
Al someter el hierro al fuego de proporcionamos gran cantidad de calor. Esta energía suministrada hace que los átomos del metal se muevan con mayor intensidad y vibren aceleradamente.
Pero cuando no toda la energía puede ser admitida se pierde en forma de radiación lumínica mostrando el color rojizo característico del hierro calentado en la forja.
Pero… ¿por qué rojo y no otro color?
De hecho el rojo no es el único color. La luz roja tiene una longitud de onda larga, que se corresponde con una energía baja, y es el primer color adquirido por el hierro candente. Si intensificamos el calor, si aumentamos la temperatura, obtendremos emisiones lumínicas con unas frecuencias cada vez más altas y unas longitudes de onda más cortas. Y el color cambiará del rojo al amarillo, de ahí al blanco y finalmente al azul.
Y no solamente le pasa eso al hierro, podemos observar el mismo efecto en otras sustancias que con calor se vuelven luminosas.
Nota sabionda: El color ideal para el forjado es un blanco-anaranjado. Como deben ser capaces de apreciar las diferentes tonalidades, muchos herreros trabajan en lugares de baja iluminación.
Nota sabionda: La astrofísica utiliza esta relación entre los colores y la temperatura en su estudio de las estrella.
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Bueno, ventanas, ventanas… se llaman ojos de buey, probablemente por su forma. Pero… ¿a qué obedece la forma?
En los barcos antiguos de madera (galeones, carabelas…) esas aberturas al exterior eran cuadradas o rectangulares y en los barcos modernos metálicos son redondas básicamente, aunque también las hay rectangulares con las esquinas muy redondeadas.
La madera es un material fibroso y bastante flexible. Un casco de madera se revela muy resistente al los embates del mar por esa flexibilidad. La madera cruje y cruje frente al embate de las olas, pero la estructura se mantiene. Así, pues no importa la forma de una abertura puesto que no ha de soportar una presión especial.
La cosa cambia cuando, desde finales del siglo XIX, los cascos se construyen de acero. La rigidez de la estructura tiene sus puntos débiles en esas aberturas. Los ingenieros navales pronto descubrieron que un agujero rectangular en la cubierta, la bodega o el caso, era una fuente de la fatiga metálica (tipo de fractura que conduce a la rotura catastrófica cuando se aplican cargas fluctuantes en el tiempo) que empezaba por las esquinas.
El casco o la cubierta podía literalmente partirse debido a las flexiones y contracciones causadas por la fuerza de las olas, porque cuando se aplica una fuerza sobre una superficie rectangular ésta se concentra en los ángulos o esquinas, aumentando la fatiga y facilitando la fractura.
Si se eliminan las esquinas redondeándolas o, mejor aún, se consigue una superficie circular, la fuerza se distribuye uniformemente y se minimiza la fatiga.
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Todos hemos jugado con imanes. Entrelazando varios, con bolitas o barritas, con limaduras de hierro… Y estamos rodeados de ellos: los cierres de algunos bolsos o carteras, adornos para la nevera, los altavoces de nuestro equipo musical… los hay hasta en las tarjetas de crédito.
Pero… ¿qué es un imán?
Una corriente eléctrica genera un campo magnético a su alrededor. Y de igual manera, aunque a escala microscópica, los movimientos de los electrones de los átomos que conforman la materia, generan su particular campo magnético. Si estas corrientes y sus campos están dispuestos de forma dispar y aleatoria, se anulan entre sí; pero si todos estos dipolos o micro-imanes se alinean, su efectos se suman y como resultado se obtiene una materia magnetizada o imán.
Allí hasta donde llega su campo magnético se pone de manifiesto su poder de atracción sobre el hierro (también sobre el cobalto y el niquel), pero de manera especial en sus extremos, en su polos, denominados norte y sur por su preferencia a alinearse con los polos geográficos del planeta.
El campo magnético se representa mediante unas líneas imaginarias cerradas que van de norte a sur por fuera del imán (ver imagen) y en sentido contrario por el interior.
Los imanes pueden ser temporales como un electroimán o permanentes. En este ultimo caso pueden ser naturales como la magnetita (Fe3O4) o artificiales, obtenidos a partir de aleaciones de diferentes metales.
Y éstos son de diferentes tipos:
Imanes cerámicos o ferritas
Imanes de alnico
Imanes de tierras raras
Imanes flexibles
Los imanes cerámicos son lisos y de color gris oscuro, de aspecto parecido a la porcelana. Son unos de los imanes más usados por su maleabilidad aunque son frágiles. Se fabrican a partir de partículas muy finas de óxido de hierro que forman un conglomerado tras unos tratamientos térmicos a presión elevada, sin sobrepasar la temperatura de fusión. Los imanes llamados ferritas, están fabricados con una mezcla de bario y estroncio. Son resistentes a muchas sustancias químicas y pueden utilizarse a temperaturas comprendidas entre -40º C y 260º C. Su mayor ventaja es su bajo coste.
Los imanes de alnico reciben tal nombre porque están compuestos de alumnio, niquel y cobalto, además de hierro y cobre. Son los que presentan mejor comportamiento a temperaturas elevadas. Tienen un precio aceptable aunque no tienen mucha fuerza.
Los imanes de tierras raras son imanes pequeños, de apariencia metálica, con una fuerza de atracción superior a los materiales magnéticos tradicionales. Son producto de aleaciones producidas en hornos de alto vacío. Los imanes de boro-neodimio tienen una alta resistencia a la desmagnetización. Son lo bastante fuertes como para magnetizar y desmagnetizar algunos imanes de alnico y flexibles. Se oxidan fácilmente, por eso van recubiertos con un baño de cinc, niquel o un barniz epoxídico, Son bastante frágiles. Los imanes de samario-cobalto pueden operar hasta 350º C y no presentan problemas de oxidación pero tienen el inconveniente de ser muy caros.
Los imanes flexibles se obtienen por aglomeración de partículas magnéticas de hierro y estroncio en un elastómero de caucho o plástico. Su principal característica es su flexibilidad. En la superficie su campo magnético es intenso, pero se anula a una distancia muy pequeña, dependiendo de la anchura de las bandas que lo forman..
Nota sabionda: El mayor imán del planeta es el propio planeta Tierra.
Nota sabionda: La temperatura altera el funcionamiento de un imán. Para que un imán pierda sus propiedades debe llegar a la llamada temperatura de Curie, que es diferente para cada composición.
Nota sabionda: No existe un imán de un solo polo. Si partimos un imán por la mitad para separar los polos, obtendremos dos imanes, cada uno con sus dos polos.
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Una radiografía es una fotografía del interior del cuerpo, más concretamente de los huesos. Pero ¿cómo es eso? ¿Cómo se fotografía “lo de dentro” sin captar “lo de fuera”?
Pues con ayuda de los rayos X —llamados inicialmente rayos Roetgen en honor a su descubridor— que son una radiación electromagnética cuya frecuencia de vibración se encuentra entre la luz ultravioleta y los rayos gamma emitidos en las reacciones nucleares.
Su alta frecuencia, de 30 a 3.000 PHz (1 PHz = 1·1015 Hz) y su corta longitud de onda (entre 10 y 0,1 nanómetros) le confieren un alto grado de penetración e ionización.
Debido a esa alta capacidad de penetración, si radiamos un cuerpo humano con rayos X, éstos lo atravesarán sin problema. Pero dependiendo del tipo de tejido atravesado lo harán de forma más o menos amortiguada. Así, colocando una placa fotográfica de manera que recoja los rayos tras su paso por el cuerpo, es posible obtener una imagen en la que prácticamente sólo se aprecian los huesos, ya que el resto de tejidos son virtualmente transparentes a este tipo de radiación.
Por ello son especialmente útiles para la localización de roturas o malformaciones óseas, así como para la detección de cuerpos extraños en el organismo.
Pero debido a su alto poder ionizante —que modifica las moléculas a su paso— resultan gravemente perjudiciales en altas dosis, pues producen cambios en el ADN que podrían devenir en cáncer, por lo que no deben realizarse con frecuencia, o en malformaciones embrionarias, por lo que no se deben realizar radiografías a gestantes.
Por ello los médicos o el personal técnico-sanitario que las realiza, se protegen tras cabinas de plomo mientras se realiza la exposición, pues el metal los protege al apantallar la radiación.
Nota sabionda: Los rayos X fueros descubiertos en 1895 por Wilhelm Conrad Roetgen, que los llamó rayos X al no verse capaz de explicar la naturaleza de su radiación.
Nota sabionda: La dosis de rayos X recibida tras una exposición se va acumulando hasta alcanzar una cierta cantidad en que comienza a ser perjudicial.
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¡Vaya pregunta! ¿Pues qué va a medir? Un metro mide… un metro.
No es fácil responder a la pregunta sin hacer referencia a la propia medida, a sus múltiplos o submúltiplos. A no ser que recitemos aquello de “un metro es la diezmillonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre” que nos enseñaban en el colegio.
Pero antes de medirlo es necesario conocer su origen.
El Sistema Métrico Decimal es uno de los legados más importantes de la Revolución Francesa, todo un símbolo del principio de igualdad. La situación previa era de una confusión absoluta ya que las unidades de medida se definían muy arbitrariamente y variaban de una país a otro dificultando las transacciones comerciales y el intercambio científico entre las naciones.
En 1791 la Academia Francesa de Ciencias definió conceptualmente el metro como la diezmillonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre, superando con ello las medidas tradicionales de base anatómica como el codo, la pulgada, el pie o la braza, al tomar la Tierra como referencia. A pesar de las evidentes ventajas de utilizar un patrón común de medida, no gozó de una aceptación inmediata, en parte por la resistencia a cambiar los métodos tradicionales de medida, y en parte por el origen revolucionario, que suscitaba no pocas reservas.
Los científicos midieron el arco que va desde Dunquerque (Francia) hasta Barcelona y en 1799 la Academia adoptó ese metro patrón y lo grabó sobre una barra de platino con un 10% de iridio. El Tratado del Metro se firmó en 1875 y en 1889 se instauró la barra de platino e iridio como Prototipo Internacional del Metro.
Aunque se mantuvo como patrón un amplio periodo de tiempo, en 1960 la Conferencia General de Pesos y Medidas redefinió el metro en función de la longitud de onda de la luz emitida por el isótopo 86 del criptón, aunque esta nueva definición duró poco tiempo. En 1983 la Conferencia volvió a redefinir el metro en términos de la velocida de la luz. Así que el metro es hoy, oficialmente, la fracción 1/299292458 de la distancia que recorre la luz en un segundo en el vacío.
Nota sabionda: En su momento compitieron dos propuestas sobre cómo definir una unidad patrón de medida o metro. El astrónomo Christian Huygens planteó que el metro se definiera como la longitud del péndulo cuyo periodo de oscilación es un segundo. La Academia de Ciencias acabó aceptando la definición del meridiano porque la fuerza de la gravedad acuasa variaciones ligeras sobre la superficie de la Tierra que afectan a la oscilación de un péndulo.
Nota sabionda: Los franceses calcularon mal el achatamiento de la Tierra en los polos, por ello el metro de los Archivos es 0,2 mm más corto que la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre. A causa de ello se han dado las redefiniciones, en un intento de aumentar la precisión.
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Los pantalones vaqueros, tejanos o jeans, al igual que el resto de prendas tejanas como las camisas o cazadoras, son piezas habituales del vestuario moderno. Y sin duda alguna los pantalones son los reyes.
Pero ¿cómo de modernos son los jeans? ¿cuál es el origen de los pantalones tejanos?
El origen debemos buscarlo en un sastre judío de Baviera llamado Levi Strauss (1829-1902) que emigró a los Estados Unidos en busca de fortuna.
Strauss se estableció en San Francisco en 1850, dedicándose a vender a buen precio lona para cubrir vagones y para confeccionar tiendas de campaña. Pero el Ejército le devolvió una gran partida de lona que le habían encargado, aduciendo mala calidad. Encontrándose así sin manera de rentabilizar su inversión se vio obligado a usar la imaginación y decidió fabricar con la tosca tela unos pantalones para aprovechar el tirón de la fiebre del oro recientemente desatada.
Estos pantalones eran lo bastante resistentes como para soportar las duras condiciones de trabajo de los mineros y contaban con un suficiente número de bolsillos como para guardar las muestras de minerales y las herramientas de uso más frecuente. Incluso, para reforzar la prenda, le puso remaches a la costura del pantalón.
Estos pantalones fueron utilizados también por los vaqueros y han sido identificados con el lejano Oeste, llegando a considerarse como el genuino estilo de vestir estadounidense.
Nota sabionda: En 1860, Strauss cambió la lona por una tela más resistente fabricada en Nimes (Francia) y que era originaria de la ciudad italiana de Génova. Los franceses llamaban a tal ciudad Genes, que pronunciaban jeans. De aquí el nombre.
Nota sabionda: La fiebre del oro de California fue un fenómeno social que transcurrió entre 1848 y 1855 y que se caracterizó por la gran cantidad de emigrantes que llegaron a las cercanías de San Francisco en busca de oro como el descubierto en Sutter’s Hill. Los primeros buscadores de oro fueron llamados forty-niners en alusión al año de su llegada: 1849.
La primera montaña rusa de la que se tiene noticia se instaló en 1815 en el parque de atracciones parisino conocido como Tívoli.
Desde entonces este tipo de atracción, que siempre ha gozado del favor del público, ha ido superándose continuamente en velocidad, altura y giros encadenados.
Básicamente, el funcionaniento de estos ingenios se centra en un arrastre que coloca el coche o tren de coches en una altura determinada. A partir de ese momento su movimiento se basa en la conversión de la energía potencial acumulada en energía cinética, nuevamente en potencial al subir y nuevamente en cinética al bajar, hasta que el rozamiento acaba disipando esa energía y la vagoneta se detiene gracias a unos frenos.
Varias de estas montañas rusas son conocidas por algún dato en particular. Entre ellas podemos destacar:

Cyclone
Astroland Park. Coney Island (EEUU)
Inaugurada en junio de 1927 y remozada en junio de 1975. Compacta estructura metálica y vías de madera. La más copiada de todas, pues unos siete clones operan actualmente en los EEUU, Europa y Japón. Realiza 6 giros de 180º, 12 caídas y 16 cambios de dirección a una velocidad de 100 km/h.

Dragon Khan
Port Aventura. Salou (España)
Inaugurada en mayo de 1995. Única montaña rusa del mundo con 8 inversiones y una bajada a 110 km/h.
Colossos
Heide Park. Soltau (Alemania)
Construida en el año 2001 completamente de madera, tan solo mantiene acero en los perfiles de la vías. Altura máxima de 60 m y velocidad máxima de 120 Km/h con una caída de 58m con una inclinación de 60º.
Aunque en la actualidad la montaña rusa más alta y más rápida del mundo se encuentra en el parque de atracciones de Six Flags Great Adventure en Jackson, Nueva Jersey. Inaugurada el 20 de mayo de 2005, King Da —que así se llama la atracción— alcanza los 135m de altura y los 208 km/h, con una transición de 0 a 208 km/h en 2,5 segundos.
Esta montaña rusa no tiene la tipica subida en cadena sino que se autopropulsa en la salida para obtener la velocidad justa que le permita coronar el punto más alto para después caer.
Es realmente impresionante, como se puede apreciar en el video.

King Da
Nota sabionda: El nombre de montañas rusas tiene su origen en laderas artificiales —aún existentes en la actualidad— construidas en muchos parque de Rusia para que, tras las nevadas, la gente pudiera deslizarse en sus trineos y que en ruso reciben el nombre de gory, “montañas” o ledyanya gory, “montañas heladas”. Curiosamente, las montañas rusas reciben en ruso el nombre de amerikanskie gory, “montañas americanas”.
La Torre Eiffel es una estructura diseñada por el ingeniero francés Gustave Eiffel. Ubicada en París es considerada el símbolo más representativo de la ciudad.
Comenzó a construirse en 1887 para que sirviera como arco de entrada a la Exposición Universal de París, una feria mundial organizada para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa. La torre se inauguró el 31 de marzo de 1889 y fue abierta al público el 6 de mayo de ese año.
Pero ¿sabías que la mencionada torre se podría haber construido en otra ciudad europea?
En efecto, Eiffel presentó primero su proyecto de torre a los responsables del ayuntamienro de Barcelona, para que se construyera en esta ciudad con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, y como arco de acceso a la entrada principal. Ocurre que al consistorio barcelonés le pareció una construcción extraña y cara que difícilmente encajaría en la ciudad, por lo que se decantó por otro proyecto: la construcción del Arco de Triunfo, diseñado por Josep Vilaseca y Casanovas, con estructura de ladrillo visto e inspiración neomudéjar.
En París se aceptó construir la torre, pero lejos de enamorar a los parisinos, el proyecto tuvo un importante rechazo social y durante todo el tiempo invertido en su construcción estuvo rodeado de polémica. Tanto es así que los previstos 350 m de altura se quedaron en 300 m y que el gobierno francés programó la demolición de la torre para realizarla tras la conclusión de la exposición.
Los admiradores de la obra de ingeniería pedían su conservación y sus detractores su derribo. Así estaban las cosas cuando la Armada francesa, tras realizar las pertinentes pruebas, llegó a la conclusión de que la torre era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio. Se instaló una antena de 24 m y, al unirse el aspecto práctico al estético, se decidió conservar la torre.
Nota sabionda: Cuando fue construida era el monumento más alto del mundo con sus 300 m (actualmente 324 m al contar con la antena), aunque la altura puede variar en unos 8 cm debido a la dilatación térmica del metal.
El acero inoxidable es una aleación de hierro (Fe), carbono (C), níquel (Ni) y Cromo (Cr). Al presentar una superficie lisa y poco porosa es extremadamente higiénico por lo que es ampliamente empleado en restaurantes, cocinas industriales, hospitales y laboratorios. Se muestra neutro frente a los alimentos (no varía las características de estos), no se descascarilla, no se oscurece con el tiempo, tiene una buena presencia estética y permite su utilización en temperaturas extremas. Todas estas caracteríasticas hacen de él una aleación muy utilizada.
¡Ah! Y además es inoxidable.
¿Inoxidable? ¡Que va! El acero inoxidable también se oxida. Aunque, eso sí, no presenta el aspecto herrumbroso de otros metales o aleaciones. Y esto es debido a la presencia del cromo contenido en la aleación, en una proporción de al menos el 11%.
¿Qué es lo que ocurre entonces para que muestre siempre el mismo aspecto metálico y brillante?
Al reaccionar con el oxígeno del aire, el cromo —distribuido de forma homogénea por toda la aleación— se oxida, formando una fina capa contínua y resistente de óxido de cromo (Cr2O3) por toda la superficie, lo que protegerá al hierro y al níquel de los ataques corrosivos del medio ambiente. Este óxido se forma instantáneamente aunque sea removido por efecto de golpes o ralladuras, por lo que la proteción es constante.
Este fenómeno es conocido en metalurgia como pasivación y no sólo se presenta en los aceros inoxidables. También lo hace, por ejemplo, en el aluminio, donde el óxido pasivador es la alúmina (Al2O3).
Nota sabionda: Aunque en sus primeros años de existencia el acero inoxidable se destinó a la fabricación de cuberterías, su origen respondía a necesidades distintas. En los albores de la Primera Guerra Mundial se investigaba cómo mejorar una aleación para proteger los cilindros de los cañones y de las pequeñas armas de fuego del desgaste por el calor y la corrosión.

¿Quién no se ha quejado del reducido tamaño de las monedas de céntimo de euro? O, en general, ¿quién no lo la hecho del tamaño de las monedas de menor valor facial de cualquier moneda del mundo?
¿Por qué son cada vez más pequeñas? ¿Es que las respectivas Casas de la Moneda nos tienen manía y nos quieres fastidiar con esas miniaturas?
Nada de eso. El dinero es un objeto de intercambio, es decir un paso intermedio entre el trueque de bienes que se realizaba antes de su invención. Cambiamos cosas por dinero y a éste por otras cosas. Pero ¿qué pasaría si después de cambiar los bienes por dinero nadie lo aceptara a cambio de otros bienes? En este caso el dinero no tendría valor.
Para evitar esta circunstancia el dinero se hizo, en principio, de materiales valiosos como el oro o la plata, de manera que las monedas tuvieran valor de por sí.
De esta manera el dinero tiene dos valores: el facial (el que está escrito en la moneda) y el material (el valor de los materiales que forman la moneda). Ambos valores deben debían ser lo más parecidos posible para que la moneda sea fuese adecuada.
AÑADIDO 27/8/07: En la actualidad el valor material está muy por debajo del facial. FIN AÑADIDO
Con la inflación los precios suben o, lo que es lo mismo, el dinero tiene menos valor, pues necesitamos más para adquirir el mismo bien. Esto provoca que, aunque el valor facial dismimuye en la realidad, el valor material aumenta. Así se da el caso de que vale más el material del que la moneda está hecho y nos saldría más a cuenta fundir el metal y venderlo a peso que comprar cosas con ella.
Por ello cada cierto tiempo se acuñan nuevas monedas que son más pequeñas o con menos valor material que las anteriores.