es claramente religioso, en la actualidad el bindi tiene funciones decorativas y de tradición. En el sur de la India lo utilizan las jóvenes y en otras partes es prerrogativa de mujeres casadas, si bien en otras zonas éstas señalan tal condición con una marca que se inicia en el nacimiento del pelo en la frente y termina hacia la mitad del cuero cabelludo.
En general se considera como un signo de buena suerte para el matrimonio, el hogar y los hijos. Energía femenina que protege por igual a las propias mujeres, sus maridos y su descendencia.
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El anillo, como objeto circular, ha sido desde antiguo símbolo de unidad y eternidad. No tiene principio ni fin, no tiene ángulos ni aristas y comparte forma con el Sol y los demás astros, lo que le ha conferido unas connotaciones muy positivas. Debe ser de oro, el más noble de los metales también asociado al Sol (como la plata a la Luna). Así que son dos símbolos muy poderosos los que se unen para dar forma al anillo de bodas, la alianza que sellará los pactos matrimoniales.
En la antigüedad, cuando la vida era más dura y la esperanza de vida más corta, los maridos celebraban un rito para asegurarse que los espíritus de sus mujeres no les dejarían demasiado pronto. Ataban los tobillos y muñecas de la mujer con cuerdas de hierba con la pretensión de mantener el espíritu dentro del cuerpo.
Con el correr de los años y la evolución de las creencias religiosas, las cuerdas fueron evolucionando hasta atar solamente un dedo por medio del anillo, que poseía toda la carga simbólica antes mencionada.
Las romanas acostumbraban a entregar a sus novios el annulus sponsalitius que durante el siglo II pasa a ser de oro, por ser un metal más duradero. Ello les hacía suponer que también la unión sería más permanente.
Tal simbolismo tardó en ser aceptado e incorporado al ritual religioso por la Iglesia, cosa que ocurrió durante el siglo V. La costumbre se generalizó a partir de aquél momento entre los pueblos germánicos y pasó a ser legislado su uso entre los visigodos y lombardos.
También es costumbre llevarlo en el dedo anular porque antiguamente se creía que la vena de este dedo iba directamente al corazón.
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