
Si exhalamos aire con la boca abierta, el aire expulsado es caliente. En cambio, si lo soplamos juntando los labios, el aire expulsado es frío. Esto es algo fácilmente comprobable con un gesto tan sencillo como colocar la palma de la mano frente a la boca y expulsar aire con la boca abierta o prácticamente cerrada. Y es algo tan simple que desde bien pequeñitos aprendemos la diferencia entre el aliento cálido y el soplido fresquito.
Como el aire proviene del interior de nuestros pulmones, se encuentra aproximadamente a la temperaturea corporal y al dejarlo salir sin cortapisas por la boca abierta, es aire caliente. Útil para empañar el cristal de unas gafas antes de limpiarlas, calentar las manos ateridas de frío o intentar subir la temperatura del termómetro para simular fiebre.
La sola modificación de la abertura bucal le imprime más velocidad, sin que hagamos ningún esfuerzo suplementario. Así soplamos velas, obtenemos pompas de jabón o hacemos girar un molinillo de papel. Pero también baja su temperatura, lo que nos es muy útil para enfriar la sopa o un guiso demasiado calientes, para calmar la piel en una pequeña quemadura o el escozor del alcohol en una herida.
Pero… ¿a qué se debe ese cambio de temperatura?
Cuando soplamos mantenemos la boca casi cerrada, de forma que el aire se ve obligado a salir por una abertura mucho más estrecha. Y cuando un fluido con caudal constante pasa de un conducto de mayor sección a otro de menor, necesariamente su velocidad aumenta, según nos indica la dinámica de fluidos, en concreto el efecto Venturi. Y si la energía cinética, que viene determinada por la velocidad, aumenta, la energía determinada por el valor de la presión ha de disminuir forzosamente, según el teorema de conservación de la energía o principio de Bernoulli.
Al encontrarse fuera de la boca y a presión más reducida, el aire se expande. El efecto Joule-Thomson nos dice que si un gas se expande libremente, su temperatura disminuye, pues la distancia entre sus moléculas es mayor y su energía se diluye en un mayor volumen. Por tanto, el aire del soplido tiene una temperatura inferior a la del aliento.
Nota sabionda: A la hora de soplar para enfriar, por ejemplo, una taza de café, el mecanismo es más complejo. Las moléculas del líquido caliente tienen más energía. Al moverse más rápidamente chocan con mayor frecuencia con las moléculas del aire que está sobre el líquido, transmitiéndoles su energía y su calor. Por ello la parte superior del líquido se enfría.
El calor dilata los cuerpos, lo que hace que su volumen aumente, pero como su masa se mantiene igual esto significa que su densidad disminuye. Comoquiera que el líquido del fondo es menos denso que el de la superficie que ya se ha enfriado, el líquido más caliente sube y sustituye al frío y el proceso se repite. Es un mecanismo llamado de convección.
Al soplar sobre el líquido caliente sustituimos el aire que está en contacto con él, y por ello un poco más caliente que el resto, por un aire más frío, creando una diferencia térmica mayor entre el aire y el líquido que la que habría si dejáramos que se enfriara solo. Este proceso, que acelera el enfriamiento, recibe el nombre de convección forzada.
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Así es. En el culo o base de cada botella, bidón o contenedor de plástico aparece un número encerrado en un triángulo, como el indicado en la imagen. Y no solamente en contenedores sino en muchos otros objetos de plástico.
Este símbolo es una simplificación del símbolo internacional del reciclado consistente en una cinta de Möbius y que podemos ver también en papel de oficina y en cartones de embalaje. Su significado es que se puede reciclar o que ya ha sido reciclado.

En el interior del triángulo aparece un número entre el 1 y el 7 y en la parte inferior unas letras. Éstas pueden cambiar dependiendo del idioma utilizado, pero el número no. Cada uno de estos símbolos se corresponde con un tipo de plástico diferente y su utilidad es que facilitan la clasificación a la hora del reciclado, evitando la mezcla de plásticos y optimizando los procesos.
Pero… ¿qué es el plástico y por qué debemos reciclarlo?
El término plástico se aplica a materiales sintéticos formados principalmente de una macromolécula orgánica llamada polímero, que no es más que una gran y repetitiva agrupación de monómeros o moléculas de carbono lograda en un proceso químico llamado polimerización, a partir de compuestos orgánicos derivados del petróleo y otras sustancias naturales como la celulosa. Y hace referencia más a un estado del material que al material en sí.
Estos materiales sintéticos alcanzan el estado plástico (ya sea viscoso o fluido) por calentamiento y entonces no presentan resistencia a esfuerzos mecánicos, lo que permite manipularlos y moldearlos según las necesidades. Obteniendo unos productos con unas propiedades que no presentan otros materiales: color, levedad, tacto agradable y resistencia a la degradación ambiental y biológica.
Una de las ventajas, la resistencia a la degradación biológica (biodegradabilidad), es también su principal inconveniente. Los desechos plásticos no son susceptibles de asimilarse de nuevo en la naturaleza, porque su material tarda aproximadamente unos 500 años en degradarse. Por ello es necesario el reciclaje de tales materiales, que consiste en los siguientes pasos:
- recolección
- limpieza
- selección
- fundición
Utilizando el material obtenido como materia prima adicional, alternativa o sustituta para el moldeado de otros productos.
Y es el símbolo grabado en los contenedores el que facilita sobremanera el proceso de selección, minimizando sus costes.
Así pues, volviendo al tema que nos ocupa, los diferentes símbolos significan:

- PETE o PET (Polietileno de Tereftalato) – Uno de los termoplásticos más usados en los envases de alimentos y bebidas.
- HDPE o PEAD (Polietileno de Alta Densidad) – Termoplástico del que se hacen las botellas de leche y de zumos, bolsas, envases de detergentes, limpiadores y algunos productos químicos.
- PVC (Policloruro de Vinilo) – Termoplástico muy común en mangueras, tuberías, botellas de limpiacristales, detergentes y champú, materiales para construcción, recubrimiento de cables y equipos médicos.
- LDPE o PEBD (Polietileno de Baja Densidad) – Termoplástico usado en bolsas de congelados, bolsas de tintorería, alfombras y vestidos.
- PP (Polipropileno) – Termoplástico utilizado en la confección de tapones, cañas de refresco, botellas de yogurt líquido, ketchup y otros alimentos y en envases de medicinas.
- PS (Poliestireno) – Termoplástico utilizado en la fabricación de platos, vasos y cubiertos, cajas de CD, almacenaje, jardinería y decoración.
- Otros
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Un huracán, ciclón o tifón —diferentes nombres para lo mismo— es un fenómeno meteorológico consistente en grandes masas de aire que circulan a gran velocidad en forma de espiral y que se desplazan sobre la superficie terrestre. Su diámetro crece a medida que avanza apartándose de las zonas de calma tropicales, donde suele tener origen.
Los mecanismos de formación y mantenimiento de un huracán son complejos pero, en esencia, para que se forme un huracán es necesario:
- que exista una temperatura superior a los 28ºC , lo que permite que el agua del océano comience a evaporarse rápidamente, a subir y a condensarse en forma de nubes en las capas superiores donde la temperatrura es menor.
- que haya la suficiente humedad para que el proceso sea continuado y se cree un centro de baja presión y de gran proyección vertical.
- que exista una contínua entrada de aire frío en las capas altas proveniente de vientos suficientemente débiles como para no romper el proceso.
Entonces, la presencia de viento cálido cerca de la superficie del mar facilita la evaporación y la rápida ascensión, lo que origina una presión negativa que arrastra al aire en forma de espiral hacia adentro y arriba, permitiendo que continue el proceso de evaporacion. La rotación de la Tierra es la que le da el movimiento circular al sistema, que comienza a girar y a desplazarse como un gigantesco trompo.
Este giro es en sentido antihorario en el hemisferio norte y en sentido horario en el hemisferio sur.
Pero… ¿por qué es así? ¿en qué influye la rotación del planeta?
La Tierre gira y con ella la atmósfera que la envuelve. La velocidad de giro o velocidad angular es la misma en el ecuador que en los polos, pero la velocidad lineal no: es mucho mayor en el ecuador. La relación entre ambas se expresa en la siguiente ecuación: v=w.r (a la misma velocidad angular la velocidad lineal es mayor cuanto mayor sea el radio o distancia al eje de giro). Así la velocidad tangencial del aire del ecuador es mayor a la del aire de cualquier otro paralelo. La diferencia de estas velocidades actúa como una sola sobre el aire más pesado y denso que rodea la zona de baja presión e imprime el sentido de giro al huracán: antihorario en el hemisferio norte y horario en el hemisferio sur. Como si en el trompo mencionado con anterioridad liásemos la cuerda en un sentido de giro u otro.
Tanto la rotación, como el desplazamiento sobre la superficie, como la velocidad se explican por el llamado efecto Coriolis.
Este efecto, descrito en 1835 por el científico francés Gaspard-Gustave de Coriolis, es la aceleración relativa que sufre un objeto que se mueve dentro de un sistema de referencia no inercial en rotación cuando varía su distancia respecto al eje de giro. En el caso de una esfera en rotación, los movimientos de un objeto sobre los meridianos resultan afectados por esta fuerza ficticia, ya que dichos movimientos reducen o hacen crecer la distancia respecto al eje de giro.
Nota sabionda: El efecto Coriolis afecta a cualquier móvil que se desplace sobre la superficie terrestre. Son clásicos los ejemplos con disparos de un obús cuya trayectoria se ve desplazada por el giro del planeta, pero es un ejemplo más práctico las correcciones que han de hacer los pilotos para que la trayectoria de sus vuelos no se vea afectada. Aquí se pueden ver unos videos alusivos al tema.
Nota sabionda: El efecto Coriolis es muy débil y solamente se muestra en enormes masas de líquidos y gases como los océanos y la atmósfera, afectando a los vientos y a las corrientes de forma significativa. Es falso, pues, que afecte a la forma de vaciarse los retretes como se afirma. El agua no forma remolinos en un desagüe en sentido antihorario en el mehisferio norte y en sentido horario en el hemisferio sur. La manera en que el agua se va por el sumidero depende de la forma del recipiente, de la situación y tamaño del sumidero y de otros factores similares.
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Como poder, se puede, lo que no se debe.
Por tragar un buche de agua salada no va a pasar nada —¿quién no ha tragado accidentalmente un poco de agua salada mientras tomaba un baño de mar?— pero si tragamos mucha puede ser muy perjudicial. Y eso sin llegar al extremo de lo que supondría un ahogamiento.
Los efectos van desde diarreas hasta el colapsamiento de los riñones.
En los procesos que ocurren en nuestro organismo tiene mucho que ver la ósmosis, que es un fenómeno físico-químico relacionado con el comportamiento del agua —como solvente de una solución— ante una membrana semipermeable para el solvente (agua) pero no para los solutos. Tal comportamiento entraña una difusión simple del agua a través de la membrana, sin gasto energético.
Si una membrana de este tipo (una membrana celular, la piel…) separa dos soluciones de agua de diferente concentración, se genera un trasvase de agua desde la zona de más baja concentración o hipotónica, hacia la de alta concentración o hipertónica, buscando el equilibrio.
Este movimiento del agua a través de la membrana celular puede producir que algunas células se arrugen por una pérdida excesiva de agua, o bien se hinchen por una ganancia excesiva de agua. Para evitar estas dos situaciones de nefastas consecuencias para las células, estas poseen mecanismos para expulsar el agua o los solutos, aunque requieren gasto energético.
Ahora se nos plantea una pregunta. ¿Por qué no sale toda el agua de nuestro organismo cuando tomamos un baño de mar? La concentración de elementos en el agua corporal es menor que en el agua salada. ¿Qué ocurre, pues?
Lo descrito hasta ahora es lo que ocurre en situaciones normales, en las que los dos lados de la membrana están a la misma presión; si se aumenta la presión del lado de mayor concentración, puede lograrse que el agua pase desde el lado de alta concentración al de baja concentración, en un proceso que se conoce como ósmosis inversa.
Al bañarnos en el mar, el agua (y no la sal) penetra en nuestra piel sin mayor consecuencia que la de arrugarnos la piel de los dedos, como si de agua potable o desalinizada se tratase.
Ahora bien, si bebemos agua salada, al entrar en nuestro organismo no existe ninguna diferencia de presión, por lo que funciona el mecanismo de la ósmosis. Nuestras células ceden agua para equilibrar la concentración en un proceso contínuo. Los riñones comienzan a acumular sal en el proceso de filtrado de la sangre hasta que resultan dañados. Nuestro organismo intenta eliminar la sal sobrante a través de la sudor, la orina y las heces, pero para ello ha de utilizar más agua que la adquirida al beberla salada. Se desencadena un proceso de deshidratación.
Beber agua salada nos da todavía más sed y empeora nuestro equilibrio hidrostático. Así que, por mucha sed que tengas, no bebas nunca agua salada.
Respuesta a unas consultas de ale y de shadow_isma8.

Coca-Cola —la bebida refrescante de extractos más popular del mundo— nació a finales del siglo XIX como bebida medicinal. Un veterano farmacéutico de 54 años llamado John Pemberton creó el 5 de mayo de 1886 la fórmula de la Coca-cola inspirándose en el éxito del Vino Mariani, una bebida alcohólica revigorizante a base de vino y hoja de coca macerada, formulada en 1863 por el químico italiano Angelo Mariani.
En sus inicios se vendía el jarabe de Coca-cola disuelto en agua, pero posteriormente se cambió ésta por la soda, dotando al refresco de burbujas, tal como lo conocemos en la actualidad.
Sobre su composición se ha hablado mucho y existe un gran secretismo acerca de su composición exacta, llegándo a existir una leyenda urbana que afirma que solamente tres altos directivos de la compañía la conocen.
Circulan varias recetas con la pretensión de ser las verdaderas, pero por razones obvias, la compañía no ha reconocido nunca ninguna. Una de las que goza de mayor difusión procede, al parecer, del libro Dios, Patria y Coca Cola: la historia no autorizada de la bebida más famosa del mundo del escritor norteamericano Mark Pendergrast, publicado en 1993.
En los agradecimientos, el autor declara haber tenido acceso a los archivos de la Coca-cola, además de a muchas bibliotecas y archivos privados con lo cual logró reunir un amplio material para hacer de éste libro lo más cercano a la historia real del refresco.
La fórmula de Coca-cola contiene: citrato de cafeína, extracto de vainilla, aromatizantes (naranja, limón, nuez moscada, canela, cilantro…), ácido cítrico, jugo de lima, azúcar, agua y E.F.C., es decir, Extracto Fluido de Coca procedente de Ecuador (Erythroxylon novogranatense) que le aporta a la Coca-cola ese aroma tan característico.
A continuación la receta:
Composición de Coca-cola para cada galón (4,546 litros) :
- Azúcar: 2.400 gr. en suficiente agua para disolverlo
- Caramelo: 37 gr.
- Cafeína: 3,1 gr.
- Acido fosfórico: 11 gr.
- Hojas de coca descocainizadas: 1,1 gr.
- Nueces de cola: 0,37 gr.
Embeber las hojas de coca y las nueces de cola en 22 gr. de alcohol al 20%, luego filtrar y agregar el líquido al jarabe. Después añadir:
- Zumo de lima: 30 gr.
- Glicerina: 19 gr.
- Extracto de vainilla: 1,5 gr.
- Condimento 7X (sabor)
- Esencia de naranja: 0,47 gr.
- Esencia de limón: 0,88 gr.
- Esencia de nuez moscada: 0,07 gr.
- Esencia de casia (canela de la China): 0,20 gr.
- Esencia de coriandro: una pizca
- Esencia de nerolí: una pizca
- Esencia de lima: 0,27 gr.
Mezclar en 4,9 gr. de alcohol al 95%, agregar 2,7 gr. de agua, dejar reposar 24 horas a 60 grados Fahrenheit para que se separe el estrato turbio. Recójase la parte clara del líquido y agréguese al jarabe. Agregar suficiente agua para preparar 1 galón de jarabe. Mézclese una onza de jarabe con agua carbonatada para preparar 6,5 onzas de bebida.
¡Ah! Y sírvase bien fría.

Uno de los spots de coca-cola más logrados
Nota sabionda: El nombre de la marca y el diseño del logotipo corrió a cargo de Frank Robinson, el contable del farmacéutico.
Nota sabionda: A lo largo de todo el siglo XX, Coca-cola ha sido uno de los vehículos de expansión de la cultura norteamericana en todo el mundo, encontrándose presente en 232 países del mundo.
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La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de muchas de ellas, ya sean de tipo infeccioso, inflamatorio o de cualquier otra etiología.
Consiste en la elevación de la temperatura normal del cuerpo situada entre los 36,5º C y los 37º C (aunque estos valores pueden cambiar según la hora del día, según la época del año o según la edad de la persona). Así se puede decir, en general, que hay fiebre cuando se tiene una temperatura rectal por encima de 38º C, oral por encima de 37,5ºC o axilar por encima de 37ºC.
Pero ¿tiene alguna utilidad además de ser un síntoma indicativo de que algo no va bien? ¿Para qué sirve la fiebre?
El organismo mantiene una temperatura constante gracias a un centro termorregulador, localizado en una parte del cerebro llamada hipotálamo. Cuando ese centro, por diferentes causas, establece una temperatura más elevada, se produce la fiebre.
Los estímulos que provocan que el hipotálamo eleve la temperatura corporal forman parte de un mecanismo adaptativo de autodefensa frente a las enfermedades y aquí radica su utilidad. Sus funciones son:
- Poner una barrera a la proliferación de los agentes invasores.
- Aumentar la efectividad de los glóbulos blancos.
- Ahorro energético.
Así es, cuando aumenta la temperatura corporal, el sistema inmunitario funciona de manera más efectiva. Por contra, la mayor temperatura hace que los agentes patógenos se resientan en su proliferación e incluso que dejen de reproducirse.
Por otro lado, el dolor de cabeza, la sensación de cansancio y demás molestias causadas por la fiebre contribuye a que el cuerpo permanezca en reposo, letárgico, ahorrandoo unas energías que se aplican directamente a combatir la enfermedad.
¿Y cómo hace el hipotálamo para regular la temperatura?
Puede hacerlo de dos maneras diferentes:
- Aumentando o disminuyendo la producción de calor por el organismo, tarea que recae sobre todo en el hígado y el sistema muscular.
- Regulando los mecanismos de conservación o pérdida de calor, por medio de cambios en la circulación de la sangre en la piel y por la sudoración.
Para que el hipotálamo ponga en marcha los mecanismos que aumentan la temperatura corporal, debe ser estimulado. Uno de los estímulos son las sustancias conocidas como pirógenos.
Éstos pueden ser exógenos o procedentes del exterior, como es el caso de algunas moléculas componentes de las bacterias y otros microorganismos, que al ser detectadas desencadenan el proceso. También pueden ser endógenos o procedentes del interior, como es el caso de algunas sustancias excretadas por los glóbulos blancos, para indicar, precisamente, que se solicita un aumento de temperatura.
Y… ¿por qué se producen escalofríos durante un proceso febril? Si sube la temperatura ¿a qué obedece la sensación de frío?
Uno de los mecanismos nombrados es el de los cambios circulatorios. Y, en efecto, nuestro organismo hace que se estrechen los vasos sanguíneos de las extremidades, de tal modo que aparecen transtornos de irrigación que son interpretados como frío. En esta situación, los neurotransmisores le indican al hipotálamo que la temperatura corporal es demasiado baja y éste para contrarrestarla eleva la temperatura corporal.
Si el proceso es violento, es decir, si el cuerpo reacciona con potencia ante la agresión exterior, el desfase térmico sensación-realidad es tal que se mantiene la sensación de frío —y de ahí los escalofríos— combinada con un estado febril.
Nota sabionda: Habitualmente la temperatura es algo más baja a primera hora del día, en torno a las 6 de la mañana, y alcanza su máximo entre las 4 y las 6 de la tarde.
Nota sabionda: El efecto bactericida de los antibióticos es mayor durante la fiebre.

Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se realiza accidentalmente.
La historia de la ciencia está llena de serendipias, algunas de ellas realmente curiosas como las siguientes:
El descubrimiento del valor edulcorante de la sacarina se produjo en 1879 en el laboratorio del químico estadounidense Ira Remsen, en el que trabajaba un joven científico apellidado Fahlberg, que dio por casualidad con el compuesto. Cierto día, en el almuerzo, notó un sabor dulce en la sopa y se lo hizo notar a la cocinera. Ésta probó el caldo pero le encontró el supuesto sabor dulce. A continuación comprobó que el pan tenía el mismo sabor dulce que la cocinera tampoco notó. Entonces supuso que el dulzor provenía de otro lugar y al lamer su mano comprobó que ése era el origen. Tras volver al laboratorio identificó la sustancia desconocida que había surgido durante su investigación sobre la hulla. La patentó con el nombre de sacarina.
En 1839, el químico americano Charles Goodyear, que trataba averiguar como eliminar la pegajosidad del caucho, dejó caer en un descuido unas muestras de ese material mezclado con azufre sobre una estufa. Observó sorprendido que el caucho no se fundía sino que se carbonizaba lentamente como el cuero. Inmediatamente clavó el trozo de caucho medio carbonizado en la parte exterior de la puerta de la cocina de su casa, para que se enfriase con el intenso frío del exterior. A la mañana siguiente comprobó que el caucho se había transformado en un material de mayor flexibilidad y elasticidad, pero sin ser ya pegajoso. Al proceso de mezclar caucho con azufre, llevarlo al punto de fusión y enfriarlo rápidamente, se le llamó vulcanización.
El estetoscopio es un instrumento médico de diagnóstio inventado por casualidad en 1816 por el médico francés René Théophile Hyacinthe Laennec. Se trataba de una persona retraída y pudorosa, que no se atrevía a aplicar su oreja sobre el pecho desnudo de las pacientes, para poder escuchar así el latido de sus corazones. Utilizaba un tubo de papel enrollado: un extremo sobre el pecho y en el otro aplicaba la oreja. Percatándose que de esta manera el sonido se amplificaba y se reforzaban acústicamente los latidos, desarrolló la idea hasta dar con el actual estetoscopio.
Puedes consultar el origen del término serendipia en 1de3.es
Cuando sentimos picor nos rascamos y el picor se alivia… para volver poco después con renovada intensidad. Volvemos a rascarnos —esta vez con más energía— y el picor vuelve a aliviarse. Para poco después volver y… así hasta que somos conscientes de que podemos arrancarnos la piel antes de acabar con el persistente picor y acudimos a otros métodos: mojar con agua, poner cremita o, simplemente, intentar concentrarnos en otra cosa hasta que el picor desaparezca.
Pero ¿qué es el picor? ¿por qué se produce? ¿por qué rascar alivia el picor? ¿por qué el rascar no pone fin al picor y se inicia ese círculo vicioso pica-rasca-pica-rasca? ¿por qué si nos pica y no nos rascamos empiezan a picarnos otras partes del cuerpo?
El picor —también llamado prurito— se podría definir como una sensación desagradable que provoca el deseo de rascarse. Surge a partir de una irritación de las células cutáneas o de las células nerviosas asociadas a la piel, originada por muy diversas causas, entre las que cabe citar: alergias, quemaduras solares, urticarias, picaduras de insectos, piel seca, sarampión, soriasis y reacciones farmacológicas, por poner algunos ejemplos de diferentes grados de importancia. Y también la auto-sugestión, pues a veces basta con hablar del picor o pensar en él para sentirlo realmente.
Existen tres tipos básicos de fibras nerviosas: A, B y C. Cuando esta irritación se produce, la sensación de picor viaja por las fibras C, las más pequeñas de las tres y las que conducen más lentamente los impulsos eléctricos. Pero tan solo por el 5% del total de estas fibras aproximadamente, ya que por el resto viaja el dolor.
Cuando la señal llega hasta el cerebro se genera una respuesta refleja de frotamiento o rascamiento. Al rascarnos se estimulan otras terminaciones nerviosas contiguas y los nuevos impulsos crean cortocircuitos temporales, la sensació se dispersa a un área mayor y pierde intensidad y aparece el alivio.
Pero al rascar también se estimulan receptores del dolor presentes en la misma área. Si el dolor alcanza cierta entidad puede causar que el SNC (Sistema Nervioso Central) elabore sustancias analgésicas para atenuar la sensación dolorosa en el área afectada.
Pero aunque el dolor y el picor sean sensaciones que se manifiestan a través de los nervios, no tienen muchas más cosas en común y estas sustancias calmantes causan más picor. Así que la tentación de rascarse de nuevo es muy fuerte y se causa más dolor que libera más opiáceos naturales y, tras un par de ciclos de pica-rasca las terminaciones nerviosas del picor exacerban su acción y uno no puede parar de rascarse.
La alternaviva es intentar obviar el picor y no empezar a rascar, pero ello es harto difícil. Si notamos un picor y no nos podemos rascar, la sensación de intranquilidad crece y la mayor atención prestada nos hace ser conscientes de otros picores de más baja intensidad que no habríamos notado antes. Pero ahora sí y nos pican otras partes del cuerpo. Pica por todos lados. Pica mucho… ¡a rascarse!
Nota sabionda: A pesar de que puede ser un incordio, el prurito actúa como un importante mecanismo sensitivo y auto-protector, tal y como lo son otras sensaciones en la piel como el tacto, el dolor, la vibración y la sensación térmica.
Nota sabionda: Además de los opioides o aliviadores del dolor, las histaminas (compuestos químicos para la respuesta inmune) también estimulan el picor, como puede atestiguar el escozor de ojos o el picor de nariz por causa de alergia al polen. Esta histamina es la que produce el organismo como respuesta alérgica a la saliva que un mosquito deja en su picadura. La sustancia viaja por los nervios y produce el picor en la herida. Un antihistamínico nos ayudará a reponernos de ambas molestas situaciones.
Bueno, si no lo fuera no estaríamos aquí haciéndonos esa pregunta. O, si estuviéramos, nuestra biología sería muy diferente y a saber de nuestros procesos mentales.
Quizá la pregunta debería ser formulada de otra manera: ¿Por qué podemos respirar nuestra atmósfera y no otras? Tampoco. La podemos respirar porque hemos evolucionado de acuerdo a ella y no a la de los otros planetas.
Y qué tal… ¿Por qué la atmósfera tiene una proporción importante de oxígeno y no un predominio de amoniaco, metano, dióxido de carbono y otros gases, como en otros planetas del Sistema Solar?
Para responder a esto, nada mejor que empezar por el principio.
Según los astrónomos, los planetas tuvieron su origen en torbellinos de gas y polvo interestelar constituidos por los diversos elementos presentes en el cosmos. La composición de estas nubes —al igual que la del cosmos— era de un 90% de hidrógeno, un 9% de helio y el restante 1% incluía todos los demás elementos: principalmente neón, oxígeno, carbono, nitrógeno, carbón, azufre, silicio, magnesio, hierro y aluminio.
Las fuertes presiones gravitatorias amalgamaron aquellos elementos dando lugar a los globos sólidos. Así la Tierra surgió, principalmente, de una mezcla rocosa de silicatos y sulfuros de magnesio, hierro y aluminio, cuyas moléculas se mantenían firmemente unidas por fuerzas químicas. Claro que, durante este proceso, una serie de gases quedaron atrapados mediante uniones químicas débiles.
A medida que aumentaba la presión se hizo más violenta la acción volcánica y muchos gases fueron expulsados. Aunque el hidrógeno combinado con otros elementos —con oxígeno para formar agua, con nitrógeno para formar amoníaco o con carbono para formar metano— permaneció, las moléculas de hidrógeno y los átomos de helio y neón, al ser demasiado ligeros para ser retenidos, escaparon rápidamente. La mayor parte del vapor de agua se condensó y formó un océano y la atmósfera de la Tierra quedó constituida entonces por: vapor de agua, amoníaco, metano y algo de argón.
La atmósfera de los planetas interiores comenzó a evolucionar químicamente gracias a los rayos ultravioletas del cercano Sol, que rompieron las moléculas de vapor de agua en hidrógeno y oxígeno. Aunque el hidrógeno escapó, el oxígeno fue acumulándose y combinándose con amoníaco y metano. Con el primero formó nitrógeno y agua y, con el segundo, anhídrido carbónico y agua. Poco a poco, la atmósfera de los planetas interiores pasó de ser una mezcla de amoníaco y metano a una mezcla de nitrógeno y anhídrido carbónico.
La posterior acción de los rayos ultravioleta sobre el vapor de agua hace que se vaya acumulando oxígeno libre que posteriormente se transforma en ozono. Este ozono actúa de barrera al absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta. Aquella que logra atravesar la capa de ozono en la alta atmósfera y romper las moléculas de agua más abajo es muy escasa, con lo cual se detiene la evolución química de la atmósfera y se convierte en estable.
Pero en la Tierra apareció un hecho nuevo que rompió la estabilidad: el desarrollo de un grupo de formas de vida capaces de utilizar la luz visible para romper las moléculas de agua. Como la capa de ozono no intercepta la luz visible, el proceso de la fotosíntesis podía proseguir indefinidamente, consumiendo anhídrido carbónico y liberando oxígeno.
Así, pues, hace 500 millones de años, la atmósfera empezó a convertirse en una mezcla de nitrógeno y oxígeno, que es la que existe hoy, y es la que respiramos.
Nota sabionda: Las atmósferas de los planetas exteriores, alejados de la luz solar, están formadas de vapor de agua, amoníaco, metano y algo de argón. Además de hidrógeno , helio y neón, que no escaparon porque estos planetas tienen la masa suficiente como para retenerlos.
Nota sabionda: Marte y Venus tienen hoy día atmósferas compuestas por nitrógeno y anhídrido carbónico, mientras que la Tierra debió de tener una parecida hace miles de millones de años, cuando empezó a surgir la vida.
Un equipo internacional de investigadores logró descifrar el ADN de pelos de mamut de Siberia de 12.000 a 50.000 años de antigüedad, lo que abre la vía a la decodificación de numerosas especies extintas, según un estudio recientemente en la revista estadounidense Science.
Recurriendo a un método de decodificación por síntesis, los genetistas pudieron descifrar, a partir de unos pocos pelos, el ADN mitocondrial —sólo transmitido por la madre— de 13 mamuts, entre ellos el célebre mamut Adams descubierto en 1799 y conservado desde entonces a temperatura ambiente en un museo en Rusia.
El ADN antiguo se preserva bien en el pelo: puede hallarse fácilmente en los ambientes fríos y su descontaminación es sencilla. Además, el cabello y el pelo son preferibles a los huesos como fuente de ADN antiguo para tomar de allí la mitocondria, pues a menudo están contaminados por bacterias. En cambio, el ADN procedente de pelos es muy limpio porque ha sido preservado en queratina, que hace la función de una funda plástica. Además el elo se puede lavar sin que se alteren sus materiales genéticos.
Nota sabionda: Antes de esta investigación, sólo siete genomas de animales de especies extintas han sido descifrados en su componente genético: cuatro pájaros, dos mamuts y un mastodonte.
Nota sabionda: En este caso la técnica de síntesis utilizada ha sido la pirosecuenciación 454, una compleja técnica conocida desde el año 2005 que también está sirviendo para descifrar el genoma de homínidos como los neandertales.