
Se oye decir que el mar es azul porque refleja el color del cielo, pero no es así. El mar absorbe con mayor facilidad las longitudes de onda larga (rojo, naranja y amarillo) que las longitudes de onda corta (azul, violeta). Estas rebotan y son captadas por nuestro ojo.
Existe una relación entre el color del cielo y el color del mar, pero cada uno surge de forma independiente al otro.
Si bien el agua es incolora porque toda las longitudes de onda la atraviesan, cuando nos referimos a una gran cantidad de agua, a la luz le cuesta más atravesarla y refleja cierta tonalidad azul. Si la cantidad de agua acumulada es tan importante como en el mar, la cantidad de luz reflejada es mucho mayor y el color azul más intenso.
Este efecto se produce en el agua pura, pues si el agua alberga algas, barro e impurezas, la luz esparcida por esas partículas emmascarará el color habitual del agua.
Respuesta a una consulta de Daniela
Como ya se dijo aquí, la luz blanca está formada por la suma de todos los colores del arcoiris. Y cuando vemos un objeto de un color es porque refleja cierta longitud de onda y absorbe el resto, o lo que es lo mismo, refleja ese color mientras absorbe los demás.
Asimismo, cuanta más luz refleja un objeto más brillante parece. Y a la inversa: el objeto que reenvía menos luz a nuestros ojos nos parece más oscuro.
Entonces, parece claro que la mancha mojada refleja menos luz que la seca, que por alguna razón absorbe más luz.
Veamos. Un tejido es un entramado de fibras que, cuando se moja, absorbe el agua por capilaridad, manteniendo agua en los espacios entre fibras. Entonces muchos de los rayos de luz incidentes, que en el tejido seco rebotaban dando un tono más vivo o luminoso, incidirán sobre el agua.
Cuando un rayo de luz cae sobre el agua —con un determinado ángulo— se desvía y se introduce en el agua con un ángulo más pronunciado que con el que entró. Este fenónemo se conoce con el nombre de refracción.
Este ángulo de penetración más acusado provoca que la luz entre más profundamente en el tejido y que tenga más posibilidades de ser absorbida, por lo que será menos la reflejada y la mancha parecerá más oscura.
Nota sabionda: Un efecto similar causa que los objetos húmedos parezcan tener colores más intensos (como el campo tras la lluvia), precisamente porque la película de agua que los recubre hace que la luz sea refractada más profundamente, permitiendo que las longitudes de onda absorbibles sean absorbidas en mayor medida y el color (o longitud de onda) reflejado sea más puro.
¡Abuelo, deje de leer en el coche! ¡Que se va a marear!
Si gustas de leer en el coche para amenizar un viaje, ya sabes a lo que me refiero: a esa sensación de náusea y mareo que sobreviene más pronto o más tarde.
Y lo hace porque la información que recibe el cerebro de los diferentes sentidos no concuerda. Y ya tenemos aquí la desorientación espacial, la náusea y el vómito.
Una persona estima su ubicación espacial gracias a la combinación de diferentes informaciones provenientes de la vista, el tacto, el oído… Entre éstas tiene una particular importancia la recibida del oído interno, por su relación con el equilibrio y el movimiento.
Al leer en un coche en marcha los ojos permanecen fijos en el libro, incluso la visión periférica capta el interior del coche como una imagen fija. Todo ello nos comunica que estamos quietos. Si la marcha es lineal y sin cambios constantes en el desplazamiento, no habrá problemas (de hecho es lo que ocurre si leemos en un tren en marcha), pero si el automóvil se sacude, gira o cambia de velocidad, algo inevitable en un trazado con curvas, los oídos discrepan de esa información.
Si se sufre mareo ayuda el hecho de dejar de leer y mirar por la ventana, eliminando así la información contradictoria.
Las palomas fueron utilizadas antiguamente para llevar mensajes (pergaminos enrollados en una pata o en el interior de un tubo) de un lugar a otro.
Pero algún curioso se preguntará: ¿cómo se orientan? ¿cómo hacen para reconocer el destino? ¿por qué ese afán en llegar a destino?
Primero aclarar que las palomas no se utilizan para enviar mensajes indistintamente a un destino u otro. No operan como las lechuzas de los aprendices de brujo. Son unidireccionales: vuelven a casa.
El rasgo distintivo de las palomas mensajeras es su peculiar instinto de orientación, tan perfecto como el de las aves migratorias. Una vez adaptada a un palomar, si la paloma es llevada lejos del mismo, es capaz de regresar al ser dejada en libertad, aunque tenga que recorrer centenares de kilómetros.
Hay muchas teorías al respecto de cómo hacen para orientarse y, aunque no se sabe con exactitud, estamos en disposición de explicar con bastante precisión como lo hacen: no utilizan un único método.
Se ha observado que si el cielo se nubla la paloma tiene problemas de orientación, por lo que la luz solar le es necesaria para orientarse. Es más, la paloma mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en la que se cría, de forma que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz de ese lugar para cualquier época del año. Así, al soltarla dirige su vuelo en la dirección en la que el Sol mostrará la adecuada posición aparente a la hora del día y época del año que la paloma recuerda.
Otras observaciones han detectado que la paloma se desorienta si se le tapa el ojo derecho, lo que no ocurre si se le tapa el izquierdo. Este hecho, unido al descubrimiento de magnetita en su pico refuerza la suposición de que estas aves perciben el campo magnético terrestre y de que esta “brújula” está ubicada en el mencionado ojo. O lo que es lo mismo, el sentido de la orientación está regido por un solo hemisferio cerebral. El compás químico en el ojo podría ser responsable para la determinación de la dirección, mientras que las partículas de magnetita en el pico, para la intensidad del campo magnético, en un funcionamiento complementario.
Las palomas mensajeras usarían ambos métodos al unísono para cubrir las largas distancias, pero una vez en las cercarías de su destino usarían su memoria topográfica, un sentido más evidente basado en el reconocimiento previo de puntos fijos como edificios, ríos, valles o arboledas.
Nota sabionda: Las palomas mensajeras pueden llegar a alcanzar los 1000 metros de altura y en un día son capaces de recorrer hasta unos 800 kilómetros.
Nota sabionda: Por su participación en conflictos bélicos llevando mensajes, existen palomas condecoradas por méritos de guerra.
Es habitual encontrar efectos ópticos en Internet. Son muy curiosos y por ello gustan. Pero suelen ir sólo con la presentación del efecto sin la más mínima explicación del porqué.
El curioso que se precie gusta de la curiosidad, pero tanto o más de la explicación.
A continuación un curioso efecto óptico que, como no, vamos a intentar explicar con claridad.
- Seguir con la mirada al punto rosado en movimiento. Sólo se ve el color rosado
- Ahora fijar la vista en la cruz central. El punto en movimiento es ahora de color verde.
- Mantener la vista en la cruz central sin desviarla. Después de un breve periodo de tiempo dará la impresión de que el punto verde va borrando los puntos rosados, hasta que todos ellos desaparecen y tan solo queda el punto verde girando alrededor de la cruz.
Por supuesto, no hay ningún punto verde ni desaparece ningún punto rosado. Es nuestra vista y nuestro cerebro los que nos engañan.
Para explicar el efecto primero debemos hablar de los colores. Los colores primarios son aquellos que no se pueden obtener por mezcla de otros colores: el rojo, el azul y el amarillo (hablando con mayor propiedad son el magenta, el cyan y el amarillo). Después están los colores secundarios, que son los que se obtienen con la mezcla de dos primarios: el verde, el naranja y el violeta (que casi parece azul al haber hablado de magenta en vez de rojo y cyan en vez de azul).
Si durante un cierto período de tiempo nos habituamos a una estimulación, después podremos experimentar ciertos fenómenos ilusorios llamamos postefectos.
Si mantenemos nuestra vista fijamente en un color durante un tiempo y después miramos un espacio en blanco, veremos siempre proyectado el color complementario (el color que tiene enfrente en la rueda de color de la imagen anterior). Así, si la fijamos en el color violeta veremos el amarillo y si la fijamos en el color magenta veremos el verde.
Esto es debido a que la retina se ha saturado de ese color, se ha “cansado” y está menos sensible a ese color que normalmente. Y cuando posamos la vista sobre un espacio en blanco, el cansancio se manifiesta mostrando el color complementario.
Probemos ahora este efecto:


- Fijar la vista en la cruz situada entre los cuadros de colores y permanecer unos 45 segundos sin apartarla de ahí. Con ello nuestra retina se adapta a las diferentes porciones de colores.
- Pasar rápidamente la mirada a la cruz situada entre espacios en blanco. Ahora se verán superpuestas en el campo en blanco porciones ilusorias de color. Y esos colores serán los complementarios a los originales.
Con esto se ha explicado por qué se ve un punto verde inexistente (en realidad se borran los puntos rosados siguiendo una secuencia que simula un giro). Ahora falta explicar ¿por qué desaparecen?
Para ello hemos de hablar de los contornos. El contorno es la región que permite separar visualmente una cosa de otra distinta. Si este contorno es nítido y claro, ello se traduce en un elevado contraste que permitirá fijar con claridad el objeto. Si, por el contrario, el contorno es impreciso y difuso, disminuye el contraste y con él la capacidad de diferenciación entre ambos lados del contorno.
Veamos para ello el siguiente efecto:


- Fijar la vista en el punto central del círculo de contorno nítido. El contraste permanece constante.
- Fijar ahora la vista en el punto central del círculo de contorno difuso durante unos 30 segundos sin mover la vista del punto. Se observa que el contraste decrece hasta el punto que el disco desaparece.
Otra curiosidad que se deduce de este efecto es que si dos áreas reflejan la misma cantidad de luz, pero presentan contornos diferenciados, la que posea el contorno nítido parecerá más oscura que la que lo presente difuso. En el ejemplo el tono de gris en la parte central es el mismo en ambas imágenes.
Ambos efectos se deben a que la vista responde bien a los cambios abruptos en el estímulo y menos bien a los cambios graduales.
Ahora ya está explicado también por qué los puntos rosados acaban por desaparecer.
Nota sabionda: La vibración de los contornos difusos por movimientos oculares involuntarios y continuos, es la causa de que se mantenga nuestra percepción del área existente en el interior de los mismos.
La cebolla o Allium cepa es una fuente rica en vitaminas (B3, B6, C, E…), potasio, calcio, magnesio, proteínas, fécula y otros compuestos esenciales.
La cebolla es un alimento eficaz contra el crecimiento de hongos y bacterias, previene varios tipos de cáncer y tiene propiedades antiinflamatorias, antialergénicas, antiasmáticas y antidiabéticas, además de combatir las causas de los desórdenes cardiovasculares. Es un potente antireumático y ayuda a prevenir la osteoporosis.
Pero para poder disfrutar de todas estas ventajas hay que pagar un precio: llorar.
Las lágrimas aparecen por los aceites volátiles que le confieren su sabor característico y que contienen un tipo de moléculas orgánicas denominadas sulfóxidos de aminoácidos. Al cortar el tejido de una cebolla, se liberan unas enzimas llamadas alinasas que convierten a estas moléculas en ácidos sulfénicos, que a su vez forman el verdadero agente desencadenante de las lágrimas: el syn-propanotial-S-óxido.
Las terminaciones nerviosas de la córnea detectan el compuesto y surge el picor de ojos. Las gándulas lacrimales se activan, entonces, para eliminar la irritación.
Nota sabionda: La formación del syn-propanotial-S-óxido alcanza el máximo 30 segundos después de practicar el primer corte a la cebolla y completa su ciclo al cabo de 5 minutos.

Eso. ¿Puedes ver al hombre oculto entre los granos de café?
Puede costar un poco, pero en cuanto se encuentra, uno se pregunta… ¿cómo no lo vi inmediatamente?
Un estudio científico concluye que si se encuentra al hombre en menos de 3 segundos, el hemisferio derecho del cerebro está más desarrollado que la media. Si se encuentra entre 3 segundos y un minuto, el hemisferio derecho del cerebro manifiesta un desarrollo normal. Si se encuentra entre 1 minuto y 3 minutos, el hemisferio derecho del cerebro funciona con lentitud y se recomienda la ingesta de proteínas. Si no se encuentra al hombre después de 3 minutos se recomienda practicar con ejercicios de este tipo para fortalecer el cerebro.
Desde SaberCurioso se propone una nueva puntuación:
- menos de tres segundos. Eres una persona avispada.
- entre 3 segundos y 1 minuto. Eres una persona normal.
- entre 1 minuto y 3 minutos. Eres una persona un poquito lenta, aplícate.
- más de 3 minutos. Homer… ¿eres tú?
Nota sabionda: El hemisferio derecho se encarga —entre otras cosas— de la información visual, la comprensión espacial y la interpretación de formas y volúmenes.

Siempre me ha llamado la atención el color de los dólares americanos. ¿Por qué todos son verdes? ¿No les parecen más bonitos y difíciles de falsificar los billetes de variado colorido?
No existe una explicación oficial acerca de la elección original del color verde para los dorsos de los billetes, sin embargo es sabido que al introducir los billetes de tamaño más reducido en 1929, se mantuvo el color verde porque el pigmento era fácil de obtener en grandes cantidades y el color presentaba una alta resistencia a los productos químicos.
Con un número cada vez más grande de billetes en circulación y con el auge de la fotografía a mediados del siglo XIX, se imprimían los billetes en negro combinado con los tintes coloreados para dificultar la falsificación, pues las primitivas cámaras lo reproducían todo en negro. Pero pronto los falsificadores descubrieron que las tintas coloreadas entonces en uso se podían eliminar del billete sin afectar en nada a la tinta negra. Así que eliminaban la tinta verde mediante un lavado, fotografiaban y hacían las copias deseadas que despues tintaban de verde de nuevo.
La solución pasaba por encontrar una tinta verde que no pudiera eliminarse con ninguno de los disolventes conocidos sin afectar al negro. Tal tinta fue desarrollada y la patente fue adquirida por Tracy R. Edson, que más tarde fue uno de los fundadores del American Bank Note Company.
Posteriormente no hubo nunguna razón para cambiar el color tradicional.
Pero ya que estamos frente al dorso de un billete de un dólar, aprovecharemos para señalar un par de curiosidades de estas que gustan de saber los curiosos.

El presidente estadounidense F.D. Roosevelt, ordenó que apareciesen en el dólar estadounidense la pirámide truncada con el triángulo y el ojo que todo lo ve en la parte superior (símbolo de Los Illuminati de Weishaupt), los trece escalones de la pirámide correspondientes a los trece grados del Rito de los Iluminados de Baviera y la fecha 1776, que coincide con la de la fundación de Los Illuminati de Baviera y de la Declaración de Independencia.
Curiosa coincidencia la del número 13 que se repite al otro lado del billete, pues hay trece estrellas sobre la cabeza del águila, que representan las trece colonias británicas secesionistas que firmaron la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776. El águila, además, porta en una de sus garras una rama de olivo con trece hojas y en la otra garra trece flechas.
¡Qué hartazgo de número 13!
Nota sabionda: El miedo o aversión supersticiosa al número 13 se conoce con el nombre de triscaidecafobia.

El color del cielo se debe a tres factores: a la composición de la luz, a la atmósfera y a nuestra fisiología.
La teoría del color, desarrollada inicialmente por Newton, explica que la luz blanca está formada por la suma de todos los colores del arcoiris. Y que cuando vemos un objeto de un color es porque refleja cierta longitud de onda y absorbe el resto, o lo que es lo mismo, refleja ese color mientras absorbe los demás.
En un extremo del espectro visible se encuentra el rojo, cuya longitud de onda es la más larga y, por ello, su frecuencia la más baja (por eso se les llama infrarrojos a las longitudes de onda más largas) y en el otro extremo el violeta, cuya longitud de onda es la mas corta y, por ello, su frecuencia la más alta (por eso se les llama ultravioleta a las longitudes de onda más cortas).
La luz del sol tiene que atravesar la atmósfera para llegar a nosotros, y aunque el aire puro es incoloro, pues todas las longitudes de onda lo atraviesan, las minúsculas partículas de polvo y de agua en suspensión, más pequeñas que las longitudes de ondas de la luz visible, no tienen tamaño suficiente para repeler la onda y solamente la desvian ligeramente de su camino original. Una y otra y otra vez. Es lo que se conoce como dispersión.
Ocurre que las longitudes de onda del extremo azul del espectro, al ser más cortas, son dispersadas en mayor medida que las del resto de colores, lo que confiere objetivamente un color azul-violeta a nuestro cielo.
Pero resulta que nuestros ojos captan el color a su manera, o mejor dicho, nuestro cerebro interpreta la frecuencia de las ondas según la información recibida a través de los ojos y de su particular fisiología.
Nuestros ojos poseen unos conos sensibles a solo tres colores: rojo, verde y azul. El resto de colores excita varios tipos de conos a la vez, o lo que es lo mismo, podemos obtener el resto de colores a partir de la combinación de esos tres. Y como nuestra vista es más sensible al color azul que al violeta, es éste el color que observamos al contemplar el cielo.
Nota sabionda: La longitud de onda dispersada mayoritariamente en nuestro cielo, aún siendo la misma para todo el mundo, es captada de diferente forma por los diferentes seres vivos. Así el mismo cielo presenta un diferente color según el observador.
Nota sabionda: El cielo de Marte, cuya atmósfera tiene una presión atmoférica 145 veces menor que la terrestre, una ausencia casi total de oxígeno y una presencia de CO2 cercana al 95%, con unos vientos huracanados que mantienen gran cantidad de partículas de polvo en suspensión, nos presenta un color rojizo porque el tamaño de estas partículas dispersa mayoritariamente las longitudes de onda del extremo rojo del espectro.