¿Billete de dos dólares? ¿Pero eso existe?
Pues sí, si pretenden pagarte con un billete de dos dólares no se trata de ninguna broma. El tal billete existe. Lo que ocurre es que circula muy poco y, por ello, es muy poco o nada conocido fuera de los USA (incluso lo es poco dentro).
¿Y por qué circula poco? ¿Y cómo es?
Pues circula poco porque la producción de esta denominación es bastante escasa. Solamente un 1% de todos los billetes que se fabrican en Estados Unidos corresponden a la denominación de dos dólares, debido posiblemente a la ocurrencia de diferentes errores de impresión.
La práctica ausencia de la circulación de este billete ha originado un desconocimiento general sobre el mismo y ha devenido un billete impopular, precisamente porque mucha gente cree que han sido retirados de la circulación y ya no poseen valor alguno.
Esa rareza ha hecho también que los poseedores los atesoren y que circulen historias y mitos, carentes de fundamento, que afirman que es un “billete de la suerte”.


En cuanto a su aspecto, en el anverso aparece el retrato del 3er presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson (1801?1809), y en el reverso una reproducción de la obra La Declaración de Independencia de John Trumbull.
Nota sabionda: Pero no es ésta la única denominación, digamos, no habitual. Existen otros billetes que son auténticas rarezas y que fueron retirados de la circulación en 1969. El billete de 500 $ muestra el retrato de William McKinley, 25º presidente de los USA. El billete de 1.000 $ lleva el retrato del 24º presidente de los USA, Grover Cleveland. El billete de 5.000 $ con el retrato del cuarto presidente de los Estados Unidos de América, James Madison. El billete de 10.000 $, el mayor emitido para ser puesto en circulación entre el público, con el retrato del Secretario del Tesoro, Chase.
También está el billete de 100.000 $, que nunca fue puesto en circulación y que fue impreso como certificado de oro, como un dinero que el gobierno imprime para su uso exclusivo en determinados canales fiscales. El certificado de la imagen muestra la efigie del 28º presidente, Woodrow Wilson. Tan solo se imprimieron 42.000 de estos certificados y los únicos que se conservan no están a la venta. Los pocos certificados de 100.000 $ que se conservan están institucionalizados y pueden ser contemplados exclusivamente en museos.










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¡Ah, ya los conozco! Joe, Jack, William y Averell, todos con el mismo bigote, la misma nariz bulbosa y la misma barbilla prominente. Bandidos cuyos planes son contínuamente frustrados por Lucky Luke, el cowboy que dispara más rápido que su propia sombra. El de… I’m a poor lonesome cowboy. El que se pasaba la vida liando cigarrilos y que, por aquello de ser políticamente correcto, sustituyó el pitillo pegado a los labios por una briza de hierba. Ese mismo. Y esos mismos.
Pero, ¿sabías que Goscinny y Morris se inspiraron en personas reales para crear sus personajes?
En efecto, los hermanos Dalton existieron. Y fueron unos famosos forajidos del Viejo Oeste, cuya banda operó desde 1890 a 1892, especializados en el robo de bancos y trenes.
Su padre, Lewis Dalton, era un barman en Kansas City cuando se casó con Adeline Younger. Emparentada con los hermanos Younger, que cabalgaban a las órdenes de Jesse James.
Tuvieron quince hijos, de los que trece llegaron a la madurez. Uno de ellos, Frank, era un ayudante de Alguacil que mantuvo a sus hermanos en el buen camino. Cuando murió en acto de servicio, tres de sus hermanos —Grattan “Grat” Dalton, Bob Dalton y Emmett Dalton— se convirtieron en defensores de la ley. Para más tarde, en 1890, pasar al otro lado de la misma.
Bob reclutó a George Newcomb, Charlie Pierce y Charlie Bryant para cabalgar con él y con su hermano Emmett. Grat estuvo visitando a su hermano Bill en California cuando se formó la banda, pero más tarde se unió a ella junto a Bill Doolin, Dick Broadwell y Bill Powers.
Bill Dalton, envuelto en turbios asuntos políticos, se une también a sus hermanos como una forma de rebelarse contra la llegada del ferrocarril a California.
Bob, Grant y Emmett Dalton junto a Bill Power y Dick Broadwell deciden, el 5 octubre 1892, el asalto simultáneo a dos bancos en Coffeyville, el pueblo donde los Dalton se criaron. A pesar de que iban disfrazados, sus antiguos vecinos los reconocieron y se apostaron esperando su salida de los bancos. Se formó un fenomenal tiroteo, a resultas del cual resultaron muertos Power, Broadwell y Bob y Grat Dalton. Emmet Dalton, con más de veinte impactos de bala sobrevivió.
Posteriormente Bill Dalton, Bill Doolin, George Newcomb y Charlie Pierce formaron la famosa banda Dalton-Dooling que aterrorizaron a la población durante unos cinco años después del fatídico día de Coffeyville. Todos murieron a manos de la ley.

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Es algo habitual que los personajes de dibujos animados infantiles anuncien diferentes productos al protagonizar comerciales o spots publicitarios. Y estos productos suelen estar dirigidos al público infantil. Productos tales como cereales, helados, refrescos o golosinas, entre otros.
En tal situación se ha podido ver a popeye, al oso yogi, a bugs bunny y a otros personajes animados.
Lo realmente curioso es cuando el anuncio va dirigido al público adulto, como en el siguiente comercial protagonizado por Vilma Flintstone (Vilma Picapiedra de los Flintstones), Velma Dinkley (de Scooby Doo) y Jane Jetson (Ultra Sónico de los Jetsons).

¿problemas con el cabello?Claro que lo que realmente llama la atención es que el anuncio sea de tabaco y que lo protagonicen nada menos que
Los Picapiedra. A continuación un par de ellos:

Los comerciales son de los 60, cuando las peripecias de los propios personajes animados estaban dirigidas a un público adulto al igual que el producto anunciado.
Claro que, con el paso del tiempo, las cosas han cambiado: el público es infantil y el producto considerado políticamente no correcto. Lo que convierte a estos anuncios en una curiosidad, ¿no es así?
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Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noel, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël? son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centro-europa.
San Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.
Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos.
Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:
En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas.
Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase.
El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.
En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa de oro son ahora lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.
En invieno se celebraban las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.
La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes.
Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).
En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús —el Cristkind— aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.
Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano —Nueva York al pasar a dominio inglés— trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro.
Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.
La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad.

Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo.
Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom —dibujante de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast.
Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco —que son los de la compañía— e hizo su traje más lujoso.
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La ventriloquia es el arte que practica el ventrílocuo, que es aquél que sabe modificar su voz —real o con el timbre cambiado— de manera que parezca venir de lejos. El término proviene del latín ventrilocuus, ‘el que habla con el vientre’, pues se pensaba que la habilidad era el resultado de un proceso poco corriente, que durante la respiración se realizaba en el estómago y que el sonido se originaba allí.
En realidad el sonido proviene de la garganta, que es el único órgano fonador, y no se proyecta de ninguna manera hacia ningún lugar, sino que se crea la ilusión de que proviene de otro lugar. Para ello son importantes los movimientos del muñeco: de su boca como si articulara palabras, de sus cejas, de su mirada fija en el público cuando se dirige a él y al ventrílocuo cuando le contesta, de sus distracciones cuando el ventrílocuo habla, de su ensimismamiento cuando habla para sí mismo, de su forma de hablar y sus latiguillos. Cuanto más diferentes sean los timbres de voz, la forma de expresarse y la personalidad de que se dota al muñeco, de la voz, expresión y personalidad del ventrílocuo, mayor será la ilusión de que estamos frente a dos sujetos diferentes y de que la voz procede de dos lugares diferentes. De igual manera que ocurre con la televisión: todos los sonidos provienen del mismo lugar, los altavoces, pero se crea la ilusión de que cada persona lanza su voz desde su posición.
Por supuesto nadie cree que habla el muñeco. Ocurre como en los trucos de magia, no pensamos que en realidad el mago haga desaparecer y aparecer nada, pero nos dejamos maravillar por la presentación del truco. Igual en este caso, nos dejamos llevar por la ilusión del que el muñeco tiene vida, y para que la ilusión sea total es muy importante —además de lo comentado— dominar el habla invisible.
¿Y qué es el habla invisible? Pues la técnica básica de la ventriloquía, hablar sin mover los labios.
Teniendo en cuenta que llegar a dominar estas técnicas puede ser cuestión de meses, o incluso de años, vamos a exponer en qué consisten, aunque de una manera somera.
Primero se ha de encontrar una voz de diferente timbre a la nuestra que podamos modular cómodamente. Quizá una voz infantil o una voz ronca que surja con facilidad sin forzar la garganta. Y practicar con ella. Hablar y hablar hasta que la hagamos nuestra. Ya habrá tiempo más adelante para encontrar otras que aumenten el repertorio.
Después hablar con esta voz intentando no mover los labios, manteniendo una sonrisa con la boca entreabierta que nos permita expulsar la voz ventriloquial por la comisura de los labios. Practicar y practicar frente a un espejo hasta que el paso de voz normal, sonrisa y voz ventriloquial sea fluído y automático y pueda realizarse tan rápidamente como sea necesario.
Aunque es imposible no mover nunca los labios, sí que se puede minimizar al máximo. Cuando el espectador lleve un rato observando los labios del ventrílocuo y no aprecie movimiento se olvidará de ello y centrará la atención en el muñeco, completando así la ilusión.
El mayor problema son las consonantes labiales, bilabiales y, en menor medida, las fricativas. Nada más sencillo que cambiar una consonante por otra. El contexto y la más opaca modulación de la voz ventriloquial harán que no se aprecie el cambio. Así, se realizarán los siguientes cambios:
-la c (delante de e e i) y la z
Para pronunciarlas colocamos la lengua entre los dientes, pero suenan practicamente igual si apoyamos la punta de la lengua en la parte trasera de los dientes superiores, incluso en la encía superior, así le lengua no se verá a través de la sonrisa entreabiertsa, y más si apoyamos los incisivos superiores sobre los labios inferiores.
-la f
Se pronuncia igual que la c según el método anterior, pero más sibilante, dejando escapar más aire. Otro método es sustituirla por una j.
-la ñ
Se pronuncia ni.
-la b y la v
Se sustituyen por una d.
-la m
Se sustituye por una n.
-la p
Se sustituye por una t.
Entendiendo que no se trata de una simple sustitución de una letra por otra, sino de una sustitución modelada por la cavidad bucal, de modo que la consonante suene como la que deberíamos decir. Todo ello procurando poca claridad a la consonante sustituidora, de manera que se tenga la ilusión acústica de que suena la consonante sustituida.
Así, diremos “el ninio drae zruta en una dandeja tara su naná” en vez de “el ñiño trae fruta en una bandeja para su mamá”. Con práctica (y más práctica) el cambio de consonantes no se apreciará.
De este modo la ilusión es perfecta… y los labios no se mueven.

Achmed, el terrorista muerto y Jeff Dunham

El cuervo Rockefeller y José Luis Moreno
Nota sabionda: La práctica de la ventriloquia se realiza casi siempre mediante un diálogo, generalmente cómico y/o sarcástico, entre una persona y un muñeco al que se denomina dummie.
Nota sabionda: Se han encontrado restos de ventriloquia en el arte egipcio y en la arqueología hebrea. Eurycles de Atenas, el primer ventrílocuo del que se tiene noticia, se hizo tan famoso que los ventrílocuos griegos fueron llamados los eurycleides, además de ser conocidos como engastrímanteis, ‘profetas de la barriga’.
Nota sabionda: El más famoso ventrílocuo que ha existido fue Edgar Bergen, un artista nacido en Chicago, que se presentaba ante el público en traje de frac, en tanto que su muñeco, Charlie McCarthy, llevaba un monóculo, sombrero de copa y traje de etiqueta.
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Los movimientos de nuestro planeta alrededor del Sol. Los solsticios y los equinoccios. Y su influencia en la Humanidad: dioses, mitos y tradiciones. Desde los ciclos agrícolas a las fiestas paganas, desde las similitudes de las deidades solares a las celebraciones romanas. ¡Ah! Y la Navidad.
Éste es el contenido de una colaboración remitida por un lector de SaberCurioso.
Colaboración de Ardoc
Durante el solsticio de invierno (22 de diciembre) el Sol alcanza su cénit en el punto más bajo y desde ese momento el día comienza a alargarse, progresivamente, en detrimento de sus noches, hasta llegar al solsticio de verano, en que invierte su curso. El término solsticio significa ‘sol inmóvil’, ya que en esos momentos el Sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste.
El solsticio hiemal es el acontecimiento que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el auténtico nacimiento del Sol y, con él, toda la Naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo invernal y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. En el solsticio de invierno, todos los pueblos antiguos celebraban el nacimiento del astro rey mediante grandes festejos, caracterizados por la alegría general y acompañados de ceremonias colectivas, centradas en cantos y danzas rituales y en la recogida de ciertas plantas mágicas, como el muérdago. Las grandes hogueras tenían la función de provocar el calor y la fuerza de los rayos de un sol recién nacido, que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador. Otro tanto sucedía durante el solsticio de verano, época adecuada para mostrarle, al divino sol, el agradecimiento de quienes habían sobrevivido un año más, gracias a su generosa intervención en el ciclo agrícola y ganadero. Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron, sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades. Por eso, las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.
Desde hace miles de años y para las culturas y sociedad más diversas, el solsticio de invierno ha representado el advenimiento del acontecimiento cósmico por excelencia. No es ninguna casualidad, por tanto, que el natalicio de los principales dioses, relacionados con el Sol (como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dioniso/Baco, etc.) fuese situado durante este período temporal.
En la antigua Grecia, el culto popular de Dioniso estaba repartido en cuatro grandes festividades: las dos primeras (las Dionisíacas de los campos y las Leneas) se celebraban alrededor del solsticio invernal, con carácter propiciatorio de la fertilidad/prosperidad y en medio de festejos, caracterizados por la gran alegría general. Las dos últimas tenían lugar en la primavera y festejaban la resurrección de la Naturaleza.
En Roma, la celebración de las Saturnalias (fiestas dedicadas a Saturno, padre de los dioses olímpicos y dios protector de la Naturaleza) duraba una semana. Después de la ceremonia religiosa, había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos; cesaba toda actividad pública (en tribunales, escuelas, comercios, operaciones militares, etc.) y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina; se imponía el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas, bien surtidas, a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos de azar, etc.
En los mitos solares de todas las culturas antiguas, ocupa un lugar central la presencia de un dios joven (Jesucristo en la religión cristiana), que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida de la Naturaleza.
Durante el solsticio de invierno, la imagen del dios egipcio Horus era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública de las masas. Se le representaba como un niño recién nacido, recostado en un pesebre, con cabello dorado, con un dedo en la boca y el disco solar sobre su cabeza.
Mitra, uno de los principales dioses de la religión hindú, objeto de un culto aparecido unos mil años antes de Cristo, cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (el dios Ormuzd) y el mal (el dios Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Era un dios que había nacido de madre virgen, en el solsticio de invierno, en una gruta o cueva, fue adorado por pastores y magos, obró milagros, fue perseguido, acabó siendo muerto y resucitó al tercer día.
Baco, otro dios solar romano, también estuvo destinado a cargar con las culpas de la humanidad, también fue asesinado y despedazado (como Osiris) y su madre también lo buscó (como Isis) y recogió todos sus pedazos y lo resucitó. Según la tradición, Baco moría despedazado en el equinoccio de primavera y resucitaba a los tres días.
En el siglo II de nuestra era, los cristianos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, ya que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesús y, además, desconocían absolutamente cuando pudo haber acontecido. Durante el siglo anterior, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos, basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas tan distintas como el 6 y el 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, etc. Pero el papa Fabián (236-250) decidió cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno. A pesar de la disparidad de fechas apuntadas, todos coincidieron en pensar que el solsticio de invierno era la fecha menos probable, si se atendía a lo dicho por Lucas en su Evangelio: “Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y, de noche, se turnaban velando sobre el rebaño. Se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvía con su luz…” (Lucas, 2, 8-14). Si los pastores dormían al raso, cuidando de sus rebaños, para que el relato de Lucas fuese cierto y/o coherente, debía de referirse a una noche de primavera, ya que a finales de diciembre, en la zona de Belén, el excesivo frío y las lluvias invernales impiden cualquier posibilidad de pernoctar al raso con el ganado. Forzando la escena relatada por Lucas hasta el límite, otras Iglesias cristianas -ajenas a la católica como la armenia- fijaron la conmemoración de la Natividad en el día 6 de Enero, ya que, según su deducción, el relato de Lucas sí puede ser creíble, si se sitúa el nacimiento de Jesús un poco más tarde, en enero y en el Oriente Medio. Un tiempo y un lugar donde es muy probable la existencia de cielos nocturnos claros y sin borrascas, aunque todavía con mucho frío. Con el mismo argumento, otras Iglesias orientales, como la egipcia, griega y etíope, propusieron fijar el Natalicio el día 8 de Enero.
Entrado ya el siglo VI, cuando ya se había concluido el proceso de trasvase de mitos desde los dioses solares jóvenes precristianos hacia la figura de Jesucristo, se decidió fijar una fecha concreta. Dado que a Jesús se le había adjudicado toda la carga legendaria que caracterizaba a su máximo competidor de esos días, el dios Mitra, lo lógico fue hacerle nacer el mismo día en el que se celebraba el advenimiento de ese joven dios. De esta forma, entre los años 354 y 360, durante el pontificado de Liberio (352-366), se tomó por fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de Diciembre, fecha en la que los romanos celebraban el Natalus Solis Invicti, el “nacimiento del Sol Invencible”, un culto muy popular y extendido al que los cristianos no habían podido vencer y, claro está, la misma fecha en la que todos los pueblos contemporáneos festejaban la llegada del solsticio de invierno. La fecha del 25 de diciembre fue fijada por el orbe católico como algo inamovible, aunque no fue aceptada por la Iglesia oriental que, aún hoy día, sigue celebrando el Natalicio de Jesús el 6 de Enero.
Con la instauración de la Navidad, también se recuperó en Occidente la celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el siglo XII.
Fuentes:
Cuadernos, Historia 16. Distintos números, autores varios.
El poder de Roma. Editorial Sarpe. Colección Los grandes imperios y civilizaciones.
Bugs Bunny es una estrella animada de la Warner Bros y uno de los personajes de dibujos animados más conocidos en todo el mundo, rivalizando en popularidad con el propio Mickey Mouse.
Pero aunque lo conozcamos y hayamos disfrutado de sus aventuras seguro que hay muchas curiosidades acerca de él que desconocemos: el origen de su nombre, de sus más famosas frases, su evolución, sus premios…
Aunque al principio se le llamó Serapio (ecssss) en algunos países hispanos, pronto fue adoptado el nombre original inglés aunque se mantuvo un tiempo el apodo de “El conejo de la suerte”
Bunny significa ‘conejito’ en inglés, eso está claro, pero… ¿y Bugs?
Happy Rabbit ‘conejo feliz’, fue el prototipo de Bugs Bunny aparecido por primera vez en el corto Porky’s Hare Hunt, el 30 de abril de 1938. Estaba codirigido por Cal Dalton y Ben “Bug” Hardaway.
Su tercera aparición fue en otro corto de 1939, Hare-um Scare-um, dirigido por Dalton y Hardaway. Gil Turner, el animador de este corto, fue el primero en dar nombre al personaje. Había escrito Bug’s Bunny, ‘el conejito de Bug’, en una hoja de los modelos previos, dando a entender que lo consideraba como obra de Hardaway.
Tras este corto fue llamado Bugs por todos los animadores, pues era un nombre que le cuadraba, ya que coloquialmente significa ‘bicho, loco’ y se usa en el mismo sentido que cuando se dice de alquien que es un bicho, es decir un hiperactivo y alocado metomentodo.
Su primer corto como Bugs y con la apariencia y voz actual aconteció en A Wild Hare dirigido por Tex Avery, el 27 de julio de 1940. En esta animación emerge por primera vez de su madriguera para preguntarle al cazador Elmer Gruñón (Elmer Fudd) ¿Qué hay de nuevo, viejo? (What’s up, doc?).
Esta frase fue escrita por el director del corto y en su momento explicó que era una expresión habitual en Texas, de donde él era, y que no la pensó mucho. Cuando fue proyectada en cines causó una reacción muy positiva en el público y, por ello, se convirtió en un elemento recurrente en las siguientes historias.
En cuanto a la pose clásica de Bugs masticando su zanahoria se originó —según explicaron Chuck Jones y Friz Freleng— como réplica de una escena del film de 1934 Sucedió una noche (It Hapenned One Night) de Frank Kapra. Esta película gozó de gran popularidad en la época al ser la primera en obtener 5 oscars en las principales categorías (película, director, actor principal, actriz principal y guión adaptado).
En una escena, el personaje interpretado por Clarck Gable se encuentra apoyado contra una valla, comiendo zanahorias rápidamente y hablando con la boca llena al personaje interpretado por Claudette Colbert. Al ser tan conocida los espectadores reconocían de inmediato la pose de Bugs como un sátira.

Escena de la zanahoria en Sucedió una nocheEn el corto
Super-Rabbit, Bugs era visto al final con un uniforme de los marines y hablaba de super hombres. Como consecuencia, el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos le nombró
marine honorario.El clásico de Chuck Jones de 1957,
What’s Opera, Doc?, que muestra a Bugs y Elmer parodiando el clásico de Wagner
El anillo del nibelungo, ha sido considerado “culturalmente significativo” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionado para ser preservado en el registro nacional de películas. Ha sido el primer dibujo animado en alcanzar este honor.En el corto
Knighty Knight Bugs (1958), un medieval Bugs Bunny se las veía con el caballero negro interpretado por Yosemite Sam y con su dragón. Aunque otros cortos fueron nominados al Oscar al mejor corto animado con anterioridad, éste fue el único en ganarlo.

Knighty Knight BugsBugs Bunny y Mickey Mouse han sido los primeros dibujos animados en conseguir un estrella en el
Paseo de la Fama de Hollywood.Y hablando de Mickey Mouse, en la película de 1988 ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (
Who Framed Roger Rabbit?), que combinaba animación con imagen real, Bugs se muestra como uno más de los dibujos animados que vivían en Toon Town. Pero al ser una película de Walt Disney Company, la Warner Bros sólo permitió el uso de Bugs si aparecía el mismo tiempo de metraje que Mickey Mouse. Ése es el motivo por el que aparecen juntos en pantalla.
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