risa

¿Por qué se ríen las hienas?

hiena manchadaSon animales desgarbados, carroñeros, cobardes, de olor nauseabundo y sujetos a una rígida estructura social. Entonces… ¿se puede saber de qué se ríen?

En efecto, las hienas son unos mamíferos carnívoros —que viven en África y en Asia— con un aspecto un tanto desgarbado: cuello largo y musculoso, patas traseras bastante más cortas que las delanteras, pelo áspero y paso renqueante.

Tienen unas poderosas mandíbulas y unos resistentes dientes que les permiten triturar grandes huesos y trozos de carne que otros carnívoros desdeñan. Y un agudo olfato que les permite detectar los animales muertos a larga distancia.

Si no encuentran carroña, matan y comen animales indefensos —crías y animales jóvenes preferiblemente—, y siempre lo hacen en manada. Pero por lo general las hienas sólo atacan a los animales vivos y sanos cuando no logran encontrarlos enfermos, cansados o muertos, pues éstos constituyen su alimento preferido.

Otra de sus características es la sustancia de fétido olor que segregan sus glándulas perianales, con la que impregnan briznas de hierba y matorrales, de manera que su fino olfato les permite deducir del olor el sexo, status e incluso la identidad del compañero de manada. Dato a tener en cuenta, pues en sus reducidas jaurías impera una rígida estructura social, basada en la dominación-subordinación, que suele comandar la hembra de más edad.

Pero, sin duda, su rasgo más conocido es la risa. Risa que no es tal, sino un aullido que se asemeja a una carcajada humana. Aunque de entre las tres especies de hiena: la manchada, la rayada y la parda; es la manchada la que posee tal sonido.

¿Y cuándo ríen?

Al localizar alimento emiten su aullido para avisar al resto del grupo. Dado que se trata animales de hábitos nocturnos, las posibilidades de comunicación visual se reducen, y para comunicarse, usan señales sonoras.

Pero no se trata siempre de comunicar el hallazgo de carroña. Estudios recientes señalan que es también señal de frustración en sus relaciones sociales, pues las hienas emiten también sus histéricas carcajadas cuando son atacadas o marginadas por un individuo dominante de su manada a la hora de alimentarse.

La suya es una férrea jerarquía, en la que los subordinados son atacados con frecuencia para negarles el acceso a la comida o al apareamiento. Esa especie de risa histérica es la manera de protestar de los sujetos dominados.

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Las cosquillas

Cosquillas

Las cosquillas son reacciones nerviosas que experimentamos ante roces de una persona u objeto en diferentes partes de nuestro cuerpo. Las axilas son las zonas más sensibles a las cosquillas, seguidas por la cintura, las costillas, los pies y las rodillas, en orden decreciente.

Cuando las experimentamos no podemos evitar la risa, incluso podemos padecer incontrolables ataques de risa, por lo que no son pocos los que huyen cuando se acercan a ellos con la clara intrención de hacerles cosquillas.

Pero, ¿por qué se reacciona con un acto reflejo de risa cuando nos hacen cosquillas? ¿Y por qué en ocasiones nos causan mucha risa y en otras apenas nada? ¿Y por qué no se puede hacer cosquillas uno a sí mismo? Bueno, poder se puede, pero no nos hacemos gracia, no nos causan ninguna risa.

Las cosquillas no son un comportamiento exclusivo del hombre, pues son bastante comunes en otros mamíferos. Aunque en los primates provocan una reacción más fuerte. Ello supone que su origen es anterior al del hombre, y las peculiaridades en el mismo no se deberían al origen del mecanismo, sino a adaptaciones posteriores.

En ausencia de lenguaje, los miembros de un grupo, tribu o clan familiar, se comunicaban por medio de gritos, llantos y de la risa, que significaba la ausencia de peligro. Cuando un miembro del grupo era rozado por alguien o algo podía avisar al resto de sus congéneres por medio de la risa de que no sufría daño alguno. Nótese al respecto que cuanto más sensible es la región del cuerpo afectada, cuanto mayor sea la amenaza de un contacto hostil, más incontrolable es la risa.

Por ello las cosquillas operan como un mecanismo que afianza los vínculos familiares y sociales. Es una muestra de confianza, por lo que un niño se reirá descontroladamente si sus padres le hacen cosquillas, porque entiende que es un proceso inofensivo. Pero si las cosquillas las hace un extraño con una actitud que no satisface al niño —o incluso al bebé— éste se sentirá inseguro y no emitirá con su risa ningún mensaje de falta de alarma. Incluso puede reforzar esa señal de peligro con el llanto.

En cuanto a por qué no nos vamos a reír con nuestro propio roce, ya debería estar claro a estas alturas: no se crea ningún peligro cuando uno se toca a sí mismo.

 

 

Nota sabionda: Conforme nos vamos haciendo mayores tenemos menos cosquillas, pues reaccionamos de una manera más tranquila frente a las personas que nos rodean.

Nota sabionda: Además de la cohesión social, las cosquillas tienen otros usos entre los que se encuentra el castigo y la tortura. Aunque producen risa y pueden ser placenteras en un principio se convierten en un incordio después de un largo período de tiempo. Por ello se impusieron penas de cosquillas en la antigua Roma, China y en la Europa medieval.